← Bajo llave · de
Bajo llave — capítulo 5
--HHPG--** Esa mañana, se sintió diferente bajo mis pies. El cálido resplandor del sol y el dulce aroma del café recién hecho. Del tocino y las tostadas francesas. Quizá estaba alucinando con mis sueños. Todos juntos en el mismo tiempo. Pero no, mi bebé tenía la misma alucinación porque al sentir el olor, pateó tan fuerte mi vientre, que creí que nacería en ese preciso momento. Sonreí dulcemente, acariciándolo lentamente. Puse mis pies en el suelo y me impulsé con mucho cuidado, estaba algo cansada aún. Sin embargo, ese había sido uno de mis mejores descansos. Bajé las escaleras. Odiaba tener que usar esa ropa, pero no tenía otra cosa. Miré hacia la cocina y noté que Remus estaba dentro y Snape también. Severus Snape estaba sentado en una esquina y leía el profeta una vez más. Remus estaba colocando la mesa para más personas de las que había dentro. Me imaginé que pronto tendría visitas. Al verme, Remus soltó lo que llevaba en sus manos y me miró con una sonrisa. Yo traté de corresponderle el gesto, pero aún no me sentía dentro de mí como para intentar algo con satisfacción garantizada. — ¡Buenos días, Hermione! ¿Cómo han amanecido el pequeño y tú? — Pues creo que hambrientos, si me permites la impertinencia— dije y Remus sonrió maternalmente. Severus hizo un gesto desagradable con la boca, como si estuviera frente a una copia barata de la sra. Weasley. — Enserio... ¿tienes que ser tan femenino, Lupin? — Solo son ánimos, Severus. ¿Qué hay de malo en ello?— contestó, colocando los cubiertos en la mesa y mirándome con un guiño y una sonrisa suave. Suspiré y me senté en la mesa. Y tan pronto lo hice, noté que faltaba algo. O alguien. — ¿Y...? — Ya verás— me contestó con otra sonrisa y otro guiño de su ojo. ¿Qué estaba ocurriendo? Me pregunté, pero supuse que no tendría la respuesta pronta. Me decidí a alimentarme a mí y a mi hijo. Técnicamente lo mismo, poniéndome a pensar en ello. A mitad del desayuno, de mi vaso de jugo de naranja, las puertas se abrieron y escuché una algarabía típica de cierta familia que conocía. Sí, mis oídos no me engañaban y no solo lo supe por el gesto de Snape, al verlos llegar. Casi me atraganto con mi jugo, al sentir dos brazos a mi alrededor. Era Ginny Weasley, era media familia Weasley. Sirius estaba parado al final de lugar, con una sonrisa y sus brazos tras su espalda. Yo no supe qué decir, más que dejarme abrazar y agradecer por los cumplidos. La sra. Weasley, no podía creer mi embarazo ni cómo estaba. Ron no paraba de decirme, lo mucho que estuvo preocupado por mí y Ginny, traía un par de zapatos para mí y mudas de ropa que sinceramente, necesitaba con urgencia. Pero ninguno hablaba de Harry. ¿Por qué ninguno quería saber al respecto? Solo parecía la víspera de un nacimiento y que el padre, pronto estaría con nosotros. Pero no era cierto y por ahora, no lo sería. Quizá jamás. Esa tarde, el almuerzo parecía muy animado. Ron y Ginny, no dejaban de contarme sus vacaciones y hacerme preguntas.. Yo no había hecho gran cosa, solamente había estado encerrada durante meses. Suspiré y traté de zanjar la conversación, pero todo terminaba señalando a Harry. Y al final, Ginny me hizo la pregunta que había estado tratando de no hacerme a mí misma. ¿Qué crees que hace Harry, justo ahora? Me preguntó y eso me hizo recordar, que yo tenía la misma inquietud. — No lo sé. Quizá solamente está detrás de la destrucción de los horrcruxes. Como siempre en estos últimos meses. — Pero si Sirius y Remus pertenecen a la orden, incluso Snape y Dumbledore está tras la misma tarea o estaba... ¿no trataría de contactarlos, para hablarles de sus hallazgos? No había pensado en eso y reconozco que sentí miedo de pensarlo. Ginny tragó con fuerza y desvió la vista, en cuanto Sirius se sentaba junto a nosotros para escuchar lo que estábamos diciendo en ese preciso instante. — No puedo creer que Harry, actúa de esta forma. Siempre creí que él era bueno, que era un gran amigo. Siempre creí que... — Lo es... sé que lo es— le contestó Ron al otro lado y Sirius asintió, acariciándole uno de sus brazos, con un gesto cariñoso. Pero lo que Ron no tenía en mente, eran todos esos días que yo había pasado encerrada. Bueno imagino que lo suponía, yo era noticia de muchas bocas. Y muchos rumores. Mientras pensaba en eso, tuve la sensación de que Harry ya sabía que había huido y que estaba tras mi pista. Sentí un escalofrío. Y así era. Harry estaba mirando la habitación vacía y sin mí, parecía sentirse lleno de rabia. Abrió la puerta de par en par y notó mi sangre vieja, los vidrios rotos. No pude haberme escapado sin ayuda y tenía la ligera impresión de los que me habían ayudado. — Creo que es hora de dormir, muchachos— dijo la sra. Weasley. Estaba diferente. las canas en su rojizo cabello, no se notaban. Sin embargo, se podía mirar la edad en las arrugas de su rostro. Bueno, todos íbamos a terminar igual. Aunque no estaba segura de durar tanto. Esperaba que mi hijo, llegara a la edad de Remus, de Lupin o de Snape. De quien fuera. Pero que llegase a algo más que a ser un cadáver más de esta guerra. Subí las escaleras junto a Ginny. Estaba exhausta, ella también. Había sido un viaje largo, para ambas. Nos poníamos las pijamas y nos mirábamos en silencio, cuando Ron entró para darnos las buenas noches a ambos. Estaba muy cambiado. Asumí que se trataba de todo esto. Aunque el silencio sin Harry, ya se podía percibir. Me senté en la cama, con las piernas cruzadas como mariposa y Ginny se sentó en su cama, cepillándose el cabello. — ¿Qué crees que ocurra mañana? — No lo sé— contesté con un suspiro lento— suelo no pensar en los mañanas y vivir el momento. Quién sabe. Quizá ya no haya mañanas que compartir. — No digas eso, Hermione. — Es mi realidad. No puedo mentirme de manera hipócrita. Sí me gusta soñar, pero no demasiado. Los sueños altos, caídas altas. Tú entiendes, supongo. — Creo que sí, no lo sé— se inclinó cerca de la vela, junto a su pequeña mesita de noche y susurró un "buenas noches, Hermione", antes de apagarla y sumirnos en la oscuridad total. Así eran mis sueños. Sumidos en oscuridad total.