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¡Ginny, eres mía! — capítulo 5

Hermione seguía sin hablarse con Ron y Ron, sin hablarle a ella. Lo normal. Ginny cada vez que lo veía, simplemente sonreía por lo bajo y continuaba su camino. Quizá enamorarla, no iba a ser tan duro. Suspiró en silencio, cuando debía acudir al castigo con Snape, por haberle dicho << no necesita llamarme señor, profesor<< lo mejor era ir de inmediato. — ¡Deja eso ya, Ronald!— gritó Hermione, cuando él quería tomar su libro de pociones. Que no se hablaran, era muy complicado. Ginny intentaba mediar con ellos. Mientras Harry caminaba hacia la salida de aquella sala común, notó que alguien se acercaba. Miró con atención. Parecía ser Neville, junto a Dean Thomas. Estaban hablando por lo bajo, así que no podía escuchar lo que estaban diciendo. Pero sí suponerlo, en cuanto Dean miró a Ginny por unos minutos y desvió la vista, como si se tratara de algo esplendoroso. Como si le avergonzara. Ella alzó la mirada, cuando sintió que alguien la veía con fascinación. Sus ojos se encontraron por minutos que a él le parecieron eternos y eso le hizo hervir la sangre. Se suponía que tenía que reconquistarla. No perderla. — Hola, Dean. — Hola, Ginny. Me preguntaba si ibas a hacer algo mañana por la tarde. Es el primer día de nuestra llegada y creo que iremos a Hogsmade. Según Minerva, no tenemos tiempo para perderlo y es mejor ir de una vez. ¿Tienes a alguien con quién ir? — Pues, normalmente voy con Harry. Con Hermione y con mi hermano. No. — ¿Puedo invitarte? Solo si quieres. Iremos Seamus, Neville y yo... pero ellos luego harán otras cosas. Harry la miró por unos segundos. ¿No iba a decir que sí, solo por el hecho de escuchar aquello? ¿O sí? Claro no sonaba de fondo el: "Hermione y Ron discutirán, mientras tú y yo nos miramos en la mesa y no nos hablamos" Eso siempre pasaba. Ella moría de vergüenza con él. Y él con ella. Por supuesto. ¿Cómo no aceptar algo nuevo y mejor? Estúpida vergüenza. — Pues... no lo sé.— miró a Dean por unos minutos y luego, asintió en silencio y con una sonrisa. Sus mejillas se encendieron de pronto. — ¿Irás? — De acuerdo. No pudo haber sido peor. Ni siquiera cuando Hermione le recordó que iba a llegar tarde al castigo o que ya estaba por llegar tarde. Bajó las escaleras con rabia, pisando fuerte. ¡Cómo era posible que Ginny aceptara semejante invitación. ¿¡Es que acaso no se había dado cuenta de que él seguía allí!? ¿Que la amaba? No. ¿Y cómo iba a darse cuenta de eso? Semejante pregunta estúpida. Negó con la cabeza y continuó su camino. Al verlo, Snape bajó la cabeza hasta que él se puso a su altura. lo seguía con la mirada y con una tétrica sonrisa. Pero por supuesto que todo era peor de lo que ya se veía. Negó otra vez con la cabeza, en cuanto Snape soltó una sarta de insultos que ni siquiera estaba oyendo, porque pensaba en Ginny y en cómo iba a disfrutar con Dean. Pero... ¿y si intervenía? ¿Y si mejoraba ese pequeño detalle? Quizá ella no se molestaría si la sacaba de esa reunión y la llevaba a pasear. Podía mejorar eso. No veía, cómo eso podía dañar el futuro y la guerra. Creía y esperaba que ello no tuviera nada que ver con eso. Snape se había percatado de su poca atención prestada y dio un golpe en la mesa donde él estaba sentado. — Te estoy hablando por si no lo has notado, Potter. — Sí, señor— dijo, obligándose a tomar un tono educado para con quien ya había irespetado antes. Estuvo la mayor parte del tiempo, sentado. Haciendo deberes inútiles que no necesitaba. Se preguntó si podría empeorar y entendió que sí, cuando Snape se levantó y le señaló que pasaría dos horas más allí, antes de irse a dormir. Por su retraso. Inútil Dean Thomas que lo había concebido así. Estaba deseoso de hacerle ver que ese era su territorio y que no debía entrometerse en asuntos que no le correspondían. Ginny no le correspondía en lo más mínimo y tenía deseos de colgarlo de una escoba, para ver qué tan lejos volaba. Pero no debía actuar apresuradamente. Debía conquistar a Ginny una vez más. Aunque seguramente que con besarla luego del último partido, debía servir. No, mejor era hacerlo de una forma mucho más estilizada. Darle sentido al romance, a la conquista. Increíble que pensara en algo como eso. ¿Conocía acaso, esas palabras? ¿Semejantes ideas? Parecía que sí. No vio fallo en hacerle mejor el conocerle. Quizá para cuando fueran al futuro de nuevo, ella entendería lo valiosa que era su relación. Él ya lo estaba entendiendo, desde que había caído allí. Soltó un gemido, cuando su cabeza comenzaba a arder. Tanta idea, comenzaba a causarle jaqueca. Snape sonrió ante eso y se dijo que si dolía, era porque funcionaba el castigo. ¿Cómo iba a continuar su plan, estando castigado todo el tiempo? Elevó la vista y miró el reloj de aquel salón. Pronto se acabaría esa tortura. Tenía que correr hacia Ginny y decirle algo que cambiara su forma de pensar sobre la visita. Quizá si le decía que quería estar a solas con ella, reconsideraría la situación. Pero... ¿y cómo le diría eso? Era pésimo para hablar con las chicas. Iba a necesitar más que una estrategia. De pronto, se sintió como Neville Longbottom. No debía burlarse de él. Sabía cuál era esa sensación. Ese desespero por querer decir algo y sin embargo, estar muy avergonzado como para hacerlo. Tenía que intentarlo. Convencerla de que era la mejor opción. Quizá un par de regalos. Unas flores y palabras hermosas. De esas que él no sabía usar. Sí, iba a necesitar ayuda y no sabía de quién. O a quién pedírsela. Era malo para el romance. Entonces entendió una cosa. Ginny lo había amado, porque ya lo estaba haciendo en cuanto la besó. No la conquistó precisamente. Eso no se sentía nada bien. Quizá podía cambiar eso. Sí, mejorarlo. Para que recordara cómo se habían enamorado. No solo por un simple beso. La hora pasaba rápido y salió corriendo hacia la sala común. Si no estaba dormida, tenía que hablarle.