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¡Ginny, eres mía! — capítulo 8
Ginny no dejaba de sonreír, aunque la visita a Hogsmade ya se había terminado. En secreto, sostenía la mano de Harry bajo ambas túnicas. Ron y Hermione en cambio, no se dirigían la palabra y se veían de mala gana, cada vez que sus ojos coincidían en algún punto. O cada cuál desestimaba la opinión del otro, cuando Harry les comentaba algo u opinaba. Era caótico. Y Ginny rió cuando él le propuso unirlos. hacerlos mantener una relación. Comentó que estaba loco si creía, que podría tenerlos juntos en una habitación, sin que se pelearan a cada cinco minutos. O menos. — ¿Quieres que sean novios? No dudo que mi hermano esté enamorado de ella. Sin embargo, es tan repelente que solo me provoca golpearlo hasta que reaccione. Hasta que comprenda lo que siente y lo deje ser. Como siempre; Ginny sabía más que él sobre ese asunto. Percibía más cosas que él sobre el romance entre ellos. Si es que a ello se le podía llamar así. Pero no estaba dispuesto a rendirse. No le temía en lo más mínimo. Podía enseñarles cómo relacionarse. ¿Qué tan difícil podía ser? Antes de pensar en el como, Ginny se acercó a él, en la mesa de la sala común. Estaba sentada a un lado y de pronto, terminó junto a él. Harry apenas movió la cabeza; dando por entendido que habían muchos expectadores. Pero Ginny no estaba pensando en eso precisamente. No. Además de que estaba hablando del motivo por el que se acercaba. Quería besarlo, lo sabía por los gestos que hacía. De adolescente a adulta, eso no variaba mucho. Supuso que tenía que dar el primer paso. — Harry... — ¿Mmm? ¿Qué sucede, Ginny? — Me preguntaba si... bueno, tú entiendes. Ya que somos novios y todo lo demás...¿podríamos hacerlo oficial? Digo, podríamos no sé. ¿Besarse? — ¿Qué cosa, Gin? — ¿Podrías darme un beso? Sí. Acertada la propuesta que con su rostro estaba ejecutando. Muy común esa reacción en ella, de acercarse. Mover las piernas, mirar a todas partes y apretar sus manos sobre su regazo,de forma nerviosa. — Sí, puedo. Pero ¿aquí? — Nadie nos verá, Harry. Solo algo pequeño. Nada exagerado, tú sabes sí. Pues si quería que todo saliera como era debido; tenía que hacerlo. Inspiró y asintió suavemente, mientras Ginny sonreía y se preparaba para el "gran beso" que maquinaba en su cabeza. Esperaba fuera como tal. Y Harry, esperaba recordar cómo besar adecuadamente. Lo peor de su mala suerte, perderla por ser un ignorante en ese tipo de temas. Que siempre lo fue, pero con el tiempo mejoró. Estaba recordando cómo hacerlo, en ese preciso momento en que sus rostros se acercaron y en silencio, sus labios se acariciaron. Pero no precisamente; sin la compañía de los expectadores. Al separarse, Dean Thomas los miraba con sorpresa. Su cerveza de mantequilla, resbalaba peligrosamente por una de sus manos y comenzaba a derramarse en sus pies. — Dean...— dijo Ginny, tratando de recuperar el aliento. Harry se dijo que esa era una de las formas en la que las cosas; le salían mal. Haciéndolas sin pensar en las consecuencias. Tenía que trabajar en eso. Aunque esa vez; había sido culpa de Ginny. Ella quería besarse en público. El joven no dijo nada y bajó la vista. Sus zapatos estaban húmedos. Soltó el tarro en la mesa y caminó hacia el retrato, ofendido. — A Dean sí le gustas tú— dijo Harry, sofocado y Ginny hizo un gesto de desdén. — Pues no importa. ¿Qué es lo peor que puede pasar? ¿Que se lo diga a Ronald? Sí. Eso. Mientras Harry pensaba en su destino cruel, Ron y Hermione no parecían pasarlo mejor. Hermione estaba increíblemente tensa y apenas le decía algo indebido, ella estallaba como si se tratara de una bombarda. Luego, se disculpaba y comunicaba que Ron le destrozaba lo nervios y que deseaba hacerle entender de una buena vez... Esa parte; Harry nunca la oía. Lo único que ella deseaba hacerle entender de una buena vez, era que lo amaba y que ambos estaban destinados a estar juntos. Aunque sonara muy cursi. Pero así tenía que ser. Ellos eran una pareja en el futuro. ¿Por qué no en el pasado? Lo fueron sí, pero tardaron mucho en reconocerlo. Y resultó algo molesto. Tanta discusión sin sentido, para al final solo casarse y vivir una "perfecta" vida en familia. Y casi perfecta, porque la perfección solo era un ideal. No existía nada perfecto. Y para muestra, él. Que había perdido todo lo que tenía. Quizá había sido por la absurda discusión que habían tenido en esa reunión en Hogwarts. Solor recordaba eso y nada más que eso. De resto...solo su feliz vida que se había hecho añicos. — ¿Cuál es tu plan para ayudar a Hermione con Ron, Harry?— dijo Ginny a un lado, cuando por accidente Ron tumbara los libros de Hermione al pasar y ya comenzaran a discutir nuevamente. Sin dejar de gritarse el uno al otro. Con insultos y comentarios estúpidos. — No lo sé. Pero tiene que ser algo muy bueno. Algo que los haga callarse de una buena vez y aceptarse. — ¿Qué tal una cena arreglada? Aunque mi hermano suele comer como un cerdo. Una cena no sonaba nada mal, de hecho. Aunque cuestionaba la posibilidad de que ambos dejaran de discutir mientras comían. O que se lanzaran la comida, en vez de probarla. Todo era posible en el universo Hermione Granger/Ronald Weasley. No se sorprendía en lo más mínimo; si todo comenzaba bien y de pronto, todo terminaba en desastre declarado. Bien. Tocar no era entrar. Si no lo intentaba...nadie podría decir que sí o que no. Nadie podría dar por sentado qué pasaría. Solo tenía que intentarlo y luego, en base a los resultados...o continuar, o darse por vencido. Esperaba lo primero, puesto que ya se estaba cansando de verlos. Asintió y Ginny suspiró en silencio. Se dijo que ella se imaginaba la perfecta velada y decidió dejarle eso a ella. Él, se encargaría de calmar los ánimos y de intentar una negociación antes de dicho plan. Todo dependía de si Hermione no recordaba, que él no la había invitado al baile a tiempo. Y que solo lo hacía como última opción. Esperaba que fuera capaz de perdonar. Por su bien.