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Cambiemos esposas — capítulo 32

Ginny miraba a Harry, con rabia, mientras él trataba de pensar cómo salir de aquello. Remus pensaba lo mismo y Tonks los miraba con sorpresa. — Dijiste que Tonks tenía Leucemia, pero no tiene nada de eso. ¡Ella no tiene nada! — ¿Leucemia?— chilló ella y Ginny la miró con cierta rabia. — Eso fue lo que Remus me comentó— dijo Harry y muy pronto, se dio cuenta del error que había cometido. Tonks miró a su esposo y pareció compungida con lo que acababa de escuchar. Ginny estaba fuera de sí. Se levantó con brío y comenzó a gritar la verdad. Entonces Harry comprendió que Ginny podía ser una fiera, cuando quería. — ¡Gritaste su nombre en medio de nuestra relación sexual! Tonks la miró con sorpresa y luego, miró a Harry. El muchacho pensaba más rápido de lo que podía y Remus trataba de seguirle el paso. — ¡Lo hice porque...! Te mentí porque temí que nuestro matrimonio se acabara. ¡Pero ahora está peor! Ginny respiró y acudió a su paciencia. — Estaba pensando en Tonks. Simplemente.  Y por eso mentí. Porque supuse que reaccionarías de esta forma. — Entonces ¿Remus no dijo nada?— preguntó Tonks y Harry negó con la cabeza. Ginny parecía enfurecida, pero su rabia comenzaba a perder calor. Tenía que preparar muchas cenas sin saber cocinar, para poder compensar lo que acababa de suceder. Y ella seguramente, no volvería a confiar en él. Pero eso podía solucionarlo. Creía. Snape parecía tener dificultades con su esposa. No quería comer, no quería hacer nada más que permanecer en cama y arroparse hasta el cuello. — No quiero, Severus. — Sabes que debes alimentarte bien para que el bebé crezca. No puedes dejarlo a su suerte. Aunque suene inmenzamente ridículo. — No me siento muy bien, Severus. Siento una presión muy fuerte en mi estómago. Se inclinó en la cama y colocó su mano sobre su vientre.  Parecía tener ciertamente, malestar. No comprendía la mayoría de las cosas que ocurrían con su esposa. Abortos espontáneos, dolores abdominales. Un embarazo complicado. — Creo que no podremos ir a ver a mi hermano, Severus. — Entonces es eso. Tienes miedo de que tu hermano se comporte mal contigo, porque estás embarazada. ¡De eso se trata todo! Gabrielle negó con la cabeza, pero la mirada acusadora de Snape, le hizo afirmar que estaba tensa por la visita de su hermano. Snape inspiró y dio por cerrado, el caso de su esposa nerviosa. De su esposa angustiada. Ginny sin embargo, de angustia, había pasado a decepción. Harry trataba de avivar su relación, pero no funcionaba cualquier palabra que digera. — Creo que iré a dormir con mi madre, Harry. — ¡Pero fue un error! Estaba pensando en cualquier cosa. ¡Lo juro! ¿Por qué pensaría en Tonks, si ella ya está casada? — Adiós, Harry. La miró, mientras recogía sus cosas en casa y las metía dentro de una valija. Se dio una palmada en la frente y se dijo que Remus tenía que estar sintiendo remordimiento, por lo que acababa de ocurrir. Y así era. ¿Cómo podría remediarlo? Quizá diciéndole la verdad del cambio de cuerpos. No. Sirius iba a matarlo. Pero tenían que hablarlo o su matrimonio se iría por la borda.