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Historia 58713 — capítulo 10
Lo primero que sentí nada mas abrir los ojos fue la reconfortante presencia de Lavi junto a mí; y lo segundo fue al ladrón de almas justo al otro lado de la puerta obviamente buscando alguna grieta en mi escudo de ángeles para poder romper este y entrar en la habitación.
Resople visiblemente irritada y Lavi rio entre dientes mientras jugaba con mis cabellos como si llevase haciéndolo toda su existencia.
Pero no me desagradaba lo mas mínimo que hiciera aquello, así que lo deje hacer mientras me incorporaba lentamente quedando de espaldas a el y a la pared de la habitación, con mi mirada fija en la puerta, escrutando al ser que estaba al otro lado de una forma que no había usado con nadie desde mi bastante temperamental renuncia de la orden de protectores de almas.
Escrutando sus intenciones hasta el fondo sin importarme lo mas mínimo lo incomodo que sabía era para mi victima ni sus esfuerzos por cortarme el paso.
El debía saber la diferencia de poder que había entre ambos y lo que podría hacerle si lo deseara porque de otra forma iba a seguir molestándonos hasta que hiciese daño a Lavi y entonces conseguiría que yo perdiese mi control y rompiese su corazón y su cordura en miles de pequeños fragmentos que nada ni nadie podría recomponer jamás.
Y esa no era precisamente la mejor forma de terminar en este mundo.
Aunque lo cierto es que lo de terminar era solo visto desde un punto de vista lógico porque yo sabía que aun después de hacer aquello en realidad el seguiría vivo.
Sería algo así como un reloj cuyo mecanismo esta roto sin posibilidad alguna de reparación.
Y yo no deseaba tener que hacer aquello a nada ni a nadie nunca más; porque una vez había sido suficiente para saber cuan traumante podía ser y durante cuanto tiempo podías estar teniendo pesadillas sobre una misma cosa.
Cerré mis ojos un instante cuando el se dio por vencido, y con un profundo temor abandono la casa.
Sabía que aun no se había rendido pero también sabía que ahora no me iba a tomar por la poca cosa que yo aparentaba ser normalmente; que el había comprendido que llevaba encima una mascara y que tras esa mascara se ocultaba una protectora de almas que había hecho cara a toda la orden en un arrebato de furia que bien podría haber supuesto el fin de esta.
Y quizá hubiese sido mejor así, pensé con cansancio.
-Sabes Az, jamás pensé que me gustase tanto el cabello de alguien- comento Lavi sacándome de mis turbios pensamientos y haciendo que sin poder evitarlo una sonrisa aflorase a mi rostro.
-y yo jamás pensé que iba a dejar que alguien a parte de mi padre jugase con mi cabello de esa forma, si mi tío se entera de que tienes mas privilegios que el se pondrá furioso- comente divertida con solo imaginarme la escena.
-Gritaría al así como `` ¡no puede ser que un enclenque fantasma tenga mas privilegios que yo!´´ y entonces vendría a gritarte como si fuese un loco desquiciado y mi padre tendría que venir por el, tomarlo por la oreja y llevarlo a casa mientras se disculpaba y sonreía- murmure haciéndolo reír entre dientes.
-Eso suena entre terriblemente divertido y terriblemente siniestro- comento el pasando sus brazos por encima de mis hombros y atrayéndome hacía atrás.
Yo se lo permití, aunque en realidad no estaba segura de porque todas aquellas cosas que normalmente no consentiría parecían tan naturales cuando era Lavi quien las hacía.
-Az- llamo suavemente haciendo que alzase mi vista hacía arriba para vislumbrar su rostro interrogativamente.
-¿Por qué te asustaste tanto cuando sugerí el quedar atado a ti?- cuestiono haciendo que me quedase estática e instintivamente mis músculos se tensasen.
Pero él o bien lo ignoro completamente, o no lo noto.
Obviamente me decanto por la primera, conozco al fantasma que me tiene entre sus brazos demasiado bien y el asunto también se aplica a la inversa.
Por lo que antes de decir esta boca es mía permití que el me calmase con su presencia.
Y antes de darme cuenta estaba completamente apoyada sobre su pecho y su barbilla descansaba sobre mi cabello cómodamente.
Cerré los ojos posponiendo mi respuesta unos minutos mas mientras una pregunta bailaba en mi mente.
¿Por qué todo es tan fácil y a la vez tan complicado contigo, Lavi?
-Porque cuando un alma queda atada a alguien que puede verla, oírla o sentirla queda atado a esta para siempre y si al morir la persona a la que esta atada sus asuntos pendientes no están concluidos entonces volverá al lugar donde estaba en primera instancia habiendo perdido toda oportunidad de que alguien pueda ayudarla quedara estancada en la vida en muerte por lo que quede de eternidad y por edén acabara convirtiéndose en un alma maligna que solo vivirá para hacerse mas poderosa con el sufrimiento de los vivos y de los muertos- conteste notando como el se estremecía levemente antes mis ultimas palabras.
-¿Y que ocurre cuando un alma concluye todos sus asuntos pendientes pero desea quedar atada de todas formas a una persona?- pregunto Lavi haciendo que yo sonriera de medio lado.
-Hablas de las almas guardianas- conteste con suavidad mientras recopilaba la información que tenía sobre ellas en mi mente para explicarle que eran.
-Las almas guardianas suelen quedarse atadas a seres que las pueden ver, oír o sentir, y lo hacen por voluntad propia normalmente tras haber resuelto asuntos pendientes en el caso de las almas humanas- murmure sintiendo como su interés crecía por momentos.
El siempre era así cuando algún tema alcanzaba ese ansia por saber que tenía, su interés solo hacía mas que subir hasta que todas la preguntas hubiesen quedado mas que contestadas de todas las formas posibles.
En verdad nunca había conocido a nadie con una sed de conocimiento tan grande.
-¿Y por que deciden quedar atadas?- pregunto curioso.
-Bueno eso depende del alma de la cual estemos hablando, pero la mayoría de ellas sienten un cariño especial por el ser al que se atan y por ello quieren protegerlo hasta que llegue el final y puedan marcharse juntas o viajar eternamente por el mundo- conteste divertida al sentir como su interés se incrementaba aun mas.
-¿Qué querías decir con eso de ``en el caso de las almas humanas´´?- cuestiono con su ceño levemente fruncido mientras su mente hacía mil y una conjeturas.
-Bueno hay muchas cosas que se pueden llamar almas ahí fuera y que no provienen precisamente de algo humano- conteste abriendo mis ojos e inclinando mi cabeza hacia atrás para contemplar el brillo en sus ojos.
-Las almas guardianas son muy poderosas y a veces cuando las contemplas aun habiendo venido de un humano se te hace difícil asimilar que realmente sea un alma humana… Es algo así como tú, a veces me cuesta mucho creer que en verdad seas el alma de un humano o que en verdad seas un alma, eres tan vivo y colorido, contigo todas las normas que conocía se han roto- murmure reflexivamente para mí sin apenas darme cuenta de que había dicho todo aquello en voz alta hasta que note la mirada de Lavi sobre la mía.
-Ups- solté llevándome una mano a la boca mientras él me sonreía maliciosamente.
-En verdad soy especial- comento divertido haciendo que yo enrojeciera visiblemente y en un visto y no visto me hubiese librado de sus brazos dispuesta a irme a casa para que no viese cuanto me habían turbado esas simples palabras que en realidad no deberían tener nada de malo.
-Az- mascullo sorprendido haciendo que mi mano quedase a medio camino del pomo de la puerta y soltase un suave resoplido.
Muy bien; simplemente no podía irme y dejarlo así.
No después de haberme llamado de esa forma; con ese tono de voz, en definitiva que no podía hacerlo así de simple.
-¿Dije algo malo?- cuestiono preocupado haciendo que yo sacudiese la cabeza, me girase y le sonriese levemente antes de volver junto a él y sentarme como si nada hubiese pasado.
-No importa, ¿quieres preguntar algo más?- conteste haciendo que el brillo regresase a sus ojos.
-En realidad muchas cosas pero lo cierto es que lo primero que debemos solucionar es lo de nuestro amigo come almas, según lo que explicaste del escudo de ángeles tiene un tiempo límite pues las piedras están abastecidas con una energía que previamente habían tomado de ti y que en algún momento debe acabarse- comento haciendo que ambos volviésemos a nuestro serio dilema.
-Las razones que te atan a la casa son básicas; para empezar viviste toda tu vida aquí, y luego fuiste asesinado aquí, yo diría que tus cadenas en este sitió son las de los recuerdos, esas en especial son las más difíciles de romper- comente reflexivamente mientras me observaba.
-Tu lo has dicho son difíciles pero no imposibles de romper y por suerte cuento con toda una experta protectora de almas para mi solito- comento entre divertido y serio consiguiendo que una tenue sonrisa se dibujase en mis labios.
-¿Hay algún objeto aquí al que le tengas especial apego?- pregunte observando como el sonreía maliciosamente.
-Cosas pequeñas Lavi, nada de decir le tengo un gran apego al armario- le advertí arrancándole un infantil mohín de enfado.
-Está bien yo solo quería hacerlo divertido- reprocho mientras se ponía en píe y andaba hacía la cajonera de la habitación.
Yo le observe sin poder evitar observar como andaba de esa forma tan viva; lo cierto es que muy pocas de las almas que yo había visto alguna vez tenían píes y ninguna de ellas andaba.
Lo más cerca que había estado alguna de andar era en las ocasiones en las que parecían deslizarse por el suelo.
Quizá por eso me llamaba tanto al atención que Lavi lo hiciera.
-Aquí esta- dijo triunfante mientras se volvía y sin esfuerzo alguno tomaba entre sus manos una cadena de plata de la cual colgaba un relicario antiguo finamente labrado.
-Suerte que el abuelo no toco nada de la casa, el simplemente la cerró y se fue- comento el de repente un tanto entristecido mientras se acercaba sentándose junto a mí en la cama y posando el relicario entre mis manos.
Yo lo inspeccione sin poder evitar que la sorpresa surcase mi rostro por un instante mientras lo volteaba y luego alzaba mi vista hasta la de Lavi.
-¿Esto era de tu padre?- pregunte suavemente.
El me miro claramente extrañado de que lo supiera y asintió levemente observando con sorpresa como yo lo abría ante sus ojos, dejando ver una pequeña foto en cada lado del relicario.
-¿Cómo… como lo abriste? Yo jamás lo logre- murmuro un tanto chocado.
Yo simplemente suspire y le acerque el relicario abierto para que el viese su contenido.
-Pelo blanco- murmuro pasando su vista de los niños que salían en la foto a mí.
-Esa de la foto es mi madre y el pelirrojo es tu padre, tengo la misma fotografía entre las páginas de uno de los diarios de mi madre y el nombre de tu padre también sale en todos y cada uno de ellos.
-Creo que tu padre pertenecía a la orden de protectores de almas y que ellos dos eran compañeros, estos relicarios pasan de generación en generación en la orden y van a manos de los desdientes que posean el don de sus anteriores propietarios, seguramente tú eras el siguiente en la línea de sucesión y por eso tu padre dejo la orden y procuro mantenerte oculto de esta hasta que seguramente lo encontraron y lo acabaron- murmure sintiendo mi garganta rasposa mientras pronunciaba aquellas palabras.
-Pero yo no tenía poderes- murmuro él.
-Claro que los tenías, tu padre simplemente uso este relicario para que ni tu notases tus poderes ni nadie de la orden pudiera detectarte, yo uso el mío para mantenerme oculta de los sentidos sobrenaturales de cualquier miembro de la orden que pueda acercarse demasiado a mi paradero y aun así hemos tenido que huir algunas veces desde que abandone la orden, no me imagino cómo se las podría apañar tu padre para mantener su presencia siempre oculta sin el relicario… seguramente fue eso lo que hizo que diesen con él; prefirió mantenerte a salvo y lejos de ellos que mantenerse seguro a sí mismo- murmure observando como la energía en torno a Lavi se revolvía furiosamente.
-El abuelo me decía la verdad mi padre me quería pero no podía estar conmigo… y el accidente, no… eso no fue un accidente ellos lo mataron- musito el pasando de la confusión y la incredulidad a una ardiente furia que habría hecho que cada objeto de la sala empezase a girar por los aires en plan huracán de no estar yo allí para contrarrestar la energía de su furia con la mía mucho más estable y pacífica.
-No lo entiendo; simplemente no lo entiendo, ¿no se supone que ellos son protectores? ¿Por qué acaban con la vida de otras personas? Mi padre nunca hizo nada malo, yo no lo entiendo- murmuro apretando sus puños con furia contenida.
Yo cerré los ojos un instante y lo atraje hacía a mi suavemente para que se calmara; yo sabía que él nunca me haría daño por lo que controlaría su furia si yo estaba lo suficientemente cerca como para salir herida.
-Esto en realidad explica muchas cosas, es posible que no sea solo tu muerte, la de Lea y la desaparición de tu cuerpo lo que te mantiene aquí- murmure frunciendo levemente los labios mientras miraba la otra foto del relicario.
En ella aparecía un hombre pelirrojo con un pequeño Lavi que no tendría más de cinco años y que sonreía resplandecientemente con el relicario colgado a su cuello.
-Bien entonces yo voy a atarte a este relicario, si no tienes inconveniente en que lo lleve yo claro está- comente haciendo que él me mirase y no pudiera evitar reír entre dientes.
-No, no tengo inconveniente, lo que sí que tengo al parecer son muchos asuntos pendientes- comento soltando un suave resoplido fantasmal.
Yo sonreí divertida; el lo asumía todo a una velocidad extraordinaria pero en cierta forma me alegraba porque eso hacía el asunto más ligero de sobrellevar.
Aunque lo que verdaderamente me preocupaba era que yo sabía a dónde nos iban a llevar los asuntos pendientes de Lavi.
Tendríamos que mezclarnos con asuntos de la orden y eso era peligroso para ambos.