Tituladas 16.2% · 32,381 de 199,415 descubiertas
Rescatado 63.6% · 59,982 de 94,296 páginas identificadas · 59,972/60,586 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Historia 58713 · de

Historia 58713 — capítulo 11

-¿De verdad son necesarias todas esas cosas? Siento como si fueses a hacer un ritual de hechicería- comento Lavi mirando mi mochila cargada hasta arriba de cosas.

Yo sonreí divertida ante su comentario, y saque un par de velas de la mochila mientras pintaba en suelo con un trozo de tiza y él me observaba con suma atención.

-¿Az? Esto no puede ir serio- murmuro observándome.

-Pues va muy en serio; si te digo la verdad yo nunca he necesitado hacer este tipo de cosas pero esto que estoy haciendo evitara que el ladrón de almas se entere de que te he atado a otra cosa o lugar, de la otra forma es más difícil ocultar las energías que usare y también podría detectarnos alguien de la orden- conteste sin prestarle mucha atención a su ceño fruncido.

-Bueno, al menos explícame para que sirve todo esto- contesto al cabo de unos minutos haciendo que yo levantase la vista y le dedicase una sonrisa divertida mientras señalaba las velas.

-Se supone que las velas sirven para entrar en trance con mayor facilidad, el circulo desvía las energía sobrantes a la tierra donde se diluyen sin llamar la atención de nadie, las plantas y el aceite sirven en su mayor parte para lo mismo que las velas aunque algunas de ellas tienen habilidades protectoras que evitaran junto con el circulo, las piedras y el rosario que alguien detecte esto- conteste observando como él se agachaba y observaba las piedras semipreciosas que yo había situado alrededor de todo el circulo.

Antes de mirar los distintos colgantes y pulseras que había colado en las puertas y ventanas de toda la casa.

-¿No crees que te has pasado un poco con las medidas de seguridad? Debe haber por lo menos cincuenta piedras en toda la casa- comento divertido.

-Cuando se trata de la orden es mejor prevenir que curar- conteste quitándome la chaqueta y dejándola a un lado mientras dibuja otro circulo paralelo al primero y colocaba unas cuantas piedras más en torno a este, antes de depositar en su centro el relicario y con sumo cuidado llegar al centro del otro círculo donde encendí las velas.

Eche un vistazo a mi alrededor enumerando todo lo que había hecho y al final asentí satisfecha mientras Lavi me observaba claramente divertido.

-Lavi colócate en el otro círculo, sobre el relicario y pase lo que pase no salgas- indique haciendo que su rostro se tornase serio, asintiera y obedeciera.

Yo le sonreí levemente antes de extender ambos brazos hacia los lados e inspirar hondo.

Recordaba que algunos de la orden como lo habían sido mi padre o mi tío entonaban canciones, salmos o poesías cuando hacían cosas por el estilo para poder centrar su mente y su energía en un único objetivo.

Pero como yo nunca había necesitado usar aquellos rituales, por lo que nunca había pensado en ello.

Cerré los ojos buscando en mi interior hasta que encontré una vieja canción de cuna; que según recordaba me cantaba mi padre cuando era pequeña.

-Sueños hechos realidad, nubes blancas pasaran y del cielo un ángel llegara.

-Velare esta noche tu verdad, duerme, ángel blanco duerme ya.

-Dulces sueños de algodón llenan mi alma, duerme, ángel duerme ya, duerme blanca verdad.

-Duerme dulce ángel blanco duerme ya que yo velare.

-Velare por tu verdad, velare esa inocencia que duerme en tus ojos, cerrados, capturados por el sueño.

La canción salía sola de entre mis labios como si hubiese cobrado vida propia dentro de mi; pero eso estaba bien porque ya podía sentir las energías haciendo su trabajo a nuestro alrededor rompiendo las cadenas que ataban a Lavi y agarrándolas hasta posicionarlas una a una en aquel relicario cargado de antiguos recuerdos.

Aquel colgante testigo de tantas tragedias como el que yo misma llevaba colgado al cuello.

Seguí cantando suavemente repitiendo los versos de aquella canción hasta entonarlos adecuadamente provocando un considerable aumento de la velocidad en las energías que nos rodeaban; cuyos sobrantes descendían al suelo rápidamente, sin dar tiempo alguno a que alguien la sintiese.

-Y del cielo un ángel llegara y su dulce canto entonara para que duermas ya ángel blanco, ángel de los humanos guardián, duerme, duérmete ya, que mi canción tu sueño velara.

-Sueños hechos realidad, nubes blancas pasaran y del cielo un ángel llegara.

-Velare esta noche tu verdad, duerme, ángel blanco duerme ya.

-Dulces sueños de algodón llenan tu alma, duerme, ángel duerme ya, duerme blanca verdad.

Deje que el último susurro saliese de entre mis labios cual suspiro, dejando caer mis brazos mientras mis ojos observaban un tanto cansados el trabajo ya concluido.

-Sinceramente no siento nada raro- comento Lavi interrumpiendo mi inspección.

-Ha funcionado- conteste yo con simpleza, parpadeando una vez para dejar de ver aquella horrible visión de las cadenas que ataban a Lavi, antes de empezar a borrar ambos círculos dejándolo a él metido en sus pensamientos

-¿Mi padre y tu madre eran buenos amigos?- pregunto el al cabo de lo que debieron ser unos veinte minutos de silencio, en que yo había guardado casi todas mi cosas y borrado sin dejar rastro ambos círculos.

-Según tengo entendido nuestra familias son buenas amigas desde los tiempos de nuestros bisabuelos, más o menos, y en cuanto a nuestros padres. Bueno ellos estaban comprometidos pero se enamoraron, mi madre de mi padre y tu padre de tu madre y tras mucho batallar lograron romper el compromiso pacíficamente, aun así permanecieron en contacto más o menos hasta que tu naciste en ese momento tu padre dejo la orden y tanto mi madre como el perdieron el contacto- conteste mientras tomaba la última de mi piedras y de entre ellas seleccionaba cinco.

-Sabes mucho de nuestros padres- comento Lavi observándome con curiosidad, mientras el mismo tomaba el relicario al que ahora estaba atado y me lo colgaba del cuello despreocupadamente.

-Mi madre me dejo unos diarios, los leo a veces- conteste sin inmutarme por el gesto de Lavi, mientras yo misma ocultaba el relicario bajo mi ropa junto al mío propio y me echaba la mochila al hombro tomando las piedras seleccionadas entre mis manos.

-¿Para qué son esas piedras?- cuestiono curioso mientras salíamos de la casa al jardín de esta.

Yo sonreí divertida ante su pregunta, pero no le conteste, simplemente me arrodille en el suelo abrí un hoyo de unos treinta centímetros e introduje una de las piedras depositando un beso sobre ella.

Repetí aquella acción cuatro veces más con Lavi siguiéndome de cerca.

Entonces me alce sacudí mi ropa y eche a andar despreocupadamente hacía la parte del muro agrietada que siempre usaba para subir o bajar.

-¿Así es como entras?- pregunto Lavi con el ceño fruncido mientras se cruzaba de brazos; mirándome con severidad.

-Lavi yo no puedo atravesar paredes- comente tomando su enfado con humor mientras escalaba el muro sin embargo el resoplo, y antes de darme cuenta me había agarrado y ambos estaba en el otro lado del muro.

-Si me lo hubieses dicho habría podido tratar de abrir la verja exterior- dijo arrancándome una divertida sonrisa de los labios mientras me dirigía hacía la verja de mi propia casa tatareando despreocupadamente por lo bajo la canción de cuna que minutos antes había utilizado e ignorando su enfado totalmente.

-Un momento- murmuro el haciendo que le echase un vistazo por el rabillo del ojo.

Observando su cara de pánico histérico que hizo que riera entre dientes; ya se había dado cuenta pensé divertida.

-Tu padre y tu tío, ellos pueden verme ¿cierto?- pregunto nerviosamente.

-Cierto, pero no te preocupes están acostumbrados- conteste mientras sacaba el pequeño mando a distancia que abría el portón y presionaba el botón entrando nada más se empezó a abrir y dándole al botón de cerrado.

-Az…. Jamás pensé que pudieras ser tan malvada- murmuro con la cabeza gacha.

Yo le mire divertida ante el comentario y tome su mano haciendo que me mirase, le dedique una amplia y dulce sonrisa para segundos después echar a correr hacía la casa arrastrándolo conmigo mientras tatareaba suavemente la canción de cuna.