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Historia 58713 — capítulo 9
-¿Vamos a estar hablando aquí en mitad del cementerio?- pregunto Lavi mirando a su alrededor incomodo.
Yo le contemple divertida por su incomodidad, sin embargo debía aceptar su punto; no era el mejor lugar donde sentarse a tener una charla informativa sobre ser parte de la historia oculta.
-bueno, no es como si pudieses ir a algún otro sitio y la casa no es segura aun, así que…
-Debo callarme y conformarme, ¿cierto?- contesto el soltando un fantasmal suspiro de molestia contenida.
-Lo que no entiendo es porque de repente puedo moverme por todo el cementerio, antes solo podía estar frente a mi tumba y la de mi padre- murmuro reflexivamente.
Yo aparte mi mirada de él y la alcé al cielo.
-Estas conmigo- conteste con simpleza haciendo que él me mirase fijamente.
-¿Si estoy contigo puedo salir de la casa?- pregunto esperanzado.
Yo cerré los ojos levemente y suspire; estaba cansada quizá sí debería tomarme aquello con un poco mas de calma.
-Las cadenas que te retenían delante de esa tumba eran muy débiles y tu eres un alma poderosa simplemente has tenido que desearlo de verdad para romperlas, y el seguirme ha provocado tu deseo- conteste, haciendo que el frunciese levemente el ceño.
-¿Crees que podría liberarme de la casa?- pregunto pasados unos minutos de cómodo silencio entre ambos.
-Tendrías que quedar atado a otra cosa para poder hacer eso- conteste suavemente, haciéndolo fruncir aun más el ceño.
-A ti- dijo súbitamente, haciendo que pegase un salto en el sitio y lo mirase un tanto desconcertada, a lo que él me contesto con una enorme sonrisa.
-Puedo quedar atado a ti, de esa forma el ladrón de almas no podrá hacerme daño y…
-Lavi no sabes lo que estás diciendo- masculle impactada y sintiendo como mi corazón se aceleraba demasiado para ser saludable.
Me lleve la mano sobre él y trate de calmar el dolor respirando lenta y profundamente.
Nunca me había asustado nadie de esa forma.
-Az- llamo el ,preocupado, y posando sus manos sobre mis hombros.
Yo apreté con fuerza los parpados y me recargue contra el sin importarme ya que alguien pudiese verme apoyada en el aire.
El me envolvió con sus brazos y pude sentir su angustia por mí.
-Lavi- logre murmurar dejando escapar lágrimas de dolor ante la abrasadora ola oprimente que empezaba a abrirse paso por mi cuerpo.
-Az por favor- susurro el claramente aterrado.
Yo solo logre ahogar el dolor en un silencioso gemido contra su fantasmal pecho, y un segundo después sentí como me posaba suavemente contra algo blando, sin embargo el no se aparto y yo no abrí los ojos.
-Az- susurro en mi oído pasado un tiempo que yo fui incapaz de calcular.
-Estoy… estoy bien- murmure con voz ronca, escuchándolo suspirar aliviado mientras se apartaba lentamente, dejando una mano sobre mi pecho para que no me moviese mientras yo abría los ojos y parpadeaba un tanto confusa.
-¿Dónde… dónde estamos Lavi?- pregunte mirando a mi alrededor desorientada.
-En mi habitación- contesto el cerrando los ojos mientras yo le miraba fijamente.
Su presencia era más débil en esos instantes que hacía unos segundos.
Tome aire lentamente y alce mi mano a su rostro posándola sobre él y acariciando su mejilla; el nos había trasportado usando su poder y ahora debía sentirse un tanto vacio.
-Es una sensación desagradable- murmuro posando su mano sobre la mía para retenerla.
Yo sonreí dulcemente ante aquel gesto, y cerré los ojos.
-Eres un espíritu poderoso Lavi, muy poderoso- susurre cansada.
-Sería mejor que descansaras puedo despertarte si se hace tarde- comento el, soltando mi mano y posándola suavemente sobre mi pecho, sonreí de nuevo ante aquello y entorne mis ojos con esfuerzo para poder mirarle.
-Mira en mi bolsillo- susurre haciendo que el frunciese levemente el ceño pero introdujese su mano en los bolsillos de mi pantalón hasta que saco un rosario.
-Puedo tocarlo- murmuro sorprendido.
-Esta imbuido con mis energías, quiero que los cuelgues en el pomo de tu puerta por dentro y que eches el seguro, de esa forma nadie ni si quiera un ladrón de almas podrá entrar a esta habitación si yo no lo deseo- murmure siguiéndolo con la mirada mientras hacía lo que le había indicado y saltaba hacía atrás, sobresaltado por el chispazo de energía que salto del rosario y recorrió toda la habitación.
-¿Qué ha sido eso?- pregunto algo sobresaltado volviendo a mirarme.
Yo le sonreí levemente y él se acerco, sentándose al borde de la cama donde me había dejado.
-Algunos lo llaman el escudo de los ángeles, solo unos pocos pueden hacerlo pero yo siempre lo he encontrado sencillo, las piedras del rosario son piedras semipreciosas, ellas se cargan con la energía que yo desprendo y una vez están cargadas simplemente hay que transmitirles tus deseos de protección y ellas se encargan del resto- explique dejando que mis ojos se fueran cerrando mientras los dedos de él recorrían mi cabello.
-Entiendo, es un poco incomodo sentirse rodeado de tanta energía- comento haciendo que volviera a sonreír.
-Si… al principio puede resultar un poco opresivo pero se te pasara- murmure soltando un suave suspiro mientras caía lentamente en un profundo y tranquilo sueño.