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Historia 58713 — capítulo 13

Los gritos de mi tío aun sonaban por la casa llenos de furia cuando se topaba con Lavi, pero este al parecer se adaptaba rápido y ya lo había tomado por algo rutinario como lo era para mí el levantarme, lavarme los dientes, peinarme, ducharme y bajar a la cocina.

Pues bien, para el la rutina era más simple, o bien se pasaba la noche en mi habitación sumido en sus pensamientos o recorría la casa llegando siempre cuando yo me despertaba. Me acompañaba al baño, entreteniéndose despeinando mi cabello nada más lo había peinado y recibiendo molestos gritos por mi parte si se atrevía a dirigir una pequeña mirada hacía la ducha.

Y después de todo aquello, se sentaba en una de las sillas del salón junto a mí y esperaba a que bajara mi tío para recibir su furia mañanera.

Justamente como en esos instantes pensé, ignorando los gritos de mi tío, mientras mordía una tostada con mermelada.

-¿Qué haremos hoy Az?- pregunto él pasando también de mi tío mientras me sonreía animadamente.

-Vamos a colarnos en el depósito de datos donde este guardado lo que descubrieron de tu asesinato y el de Lea- conteste dándole otro bocado a la tostada, mientras mi tío quedaba paralizado por mis palabras, y mi padre sonreía divertido desde el otro lado de la mesa.

-¡Ni de coña!- grito mi tío a punto de saltar la mesa y caer junto a mí, de no ser por la rápida mano de mi padre que lo había tomado de la oreja.

-Deja que los chicos se diviertan- lo riño divertido.

-¡Que se diviertan! hermano límpiate los oídos, ¿qué no oíste lo que dijo?- grito mi tío a todo pulmón.

-Claro que lo oí, por eso digo que dejes a los chicos divertirse, ¿acaso no recuerdas lo que hacíamos nosotros a su edad?- comento despreocupadamente haciendo que los gritos de mi tío se silenciasen, mientras yo seguía con mi tostada ignorando todo aquel escándalo.

-Pero.

-Nada de peros, déjalos hacer- le contesto mi padre divertido.

-Nos vamos- avise haciéndoles un gesto con mi mano y tomando mi bolsa, dejándolos a ambos aun discutiendo entre si.

Lavi me siguió silenciosamente mientras abandonábamos la casa, claramente sumido en sus pensamientos, lo deje tranquilo mientras pedía un taxi y me sentaba contra el muro a esperarlo.

-Az... ¿me vas a explicar mas sobre esto?- pregunto haciendo que desviase mi vista hacía el.

-Te explicare lo que quieras- conteste, observando el taxi que se estaba deteniendo y avanzando hacia él con Lavi siguiéndome de cerca.

Sin embargo a la misma vez que yo abría una puerta un hombre abría la otra desde el otro lado haciendo que nuestros ojos se encontrasen entre sí, y Lavi lo mirase fijamente con el mismo aire culpable que la primera vez que le había visto.

-Lo lamento señorita tómelo, esperare otro- dijo sonriéndome cálidamente.

Yo parpadee una vez; ciertamente no había esperado aquello y no sabía si calificarlo como un gran problema o como un golpe de buena suerte.

-¿Dónde va usted?- pregunte inocentemente.

-Pues… yo voy a la central de policía- contesto un tanto extrañado por mi pregunta.

-Entonces vayamos juntos voy a la biblioteca que queda justo enfrente- le indique entrando en el taxi y animándolo a hacer lo mismo con una sonrisa mientras Lavi me miraba acusadoramente por aquello.

-Eres malvada - murmuro en mi oído mientras entraba también en taxi sentándose en el asiento del copiloto y observándonos a ambos.

-¿Esta segura? No quiero importunarla - comento el hermano de Lea haciendo que yo negase con la cabeza.

-No se preocupe, suba - conteste con una enorme sonrisa, haciendo que el finalmente aceptara subir y cerrase la puerta mientras ambos nos colocábamos el cinturón de seguridad.

El taxista nos miro, y sin preguntar si quiera arranco rumbo a nuestro destino mientras yo trataba de no atravesar más con mi mirada a aquel hombre, pues tenía la impresión de que podría llegar a notarlo.

Ambos guardamos silenció, el hombre parecía distante y yo estaba medio sumida en mis propios pensamientos, además de que Lavi estaba un tanto enfurruñado y había decidido no hablar en todo el trayecto en un vano intento por hacerme enojar.

-Aquí estamos - anunció el taxista, deteniéndose junto a la comisaría.

-Permítame - pidió el hombre sacando su cartera y pagándole al taxista antes de que yo pudiera si quiera protestar.

-Por las molestias - me dijo con una amplia sonrisa mientras salía del taxi, daba media vuelta y me abrí la puerta.

Yo salí, un tanto sorprendida ante tantos modales, seguramente aquel hombre había tenido educación excelente; estaba segura de que incluso podría desenvolverse a la perfección entre políticos y monarcas.

Le sonreí, asintiendo levemente con la cabeza para que no notase cuan avergonzada estaba, ni el brillo analítico que desprendían mis ojos mientras analizaban cada una de sus palabras y movimientos.

-Ha sido un placer - conteste despidiéndolo con la cabeza y girándome para cruzar por el paso de peatones hacía la biblioteca donde le había dicho que iba.

-Espera - pidió deteniendo cuando apenas había dado unos pasos hacía mi destino.

Me gire a mirarle, sabía bien que varias dudas circulaban por su mente, entre ellas el que hacia yo ante la tumba de su hermano colocando flores.

-¿Si? - pregunte tratando de parecer curiosa.

-Quisiera hacerle una pregunta, si no tiene inconveniente - contesto haciendo que yo me encogiera de hombros.

-¿Por qué ponía flores en la tumba de mi hermana? Usted es demasiado joven como para haberla conocido - dijo de un rápido tirón haciendo que yo le mirase y una triste sonrisa apareciese en el rostro de Lavi.

-La familia Atenm y la mía han sido amigas desde la época de mis bisabuelos - susurre lo bastante alto para que me alcanzase a oír con toda claridad - estoy investigando la muerte de Lavi Atenm… y de su novia, quiero darle un final a esa triste historia.

El se quedo paralizado ante mi, observándome como si fuese lo mas hermoso y doloroso que hubiese visto nunca en toda su vida.

Le observe soltar un suave suspiro antes de indicarme que lo siguiera al interior de la comisaria, el quería hablar conmigo en privado, saber si de verdad podía hacer semejante cosa, sobretodo dada mi joven apariencia.

Mire a Lavi para que se calmara y lo seguimos a interior del edificio donde varias personas lo saludaron y me miraron curiosas mientras el se internaba nada menos que en un despacho privado con su nombre inscrito sobre la puerta.

``Leo´´

-Sus padres eran un tanto excéntricos - señalo en apenas un susurro Lavi cuando yo leí el nombre del hombre.

-Siéntate por favor - me pidió mientras el permanecía de píe, de espaldas a mi, buscando algo en los estantes de detrás de su escritorio.

Espere en silenció por diez largos minutos hasta que el saco un archivador de la estantería y lo poso sobre el escritorio suavemente, sentándose en su asiento y mirándome con seriedad mientras lo abría y le daba la vuelta para que mirase su contenido.

Seguramente esperaba que me asustase ante la visión del cuerpo sin vida de Lea, con aquella herida en la cabeza y las fotos del enorme charco de sangre de donde había caído Lavi, sin embargo yo ni si quiera parpadee, había visto en mi corta vida cosas mucho peores que esas y no me iba a dejar asustar.

El estaba sorprendido ante mi sangre fría, yo podía sentirlo pues el me había mirado fijamente, dejándome traspasar de nuevo su alma.

-No se que pretendes, pero para empezar eres demasiado joven, dudo que tengas o puedas conseguir los permisos necesarios para esta investigación, y también dudo de que puedas hacer mas de lo que hizo todo el cuerpo de policía en su momento, así que explícame, ¿que pretendes diciéndome semejante cosa? - espeto tratando de no alzar la voz más de lo necesario, mientras yo alzaba mi mirada clavándola en sus ojos y dejándolo paralizado.

-Si cree que estoy bromeando en lo que le dije es usted el que esta muy equivocado, y para su información - dije sacando de mi bolsa un fajo de papeles - obtener los permisos no fue algo difícil.

El me miro saliendo del choque inicial por mi mirada y tomo el fajo de papales leyéndolos minuciosamente uno por uno y volviéndolos a releer por dos veces hasta que se convenció de que eran reales.

-Otra cosa - señale sonriéndole divertida - soy mayor de lo que aparento.

-Pretende reabrir las heridas para nada, no hay nuevas pistas, nada con lo que se pueda continuar el caso… ¿cree acaso que no lo he intentado? - murmuro dolido haciendo que Lavi se estremeciera tras de mi.

-Su hermana era una persona muy especial… usted también posee ese algo que la hacía tan sumamente especial, yo puedo continuar este caso y puedo llegar hasta el fondo de el con o sin la ayuda de la policía pero no deseo que entre en algo de lo que ya no pueda salir - respondí, cerrando los ojos con pesar, el sabía bien a que me refería cuando señalaba a Lea como especial.

-Tu… ¿tu también? Es decir, ¿eres como Lea? - cuestiono con los ojos muy abiertos y medio ahogado.

-No exactamente como ella, pero si - conteste observando la expresión confusa de Lavi tras de mi.

-Entonces esa presencia…- murmuro clavando su vista justo donde estaba Lavi y entornando los ojos en un intento por ver.

-Es Lavi.

Mi respuesta lo dejo paralizado, incapaz de moverse por varios minutos, incluso su respiración se corto mientras observaba lo que para el debía ser solo un remolino de energía rojiza tras de mi.

-Un momento, ¿el puede verme? - pregunto Lavi con los ojos abiertos de par en par haciendo que yo me girase para poder verlo a los ojos.

-Lea podía ver y escuchar, su hermano puede ver un poco y además sentir - le explique haciendo que avanzase hacía el hermano de Lea parándose justo a su lado y pasando una mano ante sus ojos, los cuales siguieron el movimiento.

-Eso… esto es típico de ti Lavi, deja de moverte delante de mi, mareas - lo riño tratando de volver a la calma.

-Az… por favor dile cuanto lo siento - me suplico - dile cuanto siento el no haber podido proteger a Lea… aunque no desee perdonarme, debe saberlo.

Cerré los ojos ante esa petición y aspire hondo antes de abrirlos y mirar nuevamente al hombre que tenía delante, de nuevo completamente serió.

-El… quiere que usted sepa cuando le duele no haber podido proteger a su hermana - murmure haciéndolo suspirar y negar con la cabeza.

-En el escenario del crimen una cosa nos quedo clara, primero le dispararon a el, no pudo hacer nada - contesto pasándose una mano por el cabello y suspirando nuevamente.

-¿De verdad crees poder llegar al fondo de todo esto? - cuestiono mirándome interrogante.

Yo asentí, sabía que podía hacerlo, lo había hecho antes con muchos otros espíritus de muerte cruenta; el único problema residía en que mi instinto señalaba a la orden como culpable directa de todo lo acontecido.

-Bien entonces te daré acceso a todo lo que tenemos sobre el caso, aunque obviamente esto debe quedar entre tu y yo por el momento - indico haciendo que yo asintiera mientras Lavi nos contemplaba en silencio.

Sentía la tristeza emanar de el, seguramente esta rememorando épocas pasadas que vivió con Lea y con su hermano, al cual ahora teníamos delante.

-La mejor forma de obtener nuevas pista para reabrir este caso oficialmente sería encontrar el cuerpo de Lavi - comento haciendo que este se pusiera tenso mientras yo le miraba.

Pasaron unos tensos cinco minutos antes de que el asintiera dándome su aprobación para revelar el parado de su cuerpo.

-No hay problema con eso, nosotros sabemos donde se encuentra - conteste haciendo que el hombre saltase de la silla bullendo energía.

-Solo necesitamos una forma discreta de encontrarlo para que no sospechen de nuestros métodos - dijo sonriendo ampliamente, era obvio que deseaba tanto como nosotros descubrir que había ocurrido aquella fatídica noche, y sobretodo, saber quien se había atrevido a arrebatar la vida a ambos jóvenes.

-El caso… es que tenemos un problema con eso, el cuerpo de Lavi esta en la tumba de su padre - murmure haciendo que el quedase rígido por tercera vez consecutiva en lo que iba de charla.

-Va a ser difícil, pero lo conseguiremos - afirmo antes de entregarme los papeles que había en el archivador.

Los cuales yo introduje en una funda de plástico, la cual oculte entre el resto de papeles de mi bolsa.

-Cuando dijiste que no querías meterme en algo de lo que no pudiese salir…. ¿a que te referías? - me pregunto haciendo que desviase mi vista.

-Es más que probable que todo nos lleve a una antigua orden… una orden donde personas como yo y Lea se dedican a librar espíritus, pero esta orden esta corrupta desde hace mucho tiempo por eso yo misma la abandone y vivo en el exilio, esa orden, no admite abandonos y asesina sin piedad a todos aquellos que los dejan, y a veces también a perdonas como Lea o como usted que nada saben sobre la orden pero están fuera de ella - contesto observando como Lavi apretaba los puños y a duras penas contenía su furia

-Necesitare… saber más sobre eso - murmuro el hermano de Lea haciendo que yo suspirase.

-No sería conveniente… pero es su decisión, mi dirección es esta puede venir cuando quiera - dije tendiéndole un papel mientras el sacaba una tarjeta de uno de sus cajones y me la tendía.

-Mi número personal, en cualquiermomento, si me necesitas llama - indico mientras yo me la guardaba en el bolsillo y nos despedíamos.

Seguía sin poder deducir si aquello había sido un golpe de suerte o había sido la perdición de un buen hombre, al que yo no podría sacar, de aquel mundo en que pretendía entrar.