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Historia 59813 — capítulo 2

En cuanto Clara se hubo marchado, Draco, se quitó disimuladamente el anillo de casado, guardándolo en un bolsillo de su chaqueta.

Cuando hubo acabado de cenar, le pidió la cuennta y esperó en la barra hasta que acabase su turno de trabajo. De vez en cuando, Clara, se acercaba a él y coqueteaba un poco, al rubio le encantaban las chicas lanzadas, y ella lo era mucho.

A las doce se despidió de él y entró un momento a cambiarse, cuando salió sin el uniforme a Draco se le cortó la respiración.

Llevaba una falda muy corta, con una camiseta marrón ceñida, le estaba como anillo al dedo, casi se le cae la baba.

-¿Salimos a dar un paseo?

-Será un placer, señorita.- le besó una mano coquetamente, a ella le encantó aquel gesto.

Camiranon una media hora por las calles y avenidas llenas de gente, era sábado por la noche, y se notaba.

Cuando el frío se hizo más intenso entraron a un bar de copas, bebieron un poco, pero no llegaron a emborracharse ninguno de los dos.

Draco, durante el tiempo que estuvo con aquella chica, no pensó en la sangre, ni en la magia, ni en que era muggle, sólo en que la deseaba con todas sus fuerzas.

Al salir del bar eran las dos de la madrugada.

-Bueno, Draco, si no tienes plan esta noche... posrías venirte conmigo, a mi casa... vivo sola.- La cara del rubio se iluminó por completo.

-Me encantaría, pasar la noche contigo...

-Estamos cerca.- Sin previo aviso se tiró, literalmente a sus brazos, y lo besó con pasión, casi agresivamente, Draco no se lo esperaba, pero no opuso resistencia a que lo hiciese, es más la correspondió de igual manera, cogiéndola de la cintura y pegando completamente el cuerpo de la chica al suyo.

En poco tiempo entraban por la puerta de un ático decorado de forma moderna, sin poder contenerse más, la tiró al sofá y se tumbó sobre ella, besándola, mientras ella acariciaba todo su cuerpo.

-Te deseo...- le dijo entrecortadamente.

-Y yo...- bajó sus labios hasta su pecho, luego la cogió en brazos y la llevó al interior de la casa, hasta que encontró el dormitorio, entonces comenzó a desnudarla, era casi una diosa, su cuerpo era perfecto, divino.

Por su parte ella también lo desnudó a él.

Pronto sus cuerpos estaban unidos por el placer, apasionado, brillante...

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A la mañana siguiente Draco se despertó un poco desorientado, pero de repente los recuerdos de la noche anterior acudieron a su mente. Sonrió para sí mismo, Clara seguía durmiendo a su lado, tapada con una fina sábana. Le pareció irónico que le hubiese dado asco tocar a Granger por ser Sangresucia y acababa de acostarse con una muggle, prácticamente desconocida. Entonces le entró un poco de miedo, ¿y si para ella había sido sólo sexo? ¿y si no volvía a verla?

Entonces ella despertó.

-Buenos días.- sonrió, se acercó más a él y le dio un beso en los labios, eso le hizo tener un poco más de esperanza a Draco.

-Hola, preciosa.

-¿Volverás?

-Por supuesto, cuando quieras.

-Dame tu movil.- ¿movil? eso era un aparetejo muggle y él no tenía, se intentó una excusa.

-Se me rompió hace poco, pero tranquila, me pasaré alguna noche por el bar...- ella sonrió.

-¿Pasadomañana a la misma hora que ayer?

-Perfecto.

-Debo irme, a las doce tengo que estar en el trabajo para servir la comida.

-Como quieras.

Draco se vistió mientras ella se duchaba, la misma sonrisa estúpida de la noche anterior se le volvió a formar en la cara.

Como tardaba mucho y Astoria tendría que estar histérica, Draco la avisó desde la puerta que se marchaba.

Se metió en un callejón y se apareció en su casa. Nada más entrar por la puerta los gritos de su esposa resonaron en sus oídos.

-¿Dónde te habías metido? ¡He estado esperándote toda la noche y llegas ahora! ¡Exijo saber qué es lo que has estado haciendo y con qué fulana has compartido cama!- Draco no puedo contenerse.

-Pues he compartido cama con una fulana, como todas las noches desde que estoy casado contigo, sólo que esta noche ha sido con otra distinta, un poco más digna que tú.

-¿Cómo te atreves? Te recuerdo que tienes un hijo...

-¡No! ¡Yo te recuerdo a tí que tienes un hijo, desde que lo pariste no has pasado un sólo día con él, no vas a visitarlo, lo tienes es su cuarto, rodeado de elfos, en lugar de cuidarlo tú! ¡Eres una mujer detestable!

-¡A mí tú no me insultas!

-¡Si no quieres que te insulte comienza a ser buena esposa y buena madre! no tendría que buscar el calor de otras mujeres si tú no fueses tan fría conmigo, ni tan caprichosa, lo único que hces es sacarme dinero, nada más!

-Te odio, Draco Malfoy.

-Muérete, Astoria Greengras...- no utilizó el apellido Malfoy, simplemente, Clara, que era muggle, era más digna de él que Astoria.

Después de esto cada uno se fue por su propio camino, pensando que tenía toda la razón.