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Historia 59813 — capítulo 5
Draco caminaba alegre hasta el bar, pensando en Carla, le hacía mucho ilusión verla, pero de pronto se paró en seco y sus ojos grises se quedaron clavados en la imagen que transcurría delante de él, pero varios metros más allá.
Carla se besaba con un hombre moreno a la entrada del bar, pero no en una actitud pasional, como lo hacía con Draco, sino cariñosamente, con ciudado.
¿Cómo podía no habérselo imaginado? ¿Cómo había podido creer que una chica como ella no tenía pareja? Claro, él solo era el tercero, el amante. Se sintió ridículo por haber dejado engatusarse por una muggle, y mucho más por ser elemento sobrante de una relación.
Tal vez esa noche habían discutido y ella estaba despechada, o a lo mejor sólo buscaba sexo si aquel chico no le daba lo que quería... De todas las posibilidades ninguna le importaba, asi que se dio la vuelta y continuó su camino, de repente la verdad cayó sobre él.
¿Aquel chico moreno no era Potter? ¿Él no estaba casado con Weasley? ¿Había pasado algo entre ellos o simplemente él había decidido que era demasiado hombre para una sola mujer y salió a buscar otra? Como no podía hacer tal acusación sin saber si era cierto o no lo que decía, volvió al bar, y miró por el cristal de la entrada al chico que desayunaba sentado en un taburete y tonteaba con Clara.
Sí, sin duda era él, pero no se lo podía explicar. Potter, el marido perfecto, el chico perfecto, el heroe ¿le ponía los cuernos a su esposa?
Draco hubiese preferido que Clara estuviese con un simple muggle a que hubiese jugado a dos bandas con él y con el niño que vivió.
Sintió ganas de entrar y darles una lección a todos pero de repente se dio cuenta de que aquella situación era la ideal para él, ya no deseaba a Clara, a Astoria le había dado un ataque de miedo a verse como su madre y, al fin y al cabo su esposa y la madre de su hijo era ella y no Clara, por tanto era por su mujer por quien debía dar la cara.
Definitivamente Draco dio la espalda aquel bar y vovió al callejón para aparecerse de nuevo en su casa.
Cuando estuvo allí, en lugar de ir en busca de Astoria prefirió ir a ver a Scorpius.
El pequeño de ojos grises y poco pelo claro lo recibió moviendo sus manitas, intentando coger la cara de su padre, quien respondió cogiéndolo en brazos, Scorpius estuvo un buen rato en brazos de su padre, divirtiéndose con uno de sus mechones.
Al cabo de un rato Draco volvió a dejarlo en su cuna y buscó a Astoria.
No la encontrba por ningún sitio, ¿habría salido?
El rubio se sentó en el sofá que decoraba la sala de estar para esperarla y hablar con ella. En el tiempo que estuvo solo pensó todas y cada una de las palabras que le iba a decir a su esposa.
Finalmente a la hora de comer la puerta se abrió dejando paso a Astoria, quien entraba cargada con muchas bolsas, en principio Draco pensó que había ido a ahogar su depresión comprando ropa para ella, pero al fijarse en los dibujos de las bolsas, pudo adivinar que todo aquello era pa Scorpius.
-Astoria, ven, tenemos que hablar.- Draco le hizo un sitio en elsofá, ella se sentó, temerosa de lo que su marido iba a decirle...