← En el andén. · de
En el andén. — capítulo 16
El amor y la familia.
Los ojos del hombre castaño bizquearon involuntariamente, pero no apartó la vista de quien se sentaba frente a él y lo miraba con gesto avergonzado. Después de escuchar con atención, muchas cosas adquirían sentido, pero seguía sin poder imaginar todo lo que su amigo trataba de decirle.
El tímido sol invernal se colaba entre las nubes, calentando la apacible terraza donde tomaban un café, cerca del Callejón Diagon. Para Theodore Nott nada tenía sentido y todo era brutalmente lógico a un mismo tiempo, su mente, en exceso analítica, estudiaba la expresión de su amigo, buscando el punto de verdad que necesitaba encontrar para creer lo que le estaba explicando.
Las manos de Draco Malfoy hacían aspavientos en el aire, gesticulaba con nerviosismo, no era capaz de mirar a su cuñado alos ojos, pues la vergüenza le obligaba a apartar la mirada, mientras fruncía el ceño por la ira que todavía contenía.
-¿Quién te la ha jugado? ¿Tu mujer o tu amante? -Se cruzó de brazos, tras dar un tranquilo sorbo de su taza, la nariz del castaño seguía roja por el frío y su cuerpo se encogía bajo su abrigo.
Una sonrisa sardónica apareció en los labios de Theo, esa era su forma improvisada de poner a prueba al rubio. Draco, furioso, aventó un puño contra la mesa, borrando la sonrisa de Nott y derramando el café que reposaba humeante.
-¡No la llames así!-Exigió, señalando al castaño con un dedo acusador- ¡Ella no es eso!
-Sí que lo es-Afirmó, asintiendo con la cabeza mientras hablaba, preguntándose en que lío se había metido su amigo-. Tal vez no quieras que lo sea, pero lo es. Aunque no creo que eso importe mucho ya, ¿Verdad?
Nott vio la decisión brillar en los ojos de Draco, y esa expresión misteriosa daba a entender que algo serio tramaba, dio otro largo sorbo al caliente líquido, sin apartar sus ojos verdes de los de Malfoy.
-Necesito que me hagas un favor-Lo pidió, restándole importancia con un gesto sutil de la mano, tratando de recobrar la compostura.
-No pienso ir a visitarte cuando te encierren en Azkaban-Comentó con mordacidad, inclinando el cuerpo sobre la mesa-. Entiendo ahora que quisiste decir en Navidad, sobre cambiar y tener una segunda oportunidad, es algo respetable, pero… Draco, ¿Te has parado a pensar en lo que te juegas?-El rubio se obligó a mirarle a la cara, pero no contestó, siguió mirando a Nott con aparente indiferencia- Has luchado mucho para limpiar tu nombre, ¿De verdad quieres echarlo a perder por una chica, una chica como Rose?
Draco dejó escapar una risotada falsa, no pudo evitar el desprecio cuando volvió a mirar a Nott.
-¿Una chica como Rose?-Repitió, casi con asco- Creí que no tenías prejuicios, Nott, ¡Qué decepción!
-No son prejuicios, Malfoy-Nott se inclinó más sobre la mesa, adoptando un tono confidencial y una mirada cómplice-, pero no te olvides de quién es, quién es su familia.
Remarcó las últimas palabras, recordando a Draco la súbita visita de Ronald Weasley, e innumerables desencuentros que de verdad había querido olvidar, sumado a un secreto que sólo ellos dos compartían, algo que jamás debió suceder.
-No tiene nada que ver-Bajó la voz, imitando la postura de su compañero, con la taza calentando sus manos-, tienes que creerme Theodore.
El castaño alzó los brazos, en señal de rendición, pero no hubo convencimiento en la mirada que le lanzó a Draco, quién, exhausto, se recostó de nuevo contra el frío respaldo de la silla, esperando el nuevo reproche de Nott.
-No me mires así-Pidió, pasados escasos segundos en los que Nott no dijo nada-. La quiero de verdad, Theodore, a ella.
Nott clavó la vista en su testarudo cuñado, Draco Malfoy estaba convencido, ni un atisbo de duda brillaba en sus ojos y Theo dejó caer los hombros, rendido ante tan desconcertante evidencia.
-Entonces, ¿Estás dispuesto a ir a Azkaban? ¿Por una mestiza?-Sonrió- Verdaderamente debes estar cambiando, Malfoy.
Ambos sonrieron, y Draco volvió a adoptar una postura confidencial, mirando a Nott con la cabeza ligeramente inclinada.
-Te dije que estaba en ello-Susurró, con una pícara sonrisa-, ¿Vas a ayudarme?
-¿Quieres un consejo?-Recostó la cabeza sobre su mano, con los codos sobre la mesa de mármol, su mirada suspicaz taladró a Draco, el rubio negó con la cabeza, pero aun así lo escuchó- Deberías buscarte un abogado, Potter no puede cambiar su testimonio, no pueden mandarte a Azkaban por un crimen del que ya has sido absuelto.
-No voy a contratarte, Nott-La réplica de Malfoy no se hizo esperar, el hombre se cruzó de brazos, tanteando al castaño con la mirada-, no es eso lo que necesito de ti, no pienso presentarme frente al Wizengamot para defenderme de nuevo, ni ir a prisión tampoco-Parecía verdaderamente convencido y Nott sintió un súbito escalofrío, que no se debía en absoluto al horrible tiempo que hacía fuera.
-Entonces ¿Vas a ceder al chantaje de Astoria?-Era la salida típica de un Malfoy, un reconfortante alivio recorrió la espalda de Nott, pero no pudo evitar sentirse terriblemente decepcionado- ¿Harás caso a Weasley?
Una risita socarrona escapó entre los labios del rubio, al tiempo que negaba con la cabeza y fijaba su vista en Nott, con una expresión impaciente.
-Eso nunca, Theodore-Murmuró, indignado, cada vez que lo mencionaba volvía a sentirse furioso, y, a pesar de que ya no había marcas en su rostro, todavía le dolía la cabeza-. No pienso alejarme de Rose y si tengo que hacerlo ella merece una explicación. Una explicación que su padre me ha prohibido darle.
Nott asintió con la cabeza, temiendo lo que el rubio pudiese necesitar de él.
-No puedo ir a Hogwarts-Arguyó Malfoy, removiendo la cucharilla distraídamente, entretenido con el tintineo del metal cuando chocaba con la porcelana de los bordes-, y quizá Ron vigile el correo de algún modo, así que yo no puedo enviarle un mensaje.
A Nott le desagradé el modo en que Draco había remarcado el "yo" y sus ojos le habían perforado con tan dilapidaría sílaba.
-¿No querrás qué yo…?
La mano del rubio voló rauda hasta su bolsillo, y antes de que pudiese decir nada más, Theodore se encontró con un pulcro sobre plantado frente a sus narices.
-Sólo tienes que enviárselo a Josephine-Terció Draco- con tu próxima carta, escribí indicaciones en el sobre para ella, sabrá que hacer.
Nott se golpeó la frente con la mano, terriblemente frustrado y dejó un par de galeones sobre la mesa, al tiempo que arrastraba a su cuñado lejos del local, necesitaba estirar las piernas.
-Pero Draco, esto es absurdo, no creo que debas…
-Sigues sin entenderlo-Le interrumpió, frenando sus pasos a medida que se aceraban al Callejón Diagón-, te parecerá ridículo pero necesito a Rose, borra mi culpabilidad y hace que me sienta menos estúpido, y desde luego menos cabrón, y prefiero enfrentarme a Potter que ceder al descarado chantaje del pobretón.
Le costaba hablar, toda aquella palabrería que usaba para convencer a Theodore, además de sincera, era inútil, ¿De que le valía afirmar a los cuatro vientos que amaba a Rose Weasley si no podía estar con ella? ¿Qué valor tenía su palabra, la de un ex mortífago, cuando decía que la quería? Él apenas sabía algo del amor, todo lo había aprendido de ella, sólo lo había sentido de verdad por ella y no habría forma de explicarlo, por más empeño que quisiera ponerle, toda palabra se quedaba corta.
-¿Has intentado hablar con Granger?-Draco palideció y su mirada se ensombreció repentinamente, introdujo las manos en los bolsillos, deteniendo su paso de forma definitiva.
-¡Desde luego que no!-La expresión desdeñosa, casi repulsiva quedó grabada en su rostro y Nott se arrepintió de tal sugerencia- ¿Qué iba a decirle?-Se preguntó, dando un trémulo paso- ¿Crees que sería más comprensiva que su marido? Después de todo, Nott, Granger sería la última que lo apoyaría.
No quería recordarlo, de todos modos, ¿Qué importancia tenía ahora? Habían pasado tantos años y tantas cosas que aquel pequeño secreto que los tres guardaban no era más que una simple anécdota, algo que, tal vez, Granger había olvidado y a lo que Draco ya no daba importancia, quizá, jamás la había tenido, pero sólo cuando era a Rose a quien miraba, y sus ojos marrones los que veía, sólo entonces pudo darse cuenta.
-No es buena idea-Acordó Nott, pasados apenas unos segundos-. ¡Tú ganas!-Se rindió con un nervioso aspaviento, llegando al concurrido callejón, frente a la tienda de Quidditch- Enviaré tu carta, pero si Weasley se entera, yo no seré quien te libre de ir a la cárcel-La advertencia de Nott no pasó desapercibida, el rubio mantenía la vista fija en una escoba voladora, de fina madera pulida y último modelo.
-Ya te he dicho que eso no pasará-Clavó su vista en Nott, a la espalda del castaño, en la tienda de mascotas, varias lechuzas agitaban sus alas, mientras viscosos sapos saltaban de un lado a otro-. Theodore, ¿Quieres a Daphne?
No fue una pregunta casual, el rubio volvió a ser engullido por el pasado, recordaba muy frescas las lágrimas de Granger, y la expresión turbada de Nott y se preguntó si las cosas no debieron ser distintas entre ellos entonces.
-Sí-El castaño asintió mientras lo decía, dando énfasis a tan sencilla respuesta-, sabrás lo que es eso, Malfoy, pienso asegurarme de ello-Los dos se sonrieron y el rubio asintió con la cabeza, agradeciendo la comprensión de su amigo, del único que en realidad había tenido.
Volvió a clavar su vista en la escoba que le llamaba desde el escaparate y sus ojos buscaron con cuidado el cartel que informaba del precio, rebuscando en los bolsillos su cartera.
Los ojos de Nott le escrutaron con desconcierto cuando entró sin decir nada a la tienda, señalando con decisión la escoba al sorprendido tendero. El castaño espero en la fría calle a que su antiguo compañero de estudios quisiera darle una explicación.
Tardó apenas cinco minutos a reunirse con él de nuevo, con la oscura escoba entre sus manos y una sonrisa satisfecha en su cara, Nott alzó una ceja, tendiendo la mano a Malfoy, para recibir únicamente la carta que le haría cómplice.
-¿Para qué quieres esa escoba?-Curioseó, guardando el sobre en su bolsillo, pues le creía.
-Para viajes a larga distancia-Contestó el rubio, lanzando una mirada enigmática a Nott.
Draco no tenía un plan, pero si un salvoconducto, y algo que le llevaría a Hogwarts sin necesidad de alertar a su directora, y en caso de no ser capaz de alejarse de Rose durante demasiado tiempo.
-0-
-¡Vuelve aquí, maldito roedor!-Bramó Minerva McGonagal, al ver al animal cruzar el pasillo, hacia el Gran Comedor, tras haber saltado de los brazos de una joven y problemática Gryffindor- ¡Quiero una explicación señorita Weasley!
Rose se encogió de hombros, avergonzada y se agachó en el suelo, con un rubor en las mejillas.
-¡Draco, ven!-Ordenó, agachando la cabeza, ante la sorprendida mirada de la directora de Hogwarts.
El animal, juguetón, se coló entre las piernas de diversos alumnos, hasta que llegó a los protectores brazos de su propietaria, que lo tomó en brazos y dejo que se recostase en su hombro.
-Disculpe, directora, trató de domesticarlo-Sonrió con afabilidad, amedrentada por la severa mirada de la mujer, que experimentó una extraña sensación de Deja'vu.
-Señorita Weasley, ¿Recuerda la carta que se envía a los alumnos cuando empiezan Hogwarts? ¡En ningún lugar dice que los hurones estén permitidos!
Rose retrocedió un paso, y el adorable animal se acurrucó en su hombro, ocultando la cabeza con temor.
-Lo lamento señora, pero fue un regalo de mi prima, ella…
McGonagal rodó los ojos, para nada sorprendida de la participación de Lily Luna y se encogió de hombros, avanzando un paso hacía su alumna.
-Lo lamento señorita Weasley pero no pude quedarse aquí, envíelo a su casa-Exigió, cruzándose de brazos, perdiendo la paciencia-. Tiene suerte, no la castigaré, pero su casa pierde ahora mismo diez puntos.
La chica enterró la cabeza entre sus hombros, negando con timidez.
-Mis padres no me permiten tenerlo en casa, señora-Se excusó, con un tono lastimero que trataba de conmover a la mujer.
McGonagal suspiró, cansada de la conversación.
-Ese no es mi problema-Masculló-, deshágase del hurón señorita, o lo haré yo si vuelvo a verlo.
Remarcó esas últimas palabras, alejándose por el pasillo a toda prisa y sin decir una palabra más, Rose sonrió, acariciando el hocico del roedor.
-Esa es la clave, si te vuelve a ver-Caminó en busca de Albus y Hyperión, que trataban de ponerse al tanto de sus agitadas vacaciones, aunque el relato de Scorpius fue vagamente más reservado que de costumbre, el rubio alisaba la caída de su túnica sin pronunciar palabra, aunque no pudo evitar sonreír al ver a Rose acercarse con su nueva mascota al hombro.
-¡Hola, primita!-Saludó Albus, cediendo su asiento a la Gryffindor, que se sentó en silencio junto al pequeño de los Malfoy- ¿Todavía te paseas con ese animal?
La chica rió, divertida.
-¿No es adorable?-Comentó, dejando que saltase a su regazo- McGonagal me ha amenazado para que me deshaga de él, pero no pienso hacerlo, ¿Dónde está Lily?
Scorpius se encogió de hombros, acariciando al animal que lo miraba con recelo y Albus dejó escapar una risita socarrona.
Otra pelirroja apareció por un recodo, con una luminosa sonrisa adornaba sus labios y se acercó al grupo, agachándose cuando el hurón de Rose saltó a sus piernas.
-¿Qué esperabas?-Comentó, ante la mirada sorprendida de Rose- Yo lo compré.
-¡Draco, vuelve aquí!-Repitió la pequeña Weasley, provocando las carcajadas de todos los presentes.
-¿Celosa?-Inquirió Lily, denotando una perversa doble intención en sus palabras.
Rose trató de disimular su sonrojo, fulminando con rabia a la chica Potter, que sonrió a Scorpius con afabilidad, ignorando a su prima.
-¿Qué tal, Malfoy?-Saludó, sentándose entre el rubio y Rose, decidida.
Albus no pudo evitar lanzarle una mirada de advertencia a su amigo, pero el rubio se encogió de hombros, devolviendo la sonrisa a Lily.
El negro cabello del joven Potter se agitó con nerviosismo, cuando el chico se puso en pie y arrastró a su amigo con gesto serio, con un reproche en los ojos de su amiga.
-Tenemos clases con Slughorn-Masculló como toda explicación-, Nos vemos luego, ¿De acuerdo? ¡Oh, Rose! Lamento que no te permita entrar en clase desde el incidente con la poción amarilla.
Ninguno pudo contener las risas, y Scorpius lanzó una mirada a Rose, apenas fue una decima de segundo que logró sonrojar a la chica, que le sostuvo la mirada para demostrarle que nada había cambiado entre ellos.
Los dos chicos se alejaron, dejando solas a las Gryffindor con su pequeño hurón.
-¿Qué ha sido eso?-Se indignó Rose, fulminando con la mirada a su prima, que rió cuando supo que ellos ya no podían oírlas.
-¿El qué?-Se hizo la distraída, jugueteando con el pequeño animal de Rose.
Rose Weasley frunció el ceño, segura de haber visto lo mismo que Albus, pues su primo no tendía a sobreproteger a su hermana de tal manera, no sólo se había molestado por el amistoso modo en que Lily había saludado a Scorpius.
-Esa mirada felina que le has lanzado a Hyperión-Repuso-, no es propio de ti.
Lily todavía rió con más ganas, hasta que Rose empezó a pensar que había algo que ella no comprendía del todo, se encogió de hombros, esperando a que ella se cansara.
-Lo sé, sólo quería hacerte un favor-Sonrió y Rose abrió mucho los ojos, sorprendida-. Ya sabes, no queremos que el pequeño Malfoy se interese más por ti, ¿Verdad?
Apenas fue capaz de balbucear algo comprensible, y se limitó a mirar a Lily como si no la conociese, estaba sorprendida, había descubierto que Lily Luna Potter podía ser más retorcida de lo que jamás había imaginado.
-¿Esa es tu forma de apoyarme?-Musitó, debatiéndose entre reír o enfadarse- Eres increíble, Lily.
La menor de las dos volvió a reír, pero su réplica quedó callada por la apresurada carrera de una niña de primero, una joven muchacha de cabello castaño e inocentes ojos verdes, que se precipitó hacia las dos chicas con gesto resuelto.
-¡Hola Rose!-Saludó la chiquilla, rebuscando en su túnica de Ravenclaw.
-¡Hola Josephine!-Lily torció el gesto, con aire sorprendido, sin dejar de mirar a la recién llegada.
La niña no dejó de sonreír cuando sacó un sobre de su túnica y miró a su alrededor antes de tendérselo a Rose.
-Me lo envía mi tío-Susurró, cuando la pelirroja lo cogió con gesto sorprendido-, nadie puede saber que te lo he dado.
Josephine, que tenía la mirada resuelta y suspicaz de su padre, guiñó un ojo a Rose, fijando su vista en el roedor que la miraba con la cabeza inclinada.
-¡Scorpius decía la verdad!-Pareció gratamente sorprendida, y Rose, preocupada, dejó que jugara con el pequeño hurón mientras desgarraba el sobre con el corazón acelerado.
Lily se limitó a contemplar a su prima, y el modo en que su rostro cambiaba a una mueca de espanto mientras leía la carta, la pequeña Potter se temió lo peor y apretó los labios a la espera de la explicación de su prima.
"Querida Rose:
Siento no haberte escrito antes, de hecho, desearía tener una excusa pobre que lo justificase, pero ni siquiera eso puedo ofrecerte.
Tenías razón respecto a Astoria, es más retorcida de lo que podía imaginar y créeme que si fuese únicamente por ella jamás atendería sus pedidos, ni cedería al chantaje, pero es tu padre quien me exige que me aleje de ti y eso no puedo ignorarlo.
Ellos lo saben, Rose, ella se lo contó, sabe golpear donde más duele.
Son tu familia, ellos te quieren y no dudo que sólo quieren lo mejor para ti, y yo no puedo ponerte en su contra, no sería lo justo y lo justo cada vez me importa más.
No se trata de escoger, pero es una decisión que tú debes tomar, lo que yo deseó escoger no nos favorece a ninguno de los dos, y de nuevo espero que tú seas más sensata y hagas lo que yo no puedo hacer.
Pero si decides seguir adelante, sin importar lo que pueda pasar, yo seguiré contigo, podremos vernos, Rose, no importa si tu padre me vigila, se me ocurrirá un modo de verte, de hecho, tengo una idea al respecto.
No te enfrentes a él, no le digas que has recibido la carta, no debe saber que te he escrito, confía en mí, no traería nada bueno que él lo supiese.
Lo lamento Rose, jamás debería haber infravalorado a Astoria o pensar que no lo descubriría, ni siquiera debería haberte escrito, pero no estaba dispuesto a dejar que pensaras que jugué contigo. No lo hice, es importante que tengas eso presente.
Draco Malfoy
PD: Te quiero y eso no cambiará."
Cuando Draco Malfoy escribió esa carta, encerrado en su biblioteca, y sin valor para confirmar que eso era el final, no se atrevió a decirle a Rose las consecuencias de seguir adelante, temeroso de que, tal vez, la reacción de la chica fuese protegerle, contentar a su padre para salvarlo de Azkaban.
Él no quería eso, no quería que Rose le salvase, en realidad, prefería pudrirse entre dementores sabiendo que ella, fuera, le quería, que ser libre y resistir la tentación.
No era algo frecuente, no lo comprendía, y, sin embargo, esa era la única cosa que había tenido clara en su vida, mentía a Rose Weasley, si con ello lograba mantenerla junto a él, por más que la oportunidad de salir bien parado fuese casi nula.
No le importaba.
Rose arrugó el pergamino, controlando infructuosas lágrimas, ante la mirada preocupada de Lily Luna, que la abrazó sin decir nada y palideció notablemente, ante la escueta explicación de su prima:
-Se acabó-Susurró, llorando quedamente-, mis padres lo saben, Lily.
---------------------------------------------------------
Holaaaa!!!!!
Odiadme, tenéis motivo, y yo una excusa muy pobre, lo cierto es que una amiga pasó el finde en mi cama y ni tuve tiempo de tocar el ordenado, es culpa mía por escribir los caps con nula antelación, pero trato de ponerle remedio, prometo, juro, por lo más sagrado, que no se va a volver a repetir, aunque entiendo que a estas alturas no me creais, pero prometo que me voy a poner ya con el próximo capítulo y el viernes lo tendréis.
Bueno al menos el cap es revelador si leeis entre líneas… espero que algo compense
Besos y nos vemos en los comentarios, acepto que me echéis la bronca que merezco
Besos
Aivlis Mlafoy