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En el andén. — capítulo 22
La vida más allá de Rose Weasley
Los ojos de Rose se abrieron lentamente, con la sorpresa brillando en su iris marrón y la boca graciosamente entreabierta. Lo miraba sin verlo y él le devolvía la mirada con la duda grabada en una mueca que sus labios no pudieron controlar.
Quiso ir tras ella, pero sus pies parecían clavados al suelo y sentía otras miradas sobre él, miradas que sabía ignorar como si la de ella fuese la única que tuviese alguna clase de valor. Lo era.
Por un instante, como si nada hubiese sucedido, Rose esbozó una tierna sonrisa, ansiosa por abrirse paso en el concurrido local y lanzarse a sus brazos, deseosa de sentir de nuevo el calor de su cuerpo. Lo añoraba.
Pero recordaba entonces que ya no estaban juntos, que no iban a estarlo nunca más, y reprimía las lágrimas, sin valor para llorar frente a él que la miraba como si pidiese perdón, y Rose sentía el peso de la habitación sobre ella, el jolgorio del resto de personas colarse de una vez en sus oídos, y la mirada de Draco se perdía en la distancia, mezclada con el aroma a cerveza de mantequilla y los gritos de la señora Rosmerta.
Se apresuró fuera de Las Tres Escobas incapaz de aparentar que nada ocurría, no le importaba la futura reprimenda de Lily, o las preguntas inevitables de Scorpius, tenía que salir de allí, antes de que el deseo se volviese más fuerte y se viese a sí misma entre sus brazos de nuevo. Negándose a pensar que estaba allí por ella.
Draco la vio marchar y bajó la vista hasta clavarla en el vaso de hidromiel que la señora Rosmerta, más anciana de lo que la recordaba, le había servido con un extraño resentimiento en su mirada.
Draco le dio un trago a la dulzona bebida y se cubrió la cara con ambas manos, recordándose a sí mismo el propósito que le había llevado allí.
-¿Estás seguro de esto, Malfoy?-Nott seguía con la vista fija en la puerta por donde Rose acababa de desaparecer y una nota de involuntario pesar traslució a sus palabras.
-No creas que soy consciente de tu encrucijada, Nott-Afirmó sin poder evitar una sonrisa vagamente cruel-, pero tengo que hacerlo, no soporto seguir viviendo con ella. Merezco una venganza.
El castaño ocultó un amago de risa, negó con la cabeza, dando por imposible la salvación de Malfoy y rebuscó unos cuantos galeones en el bolsillo de su pantalón.
-Nunca me gustó Astoria-Confesó, mirando a su alrededor, como si temiese ver a Daphne salir de la nada para reprenderle-. Te ayudaré, y no sólo porque te tenga lástima.
Malfoy chascó la lengua, girando su cabeza hacia la puerta como hacía cada vez que el cascabel indicaba nuevos clientes, con la esperanza de ver entrar a su hijo. Volvió a fijar la vista en su vaso cuando comprobó que eran dos chicas las que entraban por la puerta en mitad de una animada conversación.
-¿Qué hay además de la lástima?-Inquirió Malfoy, curioso por la extraña expresión de su amigo.
-Bueno-Nott lo sopesó un instante, calibrando su vaso como en una cata de vinos-, prometí hacerlo, mi honor influye, siempre respeté mucho a tu madre… Además, yo te envidió, Draco.
El rubio lo miró sin comprender y empezó a reír con estrépito, sin poder dar crédito a las palabras de Nott.
-¿Me envidias?-Escrutó el rostro del castaño, buscando en el algún indicio de enfermedad, y rió todavía ante la expresión desubicada que el regaló Nott- Unos años antes te hubiese creído sin poner pegas, pero ahora, Theodore, mi vida apesta, ¿Qué, si se puede saber, es lo que tanto envidia te da?
-Rose-Contestó en un susurro, tratando de anticipar la reacción de su amigo-. Ella te quiere ¡Merlín si te quiere! Lo he visto en su mirada, no importa lo que hagas, nunca dejará de quererte.
El rubio esbozó una sonrisa apenas perceptible, y miró a Nott de reojo, tratando de sentirse afortunado.
-Y, sin embargo, ya no quiere estar conmigo…
No pudo evitar sentirse herido, en cierto modo traicionado, le había hecho jurar que seguiría con ella a pesar de todo y de todos, y él hubiese hecho un juramento inquebrantable si se lo hubiese pedido como garantía. Pero había cosas que no se podían ignorar, y Rose no le había ofrecido la misma garantía, había permitido que alguien más se interpusiera en su camino, no había cumplido la promesa que le había exigido cumplir.
-Demuéstrale que la prefieres a su madre, y querrá volver contigo-Nott dio un corto sorbo de su vaso con un curioso gesto en su rostro, paladeando el hidromiel para asimilar su gusto dulzón.
-Eso nos lleva de nuevo a Astoria-Draco hizo un gesto de la mano, como si cerrase un círculo-, no es el paso que Rose espera, pero por algún lugar hay que empezar.
Los dos amigos rieron con discreta sinceridad y Nott dio una enérgica palmada que pretendió ser profesional.
-Por algún lado se empieza-Repitió, rebuscando raudamente en su maletín-, y, como tu abogado, te recomiendo que…
Draco asintió con la cabeza, con la educación justa para fingir que le escuchaba, mientras sus ojos viajaban discretamente hasta la puerta.
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Sábado, brillante y soleado, perfecto sábado, al fin.
Mientras caminaba por los terrenos de Hogwarts atesoraba la certeza de que nada podía estropear su día, su sonrisa, cargada de optimismo, podría brillar más que el propio Sol, hasta había convencido a su prima para que saliera de su encierro. Lily Luna no podía ser más feliz.
-¡Pelirroja!-El corazón de la Gryffindor se aceleró ansiosamente, había reconocido la voz de Scorpius, acompañada de su habitual tono burlón, y una especie de alivio la invadió por completo al comprender que él no lo había olvidado- ¿Te ibas sin mí, Potter?
La chica negó con la cabeza, deteniendo sus pasos para esperar al muchacho.
-Pensé que eras puntual, Malfoy-Le reprendió, sin poder evitar que su sonrisa restase crédito al tono ofendido de su voz.
-Y lo soy, pero tenía que despistar a tu hermano-Arguyó-, Albus es capaz de matarme si se entera.
Los empezaron a caminar juntos hacia Hogsmeade, se cruzaban con varios alumnos que reían alegremente mientras hacían planes para el día.
-¿Si se entera?-Rio ella, a quien le traía sin cuidado lo que su hermano pudiese llegar a pensar-. Ni que tus intenciones fuesen malas, Malfoy.
-Nunca se sabe, Potter-Esbozó premeditadamente maliciosa, de esas que había visto tantas veces en el rostro de su padre y que despertaban las carcajadas de la pequeña Potter.
Se reprendió a sí mismo de inmediato y sacudió la cabeza mientras la cantarina risa de Lily se colaba en sus oídos y le forzaba a sonreír casi sin querer, contagiándole del enfermizo optimismo que ella padecía.
-Esto no será por averiguar nuestra estrategia en Quidditch, ¿Verdad?-Aventuró la pelirroja con renovada seriedad- Porque si es así no vas a sacar nada.
-Lo siento, pelirroja, pero no necesitamos hacer trampas para ganar. Este año la copa es nuestra.
Las mejillas de Lily, que consideraba el Quidditch muy importante, se encendieron graciosamente y Scorpius rió de nuevo, buscando con los suyos los ojos verdes de la muchacha.
La miró como si la viese por primera vez, había estado demasiado ciego como para ver lo bonita que Lily era, poseía un delicado rostro, cubierto de graciosas pecas que se entretuvo por primera vez a examinar, como si las contara, su luminosa sonrisa resultaba contagiosa y Scorpius no se sorprendía al descubrirse sonriendo del mismo modo. Pero eran sus ojos las joyas de la corona, dos esmeraldas que había visto brillar de mil formas diferentes, transmitiendo mil emociones diferentes, aunque Scorpius estaba seguro de que no era más que una mínima parte de lo podría ver en ellos.
El color de sus cabellos se confundía con el de sus mejillas y el chico apartó la mirada, al tiempo que se reprendía, sacudió la cabeza y aceleraba el paso distraídamente. Lily se apresuró a seguirle sin poder evitar que su mente crease ilusiones que hacían revolotear mariposas en su estómago. Se decía que el amor de Scorpius no era para ella, pero las miradas del chico parecían insinuar lo contrario, más de lo que ella hubiera podido soñar.
Scorpius frunció el ceño cuando vio la primera casa del pueblo de los magos, apresurados alumnos de primero corrían por las calles, de Zonko a Honney Duckes, cargados de bolsas repletas de caramelos y artículos de broma.
-Dígame, señorita Potter-El tono de Scorpius, entre caballeroso y burlón, arrancó a Lily de sus pensamientos, y la hizo reír de nuevo, normalizando el extraño ambiente que se había creado entre ellos-, ¿Qué le gustaría hacer hoy?
La pelirroja fingió pensarlo, golpeándose la barbilla con un índice, como había visto hacer a Rose en sus múltiples horas de estudio, con los ojos cerrados fingió concentración y Scorpius, que había reconocido el gesto, desvió la mirada hacia la calle principal de Hogsmeade, torciendo el gesto de inmediato.
-¿Rose?
Lily palideció, y su acerada mirada se clavó en el chico rubio. Era estúpida, verdaderamente estúpida, no era la primera vez que la confundía con su prima, le dolía la decepción en sus ojos cada vez que se percataba de su error, pero le hubiese gustado creer que, para Scorpius, era más que un remplazo de Rose.
-¡Es Lily, Malfoy!-Bramó, hasta que el chico la volvió a mirar con la boca entreabierta- ¡Mi nombre es Lily Luna! Y tú eres un maldito…
-Ya sé que tu nombre es Lily Luna-Scorpius la miró sin comprender y una risilla escapó de sus labios, sorprendido por el repentino berrinche de la chica-. Mira allí-Indicó, señalando un punto que avanzaba hacia ellos-, ¿No es esa Rose?
Las mejillas de la pequeña Potter se tiñeron de rojo y agudizó la vista más allá del dedo de Malfoy distinguiendo a su prima en el punto rojo que caminaba de un modo errático y con la vista gacha.
-Lo es-Reconoció, y su perfecto sábado se cubrió de nubes grises.
Ambos se quedaron quietos, observando a la muchacha que se acerba sin verles. El rubio no pudo evitar preocuparse, y miró a Lily como si esperase que ella tuviese la respuesta, la chica vio pasar a su prima debatiéndose entre ir con ella o quedarse con Malfoy.
-¡Rose!-La llamó hasta que alzó la vista y los miró con el ceño fruncido, hasta aceptar que se trataba de ellos de verdad.
-¿Estás bien?-Preguntó Scorpius, avanzando un paso hasta su amiga- ¿Ocurre algo?
De sobre sabía que sí, llevaba una semana sin apenas, hasta Albus se había percatado de que algo iba mal y se había encargado de hacerle responsable. Scorpius había jurada estar allí cuando todo fuese mal, aprovechar la ocasión que se le prestaba, pero no veía las cosas tan claras ya, y volvió a mirar a Lily con un deje preocupado en su mirada.
-Todo está bien, Hyperión-La apagada voz de la chica sonó apagada y Scorpius la rodeó con sus brazos, ignorando el pinchazo de dolor que ese gesto le causó a Lily.
-No se miente a un amigo, Rosie-Susurró el chico, revolviendo los cabellos desordenados de la chica.
La pequeña Weasley se aferró al consuelo de su amigo, cálido como el que ella necesitaba, pero lo miró a los ojos tratando de no resultar egoísta, a fin de cuentas, ciertas cosas se percibían a simple vista y ella no era la única que parecía un libro abierto en esa familia, Lily tendría que aprender de sus propias lecciones.
-Confórmate con la mentira, Hyperión-Rose se aproximó al oído del chico, esforzándose por que Lily no la escuchara-, no es más que una tontería que estropearía tu cita. Te lo contaré sólo si lo que Lily me explique esta noche te deja en buen lugar.
Scorpius frunció el ceño, y Rose le dio un par de palmaditas en el hombro mientras se separaba de él y se esforzaba en lanzar una sonrisa a su prima, le dedicó un desvaído gesto de la mano y se alejó a paso presto, se alegraba por ellos, pero se hundía más en su propia desdicha.
Scorpius la vio marchar, no dijo nada y evitó la mirada de Lily hasta que sintió la mano de ella en su hombro.
-Lo entenderé si vas tras ella-Aseguró, escondiendo el tono de voz que denotaría su mentira.
El rubio suspiró, negando ágilmente con la cabeza.
-Nada de eso-Ofreció su brazo a Lily que lo tomó dubitativa y secretamente encantada-, mi cita es contigo, pelirroja, tendrás que hacerlo mejor que planeas cancelarla.
Los dos se internaron en las calles de Hogsmeade y Lily no era capaz de contener la creciente emoción que se había apoderado de ella. Su día de nuevo relucía cargado de optimismo y posibilidades.
-¿Cita?-Repitió con sorna- ¿Quién ha dicho nada de una cita?
Los dos rieron, Scorpius lanzó una mirada sobre su hombro, la figura de Rose ya no se distinguía en la distancia, ignoró ese punto de preocupación que restaba en su cerebro. No iba a decepcionar a Rose, Lily no tendría más remedio que explicar grandes cosas de aquella salida a Hogsmeade
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-Tendremos que presentarnos frente al Wizengamot y las cosas serían más fáciles si Astoria estuviese de acuerdo-Theo levantó la vista del papel y miró a Draco con seriedad-, y teniendo en cuenta la serie de condiciones que has impuesto, eso es harto difícil.
Nott miró a Draco como si esperase que se ablandase de golpe para ponerle las cosas más fáciles, pero la fría mirada de él le convenció de que no podría esperar nada más y volvió a bajar la vista al papel, mientras Draco la fijaba en la puerta, pues el cascabel volvía a tintinear y nuevos clientes hacían su entrada al local.
-¡Papa!-Scorpius sostenía la puerta para Lily, pero ambos se quedaron en la entrada, como minutos antes lo había hecho Rose- ¿Qué diablos haces aquí?
Draco y Theo se pusieron en pie, y rubio se apresuró a ofrecer asiento a su hijo y su acompañante.
-Tengo que hablar contigo, Scorpius-Admitió, imprimiendo un tono serio a sus palabras-, no pensé que tuvieses un compromiso, pero no serán más que unos minutos.
El chico miró a Lily que suspiró con resignación y ocupó una mesa vacía tras saludar brevemente al señor Malfoy, sus ojos lo fulminaron de un modo premeditado, comprendiendo lo que le había sucedido a Rose cuando la encontraron, no había estado preparada, se había pasado la semana encerrada en su cuarto, llorando quedamente por aquel hombre. Ya no sabía cómo consolarla, no decía que todo saldría bien por temor a mentir y no se atrevía a matar de una vez sus ilusiones. Pidió una cerveza de mantequilla, controlando el impulso de plantarse frente a Draco Malfoy y decírselo, sólo por la curiosidad de ver su cara y averiguar si él sabía que debía decir.
-¿Lily Luna Potter?-Preguntó una voz, y cuando alzó la vista, un hombre castaña se había sentado frente a ella, asintió- Theodore Nott, encantado.
Se estrecharon las manos y Lily le dedicó una sonrisa antes de dar un trago a su cerveza de mantequilla.
-¿Es el tío de Scorpius?-Preguntó, mirando de reojo de la mesa que ocupaban los dos rubios.
-En efecto-Nott se inclinó sobre la mesa y carraspeó ligeramente-, tú eres su…
-Una amiga-Lily se había vuelto a sonrojar, era chica arrojada, pero el rubor de sus mejillas debía ser una cuestión genética que la delataba en la delataba en las peores ocasiones.
Nott rió y su mirada acompañó a la de Lily hasta la mesa donde Draco hablaba con su hijo, tratando discretamente de escuchar la conversación.
-Scorpius, hijo, quiero lo mejor para ti, y esto no tiene que ver contigo, es sólo que…
El chico alzó una ceja, desesperado por los continuos rodeos que no dejaba de dar su padre.
-¿Qué?-Apremió, con un gesto preocupado, barajando posibilidades, a cada cual, peor- ¡Dilo de una vez, Merlín!
Draco carraspeó y apuró su copa antes de hablar, con la vista fija en la curiosa mirada de su amigo.
-Es evidente que tu madre y yo no tenemos la mejor de las relaciones-Empezó, tratando de abordar el espinoso tema por el ángulo menos delicado-, y aunque después de muchos años hemos aprendido a soportarnos, una serie de cambios me han hecho comprender que espero algo más de la vida, y, por eso, hemos decidido, que un divorcio sería lo mejor en estas circunstancias.
Tomó aire en cuanto hubo terminado, sus evitaron la reacción de su hijo y miró a mesa con creciente interés.
-He hecho algo que te haya…-Scorpius no sabía que decir, no se sentía furioso, ni molesto, a decir verdad, no sentía nada.
-Oh, no. ¡Claro que no!-Se apresuró a aclarar su padre, alzando la vista para encararle, sus ojos grises encontraron los de su hijo, y un alivió recorrió su espalda al no ver en ellos indicios de rencor.
-Siempre discutís-Recordó Scorpius, apoyando ambas manos con las palmas hacia abajo sobre la mesa-, supongo que me he acostumbrado, pero sé que no es normal, sólo me pregunto por qué has tardado tanto tiempo.
Draco abrió los ojos y descolgó la mandíbula en una actitud de sorpresa impagable que logró despertar la risa de Scorpius, el chico miró a su padre con un brillo travieso en sus ojos y apoyó una mano en su antebrazo.
-¡Scorpius Hyperión Malfoy!-Exclamó el hombre con voz de mando militar- ¿Se puede saber de dónde te has sacado eso?-Carraspeó y aguardó con paciencia a que las risas de Scorpius parasen para poder continuar- Eras pequeño Scorpius y no pretendíamos hacerte sufrir-Draco hablaba en plural, como si incluyese a Astoria en una decisión que sólo él había tomado-, ahora en cambio tienes la edad suficiente para asumir que las cosas son como son.
El joven Malfoy estrechó el brazo de su padre en un cariñoso gesto, y una sonrisa se formó en su rostro, tan amplía, que logró desconcertar a Draco.
-Siempre te has preocupado demasiado por mí-Afirmó el chico-, ¿Alguna vez te has preocupado de ti mismo? Ya va siendo hora. Sé que no lo crees, pero puedo cuidarme sólo.
Draco, como el padre entregado que era, quiso contradecir a su hijo, pero no tuvo ocasión, Scorpius dejó escapar otra risita y dio un sorbo del vaso de hidromiel que Draco estaba bebiendo, tan rápido, que no pudo quitárselo de las manos para impedírselo.
-Te quiero, papá-Confesó en un susurro que Draco escuchó perfectamente, con el corazón henchido de orgullo y aplastante alivio-, y te tengo que devolver el favor. Siempre dices que merezco una vida mejor, una vida sin obligaciones ni imposiciones. Tu también la mereces, y nunca es tarde para ser feliz, ¿Verdad?
Draco asintió con la cabeza y estrechó la mano de su hijo con cariño.
-¿Y tú madre?-Cuestionó, no sin cierto temor en la voz.
-Bueno-Scorpius lo pensó, no estaba seguro de querer a su madre, no del modo en que quería a su padre, también dudaba de que ella le quisiera a él, más allá de los privilegios que le había otorgado por ser la madre del heredero y el apellido que se habían forzado a compartir-, no sufras por ella, encontrara otro millonario con el que ser feliz- Recalcó la palabra "feliz" con un pícaro gesto y Draco no pudo evitar una sonrisa descarada que escapó de sus labios.
-Entonces, ¿Todo bien?-Insistió Draco, negándose a estar seguro del todo.
-Todo bien-Corroboró su hijo, lanzando una mirada a la mesa donde Lily y Theodore fingían conversar-, siempre y cuando pueda quedarme contigo y no con mamá.
-¡Claro!-Draco hizo un gesto de la mano y siguió la mirada de su hijo, dedicándole un guió picarón antes de susurran en su oído- ¿Qué ha pasado con Rose Weasley?
Su tono sonó tan casual que hasta él mismo le hubiese dado crédito, y rió quedamente al ver el rubor en las mejillas de su hijo.
-Ella no me quiere-Se repitió por enésima vez-, eso ya lo sabes, supongo que me he resignado. Lily es… una chica genial, aunque hija de Harry Potter.
-Eso no tiene importancia en mi casa, de sobra lo sabes, hijo-Un rápido pensamiento recorrió su mente y miró con seriedad a Scorpius antes de hablar-. Escúchame, si pretendes salir con Lily Luna, no pienso poner objeción alguna, siempre y cuando no le hagas daño. Te lo digo por experiencia propia, Scorpius, si de verdad ella te interesa, no la dejes creer que lo haces porque te recuerda a Rose, ¿Entendido?
Scorpius frunció el ceño, y tras un instante de reflexión, asintió con la cabeza. Draco había agachado la mirada, sus ojos grises huían de los suyos y el tono misterioso que había empleado le había desconcertado nuevamente, Scorpius no reunió el valor para preguntar, su padre había cambiado, parecía más abatido y melancólico que de costumbre, triste a pesar de la ola de renovación que se abría ante él, parecía… justo como Rose.
Intercambiaron miradas nuevamente, y una nota de comprensión se encendió ante ambos, Scorpius escrutó con esmero el rostro de su padre, frío y distante, sumido en sus propios recuerdos, con el mismo brillo de añoranza que había visto en los ojos de Rose. Lo meditó un segundo y después se rió de su propia ocurrencia.
-No te preocupes, papá-Aseguró mientras se ponía en pie-, haré que te sientas orgulloso de mí.
Draco sonrió al tiempo que alzaba el rostro y le daba unas suaves palmadas en el hombro.
-Ya estoy orgulloso de ti-La seguridad que imprimió en su voz fue tal, que Scorpius no pudo evitar sentirse enardecido, siempre había admirado a su padre y el reconocimiento por su parte valía mil veces más que cualquier trofeo que se pudiese conceder.
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-Si esto ha sido una cita, ha sido la más nefasta que he tenido en mi vida-Aseguró el muchacho cuando los dos llegaron a las enormes puertas del castillo.
Lily rió para evitar que él escuchara el acelerado latir de su corazón cada vez que pronunciaba la palabra "cita".
-Yo lo he pasado muy bien-Opinó la chica, arreglando tras su oreja un fugado mechón de su cabello-, tu tío es muy simpático.
El cabello de Lily volvió a escapar de su lugar, y Scorpius no pudo reprimir el impulso de acomodarlo de nuevo, despertando el gracioso sonrojo de la Gryffindor.
-En ese caso, tu cita ha sido con Theodore Nott y no conmigo-Argumentó el chico, posando su mano en la mejilla de la chica en un gesto descuidado-, eso no es justo, tendremos que repetir la semana que viene, si tú quieres, por supuesto.
Lily se apresuró a asentir con la cabeza y sus ojos brillaron, Scorpius lo atesoró en su mente tratando de recordar si ese concreto gesto ya lo había visto antes.
-Me gustaría-Reconoció la chica, con un deje provocativo en su voz-, siempre y cuando me lleves a un lugar más discreto, no quiero encontrar a más de tu familia por allí.
-No te prometo nada-Musitó Scorpius, recordando en su cabeza las palabras de su padre.
Le había hecho ver que desde que la miraba de ese modo, Lily siempre había sido Lily, la cabezona y provocativa Lily, Rose no tenía nada que ver, por lo menos ya no, y Scorpius sintió la necesidad de demostrarlo entonces, por temor a perder la ocasión que le había brindado la suerte.
Acercó más su rostro al de ella, sin poder evitar sonreír al sentir el modo en que respiración se aceleraba.
-Tu hermano Albus va a matarme por esto-Susurró, deslizando lentamente la cabeza hacia atrás-, pero tú eres mi pelirroja, Lily Luna Potter.
El corazón de Lily latía tan deprisa que podría estallar en cualquier instante, rodeó el cuello de Scorpius con un rápido gesto y juntó sus labios sin darle tiempo a escapar. El rubio la abrazó con cuidado y sus labios acariciaron los suyos, recreando mentalmente la imagen de las esmeraldas que brillaban en los ojos de Lily, como si fuese la prueba que él mismo necesitaba para confirmar que la quería.
Profundizó con cuidado el beso, maravillado por el escalofrío que sintió en la espalda de la chica. Había vida más allá de Rose Weasley y podía ser una vida maravillosa y de ojos verdes.
Lily se deshizo entre los brazos del chico, dejando que él la sostuviera mientras sus lenguas jugueteaban como en un sueño hecho realidad. Un sueño en que la única pelirroja en el corazón de Scorpius era Lily Luna Potter.
Holaaaaa!!!!!!
Aquí llego yo, super tarde, y aquí llega otro esperado momento (supongo).
Bueno, espero que me disculpéis, tengo una excusa, por supuesto, este finde, primero de pascua, mi papi cumplia años, así que el domingo no pude escribir, y el sábado… menudo día fue el sábado, sólo diré que la culpa fue de Elvis Presley y de un tipo que lo imitaba, bastante bien todo hay que decirlo.
Sinceramente creo que este cap me ha quedado un pelín rarito, pero espero que os guste, jajaja
Y la mala noticia para el final, como es Pascua, mis padres creen que hay que ir al pueblo perdido en las montañas a relajarse, lo que significa que pasaré el resto de la semana allí, lugar donde no hay internet, y que actualizar me va a ser imposible.
Eso si, escribiré mucho allí para traeros un cap nada más volver.
Muchos besos y nos vemos en los comentarios
Aivlis Malfoy