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Historia 61190 — capítulo 3

Despertó aturdido, esa mañana. El viento helado, congelaba sus huesos y su aliento frío, no le permitía dormir. Mucho frío para su ya no tan ágil cuerpo. No recordaba siquiera, cuándo había empezado a sentirse así.

En dos dimensiones.

          Se acomodó lentamente, hasta sentarse. Después de haber pasado horas en el baño, vomitándose, no quedaba ni una pizca de energía para siquiera parpadear. Ladeó la cabeza a un lado de sí y Nymphadora Tonks, aquella mujer, dormía en el sofá contiguo. No había notado, no antes, que ella era una mujer hermosa.

          Respiró ligeramente y ladeó la cabeza hacia las cortinas y la única ventana de aquel cuarto. Una larga ventana. Se congelaba y no podía dormir. La cama estaba muy fría y no resultaba cómodo. Y pese a todas esas circunstancias; parecía ser una noche tranquila.

           Se preguntó si la mujer que estaba con él; estaba acompañada. Se dijo que quizá no tenía marido, mucho menos hijos, ya que no habían ido a verla. Se preguntó si era viuda, si era soltera o quizá y solo quizá, era algún pariente. Pero no recordaba siquiera si tenía parientes o de dónde provenía. Sonrió y se dijo a sí mismo que de continuar pensando, tendría otra de esas famosas jaquecas "post operatorias".

           Amanecería nuevamente y él seguiría sin dormir. El sol comenzaría a asomarse y nuevamente también lo harían, sus diatribas y lagunas. En dos dimensiones, caracterizaba su vida. En la muerte y en la vida. No tenía otra cosa. había muerto y había revivido de forma fantástica. De una forma que ni él podía imaginarse posible. Y aún así seguía sintiendo su corazón pequeño, vacío y falto de algo que no podía clarificar.

             ¿Qué sentido tenía vivir; si todo en uno estaba muerto desde hace ya un tiempo atrás?

            El sol pronto apareció y golpeó incesamente; en el rostro de Nymphadora. La luz llegaba directamente hasta su frente. Soltó un quejido y alzó una mano para llevársela hasta la frente y curbirse un poco. Esperaba dormir, la noche anterior había sido todo un desastre. En verdad, Severus estaba bastante mal. Vomitaba, sangraba mientras lo hacía. Ni siquiera podía caminar y su cuello ya estaba infectado. La piel resquebrajándose como un papel tapiz viejo. Mucho más de lo que esperaba ver en realidad. Y sin embargo, allí debía quedarse.

           Sonrió y sin saber por qué, al verla dar la vuelta y esquivar las luces del sol. Apartó las sábanas de sí y se afincó en la cama, esperando poder levantarse de un solo movimiento. Dolía moverse y hacerlo con lentitud, solo hacía inaguantable a la espera. Se impulsó hacia adelante y de pronto, sintió que su visión se desdoblaba. Que sus pies temblaban y sus manos también. Pero estaba bien, siempre y cuando pudiera continuar desplazándose. Algún día esa mujer se iría y tenía que ser independiente.

           Caminó hasta detenerse lo más cerca que pudo de las cortinas y lentamente; tiró de ellas. Cubrió gran parte de la luz, hasta que fuese aceptable dormir junto a ella. Apenas se veían un par de cosas en la habitación y así ella podría dormir cómodamente, sin ser molestada por ese factor. Le debía un poco de descanso.

Le debía algo más que eso. Le debía la gratitud por haber preferido quedarse allí; aunque lo "odiaba".

— Es suficiente.— balbuceó, su mandíbula apenas se mantenía en su lugar.

          Se devolvió lentamente hacia la cama y se dejó caer cuidadosamente. En cuanto lo hizo, sintió un gran alivio de haberse podido sentar. Sus piernas ya no resistirían aquel movimiento. Aquel tiempo estando de pie. Inspiró y ladeó la cabeza hacia la mujer que tenía a un lado, en el sofá. Se había dado la vuelta de nuevo y parecía que el sol ya no le molestaba. Se cubrió con las sábanas hasta el cuello y continuó durmiendo. Él, satisfecho, pensó dedicarse a lo mismo.

— Las medicinas— Nymphadora ahogó un bostezo y alzó la mirada hacia la cama y hacia Snape— debe tomarse las medicinas.

— ¿Tan pronto?

           La estaba escuchando. Claro, sus prefectos dones de espía que le permitían escuchar hasta el más ínfimo de los detalles.

Partes del viejo Snape. Aún.

— Sí. Son las seis en punto de la mañana. Te corresponden dos. El doctor dijo que mientras más pronto te las diésemos, mucho mejor.

— ¿Dónde está ese famoso doctor que yo no conozco?— preguntó aún sin abrir los ojos y ella, se encogió de hombros. Lo miró respirar profundamente y abrir los ojos pesadamente. Bajo sus párpados pudo notar las marcas de malos días de sueño. De noches sin dormir.

— No lo sé. Solo sé que me dejaron aquí, cuidándote. Con muchas recetas y especificaciones.

— ¿Y tú no tienes familia? ¿No tienes hijos o amigos? ¿No tienes a nadie que quiera cuidar de ti?.

         Tenía, sí. Siempre había tenido a alguien a quién le importara. A diferencia de él; que había vivido la mitad de su existencia, en soledad. Porque una cosa era requerirlo para una misión y otra muy diferente, necesitarlo en realidad por afecto. 

          Solo era por su trabajo. De resto, nadie tenía que ver con él siquiera. 

          Nymphadora asintió en silencio y Snape parpadeó ligeramente y suspiró hondamente.

— ¿Has sabido algo de ellos? No quisiera tener que separarte de ellos.

            No contestó. Remus no solía ser de esos hombres que necesariamente; tenían que saber qué hacía su pareja a sus espaldas. Ella sabía que él conocía su situación y simplemente esperaba hasta que sus cuidados terminaran.

Pero cómo ansiaba que en realidad, Lupin quisiera estar con ella y le quitara de encima, esa molesta tarea.

— A él no le preocupa mucho lo que hago. Confía en mí y sabe perfectamente que estoy bien. — Le contestó y Snape dudó. Sonaba a todo menos a eso. Sonaba irritada— Es mejor que él se quede en casa, Remus suele ser algo nervioso. Siempre ha sido así, incluso contigo. Estaría sobre ti todo el día y no querrías eso.

            Otra persona que no recordaba y que ya conocía. Bueno ese tal "Remus" sin duda, debía ser una buena persona. Asumía eso, por lo poco que ella estaba refiriendo. Ambos estaban dispuestos a cuidarlo, pese a que él había causado terribles males.

           Nuevamente, esas eran solo suposiciones. No podía culparse de algo que ni siquiera podía recordar haber hecho.

Otra vez, espero que les guste. Con todo mi cariño, va dedicado al cumpleaños de una amiga muy querida: LunaWeasley87. Además de que el lunes me haré una endoscopia y ando la mar de asustada =S. Suerte para mí T__T. Saludos y besos a todos. Gracias por leer y más, por comentar.