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Sigues aquí — capítulo 18

Me levante a las cuatro de la mañana, para estar lista a las cinco, me duche aunque el agua no se llevo los rastros de sueño, me prepare un poco de café esperando que con eso el sueño se fuera, creo que esta vez si fue más eficiente que la ducha.

Y como Thomas me había dicho a las cinco de la mañana paso por mí, mi mejor amiga ni cuenta se dio de la hora en que me fui, subí al auto, que era conducido por un chofer, él venía sentado en el asiento de atrás, en cuanto me vio se instalo su característica sonrisa burlona.

-¿Qué tal dormiste? - pregunto.

-Pues no dormí acompañada, que es lo que te estás preguntando - fue mi respuesta - y estuve hablando con Andrew, y después tuve que arreglar mis maletas, solo dormí como tres horas.

-En el avión, podrás recuperarlas - repuso sonriente.

-¿Por qué Londres? - clave mi mirada en él.

-Mi madre es de ahí - elevo los hombros - aunque lo que me tiene contrariado, es porque no te opusiste a ir.

-No veo el problema - enserio, no sabía porque estaba diciendo eso.

-¿Elena no te dijo? - sabía que se llevaba muy bien con mi suegra.

-¿Decirme qué? - arrugue la nariz.

-Ahí fue donde Patrick, estuvo por última vez - lo sabía, pero habría tratado de olvidarlo.

-Lo había olvidado - fije mi vista en la ventana.

-Es momento de cerrar ese círculo - comento tomando mi mano.

-Ya lo he cerrado - aunque él al igual sabía que mentía.

-Que salgas con alguien más, no hace que hayas terminado el capítulo con Patrick - me dijo suavemente - en este viaje, te ayudare a que las heridas solo sean cicatrices.

No conteste, el resto del viaje fue en un completo silencio, en cuanto llegamos al aeropuerto, dejamos las maletas y después me invito a desayunar, dejamos de lado la conversación de Patrick, y comenzó a platicarme de su desastrosa vida amorosa, aunque no perdía las esperanzas de encontrar a la chica adecuada.

Thomas, siempre lograba hacerme reír, no importaba que tan mal estuviera, él siempre lograba animarme, en verdad sería muy sencillo enamorarse de él, pero en mi corazón no hay cabida para nadie, de hecho solo salía con Richard, porque en sí, él ya tenía un lugar.

Esperaba que pronto logrará ser lo mismo, que cuando tenía dieciséis años, que volviera a ser esa adolescente que le temblaban las piernas, cuando estaba a mi lado, o mi corazón saltaba cuando me besaba. En verdad quería regresar a esa época, en donde todo era más sencillo.

En cuanto abordamos, fue en asientos de primera clase, después de todo dijo que sería un viaje largo y deseaba que fuera lo más cómodo posible. Nos sentamos, y él comenzó a mandar mensajes, no pregunte a quien, me dedique a observar a los que iban subiendo.

Me quede dormida, cuando el avión ya estaba en el aire, no sé cuanto fue, pero cuando desperté, tenía un horrible dolor de cuello, no me gustaba mucho dormir en los aviones, pues a pesar de ser primera clase, no era un lugar cómodo para poder dormir.

-¿Cuánto falta? - pregunte sobándome el cuello.

-Cuatro horas - respondió, con un bostezo.

-¿Por qué no has dormido? - lo observe con una ceja elevada.

-Sueles hablar entre sueños - me sonrió levemente.

-Desde que me embaracé de Andrew, comencé a hacerlo - eleve los hombros - de hecho, Pat por eso eligió el nombre, porque una noche como en mi octavo mes, mencione el nombre.

-Cualquier otro marido, habría hecho un escándalo, por eso - repuso seriamente.

-Dije algo como; Patrick, dime si no es hermoso nuestro Andrew - aclare.

-Pues ahora no has dejado de llamarlo, - arrugue la nariz - a Patrick. Me pregunto cómo es que Richard, no te ha escuchado.

-Suele ser un tronco al dormir - no le puse importancia.

-No lo merecías - clave mi mirada en él confundida - por lo que me has contado, ni Patrick ni tú se merecían esto, él debería seguir con vida, siendo el esposo amoroso.

-Muchas veces, lo reclamaba - confesé - no podía creer, que lo hubiera perdido, siempre pensé que el amor te unía; y entonces si yo lo amaba como loca, ¿Por qué lo había perdido? ¿Por qué me lo había quitado? - sonreí levemente - y mi madre me dijo que Dios sabía porque hacía las cosas, que debía dejar de reclamar, que tenía que aprender a vivir. Y entonces esa noche que decidí despedirme, apareciste tú.

-¿Qué tengo que ver yo? - abrió los ojos sorprendido.

-Pues que tú has sido, quien me ha ayudado a superar un poco la muerte de Pat - le dije - te vi, como la señal de que a pesar de su muerte, él siempre iba a ver por nosotros.

No respondió, simplemente dejo un beso en mi frente, en verdad Thomas había llegado en un momento complicado en mi vida, y poco a poco comenzó a ayudarme a superar un poco la muerte de Patrick, aunque a pesar del tiempo, aun sintiera un vacío.

Como una hora después de esa platica, se quedo dormido, y yo me dedique a leer un poco, para pasar el tiempo, cuando anunciaron que comenzábamos el aterrizaje, desperté a Thomas, para que colocará su asiento en posición vertical.

Bajamos del avión y recogimos nuestras maletas, tomamos un taxi, que nos llevo a un hotel que estaba en el centro, en cuanto llegamos camino hacia la recepción, mientras yo me había quedado en uno de los sofás, que tenían en el lobby.

Regreso como diez minutos después y me entrego la llave de mi habitación, que estaba justo enfrente de la de él, que estaba en el piso diez, la mía era 1004 y la de él 1005.

-Tienes una hora para alistarte - repuso antes de entrar a su habitación.

Me dejo con la pregunta de a donde iríamos, enserio que en ocasiones me exaspera, entre a mi habitación, y decidí darme una ducha, esperando que con eso olvidará las ganas de golpear a mi mejor amigo. No duró mucho mi ducha, y me puse una falda negra que me llegaba a la rodilla, y una blusa blanca, y unos zapatos de tacón negros.

Y me ate el cabello en una coleta alta y me maquille ligeramente, tome un abrigo y esperé a que Thomas pasará por mí, que paso como cinco minutos después, cuando lo vi, llevaba un traje gris con una corbata azul con negro.

-Te ves hermosa - me sonrió de lado.

-Tu también te ves bien - comente con una media sonrisa.

-¿Nos vamos? - me ofreció su brazo.

-¿A dónde se supone que iremos? - cuestione tomando su brazo.

-Iremos a cenar, con el dueño de los locales, en donde pienso poner el restaurante - respondió con una media sonrisa.

No dije nada, salimos del hotel en donde nos esperaba un taxi, el camino fue en lo que haría cuando tuviera el restaurante, me agradaba que se emocionará con eso. Llegamos a un restaurante bastante elegante, un hombre con cara seria.

-¿Tienen reservación o los espera alguien? - cuestiono seriamente.

-Nos espera Steve Campbell - respondió Thomas.

-Síganme - después de buscar en una lista.

Thomas me toma la mano y el hombre nos guió a una mesa que estaba al lado de una ventana, en ese lugar estaba un hombre como de unos sesenta y tantos años, hablaba con un hombre, ambos iban de traja, pero aun no les veía la cara.

-Buenas noches - saludo Thomas.

En ese momento observe al hombre mayor, pero en cuanto los ojos azules de su acompañante se clavaron en mí, sentí que mi corazón daba un vuelco, y más cuando los dos hombres se pusieron de pie, sentí unas inmensas ganas de abalanzarme sobre él.

-Lamento la tardanza - se disculpo Thomas, pero la verdad no escuchaba - soy Thomas Brown, y ella es Renata Geller.

-Un gusto - respondió el hombre - soy Steve Campbell y él es mi hijo Christopher.

-Mucho gusto - tomo mi mano, y sentí una corriente eléctrica

  • espero, que no le moleste - se dirigió a Thomas - pero tiene una novia muy guapa.

-No es mi novia - repuso mi amigo tranquilamente - solo es mi socia, y tiene razón es muy guapa.

Sentí que la respiración me faltaba, no podía creer lo que estaba viendo, era como una visión, no había despegado mi vista de él, Thomas me había recorrido la silla, para que me sentará, pero no podía me había quedado inmóvil.

-Renata - ante la voz de mi amigo.

-Lo siento - me disculpe, antes de salir de aquel lugar.

Él no podía estar ahí, no ahora, no después de tanto tiempo, además se suponía que él estaba muerto, pero ahora que había decidió seguir con mi vida, tenía que aparecer un hombre que me recordaba tanto a Patrick, esto debía ser una broma.

Capitulo dedicado a: -Silver Beilshmidt****Zhere StAr De Black