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Sigues aquí — capítulo 21
Sentía sus manos acariciar mis piernas, no sabía si estaba bien, y la verdad en ese momento no me interesaba nada, que no fuera disfrutar sus caricias, después de todo lo había extrañado por tanto tiempo, que lo mínimo que deseaba era sentirlo cerca, no importaba que para él fuera una desconocida.
En ese momento apareció la imagen de Richard, yo no podía hacerle esto, él me había apoyado demasiado, como para que yo le pagará de esta forma, me separe de él, teniendo en mente que mi prometido no se merecía que yo besará a otro, aunque ese otro fuera el marido que creía muerto.
-Lo siento - me disculpe.
-¿Qué pasa? - pregunto, acariciando mi mejilla.
-Esto no debe pasar - susurre.
-¿Por qué no? - hizo que lo viera directo a los ojos - ambos, queremos que pase.
-No me conoces, - replique - no puedes saber si quieres que pase o no.
-Al ver tus ojos, sé que lo deseo - trato de besarme, pero gire y su beso quedo en mi mejilla - hace unos momentos, tú también lo deseabas. ¿Qué fue lo que te hizo cambiar de idea?
-Para ti soy una desconocida
- trate de que sonará firme.
-Quiero conocerte - entrelazo nuestras manos - quiero saber, que es lo que te gusta, que te molesta, quiero conocer absolutamente todo de ti.
-Podrías huir - trate de bromear.
-Creo que puedo volver a enamorarme de ti - comento con una media sonrisa.
-Hay alguien más, - eso del creo me molesto - a quién comienzo a amar, y no creo que esto que hago esté bien, pues él en verdad me ama, y yo quiero sentir lo mismo por él.
-En el corazón no se ordena - me aseguro - y sé, que tú no lo amas, porque a pesar de todo me sigues amando a mí.
-No recuerdas nada - replique - todo lo que creí amar de ti, en este momento se ha ido, porque no eres el hombre que yo amaba.
-¿Por ese otro, jamás viniste a buscarme? - sus ojos azules se volvieron fríos.
-Pasaron muchas cosas, - desvíe la vista - no entenderías lo que ha sido este tiempo sin ti, y ahora que te vuelvo a encontrar hay alguien más, y no quiero dañarlo, porque me ha dado tanto, que en este momento me doy cuenta que lo amo.
-¿Es una broma? - me veía como si estuviera loca.
-No, - aunque en verdad estuviera actuando como una loca, pues ni yo misma entendía lo que estaba sintiendo - él ha estado en mis peores momentos, me ha apoyado en todo, no merece que le haga esto.
-No entiendo, - replico - ¿Por qué si hay alguien me besaste?
-En verdad no entenderías - me sentía desesperada - porque ni yo misma entiendo, lo que estoy viviendo.
-Quiero conocer, que pase contigo - hizo el agarre de mi mano más fuerte - necesito saber, que nos une.
-Necesito aclarar mi mente - me solté de su agarre - no me busques, yo lo haré.
-No puedes dejarme así - escuche.
Pero en ese momento deseaba salir de ese lugar, eche a correr, esperando encontrar un taxi, para regresar al hotel. Había estado tan segura de que aun lo amaba, que ahora que lo había besado, no había sentido lo mismo, y de hecho sentir culpa por besarlo, porque a pesar de que tratara de negármelo, había comparado los besos de Richard, y no tenían punto de comparación.
Porque ahora sus besos no me había estremecido, como poco a poco lo habían hecho los de Richard, estaba loca y lo sabía, pero que podía hacer, si ahora una parte de mi corazón era ocupada por mi primer amor, que se fue ganando sin que me diera cuenta, y ahora aquí estaban las consecuencias.
Patrick era el amor de mi vida de eso no tenía ninguna duda, pero Richard era mi otra mitad, con él me sentía completa, era la parte estable del mundo que creí destruido, él vino y poco a poco comenzó a restaurarlo; y ahora de nuevo estaba delante de a quien le jure amor eterno, que siempre le sería fiel.
Y ese mundo que se estaba recuperando de la devastación, de nuevo se enfrentaba a una tormenta, pues tenía una completa confusión. No podía ser que en ese momento descubriera que amaba a ambos, era estúpido e ilógico, pero eso era lo que en ese momento sentía.
-¿Por qué ahora? - levante la vista - te gusta, verme como me vuelvo loca ¿cierto?
Cuando baje la vista, varias personas me veían con extrañeza, pero no me interesaba, ya que en ese momento deseaba encontrar un poco de tranquilidad en toda mi confusión. Camine tratando de fingir que no había nadie, que solo estaba yo, solo así podía pensar en lo que iba a ser mi vida, debía pensar en lo mejor no solo mío, sino de mi hijo.
Mi móvil comenzó a sonar, haciendo que saliera de mis pensamientos, lo busque en mi bolso, pero las manos me temblaban, cuando por fin lo encontré, observe que era el número de Thomas, que en ese momento deseaba matar.
-¿Qué pasa? - fue mi seca contestación.
-Parece que a alguien no le fue bien con su cita - ahora se estaba burlando.
-No estoy de humo, así que es mejor que me digas que quieres - le espete.
-No deberías enojarte tanto, eso suele causar arrugas prematuras - me lo imagine sonriendo y desee golpearlo, para borrarle su estúpida sonrisa.
-Estoy a punto de colgar, - repuse - así que es mejor que me digas, que es lo que quieres o en verdad voy a colgar.
-Muy bien - creo que entiendo, que no estaba jugando - llamo, Richard.
-¿Qué quería? - mi voz sonó un tanto ansiosa.
-Saber, cuando vas a regresar - ahora ya se escuchaba serio - dijo que en la tarde, se volvía a comunicar. Pero eso ahora no importa, ¿Qué paso contigo y Christopher o Patrick?
-Me beso - solté un suspiro de frustración.
-¿No te gusto? - parecía confundido.
-No es eso - susurre - lo que pasa, es que cuando me beso, pensé en Richard.
-¡¿Qué?! - exclamo - mientras besabas, al que se supone es el amor de tu vida, pensaste en Richard. Enserio, que tienes graves problemas.
-No lo pude evitar - le espete
- y eso no es lo peor.
-¿Hay más?
-Pues descubrí, que estoy enamorada de Richard - respondí suavemente.
-Bromeas ¿cierto? - no dije nada - por favor, dime que es una broma.
-Es enserio, Thomas - me sentía mal, por ello - estoy enamorada de Richard, y no sé como paso, ni siquiera sé que hacer.
-¿Dónde estás? - pregunto con la voz ronca.
-No lo sé - me senté en una banca, que había en el parque.
-Regresa al hotel - eso sonó a orden.
-No - necesitaba pensar - quiero estar sola, cuando este más tranquila, te buscare en el hotel, pero por ahora déjame pensar.
-Muy bien - acepto - solo no apagues el celular, prometo dejarte, pero si te necesito, quiero poder comunicarme.
-Estará prendido - le aseguré.
-Entonces nos vemos.
-Adiós - después de eso colgué.
Enserio que estos problemas amorosos, iban a acabar con mi salud mental, pero debía estar tranquila, para buscar la mejor solución a lo que estaba viviendo, después de todo no podía ser tan complicado.
Espero que el capitulo haya valido la pena la espera, y espero poder actualizar más pronto
Capitulo dedicado a:
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Zhere StAr De Black