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Sigues aquí — capítulo 23

Estar viéndolo frente a mí, aun me parecía un sueño, pero lo peor es que aun no sabía cómo le iba a decir, a Andrew que después de tanto dolor y tanto tiempo sin saber nada de su padre, resultaba que no estaba muerto, que todo había sido un error.

Y eso no era todo, como iba a poder ver a los ojos a Richard, esto en verdad no podía estarme pasando, aunque realmente era un alivio y no podía sentirme más feliz de que él siguiera con vida, pero no había llegado en el mejor momento, si me hubiera rencontrado con él, hace dos meses, seguramente hubiera corrido a sus brazos.

Pero ahora mi corazón estaba confundido, pues comenzaba a enamorarse de Richard, además me había acostado con él, cuando con el único que había estado, ahora se encontraba sentado a mi lado, en el taxi, que me llevaba de regreso a la vida, que había comenzado a hacer, después de las cenizas que habían quedado.

-Renata - me giré hacia él - ¿Cómo es?

-Es demasiado tímido, aunque ama el béisbol como en algún momento lo hiciste tú - respondí tranquilamente - le gusta demasiado, salir y andar en bicicleta, no es el clásico niño que disfruta de los videojuegos, le cuesta bastante abrirse, pero es demasiado cariñoso.

-¿A quién se parece en eso? - le brillaban los ojos, al hablar de Andrew.

-Pues todos dicen que a ti, ya que físicamente dicen que es más parecido a mí - desvíe la vista a la ventana.

-Es cierto - susurro - solo parece, haber sacado mis ojos, - observaba los departamentos, esperando que nos tardáramos en llegar - ¿Cómo es mi relación con él?

-Eran muy unidos - conteste.

Después de eso, de nuevo se formo el silencio entre los dos, de hecho durante todo el viaje, solo pregunto pequeñas cosas sobre Andrew, pues pasamos todo el recorrido juntos, ya que Thomas había dicho que tenía que arreglar algunas cosas en Londres, y me había dejado viajar sola con Patrick.

No sabía como le iba a decir a su familia, y mucho menos a mi hijo, que después de todo Pat estaba vivo, aunque creo que Richard también debía saber del regreso de mi marido, después de todo seguía casada con él, aunque ni siquiera recordara como había sido toda nuestra relación.

En cuanto llegamos a la casa, que compartía con Marian, sentí como los nervios se apoderaban de mí, pues no encontraba las palabras para decirle a mi hijo, que su papá estaba vivo y menos que no recordaba nada de su pasado, y se lo incluía a él.

Bajamos las maletas, tome la mía y camine hacia la puerta, esperando porque mi hijo no estuviera ahí, pues no creo que fuera muy bueno que lo viera así, ante eso me giré hacia él.

-Espera aquí - le pedí - lo llevo a su recamara y después vengo por ti, no creo que sea bueno que te vea así nada más, sería una impresión muy fuerte.

-Entiendo - aunque la nota de su voz, se mostró desilusionado.

Así que lo deje en la puerta, mientras yo entraba a la casa, escuche ruido en la sala, fue por eso que camine hacía allí, en el sillón grande estaba mi hijo y mi mejor amiga, ambos veían una película de dibujos animados, esto en verdad le iba a cambiar demasiado la vida a mi pequeño y eso me angustiaba.

-Hola - salude con naturalidad.

-Mamá - se levanto del sofá y corrió hacia mí.

-Te extrañe mucho - me incline, para quedar a su altura.

-Yo también - me abrazo con fuerza.

-¿Thomas no vino contigo? - Marian, pareció buscar detrás de mí.

-Se quedo en Londres, - respondí besando la frente de mi bebé - tenía que arreglar algunos asuntos.

-¡Que lastima! - soltó un suspiro de decepción.

-Amor - llame, y él clavo su vista en mí - necesito que subas a tu recamara, y no quiero que salgas, tenemos que hablar, pero yo iré a tu recamara en un minuto, no quiero que salgas ¿ok?

-Bien - aunque no parecía muy seguro - Marian irá contigo.

Ninguno de los dos parecía muy convencido, pero subieron las escaleras, esperé a que se escuchara que la puerta se cerraba, antes de regresar a la entrada, en donde el hombre sin recuerdos, observaba el jardín.

-Pasa - sonó un poco a orden.

-Yo he estado aquí - susurro.

-Discutiremos eso después, - lo empuje escaleras arriba, para enseñarle a mi habitación, en donde lo escondería para hablar con Andrew, y ya después dejaría que se reencontraran - te vas a quedar aquí, ahora iré a hablar con Andrew, y tratare de explicarle lo que está pasando, y si está listo lo traeré aquí, para que lo veas.

-Ok - fue su escuálida respuesta.

-Y no salgas de aquí, hasta que yo venga - asintió levemente - y otra cosa - posé mi mano en su mejilla - recuerda que es muy pequeño, y tal vez le cueste un poco de trabajo entender todo esto, - si para mí lo era, no imaginaba como sería para mi hijo - por lo que te pido paciencia, él te quiere y lo va aceptar, solo debemos darle tiempo.

En ese momento me di cuenta, que estábamos a escasos centímetros, de hecho podía sentir su aliento chocando con mi nariz, cerré los ojos por instinto y enseguida de hacerlo, sentí sus labios sobre los míos, fue suave, no tenía que ver con los pasados, en los que se sentía el alivio, y la pasión, en esté parecía estar agradeciéndome.

-Aquí me voy a quedar - prometió, me sonrió levemente.

Me había dejado un poco atontada con ese beso, pero casi enseguida salí de mi estupor, y me dirigí a la recamara de mi hijo. En la habitación los dos ocupantes se observaban, pero ninguno decía nada, clave mi mirada en Marian.

-¿Nos puedes dejar a solas? - le pedí.

No tuve que repetirlo, porque salió corriendo de ahí, dejándonos solos, Andrew se movía un tanto incomodo, suponía que creía que estaba en problemas y no evite sonreír.

-¿De qué estoy acusado? - pregunto en voz baja.

-De nada - me senté a su lado en la cama.

-¿Entonces? - elevo sus cejas.

-Hay algo que quiero hablar contigo, - besé su frente - ¿recuerdas a papá?

-Pensé que no te gustaba hablar de él, - enserio era muy inteligente, para tener seis años - pues siempre que lo mencionaba, te ponías a llorar.

-Lo sé, - sonreí levemente - pero creo que es momento de hablar sobre él.

Sus ojos azules se clavaron en mí, esto en verdad era complicado, respire profundo, tratando de encontrar las palabras adecuadas, pero antes de decir una palabra, escuche un grito y ante aquello ambos nos levantamos y salimos corriendo, para ver que le había pasado a Marian.

Aunque cuando la vi delante de mi recamara, entendí la razón de su grito, quise detener a Andrew, pero ya era tarde, pues había caminado hacia ella.

-¿Papá? - su voz se escucho entrecortada, cerró los ojos con fuerza, y se los tallo - debo estar dormido.

-No - le dije al oído - es papá.

Se giro hacia mí, le sonreí levemente y de nuevo fijo su vista en Patrick, que estaba bastante ansioso, por ver cuál sería la reacción de nuestro hijo, y lo que hizo fue que se abalanzo sobre él, Pat simplemente lo tomo en brazos y lo apretó contra sí, como temiendo perderlo de nuevo, mientras mi pequeño sollozaba con fuerza.

-No volverás a irte ¿cierto?

  • se separo de él, y los dos azules se encontraron, y después de unos segundos, los del mayor se clavaron en mí.

-Si me voy, ustedes vendrían conmigo - le aseguro.

-Pero mamá, ahora sale con Richard - ahora ambos me observaban.

-¿Y es más guapo que tu padre? - le pregunto con una media sonrisa.

-A mi mamá le gusta - elevo los hombros.

-Patrick - pronunció Marian, que parecía apenas salir de su shock - se supone que estás muerto.

-Te lo explicare - repuse, tomándola de los hombros.

Y la guie hacia el estudio, creo que la mayoría tendrían la misma reacción que Marian, y tendría que dar demasiadas explicaciones, solté un suspiro antes de comenzar con la explicación, de todo lo que había pasado.

Espero que les guste, y xfavor dejen sus comentarios de que les parece el fic