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Sigues aquí — capítulo 24
Renata, nos obligó a Andrew y a mí, a quedarnos en su habitación, mientras llamaba a algunos amigos, pues no quería dar la explicación muchas veces, y yo no podía sentirme más feliz, que con ese pequeño en mis brazos, pues sin conocerlo, sabía que lo amaba, y daría mi vida sin pensarlo, ya fuera por él o por su madre.
Porque ellos dos eran las personas más importantes, que en ese momento tenía, no me interesaba sobre quien tenía que pasar, para recuperar a mi familia, pues Renata y Andrew eran mi familia y nadie me los iba a quitar, iba a luchar con uñas y dientes por ellos.
-Papá - sentí que algo crecía en mi pecho - ¿Dónde has estado?
-Perdido - sonreí levemente
- pero tu madre, me encontró.
-¿Por qué estabas perdido? - su mirada estaba clavada en mí.
-Pues tuve un accidente, - le informe tranquilamente - y estuve hospitalizado, sin poder comunicarme con ustedes, pero entonces mamá llego por mí.
-Mamá, sabía ¿dónde estabas?
- su mirada azul en mí, no me era muy sencillo pensar.
-Algo así - respondí, desviando la vista.
No hubo más preguntas, cosa que en verdad agradecí, pues no tenía idea de que contestar, no lo recordaba, pero en cuanto lo vi, mi corazón dio un vuelco, por extraño que pareciera, amaba a ese pequeño, y además creía ciegamente en lo que Renata me dijera.
De hecho a esa mujer tenía un poder en mí, haría lo que ella me pidiera, con tal de quedarme a su lado, y si debía volver a enamorarla, lo haría sin pensar, porque yo deseaba a mi familia, sin importar sobre quien tenía que pasar, solo me interesaba tener a mi lado a Renata y a Andrew.
En ese momento la puerta se abrió, y por ella entró la mujer que ocupaba mis sueños, clavo su mirada en mí, sabía que algo no muy agradable venía.
-¿Puedes, dejarme a hablar a solas con tu padre? - le pidió con una media sonrisa.
-Claro - fue su respuesta, mientras salía de la recamara.
En cuanto nuestro pequeño salió, ella fue a cerrar la puerta, recargo su frente en ella, verla así, me ocasionaba una opresión en el pecho, no me gustaba verla sufrir, y más saber que en cierta forma era mi culpa.
-¿Qué pasa? - me levante de la cama, pero no me acerque.
-Richard se puso furioso, - susurro - jamás lo había visto así, de hecho si no hubiera sido por mi hermano, él habría venido aquí.
-Habría estado bien, - ante aquello, se giró a mi molesta - le había puesto en claro, que iba a luchar por ti.
-Tu madre quiere verte, - había cambiado de tema, de manera bastante abrupta, pero no dije nada - ya le explique, tu situación, así que subirá a verte.
Había abierto la puerta, pero yo la cerré, mientras la giraba hacia mí, la acorrale contra la misma, mientras ella me observaba confundida. Deseaba tanto besarla, pero de ahora en adelante, iba a respetar lo que ella quisiera, aunque eso me doliera.
-¿Me amas? - mi voz fue baja.
-No es justo, que me hagas esa pregunta - me reprocho.
-¿Por qué no? - lleve mi mano a su mejilla.
-Porque no voy a ser la única que, esté enamorada, y mucho menos que lo diga - su respiración era bastante agitada.
-Creo que me acabas de contestar - sonreí de lado.
-Engreído - me espeto.
-Tal vez no me creas - susurre, acortando la distancia - pero te amo, sé que crees que no puedo amar a alguien a quien no conozco, aunque la verdad es que, hace muy poco supe tu nombre, pero ya te amaba.
-¿Por qué siempre logras enredarme con tus palabras? - me reprocho - odio que me hagas caer ante ti, odio amarte y sobre todo odio que a pesar de todo, siga tu nombre tatuado en mi alma y corazón.
-¿Se lo dijiste a ese tal Richard? - delinee su nariz.
-No fue necesario - mantenía los ojos cerrados - lo supo, en cuanto me vio - recargo su frente en mi barbilla - todo mundo se dio cuenta.
Antes de que pudiera contestar, llamaron a la puerta, por lo cual tuvimos que separarnos, soltó un suspiro antes de abrir la puerta. Por la cual entro una mujer de cabello rubio, y ojos azules.
-Mamá - susurre.
-Pat - y sin más se abrazó a mí.
Sollozo con fuerza, mientras yo acariciaba su espalda, tratando de tranquilizarla, pero tener a esa mujer abrazándome, me trajo recuerdos, a mi padre con el árbol de Navidad, y después a mí y a Taylor arreglando el árbol. Tenía un hermano mayor, había recordado mi infancia, al lado de Elena Bing.
-¿Y papá y Taylor? - pregunte con una leve sonrisa.
-¿Cómo…
-Lo he recordado - interrumpí a Renata.
-¿Todo? - mi madre me veía esperanzada.
-Solo mi infancia - susurre.
-Al menos es algo, - comento Renata - los dejo, para que hablen.
Y salió de la recamara dejándonos solos, mi madre estaba tan feliz de verme ahí, que me beso y pellizco las mejillas como si de un niño se tratará, no me queje, pues en cierta forma la entendía, porque yo mismo había deseado hacer eso con Andrew, al verlo.
-No sabes lo mucho que sufrí, al pensar que habías muerto - me hizo sentarme en la cama - no salí de casa en meses, de hecho Renata la paso igual.
-¿Enserio? - eso me molesto - pues si tanto le hubiera dolido, no se habría enredado con Richard - que ahora también recordaba, pues habíamos sido amigos desde el cambio de pañales.
-Ella debía salir adelante, - su voz fue seria - y debo decirte que a Richard le costó mucho, que Renata aceptara salir con él, de hecho aun saliendo con él, lloraba por ti. Pero poco a poco él la saco de su depresión, se enamoró de él.
-¿Y yo? - replique - ¿Dónde diablos quedo yo?
-Renata te quiere, - me sonrió maternalmente - pero también quiere a Richard, además de que le esta agradecida, por todo lo que hizo - no cambie mi semblante - debes tenerle paciencia, Renata esta confundida, por un lado encontró al amor de su vida, pero por el otro estaba por casarse con su primer amor.
-¿Casarse? - repetí con la voz ronca - ¿Se iban a casar?
No obtuve respuesta, así que tanto me amaba que en dos años, ya estaba por casarse con alguien más, era bueno saber la clase de amor, que me tenía Renata. La ira creció, quemándome el pecho, sin pensar en nada, más que en sacar esto, salí de la recamara, sin escuchar las réplicas de mi madre.
No tuve que buscarla mucho, porque ella venía subiendo las escaleras, venía tan tranquila, que mi enojo creció más.
-¿Por qué te atreves a mentirme? - escupí ácidamente.
-¿De qué hablas? - dijo contrariada.
-Te haré esto más sencillo, - le espete - no tienes que decidir, porque yo no quiero nada contigo - ella abrió la boca, pero no la deje hablar - ahora lo único que tendremos en común, será a Andrew. Ya podrás rehacer tu vida, olvidándote de tu esposo resucitado.
-Patrick…
-Ya puedes decirle a Richard, que no me pienso entrometer en sus planes de matrimonio - y sin decir más salí de la casa.
En ese momento quería alejarme de ella, porque no podía ser que yo, a pesar de no recordarla, le había esperado durante dos años y ella ya estaba por casarse con alguien. Renata no me amaba, y dudaba que algún día lo hubiera hecho.
Creo que he tardado más de lo esperado, pero no he tenido mucha inspiración, y más sin comentarios, así que si alguien sigue leyendo esto, debo informar que ya no quedan muchos capitulos, que espero no tardar tanto en escribir, solo lo voy a terminar, por reto personal, porque veo que ya a nadie le interesa, así que supongo que solo lo escribo para mí. Aunque si aun hay alguien que lo lea, le agradezco que gaste un poco de su tiempo en esta locura.