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Hermione... — capítulo 7
Un capítulo más largo esta ocasión, nos vemos en los coments :)
Habían logrado las primeras dos fases del plan. Habían modificado el rostro de Ron para volver sus rasgos extranjeros, por si alguien los detenía. Harry iba bajo la capa invisible con Griphook en sus hombros. Dobby era la pieza clave del plan.
Se desaparecieron y llegaron al callejón Diagon. Estaba irreconocible. Varias personas le pedían dinero a Ron, pero este se deshacía de ellos, nervioso, hablando con palabras inventadas y repitiendo constantemente *"Yo no 'serr' de aquí"*hasta que lograron meterse en un callejón oscuro y desierto.
Una vez que lograran aparecerse con ayuda del elfo en un salón adyacente que Dobby conocía muy bien, ya que había ido a retirar oro de los Malfoy muchas veces, Harry utilizaría la maldición imperius para lograr abrirse paso hasta la bóveda de Bellatrix. Ron había aplicado un encantamiento desilusionador a Dobby y luego a sí mismo. Resultó sumamente fácil. En menos de veinte minutos, estaban en un cochecon un duende del banco. Hasta que se toparon con aquella cascada.
A partir de ese momento, todo pasó muy rápido. Mientras se abrían paso en la cámara, llena hasta el techo de oro, podía escuchar perfectamente como el personal del banco gritaba y cosas estallaban sobre ellos. Hasta que la vio.
La copa de Hufflepuff se alzaba entre una torre de tesoros y joyas. Sabia, de ante mano, que el Accio no serviría, así que cuando se dispuso a trepar por entre las monedas y cofres, una voz lo llamó a bramidos.
Era Ron.
Intentaba sacar a Dobby y a Griphook de lo que parecía una marea de galeones y rubíes. No supo cual era el problema hasta que tocó un galeón. La piel le escoció y le quedo la piel al rojo vivo, mientras otros galeones surgían del que acababa de tocar. Lograron sacar a ambas criaturas entre maldiciones y lamentos. Luego, abriéndose paso entre la creciente tonelada de tesoros ardientes, subió al duende a sus hombros y se estiro tanto como pudo para que Griphook pudiera alcanzar la copa con la hoja de la espada.
Una vez que el duende se la pasó, Harry sintió los latidos que aquel objeto emanaba.
-¡Destrúyela, Harry!
Le había ordenado Ron, mientras trataba de llegar hasta el con Dobby colgado de sus hombros. Y Harry no dudó en obedecer, coloco rápidamente la copa sobre un cofre y alzo tanto los brazos como podía sin tirar al duende. Justo cuando iba a clavar la espada, se produjo una onda explosiva sorda y acabó tirado de espaldas, aplastando a Griphook.
-¡¡ALTO, POTTER!!
Los funcionarios del ministerio y una horda de duendes llegaron hasta la entrada de la cámara y los apuntaban con la varita.
-¡Avada kedavra!
Justo antes de que el rayo de luz tocara a Ron, Dobby lo tomó del cuello y lo hizo rodar.
Pero entonces la maldición rebotó en una falsa copa y dio en ángulo, yendo justo hacia él. No sabía porque había cerrado los ojos, ni se había abrazado el cuerpo, lleno de llagas. Y por unos segundos, pensó que había muerto, pero entonces escuchó varios gritos y chillidos. Abrió los ojos y vio a un falso Voldemort, enorme y compuesto por agua, imponente que arrojaba agua por la boca. Los que gritaban eran los magos y duendes, que trataban de protegerse. Justo cuando la ola de agua alcanzó a un mago, supo que era lo terrorífico.
El agua hervía.
Vio con horror como el mago se rotorcita soltando bramidos hasta quedarse quieto, y luego, sin explicación, se volvía cenizas.
-¡Harry, destrúyela y larguémonos!
Ron estaba a tres metros de él y se abría paso por entre el oro que cada vez le llegaba más alto mientras Dobby chillaba sobre él.
-Griphook, dame la espada…
Pero el duende estaba recostado con las manos aferradas a la espada. Muerto. Harry lo comprendió. La maldición asesina había golpeado al duende. El grito adolorido de Ron lo hizo salir de su letargo y le arranco la espada de las manos al duende. Se incorporó entre aquellas piezas de metal al rojo vivo y una vez más alzo el espada, listo para golpear.
-Eres un ingenuo Potter, has venido aquí, a provocar otra muerte más…Egoísta.
El Voldemort de agua gigante lo miraba, frente a él y la cicatriz le dolió al momento que salía despedido, seguido de una explosión, hacia la puerta de la cámara. Un ruido sordo en el piso, reveló que Ron había caído a su lado.
Se levantó y Ron lo hizo a su lado, mientras veía atónito, como dentro de la cámara, el Voldemort tomaba forma de una Hermione, igual de gigante.
-¿No aprenden, par de tontos? ¡Primero me dejan morir y ahora arriesgan la vida del otro! Son tal para cual. Tú un egoísta, Harry… Y tú, Ron, muy poca cosa siquiera para cuidar de tu vida- Río un poco y siguió avanzando a paso lento hacia ellos- ¡SIEMPRE UN PAR DE INUTILES!, ¿Qué van a hacer ahora que me mataron?...
Un gritó se oyó a lo lejos, seguido de miles más y Harry se desplomo, mientras la cicatriz le ardía con intensidad.
-¡¡DOBBY!!-Gritó Ron.
Con la vista borrosa, vio una pequeña figura correr hacia la Hermione de agua…No supo porque, pero empezó a gritar de dolor como desquiciado antes de desmayarse.
Sucedió.
Y luego, abrió los ojos, sobresaltado por lo que acaba de ver.
Voldemort lo sabía. Sabía que estaba buscando destruir los horrocruxes y estaba en la mansión de los Malfoy buscando respuestas. Y luego seguramente iría por el anillo…
Estaba en una habitación de madera. Se puso de rodillas y cuando algo se movió tras él, lo apuntó con la varita. Pero solo era Dobby.
-Dobby, ¿Dónde estamos?
-Dobby ha destruido la…copa…-Dijo apenas moviendo los labios.
-¿Qué?-Musito Harry y se acerco al elfo-¿Has destruido la copa?...Pero ¿Y la espada, Dobby?- El elfo no respondió. Solo seguía de pie, inmóvil frente a él- ¿Dobby?
Estiró el brazo y cuando sus dedos rozaron al elfo, este se desplomó, volviéndose ceniza.
Con dedos temblorosos, acerco la mano al montoncito de ceniza que se había formado delante de él. En cuanto la toco, se volvió agua. Y la vio correr, atónito, por las ranuras de la madera, hasta que se mezcló con la sangre…
Una figura pelirroja descansaba boca abajo, rodeado por un charco de sangre.
-¡¡RON!!
Antes de que pudiera llegar a su amigo, una figura alta lo hizo bruscamente a un lado y se agachó al lado de Ron. Harry lo miró y recoció a Aberforth Dumbledore.
-¿Qué le ha pasado?- Preguntó incorporándose y gateando hacia ellos. Sabía que estaban a salvo, pues Dobby no los llevaría a un lugar peligroso.
-Confiaba que tú me lo dirías, Potter. El elfo los trajo aquí.
Cuando le dieron la vuelta a Ron, se encontraron con que solamente tenía quemaduras y aruñones. La sangre, dijo Aberforth, debió de haber sido de Dobby.
-Magia tenebrosa-Murmuró antes de pedirle subir a Ron al sofá para poder curar sus heridas.
-Estás bien-Era una afirmación.
-Lo estoy-Dijo al incorporarse y ver la sala común de Gryffindor. Como pudo se movió hasta sentarse en el sofá mas grande, y se sentó con los ojos cerrados, frente al fuego- Solo estoy un poco cansado.
-Han sido muy valientes-Abrió los ojos, sobresaltado al escuchar su voz en el oído. Hermione no había estado tan cerca de él durante las otras visitas-Por eso estamos aquí.
Giró el torso hacia ella y la miró a los ojos. Hermione le devolvió la mirada, aun sonriente y serena. Inconscientemente, fue acercándose a ella, sin dejar de mirarla, los ojos se le cerraron.
Y luego, nada.
Frustrado, abrió los ojos y percibió el cabello de la chica a un lado de su rostro. Dos gruesas lágrimas se desprendieron de sus ojos y vio como una de ellas caía y atravesaba el hombro de la castaña. Se separó de ella y se limpió las lágrimas, furioso.
-No quiero estar aquí- Dijo, poniéndose de pie.
-Ron…
-¡Me enferma tu maldito tono de voz, la tranquilidad que tienes! ¡¡ODIO NO PODER TOCARTE!!
-No tienes por qué estar aquí si no quieres-La miró y vio que aun sonreía-Solo, ten cuidado.
Soltó una maldición y cerró los ojos.
-Hermione, ese no es el caso…
-¿Cuál caso?, ¿Qué Hermione?
Abrió los ojos y se encontró con un hombre bastante parecido a Dumbledore.
-Hasta que despiertas-Gruñó-Potter se fue hace unos minutos. Dijo que prefería que te quedaras a descansar. A Hogwarts- Añadió viendo que no comprendía-Por ahí.
Señalaba el retrato de una chica que estaba en la pared.
Sin pensarlo dos veces, se incorporó y se dirigió al cuadro. Subió por una mesa encima de la repisa de la chimenea y la niña que estaba pintada se hizo a un lado, revelando un túnel. Sin mirar al viejo, se metió por él y avanzó por unos minutos, hasta que vio una luz y llegó hasta una puerta que abrió, con la varita lista, y entró por ella.
-¡ES RON!
-¡Ron!- Un par de brazos le rodearon la espalda y lo hicieron volverse. Era Ginny. Le devolvió el abrazo mientras veía a las demás personas que estaban ahí. Estaban en una especie de cuartel, adornado con los colores de Gryffindor, HufflepuffyRavenclaw.
-¿Dónde está Harry, Ginny?- Le preguntó, rompiendo el abrazo.
-Subióla torre de Ravenclaw a buscar una diadema o algo así…
-No salgas de aquí Ginny, ten cuidado. Ustedes dos- Les gritó a los gemelos, que lo habían estado mirando mientras abrazaba a su hermana menor- Cuídenla- Ambos chicos asintieron sin decir una palabra.
-¿Y Hermione?-Preguntó Hanna Abott y varios más la secundaron.
-¿Dónde está Hermione, Ron?-Preguntó Neville-Harry no nos quiso decir nada.
-Hermione está muerta- Dijo Ron sintiendo la mirada de sus hermanos sobre él. Y aferrando la varita en la mano hasta que se hizo daño, mientras todo se sumergía en un silencio sepulcral, se dio la vuelta, sin mirar a nadie y se dirigió a la salida-Debo buscar a Harry
A todo correr, mientras trataba de olvidar los recuerdos que habían venido a su mente, se dirigió a la torre de Ravenclaw. Antes de llegar a la escalera, un hechizo le dio en la cabeza y lo derribo.
Cuando abrió los ojos, se incorporo con rapidez. Estaba en el despacho de Dumbledore. Respirando con dificultad y antes de queintentara buscar la varita en el bolsillo, una mano lo tomó del cabello y lo hizo hincarse, mientras le arañaba el cuero cabelludo, luego una par de cuerdas le amarraron ambas manos a la espalda y los pies. Entonces sintió caliente y percibió un aliento al oído.
-Hola, pelirrojo, ¿Dónde dejaste a la sangre sucia?
Los ojos azules de Ron llamearon de furia.
-Oh, es verdad- Soltó aquella risa atronadora que había escuchado en sus más recientes pesadillas y luego añadió con voz melosa- Murió desangrada por mi puñal de plata, cual rata asquerosa era.
Le jalo el cabello, obligándolo a ponerse de pie y lo arrojó contra la pared de piedra, haciendo que se golpeara la cabeza y cayera de rodillas.
-¿Qué te parece si la recordamos un poco, Weasley?- Dijo Bellatrix y se incoó a su lado sonriendo -Vamos a recordar sus últimos momentos, ya que recordar es volver a vivir, dicen. Y la sangre sucia Granger y yo nos divertimos mucho la última vez…Si, hagámoslo.
Volvió a tomarlo del cabello y lo hizo incorporarse mientras Ron sentía asco de tener sus manos encima, se llevó la varita a la frente y sonrió por un momento, mirándolo a los ojos, entonces la apartó y un hilo delgado y plateado quedo en su varita. Abrió una pequeña puerta que estaba a un lado de él y quedo al descubierto un pensadero, donde colocó la varita por un momento y luego se volvió a mirarlo.
-A divertirnos- Le dijo, mientras sonreía y enseñaba los dientes.
Y lo arrojo dentro del pensadero.
Una vez dentro, Ron se dio cuenta de que Bellatrix no había entrado con él y ya no tenia las cuerdas, impidienlode moverse. No sabía cómo salir. Maldijo en voz alta. Pero entonces reconoció donde estaba. Era la mansión Malfoy. Se dio media vuelta y se vio a sí mismo, atado junto a Harry y Hermione, mientras Bellatrix estaba frente a ellos. Se acerco, con el rostro desencajado a ellos. Bellatrix acababa de darle una bofetada y vio a Hermione sobresaltarse.
-Si muere durante mi interrogatorio, tú serás el siguiente. En mi escalafón, los traidores a la sangre van después de los sangre sucia. Llévatelos abajo, Greyback, y asegúrate de que estén bien atados, pero no les hagas nada…de momento.
Mientras Greyback los desataba, Hermione, que había estado sujetando su mano con fuerza, lo soltó y le dijo en un susurro, justo antes de que Greyback los separara.
-Voy a estar bien, te quiero, Ron.
La vez que se lo dijo aquel día, Ron no había podido ver su expresión, e intuyó que estaba llorando y temblorosa de miedo. Pero ahora que podía verla, perfectamente bien, vio una sonrisa en el rostro de la chica, mientras le dedicaba las últimas palabras que le diría antes de morir.
Palabras que Ron, no había correspondido.