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Quiero tener un bebé — capítulo 11

H A R M I O N EHarry sostenía a su "hija" a muchos centímetros de distancia. No tenía ni idea de cómo había nacido, pero no hacía otra cosa que quejarse y patalear. Olía muy extraño, como si hubiese estado revolcándose en medio de un cubo de basura. Su "pareja" Hermione, seguía dormida y él, tenía que hacerse cargo de esa cosa. — ¿Cómo haré ahora? Se supone que Hermione debería estar despierta. Ella es la madre de esto. No puede dejarme así. — ¡Por dios! Callen a ese juguete.— dijo Ron, mientras se colocaba las almohadas en la cabeza. Hermione había alzado la cabeza con los ojos cerrados y había soltado un grito. Un regaño. — ¡No es un juguete!— dijo y continuó durmiendo. ¿Por qué no le ayudaba con el "no juguete"? ¿Cómo iba a limpiarlo? Caminó hacia el baño, mientras el olor se volvía cada vez más nauseabundo. Buscó entre las cosas de Hermione y encontró lo que parecía ser un pañal. Necesitaba un cambio de pañal con urgencia. — ¿Cómo se ponen estas cosas? ¿No traen instrucciones? Miró a la "bebé", que lloraba con fuerza. Comenzaba a molestarle a ella también, aquel "pequeño" accidente, que había tenido. Lo primero que hizo, intentar quitarle el viejo y sucio pañal. Y sí que estaba sucio. ¡Muy muy sucio! — ¿Qué te da tu madre de comer?— preguntó, mientras miraba con horror— sí que has comido. ¿No es cierto? Necesitas estar limpia. Veamos, algo con qué limpiar. Miró a su alrededor y encontró toallas de papel. ¿De dónde había sacado eso, Hermione? No preguntaría. Casi nunca se ponían de acuerdo. Miró a la pequeña, mientras permanecía quieta en el lavabo. Limpiarla, lavar aquellos desechos. Esperaba no tener que volver a hacerlo. Y antes de abrir la llave de agua, había sentido algo cálido sobre sus gafas. Algo que mojaba. Miró hacia abajo y descubrió qué lo salpicaba. Creía que solo los niños hacían eso. — ¿Cómo me has orinado?— preguntó mirándola chuparse un dedo— no. Tú no eres nada normal. Tiene que haber un error en esto. Ponerle un pañal limpio, era todo un proceso. Nunca había puesto uno y no estaba seguro de cómo debía hacerlo. — La parte pequeña, debe ir delante. ¿O atrás? Delante. Hermione había abierto los ojos y se había percatado de que tanto la cuna como la cama, estaban solas. Se levantó con apremio y siguió el aroma "dulce" por toda la sala común, hasta el baño. Al entrar, se dio cuenta de que Harry necesitaba un curso para poner pañales. El pañal parecía haber atrapado una de sus manos. — ¡Harry, por dios!— dijo, sacándolo del baño y mirando a la bebé— no podías ser más tonto. Se colocan de esta forma. El sector pequeño, va delante y luego los cierras. ¡Ya está, pequeñita! ¿No es cierto que papá es muy tonto a veces? ¡Y quítate ese olor a rayos que...! Harry se dio la vuelta y se preguntó de dónde provenía. Ladeó la cabeza y bajó la vista hacia su pantalón. ¡Oh no. Se había sentado sobre el pañal sucio! Pues había sido el chiste de todo el día. El oloroso Potter. Incluso Snape percibía un extraño aroma en su clase y miraba a Hermione. Al menos creía que era el bebé que ahora cargaba en su pecho, dentro de una especie de bolsa. Parecía un Koala. — Comprenderá, Granger, que no puede tener un bebé dentro de la clase. No sabe qué podría suceder y si esa cosa es real, pues tendría consecuencias reales. — No es una cosa, profesor Snape. Se llama Meredith y es una bebé. Y ya lo sé, pero a no ser que haya una niñera, tenemos que llevarla con nosotros. Además, Harry tiene que trabajar para cuidarnos y no puedo dejar a mi hija sola. Snape ladeó la cabeza hacia Harry y sonrió burlándose. Menudo dilema en el que estaba metido. Harry se encogió en su asiento. No era gracioso, tener que partirse la espalda, por un juguete que no sabía de dónde había salido. — ¡Ah, Harry es tan lindo como padre!— Snape escuchó tras de sí y se dio la vuelta. Un grupo de chicas de Gryffindor, suspiraba en su asiento. Se dio una palmada en la frente y trató de imaginarse a la tierra, tragándose a Harry de una forma bastante desagradable y dolorosa. — Pues si tan adorable les parece, por qué no van y le piden que las embarace a ustedes también. Supongo que al gran señor Potter, no le importaría intentarlo. ¿Cierto? ¿Para qué? Para que chillaran como puercos, tal cuál Hermione, cuando intentara acostarse con ellas. Negó con la cabeza y las miró preocupado. — No gracias, profesor Snape. — Búsquense su propia pareja— dijo Hermione con autoridad y las chicas la miraron de mala gana. Harry se las imaginó peleándose por él y por un momento se dijo que quizá no era tan enclenque y feo como creía que era y como Snape insinuaba que era. ¿Acaso se sentía más lindo? Lo que le ocurría por hacerle caso a Hermione. Entonces, Harry era la comidilla de muchos estudiantes y Draco no desaprovechaba el momento, para burlarse de él. — Hueles a bebé sucio, Potter. ¿Por qué no le pides a Granger que te de un baño? Hueles muy mal. Estás hediondo. — No puedo evitar coincidir, Harry— dijo Neville, en voz baja— ¿Por qué no tomas un baño caliente? ¡Qué atrevimiento! Se sintió como un tonto, mientras Hermione caminaba hacia él y tomaba su brazo con brío y subía las escaleras hacia la sala común. Miró a su alrededor. Ginny jugaba con la pequeña, mientras estaba sentada en el sofá del salón. — Hablaremos del trabajo que vas a buscar. Ahora. — Yo no voy a... — ¡Ah! ¡Ah! Ahora tienes que mantenernos en esta familia y necesitas trabajar para tener ingresos. ¿O crees que las cosas se van a comprar solas? Ayudante del ministerio es la mejor forma de generar divisas. Ya tendremos entrevistas en los diferentes departamentos. ¿Qué competencias tienes? Hermione meditó y negó con la cabeza. — Ningunas. — Claro que sí. ¡Atrapar la snitch! — Atrapar cosas. Ya sé que departamento es el ideal para ti, Harry. Parece que es lo único que podrías desempeñar. Tragó con fuerza y se dijo que estaba en problemas. Las ideas de Hermione solían ser asesinas y no tenía deseos de descubrir de qué hablaba. Le causaba miedo. — ¡Y quítate ese olor, por dios! Ni Meredith huele de esa forma. — Yo ni sé, qué le das de comer a eso. — ¡Anda y date un buen baño! ¡Pero ya!