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Quiero tener un bebé — capítulo 12

H A R M I O N EHarry permaneció sentado en la cama. Ojeroso, con su qujiada sobre su mano. No podía ser cierto que un fin de semana, no pudiera dormir, porque la bebé no dejara de llorar. Ladeó la cabeza hacia Hermione, que trataba de acunarla y de hacerla sentir mejor. Le había cambiado el pañal algunas veces y seguía tan molesta, como cuando había empezado. — ¿No puedes callar a ese pedazo de plástico?— se quejó Ron y Hermione lo miró de mala gana y sin prestarle atención. — Tú también lloras y te quejas, y nadie te dice que te calles. — Tú. ¡Tú me dices que me calle! Harry se tapó los oídos y abandonó la habitación. ¡No más griterías, no más discusiones ni gente llorando a su alrededor! Aquel bebé, sin importar de dónde carajo había salido, comenzaba a sofocarlo. No le gustaba la vida en familia. Resultaba muy incómoda y Hermione era muy mandona. — Ve a bañarte, Harry James Potter y luego... vas a desayunar y a leer el profeta, para buscar trabajo. ¡Nos tienes que mantener! — Pero no tengo edad para buscar trabajo, Hermione. ¿Te volviste loca? Hermione lo miró con rabia y se acercó a él para darle un golpe en uno de sus hombros. Harry se lo devolvió. — ¡No puedes pelear frente a Meredith! Y deja de golpearme. ¡Deja de golpearme, Harry! Soy mujer. — ¡Deja de golpearme, soy Harry Potter! Hermione tomó su libro de transformaciones y lo golpeó fuertemente en la cabeza. Ron soltó una risotada y Harry se sobó la cabeza, varias veces. — ¿Ahora eres el gran Harry Potter? — Déjame en paz... Ahora me duele y no he dormido nada. Bajó las escaleras, cansado. Todos hablaban de quiddicth y él solo quería dormir. Mientras permaneció sentado en el comedor, tratando de comer algo que no se cayera de sus manos, Hermione se sentaba a su lado, con la bebé entre sus brazos. Miró lo que desayunaba y empezó a señalar con el dedo y a negar con la cabeza. Se preguntó si él era el bebé o era la criatura que ella tenía entre los brazos. Que por cierto, lucía muy real para su gusto. Aunque él no hubiera tenido sexo para procrearla. — Harry, tienes que comer más sano. Para poder rendir, debes dejar las grasas y pensar un poc más en tu salud. ¡Mira toda la mantequilla que le pones al pan! Por dios. Vas a morir con las arterias obstruídas. Snape que pasaba muy cerca de la mesa, sonrió al escuchar a Hermione. Sonaba muy gracioso, lo que estaba haciendo. Controlar los hábitos alimenticios de su "pareja". Aunque seguía sin saber de dónde provenía ese bebé. Y al parecer no era la única que comenzaba a tener hijos. Varios de aquel castillo, ya estaban emparentados y con hijos. — Voy a tener un hijo, para darle celos a Hermione— dijo Ron a la nada, mientras su hermana pasaba a un lado. — ¿Que Hermione tiene qué...? — Un hijo, con Harry. Corrijo, una hija. La llamó Meredith y no sé de dónde salió. ¡Si hasta los encontramos en la cama, juntos! Ginny alzó la cabeza y contempló a Hermione, a lo lejos. Estaba sentada junto a Harry y miraba a una bebé, muy real, mientras ella se chupaba un dedo. ¡Tenía un hijo con Harry! ¡De eso no se trataba la amistad! Tenía que respetar a los casi novios de las demás. Iba a quejarse formalmente. Caminó con rudeza hacia la mesa y se detuvo a pocos milímetros. Con su mano, tocó el hombro de Harry y negó con la cabeza. Harry se dio la vuelta y la contempló. Sintió su pesada mano, sobre su rostro. Otro dolor de cabeza. — ¿Qué hice, Ginny? — Tú no deberías tener un hijo con ella y tú...Hermione, tú me has robado a mi novio. Hermione negó con la cabeza y sonrió suavemente. ¿Desde cuándo ellos dos habían comenzado a salir o ser novio? Nunca que ella supiera. — Harry no es tu novio. — ¡Ahora no! Ahora no lo será, porque tú lo has tomado y has decidido tener un hijo con él. No entendió cuál era su dolencia, pero parecía que se echaría a llorar. Harry la miró mientras caminaba en otra dirección, ofendida. Ron siguió a su hermana, igual de ofendido. Hermione no comprendía. ¿Qué tenía de malo, tener un hijo? Además, era muy importante para sus estudios. ¿Por qué todos se lo tomaban tan enserio? — No te preocupes, Harry. Ya se le pasará. Seguro se ha confundido o tal vez, se levantó de mal humor. Harry ladeó la cabeza, mostrándole el golpe que tenía en su cara. — ¿Tú crees eso, Hermione? — Bueno, ya se te pasará la contusión. Al menos. Se dijo que el mundo estaba loco y que necesitaba caer de cabeza, para despertar. Pero antes de eso, tenía que averiguar de dónde venía ese extraño bebé que tenía ella entre sus manos. Hermione continuó desayunando, mientras le daba el biberón. Muy real para su gusto. Sonrió fingiendo que iría al baño y corrió hacia el despacho de Snape. Llamó y éste, lo miró con sorpresa y el entrecejo fruncido. — ¿Potter? ¿Qué quiere? ¿Por qué no está con Granger y su "hija"? — Ella no es mi hija y necesito saber cómo apareció. Necesito su ayuda. Se quedó en silencio. ¿Cómo no iba a saber de dónde había salido semejante criatura? Aunque varias chicas estaban en la misma situación. Tenía curiosidad de saberlo. Ladeó la cabeza y miró a su alrededor. Que nadie notara que estaba por dejar entrar a Potter, voluntariamente. Asintió sin hablar. — Como quiera. Pase ya, Potter. Tenía que descubrirlo. Hola chicos. Lamento haberme tardado, pero es mi última semana de clases y tengo líos con el teclado. Espero les guste y les dejo besos. Cariños y amores. Les agradezco por todo =)