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Quiero tener un bebé — capítulo 13

H A R M I O N EHarry se quedó quieto en la silla que le correspondía, mientras Snape hablaba de lo que significaba tener hijos. Lo que conllevaba una relación con una jovencita. Creía que esos hijos eran reales, porque lloraban y tenían pinta de serlo. Pero dudaba que todo eso, fuese algo que las chicas hubiesen deseado. ¿Tantas estudiantes encintas y nadie parecía preocuparse? Incluso Minerva parecía relajada con ese asunto. Lo ponía nervioso. Harry sudaba frío y escuchaba. — Entonces al tener relaciones sexuales, las mujeres... — Sí, Potter.— repitió Snape, fastidiado— liberan hormonas, lo que genera una sensación de "paz" y de seguridad. Comienzan a creer que ese hombre será su pareja por el resto de sus días. Si no es de esas mujeres que no buscan relacionarse, sino el placer. Harry meditó. ¿Hermione qué tipo de mujer era? — ¿Y cómo sabe usted eso?... ¡Señor!— se apresuró a agregar y Snape arqueó una ceja. ¿Qué tenía que decir? ¿Que había estado haciendo el amor, con toda mujer y por ende, ya sabía de qué hablaba cuando lo explicaba? No podía decir eso. Aunque bien, sí había hecho eso un par de veces. No iba a dejar detalles ni cabos sueltos al resto. Ni al respecto. — Basta con que lo sé. Se ve en cualquier clase de biología muggle. Pero claro, usted jamás fue a una escuela muggle. — Seguro que usted tampoco. — Me gusta leer, Potter. ¿A qué vino? ¿A criticarme o a pedirme un consejo? Harry se vio obligado a guardar silencio y a continuar escuchando lo que Snape estaba diciendo al respecto. Hermione quería que encontrara un trabajo, pero él ni siquiera estaba calificado para eso. Suspiró pesadamente, al imaginarse como ayudante al ministerio. Sobretodo por su capacidad para un trabajo de oficina. Se aburriría en sumo grado. Snape lo miró componer muecas y colocó una mano sobre su cabeza, dándole suaves golpes, para que dejara de actuar como un tonto. — Si Granger quiere que encuentre un trabajo, pues yo pensaría igual que ella. Sobretodo, teniendo un hijo con una persona tan inútil como usted. O Longbottom. Harry lo miró de mala gana y Snape prosiguió, con una sonrisa suave. Además de inútil, tampoco era un buen padre y no podría atender las necesidades de una bebé. ¡Le encantaba eso! En cierta forma. — Pero Hermione sabe que aún estamos estudiando. Es imposible que pueda hacer algo y que el director me califique para eso. — ¿Quién habló de referirlo, señor Potter? Usted debe comenzar desde abajo. Nadie tiene por qué ayudarle, eso es de muy mal gusto. Harry asintió sin decir nada más y Snape sonrió triunfante. De nuevo. Inspirando, tomó un trozo de pergamino y comenzó a trazar una línea. El muchacho no entendía, qué estaba haciendo. Luego de que terminó, señaló la línea y le dijo lo que ya estaba temiendo. — Esto ocurre cuando tiene hijos a destiempo. La línea se curvaba y se perdía en el papel. — Su futuro académico es casi inexistente. Deteniéndose a pensar que de por sí, tiene que rehacer su vida, ajustándose a las necesidades de otra persona. En este caso de alguien mucho menor que usted, que no se puede valer por sí mismo. Sí, eso era una desgracia rotunda. Harry se acomodó en el asiento, mientras Snape arrugaba el pergamino y este quedaba de igual forma sobre la mesa. Su vida estaba prácticamente arruinada. — ¿Dónde rayos está Harry? A no ser que ya haya encontrado trabajo, será mejor que no aparezca sin las manos vacías. Hermione parecía enfadada y buscaba a Harry por todas partes. En los pasillos y en los salones. Los estudiantes comenzaban a tenerle miedo a su forma un tanto violenta; de reaccionar. Suspirando pesadamente, Hermione caminó hasta la última aula que tocaba por revisar. Tenía que estar metido allí. Llamó al despacho de Snape y Severus, abrió la puerta con un suspiro de aburrimiento. — ¿Qué? Hermione tenía a la pequeña, sostenida con un porta bebés y miraba a Harry con aprehensión. Se habría reído, pero Hermione parecía no querer oír nada al respecto. De todas formas, podía descontarle puntos. — Llegó su pareja, Potter. Y creo que está enfadada. — ¿Dónde te has estado escondiendo? Demonios, Harry. Ella demanda amor y cariño de tu parte, y tú te escondes. ¿Dónde está tu sentido común? — Estoy seguro de que no está en sus pantalones, señorita Granger. Harry tragó con fuerza y se dijo que iba a ser un día muy largo.