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Siempre estuviste aquí — capítulo 27

Cassandra en ese momento se encontraba, leyendo el Profeta, aunque no entendía para que hacerlo, si todo lo que salía ahí, solo era alabando en cierta forma a Voldemort, en verdad esperaba que esa estúpida guerra terminará ya.

Pues su hija, había decidido meterse, y ni nada más ni nada menos que por Potter, y eso era casi firmar tu sentencia de muerte, pero Severus le había dicho que esa esfera que colgaba en su cuello, la mantendría a salvo y a decir verdad era cierto.

No sabía cómo, pero siempre que la chica estaba en peligro, mediante una pulsera que le había dado Snape, le informaba en donde estaba la chica y que era lo que debía hacer, claro que jamás le decía los planes que los chicos tenían.

Observo la pulsera, algo le decía que estaba mal, pero no había tenido información de que le hubiera pasado algo a su hija, pero su madre solía decir que una madre tiene un sexto sentido, referente a la situación de sus hijos.

-Ella está bien - repuso Kingsley - aunque, debo admitir que es extraño, verte preocupada por alguien más aparte de ti.

-Siempre me he preocupado por los demás - le espeto.

-Creo, que esto de ser madre te afecta - sonrió de lado - jamás pensé verte así.

-Si no vas a decir nada coherente, es mejor que te calles - gruño la mujer.

-No te enojes - pero no quitó su sonrisa - mejor dime, ¿Quién es el padre de Lyssandra?

Lo miró de forma despectiva y sin decir una palabra volvió su vista al Profeta, el hombre la inspecciono, tratando de buscar información, sobre la identidad del padre de su hija.

-¿Te avergüenza el padre? - cuestiono, pero de nuevo no recibió respuesta - ¿Es tan funesto, que decir su nombre te provoca nauseas? - vio como la mujer apretaba los puños, se estaba enojando y sabía lo que pasaba cuando enfurecía - ¿Qué tan ebria estabas, para revolcarte con una rata? ¿Por qué supongo que debe ser alguien tan desagradable, para que no qui…

-Snape no es nada de lo que dices - ante el apellido, el hombre abrió los ojos sorprendido, no se esperaba ese nombre.

Cassandra notó su error, y lo único que hizo fue encerrarse en su habitación, mientras el hombre trataba de asimilar las palabras antes dichas por la mujer.

POV Lyssandra

Ver la sala de Menesteres llena de hamacas y los colores llamativos de cada una de las casas de Hogwarts, me mareo un poco, pero más ver tantos rostros la mayoría conocidos, todos sonreían, parecían emocionados de que estuviéramos ahí.

-¿No se los dije? - cuestiono Neville, que en verdad estaba bastante mal, su piel lucía más pálida de lo normal, también más delgado y su rostro tenía varios moretones y el ojo, me daba un poco de escalofrío, de hecho me dolía de solo verlo - Harry iba a venir.

Y de nuevo la esfera comenzó a quemar, y mi mente se desconecto de la realidad, tratando de no quitármela, pues Cassandra me había hecho prometérselo, así que estaba tratando de que el ardor se fuera, además de que la conversación, no era nada de lo que yo supiera.

-¿Estás bien? - la voz de Neville me saco de mis pensamientos - debes sentarte.

Observe a Harry, que había perdido color, y sus ojos estaban cerrados, sabía que era la cicatriz, levante la vista y Hermione se notaba angustiada, me pregunte si yo tendría esa mirada.

-Ya lo sabe - susurro, solo para que nosotros escucháramos - ha ido, a la cueva.

-Nosotros los ayudaremos

  • intervino Seamus.

-No - replico Harry

  • Dumbledore, nos dejo un trabajo, solo a nosotros.

-Pero nosotros somos su Ejercito, - Neville, tenía una firmeza, que me asustaba un poco - y queremos ayudarte.

-Pueden ayudarnos - susurro Ron.

-Con ellos podría ser más fácil - repuso Hermione.

-Además basta, de que quieras hacer esto tu solo, - le espete - y puedes omitir el detalle de lo que buscas.

Soltó un suspiro, sabía que lo había aceptado, de nuevo clavo su vista en los alumnos, pero antes de que hablara, del pasadizo, entraron Fred, George, Lee Jordan y Ginny; que nos sonrió, pero este no era el momento de ver a mi pelirroja amiga.

En ese momento apareció Cho Chang, que le sonrió de forma radiante, ocasionando que elevará una ceja.

-Recibí el mensaje

  • dijo Cho, mostrando el galón de oro falso, en ese momento no evite odiar el invento de Hermione.

En cuanto se sentó, apareció Luna, ¿Por qué diablos estaban aquí? Y cuando mi mirada se clavo en Dean, él me sonrió como siempre, y yo solo pude regresársela a medias.

Los gemelos fueron los primeros en hablar, preguntando qué plan tenía Harry, pero sentía que el tiempo se estaba acabando, sí no hacíamos algo rápido, Voldemort no tardaría en llegar.

-Da la explicación

  • murmure - él no debe tardar.

Asintió, mientras explicaba lo del Horrocrux, les pregunto si había algo sobre Ravenclaw, Luna respondió lo de la diadema perdida.

"Yo voy a estar aquí" eso no era parte de la conversación, de hecho parecía que eran recuerdos "No voy a dejar que nada te pase" vislumbre unos ojos negros, me sentía mareada "Ella va a estar bien, pero deben ocultarse" esa grave voz yo la conocía.

-Lizzie - Ron me había tomado del brazo - ¿estás bien?

-Sí - en ese momento me di cuenta que Harry, me veía preocupado, por lo que le sonreí levemente.

-¿Puedo mostrarte el boceto de la diadema? - comento Cho.

-Supongo que está bien - aunque parecía un tanto frustrado, mientras la chica se levantaba.

-Pero que mejor te acompañe, Luna - al escuchar mi voz me sorprendí, no era momento para sentir celos, pero no lo evite.

La rubia se levanto y camino hacia Harry, él se giro hacia los tres.

-No tardaré - fue su comentario.

Lo vi salir de la sala, pero en ese momento de nuevo la voz volvió aparecer "No lo abras hasta que estés sola", los ojos negros se hicieron de nuevo presentes y entonces vi su rostro, ante aquello di unos cuantos pasos hacia atrás.

-Lyssandra - Hermione me veía preocupada.

-Ahora vuelvo - sin más camine hacia la puerta.

Escuche los gritos de Ginny, Ron, Fred, George y Hermione, pero en ese momento necesitaba aclarar mi mente, y saber porque me había salvado.

Salí frente al aula de encantamientos, solté un suspiro, el despecho del director estaba del otro lado del castillo, y sabía que recorrer esos pasillos en estos momentos era casi imposible, pero no me impediría que lo viera.

-Greene - ante aquella voz, me di la vuelta, no pensé que lo encontraría tan rápido - ¿Sabe, el peligro que corre?

-Dígamelo usted - le dije secamente.

-Si alguno otro la hubiera encontrado, ahora estaría encerrada, esperando a que Bellatrix llegará,

  • ante el nombre no evite estremecerme - para darle el castigo que merece, por haber huido.

-Entonces, yo tendría que haber dicho el nombre - clave mi mirada en él - de quién me liberó, y creo que eso a usted, profesor Snape no le convendría.

-Venga - y sin esperar respuesta, me tomo de la muñeca - y no diga una palabra, porque si alguien llega a verla, estaremos en serios problemas.

No dije nada, después de todo necesitaba resolver dudas, y ese hombre era el único que podía dármelas. A pesar de su serio semblante, notaba su preocupación, tal vez era, de que yo pudiera decir que él me había liberado, o tal vez intuía que Harry estaba ahí.

-¿Y sus amigos? - ante aquella pregunta, eleve una ceja.

-Hace meses que no los veo, de hecho para ser exactos, desde el día en que Lestrange me secuestro

  • fue mi simple respuesta.

-Entonces, debo estar sorprendido, de qué una joven de tan solo diecisiete años, haya logrado entrar al castillo, sin que nadie más la hubiera visto - me pareció ver una imperceptible sonrisa.

-Me han dicho, que saque la inteligencia de mi padre y la astucia de mi madre - apenas si fue audible.

No dijo nada, vi que caminábamos hacia la torre de Ravenclaw, ante aquello sentí un nudo en el estómago, podría encontrar a Harry y a Luna y eso no era bueno, pero entonces escuche pasos, aunque Snape fue mucho más rápido, me hizo ocultarme detrás de una armadura.

-No se mueva - me ordeno.

En ese momento vi a McGonagall, que tenía la varita en alto, al igual que Severus, trate de respirar lo menos audible posible, conocía el oído de la mujer.

-¿Dónde están los Carrow? - pregunto Severus.

-Seguramente, a donde los hayas mandado, Severus - respondió la mujer.

-Tenía entendido que Alecto había atrapado a un intruso - repuso.

-¿Ah, sí? - se extraño la profesora - ¿Qué te hace pensar eso?

Vi como extendía el brazo izquierdo, en donde pude ver claramente la marca tenebrosa, ante aquello sentí un nudo en la garganta.

-Había olvidado, que los mortífagos tienen su propia forma de comunicarse - en su voz se veía el repudio que le tenía.

-No sabía que está noche, te tocará vigilar los pasillos, Minerva.

-¿Tienes algún inconveniente? - elevo una ceja.

-Me pregunto ¿Qué hizo levantarte de la cama a esta hora?

-Me pareció oír ruidos - él sabía que Harry estaba ahí.

-¿Enserio? Pues yo no he oído nada - la miró a los ojos - ¿Has visto a Harry Potter, Minerva? Porque si lo has visto, te ordeno que…

Me sorprendió el movimiento de varita de McGonagall, pero aun más el escudo que él puso, haciendo que la mujer perdiera el equilibrio, pero hizo que una antorcha cayera, y que látigos de fuego siguieran a Snape, pero él transformo en una serpiente negra, que la profesora logro solidificar, y formo dagas que se dirigieron a él.

-Es hora de salir - susurro, tomándome de la mano.

Dirigió su varita, hacia McGonagall, pero en ese momento apareció el profesor Flitwick.

-¡No! - dijo la voz chillona del profesor de encantamientos - no volverás a matar en Hogwarts.

-¿Lista? - pero ni siquiera pude contestar, porque me empujo lejos de la armadura, que en ese momento lo aprisiono.

-Señorita Greene - el profesor Flitwick, me hizo una seña con la mano para que me alejará - venga, es más…

-Vamos - ante la voz de Snape, sentí como me jalaba hacia una de las aulas.

Escuche los gritos del resto de los profesores, pero en cuanto llegamos a la ventana, de un golpe la abrió.

-¿Quién es? - susurre.

-Debes salir de aquí

  • me ordeno.

-No - susurre, cuando vi que los profesores llegaban cerré la puerta, sabía que mi magia no era tan fuerte para mantener a esos tres fuera - necesito saber quién es.

-Veo que tu madre, te enseño un poco de magia negra - ante aquello arrugue la nariz - Te amo - abrí los ojos sorprendida - jamás imagine tener hijos, pero me alegra que tú seas mi hija.

Sentí mis piernas demasiado frágiles, algo me lo decía, pero no esperaba que me dijera de esa forma que era mi padre, sentí como las lágrimas comenzaban a salir.

-Sé que no fui el padre que deseaste - me acaricio la mejilla - pero de haber sabido, antes de tu existencia, jamás te habría negado, porque a pesar de apenas descubrirlo, siempre estuve orgulloso, claro que no quería que lo descubrieras, después de todo eras una Gryffindor.

-Es mejor que te vayas - susurre - el hechizo, no durará mucho.

-Eres mi hija - beso mi frente - y estoy orgulloso de ello.

En ese momento la puerta se vino abajo, observe a los cuatro profesores, solo que tres de ellos parecían dispuesto a matarlo, sin pensar en nada, me coloque delante de él y como si fuera una experta los apunte con mi varita.

-Eres un cobarde - le espeto Sprout - mira que utilizar a una alumna, para escapar, es bajo Snape.

No hubo respuesta, solo vi como se aventaba por la ventana, ante aquello, corrí hacia el lugar, pero vi como emprendía el vuelo.

 Minerva McGonagall

Tengo complicaciones, no sé si seguir el libro de Las reliquias de la muerte y que mueran, tanto Fred, Lupin, Tonks y Snape, bueno necesito saber, ustedes que opinan sobre eso n.nU

Capitulo dedicado a:

abuelita_weasley

DaniiBlack