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Siempre estuviste aquí — capítulo 28

Las palabras antes dichas por Snape, seguían retumbando en mi mente, esto complicaba demasiado las cosas, después de todo, mis padres eran mortífagos, bueno Cassandra ya no.

-Señorita Greene - esa voz fue de McGonagall, levante la mirada - creo que debe ir a la enfermería.

-Ahora no hay tiempo - ante la ronca voz de Harry, la profesora se sorprendió - debemos sacar a los alumnos.

-Claro - respondió la mujer.

Y el profesor Flitwick se colocó frente a la ventana, en donde había desaparecido Snape, mientras el resto habían salido, unos para sacar a sus alumnos de sus camas y llevarlos al Gran Comedor y otros para poner seguridad en el castillo.

Harry se acerco al profesor, pero en ese momento sentía una opresión en el pecho, se acercaba el final, y mi ojiverde siempre había tenido razón, Snape no era bueno, pero tal vez eso que muchos muggles decían, Que la sangre llama era cierto, y por eso yo había confiado tanto en él.

-Vamos - en su voz había irritación.

No conteste, solo camine tras él, en ese momento las lágrimas comenzaron a salir, él se detuvo y clavo su mirada en mí.

-Deja de llorar - ante su reacción lo hice, fue más por sorpresa que por otra cosa - siempre, tienes que ir contra todo, dejaste ir al asesino de Dumbledore.

-Lo siento - susurre, aunque más lágrimas salieron.

-Solo por tu estúpido sentimiento, de que él no es culpable - no necesitaba eso.

-Por favor - le pedí - no me hagas reproches, no ha sido mi noche.

-¿Y crees que la del resto sí? - en verdad estaba furioso, y yo cada vez me sentía más pequeña - deja, de solo pensar en ti, todos hemos sufrido aquí.

-Es mi padre - y solté un sollozo - al hombre que tanto odias, fue quien me dio la vida.

-¡¿Qué?! - me tomo de los brazos.

-Severus Snape, es mi padre biológico - me abrace a él - así que por favor, no me digas nada, solo abrázame.

Me abrazo como si temiera perderme, y yo hice lo mismo, enserio no quería recordar quién era mi padre, me beso el cabello, y se separo de mí, y el abrazo duro muy poco en mi punto de vista.

-Debemos irnos - susurro tomando mi mano.

En ese momento nos encontramos con McGonagall, que había hecho que las armaduras y las estatuas, se levantarán y como tal defendieran al castillo, se dirigió a nosotros y nos ordeno ir a buscar al resto de los alumnos para vernos en el Gran Comedor.

Me tomo la mano, para correr hacia la sala de Menesteres, pasamos entre la multitud de alumnos, que ya eran guiados por sus prefectos hacia el Gran Comedor, en cuanto llegamos a la sala, note que había más gente.

Estaban Lupin, Olvier Wood, Katie Bell, Angelina Johnson, Bill y Fleur, los señores Weasley, pero en cuanto vi a Kingsley, sabía que también estaba Cassandra y así fue, sus ojos grises me observaban con seriedad.

El primero en llegar a nosotros fue Lupin, Harry le dijo lo que estaba pasando y que teníamos que bajar, para ver qué era lo que haríamos, ante la mirada de mi madre, camine hacia una esquina del lugar y ella llego casi enseguida.

-Ya sé quien es mi padre - fue lo primero que dije.

-Eso quiere decir, que no cree regresar con vida - ante aquello mi corazón dolió, y más con la facilidad con que lo dijo.

-No quiero que muera - susurre.

-Es tarde para ello

  • acaricio mi cabello - pero ahora, lo único que importa es que tú salgas de aquí.

-No me iré - me erguí y resulte más alta que ella, bueno al menos cuando era Amy - necesito enfrentar mis miedos, y esos están aquí.

-Puedes morir - por primera vez, me sentía como su hija, sonreí levemente.

-Lo sé - tome su mano - pero si eso pasa, es porque ese era mi destino, solo quiero que me dejes participar.

Soltó un suspiro y supuse que esa era su forma de decir sí, le sonreí como agradecimiento, me acaricio la mejilla, antes de salir detrás de Kingsley, observe como los señores Weasley tenían una pequeña riña con Ginny, que parecía no querer quedarse.

-Eres menor de edad

  • le espeto Molly - así, que te irás a casa.

-Toda mi familia está aquí, - replico mi amiga - no me pidas que me vaya a casa.

-Tiene razón - comento Bill - creo, que está bien que se quede - ante la mirada de reproche de la señora Weasley se apresuro a agregar - que se quede aquí, estará cerca de la familia y protegida al mismo tiempo.

-Muy bien - acepto su madre, aunque parecía que a Ginny no le había agradado para nada.

Y en ese momento apareció Percy Weasley, su cabello estaba un tanto desordenado, sus lentes un tanto chuecos, pero en sus ojos había arrepentimiento, esto ya era un poco familiar, decidí salir del lugar para llegar al Gran Comedor.

Supuse que el resto me alcanzaría, además necesitaba estar sola, aunque fuera unos minutos, para entender todo lo que había pasado en mi vida, en esos pocos meses; en verdad había cambiado de una manera bastante considerable, después de todo resultaba que mis padres no eran quienes me habían criado, tampoco era una sangre sucia, y para que esto fuera aun más complicado, era hija de mortífagos y no cualquiera.

Uno había asesinado a Dumbledore, y la otra ahora era una traidora para ambos bandos y sobre todo, ocultaba su identidad, esperaba que esto pasará pronto o enserio me iba a volver loca con todo lo que estaba pasando.

-Miren nada más lo que nos trajo la corriente, - me giré hacia donde provenía la voz, y me encontré con los ojos grises de Draco Malfoy - a la sangre sucia de Greene.

-No estoy de humor Malfoy, así que déjame en paz - le espete, siguiendo mi camino.

-¿Cuándo has decidido, lo que debo de hacer? - en su voz se escuchaba cierta irritación, pero no giré a verlo.

No le hice caso y seguí mi camino, aunque no di ni tres pasos, cuando los gorilas de Crabbe y Goyle se interpusieron en mi camino, di unos pasos hacia atrás, pero Goyle me tomo de los brazos, era mucho más fuerte que yo, mi espalda quedo contra su pecho y Draco camino hacia mí.

-Mi tía, estará feliz de verte - ante aquello sentí como el miedo comenzaba a apoderarse de mí

  • esta vez, me va a encantar escucharte gritar - escuche la risa de los dos idiotas de sus guardaespaldas - atenla y quítenle su varita.

Sentí como era arrastrada por Goyle, esto no podía haberme pasado, ¿Cómo podía haber sido capturada por ese tipo de tontos? Esto era imposible.

-Lástima que seas una sangre sucia - Crabbe, me había tomado el rostro - porque de no haberlo sido, pudimos haberlo pasado muy bien, preciosa.

-Draco, dijo que no hablara…

-Malfoy, ya no me da órdenes, de hecho ni siquiera me interesa lo que diga - gruño Crabbe - siempre me gustaste, - me susurro - tienes un rostro angelical, solo que es una lástima que seas una asquerosa sangre sucia.

-Es lo que agradezco, - le espete - solo así, puedo estar segura de que no me tocarás.

No hubo respuesta, paso sus manos por mi cuerpo, sentí nauseas al sentir sus asquerosas manos sobre mí, no era necesario, pero supuse que deseaba hacerlo de esa forma, no dije nada. En cuanto saco mi varita del bolsillo trasero de mi pantalón sonrió de manera triunfal.

-Te dejaremos, en donde nadie te encuentre - esa voz fue de Draco.

No respondí, solo me dedique a observarlo de manera asesina, aunque eso no me sirviera de mucho, sentí como Goyle me empujaba, siguiendo al idiota de Malfoy, mientras Crabbe me tocaba de vez en cuando; esto no podía estar pasando.

Primero llegamos a la sala común de Slytherin, en donde aún quedaban varias personas, por lo que Malfoy gruño y salió del lugar maldiciendo, la voz de Voldemort, se había escuchado hacía unos veinte minutos atrás.

-¿Crees que tu adorado Potter, se entregue? - cuestiono divertido Crabbe.

En ese momento desee tanto mi varita, para mandarle uno de los tantos hechizos que Cassandra me había enseñado, me mordí el labio para no decirle nada.

Recorrimos varias partes del castillo, antes de que Malfoy se decidiera, en donde pensaba dejarme, y fue así como llegamos de nuevo al séptimo piso, en donde se materializo la puerta de la sala de los Menesteres, en donde entramos, solo pude ver muchos estantes, que contenían objetos de todas las especies.

Enserio era bastante grande aquel lugar, y esos objetos en cierta forma me estaban mareando, pero entonces pasamos por un armario, en donde Malfoy hizo una seña, para que Goyle junto conmigo camináramos hacía el fondo de ese pasillo.

-Aquí estará bien - comento Draco - nos veremos pronto, y no te preocupes vendré con compañía.

Los vi alejarse, escuche la puerta cerrarse y trate de quitarme la estúpida soga que me mantenía atada, pero no logre hacer nada, parecía que después de todo esos dos gorilas habían aprendido un poco de magia.

No sé cuánto tiempo llevaba tratando de soltarme, pero las muñecas comenzaban a arderme, estaba a nada de comenzar a gritar y ver si alguien venía en mi auxilio.

-Greene - escuche bastante cerca de mí, giré y no vi nada - Greene ¿Dónde estás?

-Aquí - llame, esperando que pronto llegarán - cerca del armario.

Por unos momentos no escuche nada, me parecieron demasiado largos, de hecho comencé a creer que solo había sido mi imaginación, pero unos ojos azules se clavaron en los míos, su cabello castaño estaba bastante alborotado y me observaba con una sonrisa engreída.

-No puedo creer que Lyssandra Greene necesite ayuda - parecía burlarse.

-¿A qué has venido Nott, a reírte o ayudarme? - le espete.

-Nadie debe saber, que te ayude a escapar - me advirtió.

-Un buen corazón se ve, Nott - sonreí de lado, mientras él me desataba - a menos, que cierta chica pelirroja tenga que ver con esto.

-Supuse que te lo habría contado, - elevo los hombros - pero creí que te opondrías.

-Me has salvado, - me acaricie las muñecas ya liberadas, que ahora estaban rojas y la izquierda sangraba un poco - jamás podría oponerme, a mi salvador.

-Deja de decir estupideces - gruño - lo mejor es salir de aquí, antes de que llegue Malfoy y tengamos que dar explicaciones.

-Nunca pude estar más de acuerdo contigo - rodo los ojos, mientras yo ocultaba una risa.

Pero en ese momento enormes llamas aparecieron, sentí como Nott me jalaba de la muñeca, ahogue un gemido debido al dolor, no sabía hacía donde corríamos, había demasiado humo y sentía el calor cada vez más cerca.

-Potter - escuche el gruñido de Nott.

-Hacia la salida - esa voz era de Malfoy.

-Ven aquí - sentí como Nott, me ayudaba a subir a un estante, en cuanto estuve arriba, le extendí la mano para que él también subiera - si salimos de esto, recuérdame que si tengo que volver a salvarte traiga compañía.

-Lo tendré en mente

  • susurre, sintiendo como el humo comenzaba a colarse en mis pulmones - Harry - aunque mi voz se escuchaba débil.

-No va a escucharnos - las llamas cada vez estaban más cerca.

-Lyssandra - esa era su voz, sentí tanto alivio - háblame.

-Aquí - aunque comencé a toser.

-Potter - Nott me tomo de la cintura e hizo que pasará mi brazo por sus hombros - date prisa.

En ese momento vi una escoba, aunque el humo no me dejaba ver muy bien, cada vez era más difícil respirar, y mis pulmones pedían aire limpio.

-No soportará el peso - gruño Malfoy.

-Dame la mano - me ordeno Harry, lo cual hice sin pensar, me colocó delante de él - en la parte de atrás - le dijo a Nott.

En cuanto ambos estuvimos arriba de la escoba, hizo que girará y sin más nos lanzamos hacia la puerta, en cuanto el aire limpio de humo entro en contacto con mis pulmones, observe a Hermione y a Ron y también estaba Goyle.

-Crabbe - la voz de Malfoy apenas fue audible - Crabbe…

-Ha muerto - susurro Harry.

 Theodore  Nott

Capitulo dedicado a:

Sam Black Potter

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DaniiBlack