Siempre estuviste aquí — capítulo 29
Le costaba respirar, de hecho se había tenido que recargar en la pared, su resistencia seguía siendo baja, aun seguía sin recuperarse de su estancia con Bellatrix.
-¿Estás bien? - esa voz fue de Nott.
-Sí - su voz fue débil.
-Tu aspecto no dice lo mismo - se escucho cierta burla en su voz.
-¿Te hicieron algo?
- Harry la observaba preocupado.
-No - susurro Lyssandra - estoy bien.
-¿Dónde está Ginny?
- pregunto Hermione - ¡Estaba aquí! ¡Tenía que regresar a la Sala de Menesteres!
-¿Qué es eso, que tienes en la muñeca, Harry? - cuestiono Lyssandra, antes de que alguien respondiera la pregunta de Hermione.
-¿Qué? ¡Ah, sí!
Se quito la diadema, que se partió a la mitad, mientras una sustancia parecida a la sangre goteaba de ella, y se escucho un suave alarido, que parecía venir de la diadema.
-¡Debe haber sido el Fuego Maligno! - gimoteó Hermione.
-¿Qué? - Harry parecía confundido.
-El Fuego Maligno o fuego maldito, es una de las sustancias que destruye los Horrocruxes - explico Lyssandra.
-Jamás se me ocurrió utilizarlo, debido a que es muy peligroso - intervino Hermione - ¿Cómo habrá sabido Crabbe…
-Deben habérselo enseñado los Carrow - dijo Harry con desprecio.
-Eso quiere decir, que solo queda la serpiente - comento Hermione.
-¿Se deshicieron de la copa? - cuestiono la ojimiel, observando a los tres chicos.
-Gracias a Ron - repuso Hermione, con una media sonrisa, después de haber asentido.
En ese momento el pasillo se lleno de berridos y gritos, al igual que de los inconfundibles ruidos de duelistas, los mortífagos habían invadido Hogwarts. Fred y Percy aparecieron en escena, luchando contra figuras con máscara y capucha.
Los dos luchaban contra un mortífago, al cual se le cayó la capucha, dejando al descubierto una larga melena negra con algunos mechones plateados, el cuál Percy llamo ministro.
-Greene, creo que te hará falta - comento Nott, entregándole su varita - iré a buscar a Ginny.
-Espero verte de nuevo - le sonrió la chica.
Lo vio desaparecer por el pasillo, escucho explosiones, y se giró rápidamente, vio un mortífago cerca de Fred, y logro aturdirlo.
-No voy a estar siempre, para cubrirte la espalda - le reprocho Lyssandra al pelirrojo.
-Gracias, Lizzie - le sonrió el chico.
En ese instante se escucho una fuerte explosión. Los seis muchachos formaban un círculo, ante los dos mortífagos aturdidos, cuando parecía que todo estaba controlado, fue como si el mundo entero se desgarrara, saltaron por el aire.
Lyssandra sintió como su espalda había chocado contra el suelo, a su lado estaba Fred Weasley, que había tomado su mano, trato de incorporarse, pero en ese momento un enorme pedazo de pared se vino sobre ellos, su mano había quedado atorada bajo una piedra, cerró los ojos esperando el golpe, cosa que nunca llego.
Al menos no como esperaba, todo quedo reducido a dolor y penumbra, pero si sentía dolor es que aun estaba viva.
-Lizzie - apenas fue un murmullo - ¿estás bien?
-No mucho - respondió, tratando de liberar su mano - creo que se me ha fracturado la muñeca
- debido al dolor intenso que tenía en el lugar - pero tú ¿Cómo estás, Fred?
-Al menos estoy vivo - respondió el pelirrojo.
-Chicos - esa voz fue de Percy - ¿están bien?
-Su muñeca - repuso Fred, que ya se había levantado y trataba de liberar su mano.
La chica se había mordido el labio, para no gemir debido al dolor, sintió una fría mano tomar su muñeca, ocasionando un poco que el dolor disminuyera.
-Hermione - esa voz fue de Harry, quien sostenía su mano - tú eres mejor en los hechizos de soldar un hueso.
Lyssandra cerró los ojos, siempre había temido a ese hechizo, debido a que su mejor amiga nunca lo había practicado, claro que lo había leído, cientos de veces, pero eso no le daba la total seguridad de que iba a salir bien; sintió algo cálido en su muñeca y el dolor desapareció.
-Gracias - dijo abriendo los ojos, y moviendo la muñeca sin mayor problema.
-No hay nada que agradecer - le sonrió la castaña.
Los seis estaban ilesos, bueno tal vez no del todo, pero al menos estaban vivos, Fred y Percy corrieron detrás de un mortífago, y los cuatro chicos se observaron.
-Es hora de ir por la serpiente - comento el pelirrojo.
-Debes ver dónde está Voldemort - le ordeno Hermione.
En ese momento, el ojiverde se permitió entrar a la mente de Voldemort, mientras los ruidos de las explosiones se seguían escuchando, Lyssandra fijo su vista en Harry, esperando a que el abriera los ojos, para saber hacia donde tenían que ir.
Los tres chicos intercambiaban miradas, esperando a que su amigo abriera los ojos para saber qué era lo que tenían que hacer, los segundos se les hacían eternos; no supieron cuanto tiempo paso, pero Harry por fin abrió los ojos.
-Está en la Casa de los Gritos - informo - acompañado de la serpiente¸ la ha rodeado de algún tipo de protección mágica. Y ha mandado a Lucius Malfoy a buscar a Snape.
-¿Snape? - ante el nombre, Lizzie sintió un nudo en el estómago.
-¿Qué Voldemort está tranquilo en la Casa de los Gritos? - Hermione estaba indignada.
-Tiene personas, que se ensucian las manos por él - susurro Lyssandra.
-Además él está seguro de que yo iré a él - repuso Harry.
-¿Por qué? - cuestiono Ron.
-Porque sabe que voy por los Horrocruxes, y como no se separa de Nagini, tendré que ir.
-Pues entonces, tú te quedas aquí con Lyssandra y Hermione y yo…
-Los que se quedan aquí son ustedes, - interrumpió Harry - iré yo.
-Por favor - replico Lyssandra, antes de que la castaña hablará - no vamos a comenzar, a pelear por quien va y quien no, porque en esto ya estamos metidos los cuatro, así que como tal iremos todos.
Ninguno se opuso, el ojiverde la observo, se veía tan decidida, que no la contradijo, seguramente si lo hubiera hecho le habría costado una discusión, y ahora no tenían tiempo para ello, era momento de entrar en acción.
Harry les coloco la capa, no creía que alguien se fuera a fijar en los pies, fue así como caminaron por el castillo, en medio de la batalla, pasaban maldiciones a su alrededor, no se quedaron a ayudar a ninguno, tenían claro que era lo que buscaban y no podían perder tiempo.
En cuanto llegaron al vestíbulo, una enorme araña entro, el pelirrojo se estremeció, mientras las dos chicas, no despegaban su vista de aquel enorme monstruo, pero enseguida comenzó a recibir hechizo, ocasionando que fuera ahuyentada.
-¡No la lastimen! - en ese momento Hagrid bajaba las escaleras.
El ojiverde salió de la capa, estaba a punto de seguir al semi-gigante que había seguido a la enorme araña, pero la mano de Lyss no lo dejo seguir.
-La serpiente - susurro.
Soltó un gruñido, pero se volvió a colocar la capa, salieron del castillo, los estallidos y gritos se escuchaban más fuertes ahora, pero trataron de ignorarlos. El cielo obscuro, pareció obscurecerse más y un fuerte frío calo sus huesos, y los cuatro supieron que eran los dementores, pero antes de que alguno levantara la varita, aparecieron una liebre, un jabalí y un zorro plateados aparecieron.
Lyssandra reconoció enseguida, eran los patronus de Luna, Ernie y Seamus, que habían ayuntado a los dementores, en verdad se notaba que las clases de Harry les habían ayudado; sin detenerse siguieron el camino hacia el sauce boxeador.
En cuanto llegaron se quitaron la capa, se fijo en el enorme árbol, que al igual que todo el castillo, estaba revoltoso, parecía saber que estaban en batalla.
-¿Cómo vamos a entrar? - cuestiono Ron - veo el sitio, si tuviéramos a Crookshanks…
-¿A Crookshanks? - la castaña le mando una mirada seria, si fuera un día común seguramente Harry y Lyss estarían riéndose - ¿tú eres mago o qué?
-¡Ah, sí! - se notaba avergonzado.
Pero hizo que una rama que estaba cerca, tocará la raíz que dejaba inmóvil al sauce, lo que sucedió un segundo después, el primero en entrar fue Harry, seguido de Lyssandra y detrás Hermione y por último Ron.
El túnel era bastante estrecho, de hecho tuvieron que gatear, y pensar que la última vez que habían entrado, habían cabido perfectamente de pie. En cierta parte el túnel comenzó a ascender y se vio un destello de luz.
-Ponte la capa - susurro Lyssandra.
Lo cual hizo el ojiverde, mientras se acercaban cada vez más al final del túnel, se escuchaban voces que eran un amortiguadas y poco entendibles, y bueno la chica no podía ver nada debido a que Harry ocultaba todo.
-Mi señor, sus defensas se están desmoronando - ante esa voz, a Lizzie sintió como su corazón se encogía, era la voz de Snape.
-Y sin tu ayuda - comento Voldemort - eres un mago muy hábil, Severus, pero a partir de ahora no creo que seas indispensable.
Aquellas palabras, denotaron la angustia en Lizzie, sabía que algo andaba mal, pero no hizo nada, más que escuchar la conversación, aunque a cada palabra que decía Voldemort, el terror en ella crecía más, aunque ninguno de sus amigos pareció notarlo, después de todo estaban al pendiente de lo que estaba pasando en la habitación.
-La varita de saúco no puede servirme como es debido, severus, porque yo no soy su verdadero amo. Ella pertenece al mago que mata a su anterior propietario, y tú mataste a Albus Dumbledore - ante aquello la chica se mordió el labio para no soltar un sollozo
- mientras tú vivas, Severus, la varita de Saúco no será completamente mía.
-¡Mi señor! - Lyss sintió las lágrimas bajar por sus mejillas.
-No puede ser de otro modo. Debo dominar esta varita, Severus; si lo consigo, venceré por fin a Potter.
Sabía lo que iba a suceder, y ella no podía hacer nada para evitarlo, cerró los ojos esperando que cuando los abriera, todo fuera una mala pesadilla, que su recién padre no estuviera a punto de ser asesinado, lo suplico tanto, mientras trataba por todos los medios que no se escucharan sus sollozos.
No quería perderlo, no la misma noche, que había descubierto que era su padre, podía ser que fuera un mortífago, tal vez era el peor hombre, pero eso no quitaba que ese hombre la hubiera engendrado, era su padre, no importaba la clase de persona que fuera; llevaba en sus venas la misma sangre.
Sintió a Harry moverse, estaba aterrada de ella entrar a esa habitación, pero tenía que hacerlo, después de todo los otros dos chicos también querrían entrar.
En el suelo tratando de cubrir la herida de su cuello estaba él, sin pensarlo corrió a él, no importaba quien la veía o quien no, en ese momento lo único que le interesaba era verlo de nuevo, aunque fuera unos segundos con vida.
A pesar de todo lo que estaba ocurriendo le sonrió, y Lyssandra soltó los sollozos, que no había dado en el túnel, el hombre subió su mano, y ella la tomo a la mitad del camino. El hombre giró sus ojos negros a Harry y con voz estrangulada.
-Tómalo - ordeno, mientras una especie de humo salía de sus ojos, orejas y la boca.
-No te vayas - susurro Lyssandra - por favor, no ahora.
-Estoy orgulloso, - su voz fue entrecortada - mírame Lyss.
-Papá - susurro, sintiendo como el agarre de su mano había desaparecido, y los ojos negros se habían apagado.
Él había muerto, la chica acaricio la frente del hombre, antes de pasar sus manos por sus ojos y cerrarlos.
-Han luchado con valor - esa voz fue de Voldemort, que se escucho como si estuviera a su lado - lord Voldemort sabe apreciar el valor.
Estuvo a punto de reír por la ironía, que esas palabras conllevaban.
-Lord Voldemort es compasivo, y voy a ordenar a mis fuerzas que se retiren de inmediato - no despego su vista del hombre, que estaba en sus brazos - les doy una hora. Entierren a sus muertos como merecen y atiendan a sus heridos.
<< Y ahora me dirijo directamente a ti, Harry Potter: has permitido que tus amigos mueran en tu lugar en vez de enfrentarte personalmente conmigo; pues bien, esperaré una hora en el Bosque Prohibido, y su pasado ese lapso no has venido a buscarme, si no te has entregado, entonces se reanudará la batalla. Y esta vez yo entraré, Harry Potter, y te encontraré, y castigaré a cualquier hombre, mujer o niño que haya intentado ocultarte de mí. Tienes una hora.
-Una hora - susurro Lyssandra, besando la frente del hombre - bien, Harry, tenemos una hora, para encontrar otro plan.
-Es mejor ir al castillo - comento Hermione.
Nadie se opuso, antes de salir Lyssandra volvió a besar la frente del profesor de pociones, tratando de tragarse las lágrimas, él no iba a morir en vano, iba a hacer que Lord Voldemort cayera, aunque su vida se fuera en ello, nadie más iba a morir a manos de ese monstruo.
Capitulo dedicado a:
DaniiBlack