Siempre estuviste aquí — capítulo 30
Había tenido que tragarme las lágrimas, no era momento de llorar, aunque en ese momento mi corazón se hubiera desquebrajado, jamás había imaginado que la muerte de Severus Snape fuera a hacer tan dolorosa, pero ese hombre me había dicho horas antes que era mi padre y ahora estaba muerto.
Creo que el destino se burlaba de mí, había tantas cosas que deseaba preguntar, y ahora ya no tendría a quien hacérselas.
El castillo estaba en completo silencio, parecía que no había nadie, y eso en cierta forma me aterraba, pero en ese momento todo lo hacía, sentía que había perdido mi valor con Snape.
-¿Dónde están todos? - esa pregunta vino de Hermione.
Nadie contesto, pero Ron nos guió al Gran Comedor, las mesas habían desaparecido y en una esquina se encontraban los heridos, que eran atendidos por los que aun podían mantenerse en pie, los muertos los habían colocado en filas.
Pasamos por entre ellos, esperando no encontrar un rostro conocido, pero fue inevitable, ya que Remus y Tonks se encontraban entre las bajas, el nudo en mi garganta se hizo más fuerte, pero entonces el miedo de que Cassandra estuviera entre ellos, se apodero de mí.
Camine entre los cuerpos, implorando que no estuviera Amy o Cassandra entre ellos, en ese momento vi a Kingsley incorporarse en una esquina, corrí hacia él, esperando no encontrar el rostro de mamá en algún cadáver.
-¿Dónde está? - mi voz se escucho en todo el lugar.
-Lyss - ante su voz, sentí como el alivio se apoderaba de mí, estaba viva, claro con algunos cortes, pero con vida - estaba aterrada, Lyssandra.
-Lo siento - susurre abrazándome a ella, en ese momento no me interesaba, que todos vieran que abrazaba a una mortífaga.
No dijo nada, solo me beso la frente y me separo de ella, me reviso de pies a cabeza, sonreí ante el hecho de que me recordó a Rebecca, cuando me caía y ella corría hacia mí, para revisarme y ver que no tuviera ningún raspón.
-Estoy bien - repuse, volviendo a abrazarla - pero Severus está muerto.
-Aun lo tienes aquí
- me señalo la esfera, que aun colgaba en mi pecho - esto demuestra, lo mucho que Te Amo.
-¿Por qué jamás me lo dijo? - clave mi mirada en ella.
-Él jamás lo supo - soltó un suspiro - tiene unos meses, que se lo dije, y desde entonces, se prometió protegerse y debo decir que ha hecho un excelente trabajo, por él te has mantenido a salvo.
-¿Cómo lo conociste? - eso era lo que necesitaba saber.
-Fue hace tanto - susurro - Kingsley y yo éramos aurores, casi recién graduados, en manos del mejor, Alastor Moody.
Era aburrido tener que ir a una escuela, y vigilar que no hubiera indicios de Lord Voldemort, pero Moody solía decir que ese era el trabajo, que más cansado era y tenía razón, después de todo habían tenido que revisar todas las escuelas de Europa.
-Llegamos - anuncio Moody, señalando el enorme castillo.
-Tenía una vida, que no estaba aquí - comento Kingsley.
-Y en verdad que ya se te notan las arrugas - se burlo Cassandra.
-Niños - interfirió Moody, antes de que comenzarán con sus típicas peleas - estamos aquí por misión, y recuerden jamás se discutí con el compañero, eso solo trae problemas.
Los ojos cafés de Moody los observaron con seriedad, ante eso ambos jóvenes que no pasaban de los veinticinco años, se quedaron callados y caminaron detrás del hombre que ya le hacía falta una pierna, Kingsley siempre que veía esa parte de la anatomía faltante, se sentía agradecido, después de todo la había perdido por salvarlo.
-Alastor - llamo la chica - ¿tendremos que entrevistar a los alumnos?
-Solo a los de quinto hacia arriba - respondió secamente.
-Creo que te sentirás en ambiente, Prewett - se burlo Kingsley.
-Al menos, aun sé divertirme Schackebolt - le espeto la castaña.
-Son los mejores de su generación, - comento Moody - y también los mejores aurores, pero hablan demasiado.
-Algún defecto teníamos que tener - repuso Kingsley.
-Además del enorme ego - le susurro Cassandra a Moody, ocasionando una disimulada sonrisa en el hombre.
El resto del camino, hacia el castillo fue en silencio, en cuanto llegaron a los límites de los terrenos del colegio, Moody mando a su rinoceronte, para informar que habían llegado.
No esperaron mucho, antes de que el profesor Dumbledore saliera a su encuentro, les sonrió amablemente, mientras los invitaba a pasar.
-Es bueno verte Alastor - le sonrió al hombre - y me agrada, que dos alumnos tan destacados, ahora regresen al colegio, pero ahora para defenderlo.
-No los hagas crecer más, Albus - le espeto Moody - de por sí, estos dos, tienen el ego tan grande como su talento.
-Entonces debo decir, que es demasiado - el director les sonrió a ambos, mientras ellos trataban de ignorar los comentarios de su mentor - has hecho un gran trabajo Alastor, por lo que sé, estos dos jóvenes, son el miedo de los mortífagos.
-Creo que quien es el miedo, es Alastor - comento la chica, observando a su mentor con una sonrisa.
-Además todo lo que hemos aprendido, se lo debemos a él - dijo Kingsley con orgullo.
-Parece que te tienen cariño - Dumbledore parecía emocionado.
-Desparpajos - gruño Moody, moviendo demasiado las manos - estos dos, no quieren ni a su vida, que puede esperar este viejo.
-¿Creo que te estás haciendo sensible? - comento el director.
-**Déjate de palabras
- los dos chicos sonreían - mejor, déjanos a hacer nuestro trabajo.**
-Pues adelante - comento Albus - los alumnos están en el Gran Comedor, como lo pediste Alastor.
No hubo respuesta, simplemente se encamino hacía el Gran Comedor, seguido de los dos jóvenes, que ahora mostraban una seriedad que intimidaba, claro que ella seguía mostrando una belleza engreída, y que muchos magos obscuros, llamaban belleza mortal, porque caer ante sus encantos, era tu camino al infierno.
En cuanto entraron al lugar había unos cincuenta alumnos por mesa, los dos chicos suspiraron, esto sería un trabajo cansado, ya que mientras les hacían preguntas sin importancia, iban a escanear su varita, para ver si habían utilizado, alguna maldición prohibida.
-Cassandra - la chica observo a Alastor - te toca Slytherin y Gryffindor.
-Muy bien - no quería oponerse de que las víboras y ella no se llevaban.
-Y a ti Kingsley te toca Hufflepuff y Ravenclaw - el hombre asintió.
Cada uno se fue a las mesas que les correspondía, Cassandra prefirió hacer primero su trabajo, con los Gryffindor, estaba segura de que se llevaría mejor con ellos. Así empezó a peguntar cosas sin importancia, mientras les pedía la varita.
-Hola - ante el saludo levanto la mirada, y se encontró con un chico de ojos grises y su cabello le caía con gracia y elegancia - soy Sirius.
-Un gusto - le sonrió la chica - ahora me ¿podrías prestar tu varita?
-A ti lo que quieras, monada - ante aquello estuvo a punto de reír, pero se contuvo.
-Dime ¿en qué año vas Sirius? - mientras hacia el hechizo correspondiente.
-En sexto - respondió con una sonrisa ladina.
Estaba por hacer otra pregunta, pero sintió una mirada demasiado intensa, se giró y se encontró con unos ojos negros que la miraban fijamente, en cuanto vio al chico un tanto encorvado, y su nariz aguileña le sonrió, ocasionando que apartara la vista de ella.
Le regreso la varita al chico, y termino con los de Gryffindor, sin mayor problema, camino hacia la mesa de Slytherin, en donde Moody ya comenzabala revisión, con las serpientes fue más complicado, ya que se notaban antipáticos, mientras los leones se habían mostrado colaboradores.
Observo a Alastor que estaba bastante alejado, del chico que había estado observándola, se encamino hacía él, que parecía un tanto aburrido con lo de la revisión.
-Hola - lo saludo, sentándose a su lado - soy Cassandra Prewwtt - se presentó, tratando de que el chico se sintiera en confianza - ¿cuál es tu nombre?
-Severus Snape - respondió oscamente.
-Lindo nombre - le sonrió - y bueno Severus, ¿me permitirías tu varita?
-Dudo que pueda negártela - susurro entregándosela.
-Eres un chico bastante interesante, - la voz de la mujer, se hizo baja - de hecho si fueras unos diez años más grande, seguramente saldría contigo - lo que ocasionó el sonrojo del chico - no conozco el Sectumsempra.
-Yo lo cree - ante eso Cassandra clavo su mirada en él.
-¿Qué hace?
-Podría hacer que tu oponente muriera desangrado - fue la simple respuesta.
-Eso se podría llamar magia negra - repuso la mujer.
-¿Vas a llevarme a Azkaban? - tenía un toque de burla, y otro de nerviosismo.
-Sería demasiado papeleo - elevo los hombros, quitándole importancia - así que te dejare ir, con la recomendación de que no lo vuelvas a utilizar.
-¿Cómo sabes que lo haré? - la miro fríamente.
-Se reconocer la mirada, de un verdadero bastardo, que solo le interesa sí mismo - fijo su vista en Rabastan Lestrange - y esos, son lo que preocupan, pero tú Severus, tienes un corazón limpio, solo no dejes que nadie lo manche - le beso la mejilla - vas a hacer grande Severus, solo no olvides que nadie manche esa alma y corazón puro que tienes - se levanto - y enserio, eres un joven muy interesante.
-¿Lo conociste en Hogwarts? - no podía creer, que casi acosará a un adolescente.
-Así es - aparto la vista de mí.
-¿Lo amaste? - cuestione en un susurro.
-Sí - su mirada mostraba dolor - después de todo, él me dio una salida, cuando ya me estaba asfixiando.
-Fue tu barca de salvación - clave mi mirada en mis amigos.
-Y yo fui la suya,
- dijo suavemente - ambos nos utilizamos cuando lo necesitábamos, aunque de eso salió lo mejor de nosotros.
-Harry - en ese momento había dejado de poner atención, pues mi ojiverde había desaparecido.
Capitulo dedicado a:
DaniiBlack