Siempre estuviste aquí — capítulo 31
Salí del Gran Comedor, algo iba a pasar, lo sentía y sabía que no iba a ser bueno, necesitaba aire fresco, de hecho en ese momento sentía que me estaba asfixiando, y pensé que tal vez el aire quitaría ese peso de encima.
En cuanto llegue a los terrenos, unas ganas incontrolables de correr llegaron, en ese momento las ganas de llorar de nuevo aparecieron, pero debía estar tranquila, esos momentos no había cabida para las lágrimas debía ser fuerte o al menos aparentar que lo era.
Recordar el cuerpo de Snape solo, en la Casa de los Gritos, hizo que un nudo en la garganta apareciera, sin pensarlo comencé a caminar hacia el sauce boxeador, necesitaba pasar unos momentos con su cuerpo, sabía que nada lo iba a regresar, pero al menos quería sentir un poco de él.
Todo estaba en extremo silencio, cosa que causaba que me diera cierto escalofrío, pero sin importarme seguí mi camino, pero en ese momento escuche que algo se movía sin pensar me di la vuelta, con varita en mano.
-¿En verdad piensas atacarme? - escuche cierta burla y sus ojos avellana brillaban con maldad.
-No me menosprecies
- gruñí.
-Supongo que la hija de Cassandra Prewett debe ser peligrosa - sonó una voz detrás de mí.
Me giré, ni siquiera vi al hombre y no recuerdo que hechizo hice, pero el hombre cayo, escuche un hechizo detrás de mí, solo me agache vi como la luz roja pasaba por encima, trate de girar y mandarle un hechizo, pero en ese momento un enorme perro caminaba hacia mí.
-Será mejor que corras preciosa - escuche la burla en el hombre de cabello negro - esto no se detendrá con tus hechizos.
Le mande un hechizo, pero el perro ni siquiera se inmuto, en ese momento lo vi más cerca, eche a correr, sintiendo como ese enorme animal cada vez estaba más cerca de mí. No llevaba mucho, cuando sentí el enorme animal empujarme, caí apenas metiendo las manos.
Aunque aun así el sabor metálico a sangre apareció, y bueno con la caída perdí la varita, sentía la respiración del enorme animal en mi nuca, solo esperaba el golpe final; pero no llego en vez de eso, sentí como era girada.
Me encontré con la mirada avellana, el cabello negro y su piel un tanto cetrina; su respiración era agitada como la mía, pero tenía una sonrisa ladina en sus labios.
-Jamás imagine, que tendría así a Lyssandra Greene - me tomo de las muñecas, y las coloco encima de mi cabeza - debo decir, que eres bastante linda, no puedo creer que estés enamorada de ese imbécil de Potter.
-En el co…ra…zón no se or…de…na - mi voz salió entrecortada.
-Lo sé - llevo sus manos a mi cuello - y también debo decir, que jamás me sentí atraído por ti, si no por esa amiga tuya Ginny Weasley, - lo mire secamente - pero debo decir, que quien me arruino la vida fue Potter, decidí quitarle a la chica de sus sueños.
-¿Quién eres? - susurre.
-Roger Davis, - lo dijo a mi oído - sí un Hufflepuff.
-¿Por qué lo haces?
- no había hecho el menor intento de soltarme, aunque estaba tratando de encontrar mi varita.
-Siempre odie, que Potter fuera el centro de atención, - fue su sencilla respuesta - jamás nadie pudo tener la misma popularidad que él, siempre fui comparado con él.
-No lo hizo con mala intención - estaba tratando de ganar tiempo.
-Lo hubiera dejado,
- su sonrisa me helo la sangre - claro si no hubiera salido, con Cho. Primero Ginevra ni siquiera me mira, porque solo tenía ojos para él, y después me quita a la otra chica que había llamado mi atención, - sus manos comenzaron a hacer presión contra mi cuello - pero ahora te tengo a ti.
Me estaba cortando la respiración, le arañe el rostro, pero ni siquiera se inmuto, sentí mi rodilla liberada y estaba bastante cerca de su zona sensible, sin pensarlo la levante con fuerza, ocasionando que me soltará por el golpe.
En cuanto me sentí liberada, a pesar de la falta de aire eche a correr, sin importarme la varita solo alejarme de ese loco, escuchaba maldiciones, pero no me detuve corrí lo más que mis piernas me dejaban. Cada vez las maldiciones se iban haciendo más débiles, hasta que deje de escucharlas.
-Miren nada más lo que nos trajo la corriente - esto debía ser un muy mal chiste, ya que delante de mí estaba Rookwood, su mirada que ahora era como rojiza, mostraba placer - vamos a divertirnos, un rato niña.
-Es mía, Rookwood - ante aquella voz, sentí mis piernas volverse gelatina - esta vez, sangre sucia, nos vamos a divertir más que la última vez, y ya no habrá nadie que te liberé.
Correr, no era una opción, ya que en ese momento todo lugar por el que pudiera escapar, aparecieron mortífagos, esto no podía estarme pasando.
-¡Crucio! - el grito fue inevitable, me tomo desprevenida.
-Bella, querida - esa fría voz, hizo que deseara que solo estuviera Lestrange - esas no son formas, de tratar a nuestra invitada - me incorporé del suelo, con el cuerpo adolorido - Mulciber - el nombrado camino hacia mí y con la varita hizo que aparecieran cuerdas y me atarán.
Me guió hacia un árbol, en donde vi como Selwyn camino hacia mí, con un movimiento flojo de la varita solo quedaron mis manos atadas al árbol, de hecho tuve que levantarme.
-Rabastan - la voz aguda de Voldemort, pareció resonar en todo el bosque, pero supe que solo había sido en mi cabeza.
-¡No! - ese grito lo reconocí, giré mi vista y atado con más cuerdas de las que podía contar estaba Hagrid, que les costaba trabajo tener tranquilo - déjenla ir.
-Ella es nuestra seguridad, de que Harry Potter va a venir - siseo Voldemort, observe a Nagini retorcerse en su burbuja - no creo, que nuestro valiente héroe, soporte perder a su sangre sucia.
Se suponía que no iba a dejar que nadie más muriera, y ahora quien parecía que estaba a punto de morir era yo, esto no estaba dentro de mis planes, pero claro tenía que salir del castillo, yo debería estar con Cassandra, no aquí, atada con esos locos a mi alrededor.
-Rabastan - repitió Voldemort - dale una muestra de nuestra cordialidad.
La sonrisa torcida en Voldemort, causo que un escalofrío me recorriera, sabía que las torturas apenas iban a comenzar, el hombre de ojos verdosos que estaban desorbitados, se acerco con varita en mano.
Cerré los ojos y tratando de imaginar que estaba lejos de aquel lugar, pero eso no evito que el dolor en mi hombro desapareciera, era como si hierro a fuego vivo quemará el lugar, después pasó en mis brazos.
-¿Qué le hacen? - grito Hagrid.
-¿Puedo mi señor? - ante la voz de Bellatrix, cerré con mayor fuerza los ojos, esperando una respuesta negativa, pero no hubo nada - el destino, quiere que yo acabe contigo
- me tomo la barbilla - y lo primero que haré, será hacerte una marca como la de tu adorado Potter.
No me atreví a mirarla, esa mujer era mi pesadilla noche tras noche, y no deseaba verla, no quería que viera mi miedo, pero entonces escuche pasos, y a pesar de espera un hechizo por parte de Bellatrix no hubo nada.
Abrí los ojos y vi a Dolohov y Yaxeley, caminaban hacia Voldemort, que estaba cerca de la fogata, que habían puesto en medio del lugar.
-No hay rastros de él, mi señor - anunció Dolohov.
Se hizo un silencio, Bellatrix camino hacia su señor, pero él hizo un movimiento con la mano para que no se acercara más, y ella simplemente lo observo con adoración.
-Creí que vendría - la aguda voz de Voldemort se hizo escuchar -confiaba en que vendría.
El bosque estaba solo, parecía que decían la verdad, no había rastros de él, pero entonces como a unos veinte metros apareció Harry, estuve a punto de gritar, pero me mordí el labio, él no debería estar aquí.
-Por lo visto me equivocaba - añadió Voldemort.
-No, no te equivocabas.
Camino hacia el centro en donde estaba Voldemort, ni siquiera llevaba varita, sentí un nudo en la garganta y la angustia me impedía respirar, sentí que me estaba asfixiando.
-¡No! ¡Harry, no! - ese grito fue de Hagrid, clavo su mirada en él, y después la clavo en mí.
Sus ojos me lo dijeron, y sentí como las lágrimas se acumulaban en mis ojos, había venido a entregarse, y a pesar de todo lo que sentía le sonreí.
-¡No, Harry! - volvió a gritar Hagrid - ¿Qué…?
-Cállate - ordeno Rowle y con un hechizo lo hizo seguir su orden.
Y en ese momento se hizo el silencio de nuevo, las lágrimas comenzaron a salir sin permiso, baje la mirada tratando de evadir lo que iba a pasar, no deseaba ver lo que iba a ocurrir.
-Harry Potter - la fría voz, volvió a taladrar mis oídos - el niño que vivió.
Sabía que más tarde yo seguiría el mismo camino que ahora estaba a punto de vivir Harry, creo que ya estaba escrito, levante de nuevo la vista, Voldemort levanto la mano.
-¡Avada Kedavra! - escuche y el destello de luz verde dio directo en el pecho de Harry.
Cayo como era de suponerse, pero enseguida Voldemort también cayo, mientras los gritos de Hagrid, hacían que el dolor del pecho fuera casi insoportable, en verdad el dolor de saberlo muerto, dolía más que cualquier herida que Bellatrix o Rabastan me hubieran hecho.
Roger Davis
Capitulo dedicado a:
DaniiBlack
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