Siempre estuviste aquí — capítulo 32
No sé cuánto tiempo paso, solo escuchaba los sollozos de Hagrid, mientras mis lágrimas bajaban por mis mejillas, no podía limpiarla pues tenía las manos atadas, y ahora todos los mortíafgos observaban a su señor caído.
Bellatrix era la única que parecía preocupada, el resto solo observaba el cuerpo inerte de Voldemort, cuanto deseaba que él también se hubiera muerto, pero parece que con eso lo invoque, en ese momento se sentó, mientras Harry seguía inmóvil.
Varios de sus mortífagos trataron de ayudarlo, pero él ni siquiera los miró, se levanto solo, camino alrededor del cuerpo de Harry, aunque a una distancia prudente, parecía temeroso.
-¡Tú! - señalo a Narcisa - examínalo y dime si está muerto - ante la posibilidad de que estuviera vivo, me alegro, pero a la vez me aterro, si por una extraña razón había sobrevivido al hechizo, de todas formas iba a morir.
La mujer abrió los ojos asustada, del miedo no se movió, cosa que hizo que Voldemort se enojará y le apunto con la varita, salió un rayo azul y después de eso la rubia mujer camino hacia el cadáver, se hinco ante él y su cabello oculto su rostro.
-¡Está muerto! - anunció Narcisa.
Ante aquello los gritos de júbilo no se hicieron esperar, Bellatrix uso dos crucios, solo vi su cuerpo en el aire, supuse que antes de declarar la victoria, harían algunas cosas con el cuerpo del enemigo, que en este caso era Harry.
-Y ahora, iremos al castillo - la aguda voz, taladro mis oídos - y les mostraremos qué ha sido de su héroe. ¿Quién quiere arrastrar el cadáver? - desee matarlo - ¡No! ¡Esperen!
Sus ojos rojos se clavaron en Hagrid, mientras las carcajadas se seguían escuchando, en ese momento mis ganas de llorar fueron remplazadas, por una ola de ira y como deseaba tener mi varita, para al menos poder matar a esa estúpida serpiente, a la cual ya había liberado de su prisión.
-Vas a llevarlo tú,
- ordeno Voldemort - en tus brazos se verá bien ¿no crees? Recoge a tu amiguito Hagrid. ¡Ah, y las gafas! Pónselas; quiero que lo reconozcan.
-Eres un miserable
- no pude contenerlo.
-Por poco me olvido de ti - su sonrisa torcida, no me dio miedo, ya no tenía nada que perder - tú, sangre sucia, serás la muestra de cómo a partir de ahora serán tratados los impuros - levanto la mano, y el primero en llegar a él fue Rookwood - quiero que la arrastres hacia el castillo, en donde dejaremos que Bellatrix juegue un rato con ella, y después serás el aperitivo de Greyback.
Lo mire con odio, Rookwood tomo la soga con la que se mantenían atadas mis muñecas, y sin ningún miramiento me jalo, ocasionando que cayera, me levante como pude, aunque no era muy sencillo, pues no dejaba un segundo de jalarme.
Me sentía como esas películas, que mi padre veía, en donde llevan esclavas atadas y en ese momento yo era una, que iba detrás de Hagrid, el nudo en la garganta volvió a aparecer, al ver de nuevo el cuerpo inerte de Harry.
Las lágrimas se acumulaban, en mis ojos, pero como pude las trague, no quería llorar, no de nuevo. Además que debía mantener la vista despejada para no caer. Vi el enorme castillo, y ante eso Voldemort y su comitiva se detuvieron, y Hagrid hizo lo mismo, aunque fue más por un hechizo, que por otra cosa.
-Harry Potter ha muerto. Lo mataron cuando huía, intentando salvarse mientras ustedes entregaban su vida por él. Hemos traído su cadáver que su héroe ha sucumbido.
-Harry murió como un héroe, - le espete - con valor, cosa que tú jamás vas a tener.
-¡Crucio! - la furia de Bellatrix la sentí, en esa maldición.
Caí al suelo, esperé la siguiente que no tardo en llegar, se sentía bien, porque al menos el dolor de la maldición, apartaba de mi mente el dolor del corazón de haber perdido a Harry.
-Basta - ordeno Voldemort - no queremos que pierda la cordura, no será lo mismo cuando Greyback se haga cargo de ella, si está loca.
Me quede jadeando en el suelo, tratando de recuperar el aliento y la fuerza, que los Crucios de Bellatrix me habían quitado.
-Hemos ganado la batalla y ustedes han perdió a la mitad de sus combatientes. Mis mortífagos lo superan en número y el niño que sobrevivió ya no existe. No debe haber más guerra; - quise reír, creo que comenzaba a volverme loca - aquel que continúe resistiendo, ya sea hombre, mujer o niño, será sacrificado junto con toda su familia. Y ahora salgan del castillo, arrodíllense ante mí, y los salvaré; sus padres e hijos, sus hermanos y hermanas vivirán y serán perdonados, y todos se unirán a mí en el nuevo mundo que construiremos juntos.
Camino de nuevo y el resto lo siguieron, cuando llegamos a las puertas del castillo, obligo a Hagrid a dejar el cuerpo de Harry, sobre el césped. En ese momento las puertas se abrieron y la primera en salir fue la profesora McGonagall, tenía varios cortes en el rostro, su cabello era un desastre.
-¡Noo! - grito y eso hizo que el dolor fuera mayor.
La risa de Bellatrix no se hizo esperar, poco a poco comenzaron a salir los sobrevivientes, las voces de Hermione, Ginny y Ron, fueron para mí las más audibles; pero estos fueron remplazados por insultos a los mortífagos, aunque eso no sirviera de nada.
-Silencio - gruño Voldemort, hubo destellos de luces, y fue así como se callaron - ¿Qué no lo ven? Harry Potter está en mis pies, como siempre debió ser ¡Harry Potter, ha muerto! No fue más que un chiquillo, que confió que otros se sacrificarán por él.
-¿Por qué no les dices la verdad? - ante aquello se giró lentamente - Harry, no fue un cobarde…
-Claro, lo dice la mocosa que trataba de escapar con él - Bellatrix, fue la que hablo, sentí un corte en mi mejilla.
-Esto es lo que pasará, a todo aquel que no esté de acuerdo conmigo, o que su sangre sea impura
- el hombre serpiente hizo una seña y Rookwood me llevo cerca del cuerpo de Harry - en tú caso, por ambas razones.
-Púdrete - le espete.
-Greyback - vi caminar al licántropo hacia mí, sus enormes ojos amarillentos, me veían como si fuera la mayor delicia.
Sus colmillos afilados, fueron mostrados en una sonrisa siniestra, Rookwood me mantenía agarrada, temiendo que fuera a escapar, pero no lo hubiera hecho, como ya había dicho, en ese momento sentía que había perdido todo.
Pero antes de que llegará, se escucho un grito, y después como alguien caía, el hombre lobo se quedo inmóvil, mientras yo veía a Neville ponerse de pie.
-¿A quién tenemos aquí? - su silbante voz se escucho en el silencio.
-¡Es Neville Longbottom, mi señor! - informo Bellatrix, con una sonrisa burlona - el chico que tantos problemas, le ha causado a los Carrow. El hijo de los aurores ¿se acuerda?
-¡Ah, sí! Ya me acuerdo, - afirmo, su mirada estaba clavada en él - pero tú eres un sangre limpia ¿verdad?
-Sí ¿y qué? - no evite sonreír, ante la forma seca en que lo dijo.
-Demuestras temple y valentía, y desciendes de una noble estirpe. Así que serás un valioso mortífago. Necesitamos gente como tú, Neville Longbottom.
-Me uniré a ustedes, cuando el infierno se congele - respondió con firmeza - ¡Ejercito de Dumbledore!
Ante eso se escucharon los vítores, en verdad que de ese Neville que había conocido en el tren, ya no quedaba nada, ya era todo un hombre, sus padres estarían orgullosos de él, al igual que de todos los que habían luchado con valor.
Fue demasiado rápido todo lo que pasó, solo sabía que en ese momento Neville se estaba incendiando junto con el sombrero seleccionador, pero cuando logró quitárselo no tenía nada y del viejo sombrero, apareció la espada de Gryffindor y sin más le cortó la cabeza a la serpiente.
-¡Harry! - esa voz fue de Hagrid - ¡No está!
Entre tanto alboroto, ya que la guerra había vuelto a desatarse, el cuerpo de Harry había desaparecido, veía las maldiciones pasar a mí alrededor.
-Lizzie - esa voz fue de Fred - pon atención, que no voy a estar siempre para cuidarte la espalda.
-Gracias - susurre, y sin más lleve mi mano a la bolsa del pantalón.
Fue de manera inconsciente, pues mi cerebro recordaba que la había perdido en el bosque, pero aunque parezca increíble, saque una varita de mis vaqueros, aunque por el tamaño y la forma supe que no era mía, pues la mía era un poco más pequeña.
-Detrás de ti - ante la advertencia de Luna, apenas tuve tiempo de rechazar la maldición, y dejar inconsciente a mi rival.
-Te debo una Lu - le sonreí, mientras corría hacia el Gran Comedor.
Bellatrix iba a dejar de ser mi pesadilla, en ese momento iba a librarme del miedo, que alguna vez le tuve, hoy moriría la Lyssandra traumada y miedosa, que había salido de la Mansión Malfoy.
Antes de llegar a mi encuentro con la mortífaga, note que Nott estaba siendo atacado por dos mortífagos, sin pensarlo aturdí a uno y él hizo lo suyo con el otro.
-Creo que estamos a mano - me sonrió.
-Por supuesto - respondí.
Y sin más entre al Gran Comedor, en ese momento vi a Bellatrix luchando, contra Luna, Hermione y Ginny, era una de las mejores brujas que conocía, era excelente con la varita.
-Hola Lestrange - salude con voz firme.
-Únete para ver, si entre cuatro, pueden aunque sea solo darme un pequeño hechizo - sonrió burlona.
-¡Depulso! - y le di en el pecho, haciendo que chocará contra un muro, y este se desquebrajara, pensé que no se iba a levantar, pero Bellatrix no iba a dejar de sorprenderme.
-Sigues siendo débil - salía sangre de su frente, levanto su varita y me apunto.
-No otra vez - en ese momento Cassandra se colocó frente a mí - esta vez, no voy a permitir que le toques un pelo.
-¿Por qué la defiendes, Prewett? - sus ojos negros se clavaron en los aceitunados, de mi madre.
-Es mi hija, Lestrange - le espeto - pero eso ahora no importa, porque hoy después de tantos años, deseando deshacerme de ti, lo voy hacer realidad este día.
-Eso ya lo veremos.
-Aléjate - me ordeno - mejor dicho, aléjense - apenas si pudo esquivar la maldición - esta es mi batalla.
Hermione me tomo del brazo y me alejo de ambas brujas, y las dos eran buenas, pero no iba a dejar esto así, claro que no, Bellatrix era mi batalla.
-Ella es mía - le informe a Cassandra - ¡Crucio!
Se elevo en el aire, en ese momento camine hacia ella, volví a apuntarla y de nuevo se elevo, en cuanto cayo y comenzó a jadear, de una patada le quite la varita.
-¿Qué tal, mis Crucios? - le pregunte con una sonrisa de lado.
-Aun te falta más odio - su sonrisa maniaca, ya no me daba miedo.
-¡Crucio! - esta vez se elevo más y fue más largos sus gritos - ¿así está mejor?
-Aprendes rápido - a pesar de todo, sonrió.
-Tuve a la mejor maestra - le mande una mirada ácida - y además, fue práctico como lo aprendí.
-¡Lyssandra, basta!
- me ordeno Cassandra - no te rebajes a su nivel.
-No quiero verla - susurre, sin dejar de apuntarla.
-Yo me hago cargo - me tomo la mano, y me quito la varita.
Me abrazo a ella, y trato de cubrirme los oídos, de la maldición que le había lanzado a Bellatrix, aunque había bastante ruido, me separe de Cassandra y ahí estaba él, Harry estaba vivo, y ahora se estaba enfrentando a Voldemort.
-Aun no lo entiendes - le espeto mi ojiverde - la varita de sauco, debía morir con Dumbledore, porque Snape jamás te sirvió, siempre le fue fiel a Albus, a quien engañaba era a ti.
-Eso ya no interesa, porque yo se la quite, al viejo - parecía desesperado - ahora ella me pertenece.
Escuche como pronunciaba la maldición asesina, pero en vez de darle a Harry, revoto contra él y termino en el suelo, muerto, después de todo el miedo que le tenía, su vida se había extinguido. El señor Tenebroso había caído.
Fred Weasley
Si debo reconocer que no ha sido mi mejor capitulo, de hecho es bastante malo, pero mi imaginación no dio para más, así que lo siento T.T
Capitulo dedicado a:
DaniiBlack
KiKaDiGgoRy