Siempre estuviste aquí — capítulo 33
Todo había acabado, parecía casi imposible, que Lord Voldemort ahora estuviera muerto, pero así era, todo había acabado. Aunque las bajas habían sido demasiadas, y habría bastante huecos en mi vida, la muerte de Tonks y Remus iba a doler, aunque la muerte de Snape, era más fuerte.
-¿No se sienten raros? - mi pelirroja amiga se sentó a mi lado, no hubo una respuesta - hace unas horas, estábamos arriesgando nuestras vidas, y ahora Voldemort no existe.
-Aunque se llevo bastante de nuestros compañeros - repuso Ron, que observaba la chimenea.
-Demasiados - susurro Hermione, sentí su mirada sobre mí - creo, que deberías dejar que Madame Pomfrey te revisará.
-Estoy bien - no me moví.
Tenía una herida profunda en la mejilla, que a pesar de los esfuerzos de Cassandra no había cerrado, y con cualquier mueca que hiciera, esta volvía a sangrar, en el hombro tenía marcada una calavera, era como si la hubieran marcado con fuego, y en ambos brazos tenía serpientes.
-Ese corte me preocupa, - comento Hermione seriamente - pero me preocupa más tu estado.
-Es cierto - concordó Ginny - estás en otro mundo, y sé que sufres, aunque no entiendo muy bien porque.
-Hubo una guerra - le espeto Ron - es obvio, que todos sufrimos.
-No hablo de eso, - la pelirroja le mando una mirada ácida - sé que todos sufrimos, pero Lyss lo hace aun más, sé que perdimos algunos amigos, pero en nadie he visto esa amargura.
-Seguramente es por lo de Harry - trate de fingir que era eso - después de todo, pensar que estaba muerto…
-No lo está - Ginny, al igual que Hermione, sabían que mentía - y bueno si fuera por Harry, seguramente en cuanto termino con Voldemort, habrías corrido abrazarlo.
-Ginny tiene razón,
- acepto Hermione - pero en vez de eso, te dirigiste a las mazmorras y después viniste aquí.
-Necesitaba pensar
- fue mi patética excusa, aunque no mentía.
Pero en ese momento se escucho como el cuadro de la Señora Gorda se abría, y entro Harry, que se notaba más cansado que cualquiera, y tenía dos cortes en el rostro, pero los de él parecían ya comenzar a cicatrizar.
-Creo que hoy no vamos a dormir - dijo Ron, sin levantarse.
-Aunque quisiéramos, dudo que podríamos - comento Ginny - han sido demasiadas cosas.
-Harry - susurre, caminando hacia él - ¿ya trajeron su cuerpo?
-Sí, - contesto - Kingsley ha dicho que mañana, se hará una ceremonia, para todos los que han muerto en batalla.
-¿Él cuerpo de quién? - cuestiono Ron.
-Lyssandra - clave mi mirada en Harry - ¿quieres hablar?
Creo que lo mejor era hablar sobre lo que había vivido en esos meses, solté un suspiro y me senté en el pequeño sofá y sin ver a nadie, comencé a contar sobre la historia, que había cambiado mi vida, de que Cassandra me había dejado con los Greene porque era una mortífaga, y les había hecho creer a ellos que era su única hija, y también sobre que el profesor de pociones, que ahora estaba muerto era mi padre.
Escuche varias expresiones de sorpresa, por parte de los hermanos, pero Hermione no había dicho nada, parecía comprender lo que estaba pasando, y Harry estaba pensativo. En cuanto termine el relato, que duro como una media hora, se hizo el silencio.
-¿Qué piensas hacer? - esa pregunta vino de Ginny - con tus padres, hablo de Richard y Rebecca.
-Pues ellos ni siquiera, se acuerdan de mí - respondí en voz baja - y Cassandra, me ha propuesto que me vaya a vivir con ella a Nueva York, y comenzar de cero.
-¿Lo vas a aceptar?
- Hermione me veía fijamente.
-No - susurre - he decidido, que regresare a Hogwarts a terminar, y después haré un largo viaje.
-Pues yo me voy a dedicar, a buscar empleo - comento Ron - los estudios no me llaman demasiado la atención, así que yo creo que me dedicaré a los deportes mágicos.
-Yo tengo que regresar, - se quejo Ginny - así que seremos compañeras - me sonrió.
-Kingsley, me ofreció un puesto de auror - repuso Harry.
-Hermano, eso es genial - lo felicito Ron.
-Serás uno de los mejores - le aseguro Ginny.
-Tienes que seguir preparándote - como siempre Hermione, con los estudios.
-Iré a dormir - informe - ¿puedo dormir en su habitación? - les pregunto a Harry y a Ron.
Ambos solo asienten, subo las escaleras para los dormitorios de hombres, no quiero sentir, en ese momento desearía que el dolor desapareciera, es por eso que no deseo ir con Madame Pomfrey, porque el dolor de la mejilla y el de las costillas, que estoy segura que están fracturadas. Pero al menos ese dolor, no deja que me concentre tanto en el dolor del alma.
Mi cuerpo además de adolorido está cansado, camine hacia la cama más cercana, que creo reconocer como la de Neville, me recuesto sintiendo las lágrimas volver a salir, quisiera dormir y olvidarme de todo lo que paso.
-Él te quería - escuche el susurro de Harry - a pesar, de no saber que eras su hija, siempre sintió cariño por ti.
-Creo que después de todo, eso de la sangre llama, es cierto - mi voz sonó pastosa - pues, a pesar de que todos desconfiaban de él, yo siempre creí en él.
-Y no te equivocaste - lo sentí recostarse a mi lado - Snape, siempre estuvo de nuestro lado, y lamento haberte dicho que apoyabas a un asesino - me acaricio el cabello - si esa noche, no te hubiera dicho, que eras una tonta por confiar en Severus, jamás te hubieran secuestrado.
-Eso ya no importa
- su mano que estaba sobre mi abdomen, la entrelace con la mía - solo que esté infierno ya acabo.
-Lo sé - me presiono con más fuerza, ocasionando que soltará un quejido - ¿estás bien? - sus ojos verdes se encontraron con los míos, pero tuve que cerrarlos, para no gritar, debido a que su mano estaba sobre mi costado - debemos ir con Madame Pomfrey.
-No, - aunque mi voz, tampoco dio una buena impresión, de que estaba bien - estoy bien.
-Muy bien - quito su mano, y lo vi levantarse - entonces te dejaré dormir.
-No tengo sueño - susurre.
-Entonces, te dejare pensar - estaba por salir.
-No quiero estar sola - aunque tuve que ahogar un gemido, debido a que me levante muy rápido.
-Si, quieres que esté contigo, será yendo con Madame Pomfrey - no podía creer que me estuviera chantajeando.
-Tu ganas - camine hacia él.
No hubo respuesta, simplemente salimos del dormitorio, en la sala común estaba abarrotada, nadie puso atención en que salimos del lugar, los pasillos estaban bastante desolados.
-Harry - llame, se detuvo y clavo su vista en mí - no quiero que esto suene apresurado, pero ¿Qué es lo que sientes por mí?
-Pensé que ya lo habías entendido - respondió suavemente - que todo, lo que había hecho te había dado la respuesta a esa pregunta.
-Solo dilo - le pedí.
-Te amo, - ante aquellas dos palabras, sentí como un poco del vacío se iba - eres la persona más importante para mí.
-¿Cuándo lo descubriste? - ante aquello elevo una ceja.
-Cuando te ataco Cassandra, - estábamos como a un metro de distancia - algo me dijo que sin ti, ya no iba a poder seguir, y después vino el secuestro, cada minuto era una agonía para mí, y más cuando me daba visiones de ti, siendo torturada, de hecho ni siquiera sé que fue lo que me dio valor a seguir - soltó un suspiro - lo importante aquí sería, es que sientes tú por mí.
-Soporte cada tortura, solo esperando volver a ver tus ojos - respondí suavemente - ¿debo decir más?
-Quiero escucharlo
- camino hacia mí.
-Te amo - le sonreí levemente - eres lo que hace, que salga lo mejor de mí.
-Tú eres quien me da fuerza - su aliento choco con mi nariz - eres la mujer, que quiero en mi vida.
Esta vez fue él, quien rompió la distancia, no fue un simple roce como el primero, esta vez fue mucho más exigente, fue como si quisiera recuperar todos aquellos besos que no nos habíamos dado en meses, enrolle mis brazos alrededor de su cuello, y en cuanto él llevo sus mano en mi cintura, solté un gemido por el dolor.
-Lo mejor es ir con Madame Pomfrey - repuso, separándose y tomando mi mano.
No puse objeción, así que llegamos a la enfermería, que estaba abarrotada, de tantos heridos, Madame Pomfrey se veía bastante agitada de tantas personas que tenía que atender, aunque los profesores la ayudaban.
-Señorita Greene, Señor Potter - esa voz fue de McGonagall - ¿Qué pasa?
-Parece que tiene las costillas rotas, y bueno la herida de la mejilla que no ha dejado de sangrar - contesto Harry, señalándome.
La profesora no dijo nada, solo me hizo una seña, para que me recostará en una pequeña camilla que había en un rincón del lugar, Harry no se separo de mí, me reviso y como había predicho tenía dos costillas rotas, que reparo sin mayor problema, aunque la herida de la mejilla, se tardo un poco más en sanar, pero lo hizo.
La mañana siguiente llego bastante lento, solo había dormitado, pero al menos la compañía de Harry, Hermione, Ginny y Ron, había logrado tranquilizarme, nos habíamos quedado en la habitación de los chicos, Neville había donado su cama, pues su abuela se lo había llevado, Dean ni siquiera se había aparecido.
El sol aun no salía, pero ya no quería estar recostada, a mi lado estaba Hermione, en la cama de al lado estaba Ginny, y supuse que en las otras dos camas, estarían Harry y Ron, me levante de la cama, pues tal vez una ducha me ayudaría a despejar mi mente.
Camine hacia el baño, escuche los ronquidos de Ron, Ginny se movió incomoda, pero no se despertó, Hermione parecía ya acostumbrada. Abrí la puerta, sin pensar en lo que iba a encontrar, pero creo que debí de verlo venir, al no ver a Harry.
-¡Lyssandra! - Harry trato de cubrirse.
-Lo siento - mi voz sonó más elevada de lo necesario, y volví a cerrar la puerta, con el rostro ardiendo.
Debía haber tocado, y así habría evitado verlo…
-¡Demonios! - susurre, aunque una sonrisa apareció - eres una pervertida - me reproche ante mis pensamientos.
Lo mejor era salir de la habitación, antes de que apareciera Harry, y no pudiera verlo a los ojos, después de lo que había visto, en pijama salí de la sala común, me vendría bien, para despejar mi mente de esos pensamientos.
Los pasillos estaban vacíos y suponía la razón, pues era demasiado temprano, el reloj de mi muñeca marcaba las 5:30 de la mañana, todos deberían seguir dormidos o al menos la mayoría, no llevaba mucho caminando cuando sentí frío, me maldije por no haberme puesto una chamarra.
Pero seguí caminando, sabía que en algún momento entraría en calor, o al menos eso esperaba, camine por largo rato sin encontrarme a nadie en especial, sin ser muy consciente llegue al despacho del director, me quede de pie frente a la gárgola.
-¡Contraseña! - repuso.
-Dumbledore - ante aquella voz, giré mi vista y me encontré con el rostro de Slughorn.
Ante eso la gárgola se comenzó a mover, el profesor me hizo una seña para que lo siguiera, y sin pensarlo entre detrás de él, no sabía que hacía el profesor de Pociones ahí. El despacho no había cambiado en nada, solo había dos cuadros más de directores, en los cuales todos estaban dormidos.
-Tome asiento, señorita Greene - me hizo una seña para que me sentará.
-Así estoy bien, gracias - susurre, sin despegar la vista del cuadro de Snape.
-Siempre me pareció sorprendente, su facilidad para las pociones, - repuso - siempre al pendiente, de cualquier ingrediente, buscando una forma de que las cosas fueran más rápido, saco su impaciencia por saber lo que pasaba, pero además saco la belleza de su madre.
-¿Sabía quiénes eran mis padres? - pregunte, desviando mi vista a él.
-Es difícil no reconocer a una Prewett - respondió sin más.
-¿Por qué jamás lo mencionó? - aunque al escuchar la pregunta en voz alta, me sonó estúpida.
-Creo que me habría tomado de loco, si le hubiera dicho, que venía de una estirpe de magos, tan antigua y noble - no pareció fastidiado, por mi pregunta - además, no me hacía a la idea de que Cassandra hubiera tenido una hija.
-¿Cómo supo que Severus Snape era mi padre? - mi voz fue baja.
-Pues solo en alguien había visto, esa manía de quedarse horas frente al caldero, tratando de experimentar - me sonrió levemente - la primera vez que la vi, con la nariz arrugada, el suéter arremangado, su lápiz colocado en su oreja, fue ver a Snape en usted.
-Gracias - dije suavemente.
-Note su admiración por él - comento como si nada - y me extraño, pues jamás un Gryffindor había admirado a un Slytherin.
-Hace unas horas, me enteré que era mi padre - necesitaba sacarlo - y casi enseguida lo asesino, jamás necesite un padre, pues Richard es maravilloso, pero creo que siempre se necesitaba saber del origen que se tuvo.
-Siempre estará contigo - ante aquella voz, giré mi vista hacia los cuadros, y Dumbledore sonreía.
-Creo que nuestra conversación ya no es privada - comento Slughorn, y en ese momento note que la mayoría de los retratos ya estaban despiertos.
-Mi varita ahora es tuya - sentí un nudo en la garganta, al saber quien hablaba y más cuando sus ojos negros se posaron en mí - así siempre, habrá una parte de mí que te acompañará, al igual que esa esfera que cuelga de tu cuello - sin ser consciente me lleve la mano hacia mi pecho, en donde reposaba - es una parte de mi vida, que estará para protegerte.
-Gracias, papá - ante aquello abrió los ojos, pero yo solo sonreí - y te prometo, que en cuanto tenga una casa propia, tendrás tu marco. Y mientras tanto pediré permiso, para venir a verte.
Y sin más salí del despacho, necesitaba un tiempo a solas, aunque también tenía que ir a vestirme, pues no tardaba en que la ceremonia se llevará a cabo.
Profesor Slughorn
Capitulo dedicado a:
nuria hale
DaniiBlack
KiKaDiGgoRy