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Siempre estuviste aquí — capítulo 34

-Odio Historia de la Magia - se quejo Ginny como por quinceava vez, en media hora.

-Si la odias, no entiendo, para que la metiste - replique, ya que no me dejaba estudiar Encantamientos.

-Hermione, es la culpable de todo esto - gruño, mientras mi castaña amiga estaba sumergida en la lectura.

-Habría obligado a Lyssandra, pero la reprobó - no levanto la mirada de su libro.

-Aunque debes tranquilizarte - comente, levantándome del suelo - pues tendrás todas, las vacaciones de Navidad para estudiar.

-Eso es injusto - gruño.

-Sí sigues quejándote, se te hará más complicado - le espeto Hermione - aunque hablando de Navidad, ¿con quién piensas pasarla, con tus padres o Cassandra?

-Mis padres, irán con mis abuelos - respondí - y nunca me han visto bien, de hecho mi padre me dijo que no habría problema si no iba.

-Entones irás con Cassandra - comento Ginny.

-En realidad, Kingsley la invito a pasar Navidad juntos - solté un suspiro - creo, que el ministro va a terminar siendo mi padrastro.

-¿Entonces pasarás Navidad con nosotros? - Ginny me sonreía feliz.

-Pues… - titubee.

-Harry, te pidió que pasaran Navidad, juntitos - mi pelirroja amiga me dio un codazo, y sonrió pícaramente.

-No - respondí - bueno si con Harry, pero no solos.

-¿Entonces? - en ese momento tenía la mirada de ambas sobre mí.

-Los Dursley le enviaron una invitación - informe.

-¿Y piensan ir a cenar? - la mirada marrón, me veía como si estuviera loca - pueden envenenarlos.

-Eso es decisión de Harry - trate de sonar tranquila - y ya la tomó.

-Aun no son un matrimonio, - refunfuño Ginny - puedes deslindarte de esa cena, no son tu familia.

-No puedo dejar ir a Harry solo - camine hacia las recamaras de las mujeres, esperando que se diera por terminada la plática.

-Claro que puedes - en ese momento esperaba que Hermione, interviniera, pero parecía que no iba a suceder - el loco es Harry, no tú, dile que aun valoras tu vida.

-No dramatices - le espete - solo será una cena, tranquila con su familia - me costó un poco de trabajo decir aquello.

-Yo no dramatizo - gruño - solo te hago ver, tus errores.

-Ya déjala - por fin, Herm salía a mi rescate - además, debemos bajar, pues el tren no tarda en salir.

Escuche maldecir a la pelirroja, pero la verdad no tenía ganas de ver, que enserio estaba cometiendo un error, pero Harry ya lo había decidido, y bueno tendría que convivir, con esos monstruos que tenía por tíos.

En cuanto llegamos al tren, nos sentamos con Luna, y la rubia distrajo a Ginny de su molestia conmigo, de hecho iban tan metidas en su plática, que ni siquiera escucharon la nuestra.

-¿Ya le mencionaste, sobre tu idea, de irte a Nueva York? - clavo sus ojos en los míos.

-Está pensando en irnos a vivir juntos, en cuanto termine Hogwarts - repuse un tanto desesperada

  • ¿Cómo le digo que me pienso ir?

-Pues así - me espeto.

-¿Y tú ya se lo dijiste a Ron? - eleve una ceja.

-Es diferente - ante aquello rodee los ojos - es cierto, Harry lo va aceptar, y seguramente Ron, comenzará a poner miles de peros.

-Se lo diré después de Navidad - susurre.

-Iba a hacerlo yo - me reprocho.

-Ambas podemos decírselos, y bueno ya veremos cómo reaccionan - opine.

-¿Si te lo prohíbe?

  • arrugue la nariz.

-Estamos hablando de Harry - comente - me preocuparía más Ron, en ese sentido.

Ante aquello no dijo nada, fue por eso que decidí concentrarme en mi libro de Pociones, no hubo más conversación entre nosotras durante el viaje, aunque se me hizo bastante corto.

En cuanto el tren se detuvo, la primera en bajar fue Ginny, que dejo a un lado su baúl y se abalanzo sobre Nott, aunque seguía siendo un poco extraño aquello, pero nadie dijo nada, sobre sus demostraciones públicas, aunque cuando apareció Ron, Hermione tuvo que entrar a tranquilizar a su querido novio.

Vi a Harry caminar hacia mí, se había dejado un poco de barba, lo que lo hacía lucir más grande, me sonrió y me abrace a él.

-Te extrañe demasiado - le susurre.

-Yo también, te extrañe - me acaricio el cabello - pero mejor dime ¿Qué tal Hogwarts?

-No es lo mismo sin ti, y sin Ron - me separe ligeramente de él - no tengo, con quien escapar a media noche.

-Se supone, que deberías de dejar de pensar en escabullirte por las noches - comento con una media sonrisa.

-De todas formas, ya no hay con quien lo haga o a quien ver, para hacerlo - susurre, besando su barbilla.

-Odio, que mencionemos a viejos ex novios - dijo roncamente - o a ti te gusta, que yo mencione a mis ex.

-Harry - sonreí - solo tuviste a Cho, y no se podría llamar ex, después de todo solo fueron unos cuantos besos.

-Los mejores - ante aquello arrugue la nariz - es broma, pero es para que sientas, un poco de lo que yo pienso, cuando se te ocurre mencionar a uno de tus ex.

-Te amo - tome su rostro entre mis manos - y debo decir, que me hiciste esperar demasiado, después de todo yo esperé por ti durante dos años, y tú solo por uno.

-¿Quieres, que te diga, que fui como Ron? - ante aquello eleve una ceja.

-No entiendo - confesé, y me exasperaba no hacerlo.

-Me enamoré de ti, desde el día en que te vi acariciar a Buckbeak - susurro - cuando trataste, de ayudar a Sirius en la Casa de los Gritos, segura de que debía haber una explicación, siempre defendiendo a las personas correctas, aunque en ese momento no lo parecieran.

-¿Enserio? - sentía como las mariposas revoloteaban en mi estómago.

-Y sobre todo, cuando curaste las heridas que Umbridge me había hecho, pero sobre todo, cuando Voldemort tomo mi cuerpo, jamás dejaste de creer que yo estaba ahí, que yo era mucho más fuerte que él - sonrió, mientras me acariciaba en la mejilla - te ame desde tercer año, claro que era demasiado tímido para decirlo, y te prefería como amiga. Pero cada cosa que hacías, me enamoraba más de ti.

-Sentí celos de Cho

  • repuse, con su frente unida a la mía - claro, que lo tome como solo celos de amigos, después de todo había visto como se trataban Hermione y Ron, y no creí que fuera el mismo sentimiento, pero cuando tus ojos se volvieron rojos, temí perderte, y en ese momento descubrí, que si tú no estabas mi mundo no iba a hacer igual, de hecho ni siquiera me iba a importar seguir con vida.

-Ahora ya estamos juntos - me sonrió, besándome castamente - y no pienso, dejar irte.

-Sin imágenes - escuche la voz de los gemelos.

-Pensé, que se quedarían en La Madriguera - se quejo Ginny.

-No íbamos a dejar, que nuestra hermanita, vaya a ser corrompida, por una serpiente - le espeto George, mirando de forma asesina a Nott.

-No empiecen - intervino Hermione, antes de que Ginny contestará.

-Debo ir a casa - comente - bueno, en sí no a casa, si no ver a Cassandra, que desde que termino la batalla, en verdad a tomado muy enserio su papel de madre.

-Eres su mayor tesoro - bromeo Fred, que me alboroto el cabello - y como tal debe de cuidar, a su bebita.

-Si no tuviera prisa, te haría pagar tus palabras - le espete.

-Lyssandra - no podía creer, que Cassandra hubiera venido por mí - cariño, es hora de despedirte de tus amiguitos - en verdad parecía que tenía diez años, aunque supuse que quería recuperar los años que había perdido.

-Si, cielo - George, fue quien imitó la voz de un niño - despídete, que debo preparar tu biberón.

-Al menos, a mí me quieren - le saque la lengua.

-Mi niña, debes despedirte - rodee los ojos al escuchar a Fred - y por favor, no quiero que llores, cuando no nos veas, y no hay monstruos debajo de tu cama.

Los que estaban ahí rieron, no hubo excepción de nadie, ni siquiera de Hermione que era la más madura, y bueno le mande una mirada asesina a Harry, me giré indignada, tome mi baúl y sin despedirme de nadie camine hacia Cassandra.

Me tomo de los hombros y me guió fuera de la estación, no podía creer que me hubiera tratado como una niña, pero no lo mencione, después de todo sabía que ella solo trataba de hacerme sentir cómoda, aunque no entendiera que esa forma solo me había avergonzado.

-Perdona a tu madre

  • comento Kingsley, que hasta ese momento note - jamás, ha sido madre y no sabe cómo tratarte.

-Lo sé - sonreí levemente - y en verdad, agradezco que te la lleves, al menos por unos días, estaré lejos de su inquisidora mirada.

-Cuando quieras - me aseguro.

Cassandra y Kingsley se habían ido hacía tres horas, claro que el último había tenido que arrastrar a mi madre lejos de mí, en verdad que no sabía quién era peor si Rebecca o Cassandra, pero no iba a ponerlas a competir, por ver quién era más sobreprotectora, seguramente la única que iba a salir perdiendo iba a ser yo.

Me observe en el espejo, llevaba el cabello atado en una coleta, unos mallones cafés que combinaban con las botas que traía puestas, aunque el blusón era gris y la gabardina era café con rojo, esperaba que fuera un poco acorde a la familia de Harry.

En ese momento escuche la puerta, me di un último vistazo y camine a abrir, quede frente a Harry, que llevaba un pantalón de mezclilla, una sudadera azul, y unos tenis negros, y también llevaba una chamarra del mismo color.

-Te ves hermosa - me aseguro, besando mi mejilla - aunque debo, decir que te arreglaste de más, para ver a los Dursley.

-Suele importarme la primera impresión - dije un tanto avergonzada - y olvide, que eran tus tíos, solo pensé en ti.

-Siendo así - me sonrió - me encanta.

-Me alegra, - entre por mi bolso - pero ahora lo mejor, será irnos.

No hubo respuesta, simplemente tomo mi mano, y me guió a la calle, en donde se dirigió detrás de un árbol, observo todo la calle y al no haber nadie desaparecimos, aun no me acostumbraba mucho a esa sensación.

Cuando abrí los ojos, estábamos en una calle que estaba verdaderamente decorada, de luces, me maree un poco al verlas, pues con mis padres si había decoración, pero no como en ese lugar, llegamos frente al número 4 de Privet Drive.

-¿Lista? - me cuestiono con la mirada seria.

-Una Gryffindor, siempre lo está - lo bese.

Me sonrió, antes de tocar el timbre, tome su mano, haciéndole ver que estaba ahí, se tardaron como dos minutos antes de que la puerta se abriera, dejando ver a una mujer bastante delgada, su cara de caballo, me dio cierta risa, pero no dije nada.

-Potter - su voz, fue seca.

-¿Podemos pasar? - pregunto observándola.

Como que no parecía muy convencida, de dejarnos entrar, pero se hizo a un lado, aunque no entendía muy bien, si lo había invitado, porque no había querido dejarlo pasar.

En la sala, estaba un hombre bastante robusto, su cuello era bastante corto y su bigote de morsa, no me agrado, a su lado estaba una mujer que era bastante similar, y en el sofá comiendo estaba un joven, bastante grande, de hecho en esa casa todos parecían enormes, a excepción de la mujer que nos había abierto.

-Buenas noches - saludo Harry, tranquilamente.

-¿Qué diablos haces aquí? - gruño el hombre de bigote de morsa.

-Pensé que habías dicho, que había huido, Vernon - comento la mujer, a su lado, con un rostro de total repugnancia.

-Suelen decir, que la Navidad es para estar en familia - respondió con una sonrisa.

-Tú no eres parte de esta familia - replico la que supuse sería hermana de Vernon.

-¿Es tu novia? - pregunto su primo, con su vista fija en mí.

-Así es - pareció notar su mirada, ya que se coloco frente a mí.

-Es demasiado para ti - replico, a quien reconocí como Marge - es más chica, deberías poner los ojos en un verdadero hombre como Dudley.

-Ellos no son tu familia, - susurre - es mejor ir con los Weasley.

-Espera - me sonrió tiernamente - solo vine agradecerles, que me dieran un techo, y también por la forma en que me trataron, porque lo mal que lo pase con ustedes, fue recompensado con unos extraordinarios amigos y una increíble mujer, que sin ustedes creo que jamás lo hubiera conseguido.

Y sin decir una palabra más salimos de la casa, enserio que me quede un tanto contrariada, no dije una palabra, hasta que aparecimos en unos departamentos muy cerca del centro de Londres.

-¿Qué fue eso? - cuestione, clavando mi mirada en él.

-Solo poner un final, con los Dursley - elevo los hombros.

-Debo decirte, que estás completamente loco - elevo una ceja - pero así te amo.

-Lyssandra - ante la seriedad de su voz, me asuste - ¿hay algo que quieras decirme?

-Hablaste con Hermione ¿cierto? - él no cambio su semblante - me iré a Nueva York, terminando el colegio.

-¿Por cuánto tiempo será? - sus ojos verdes, no se despegaron de mí.

-No lo sé - susurre, y me abracé a él - pero dime que me quede, y lo haré.

-Cásate conmigo - ante aquello, me separe de él - solo así, podre seguirte, sin que parezca que soy un obsesivo.

-Me encanta, que seas obsesivo - le sonreí de lado - pero sí, acepto ser tu esposa.

No hubo respuesta, simplemente nos fundimos en un beso, que era el sello de que nos casaríamos, no un anillo, para marcar este momento, solo estaba la luna, la nieve y las estrellas como testigos de este momento; aunque la verdad no me importaba el anillo, solo que me lo había pedido, solo eso.

 Los Dursley

Capitulo dedicado a:

DaniiBlack

nuria hale