Siempre estuviste aquí — capítulo 36
-Por favor, Teddy - susurre, llevando una cucharada de sopa a la pequeña boca del ahijado de Harry que contaba con cinco años - debes comer.
-No quielo - y se cruzo de brazos y apretó los labios.
-Ted - lo mire seriamente - le prometí a tu abuela, que te daría de comer, así que ayúdame.
Pero parecía que no conocía a ese pequeño, que me saco la lengua y echo a correr, solté un suspiro y me deje caer en la silla, esperaba que educar a un hijo, no fuera tan complicado como lo era con Teddy. Quería mucho al pequeño, después de todo él, pasaba bastante tiempo en mi casa, me hacía bastante compañía.
Pues Harry, casi siempre llegaba tarde a casa, y bueno Hermione con los preparativos de su boda, apenas si la veía, y Ginny entrenado con las Arpías, la verdad si la veía una vez al mes era mucho. Así que la compañía del pequeño me alegraba.
Andrómeda tenía que trabajar, aunque muchas veces lo hacía para descansar de Teddy, y pues a mí me gustaba cuidar de él, pero de unos días para acá ese niño, se había vuelto distinto, no me hacía caso, siempre que le pedía algo echaba a correr. Lloraba cuando le llamaba la atención y se encerraba sin dejarme entrar.
Salí de mis pensamientos por el ruido de la puerta, camine para abrir, y note que Ted se había encerrado en mi habitación, enserio que me estresaba un poco la actitud del pequeño.
-Hola, querida - la señora Weasley me abrazo, en cuanto abrí la puerta.
-Señora Weasley - sonreí levemente, haciéndome a un lado - ¿a qué debo el honor de su visita?
-Pues Harry, me dijo que te has sentido cansada, algunos mareos y sobre todo nauseas - no me extraño que Harry se lo hubiera contado.
-En mi estado es normal - comente, mientras caminaba a la cocina - ¿quiere té?
-Por favor, - me sonrió levemente - así que estás embarazada.
-Tengo dos meses - confirme - pero con eso de que Harry, esta de entrada por salida en la casa, no he podido decirle nada.
-Pues debes decirle ya, - dijo amablemente - porque el pobre, está muy preocupado por tu salud.
-Se supone, que este viernes, le darán vacaciones - coloque la taza frente a ella - así que usaré eso, para decirle sobre mi estado.
-Su familia, comienza a crecer - dio un sorbo a su té.
-Lo sé - observe el plato de Teddy - lo que no entiendo, es la actitud de Ted.
-¿Qué pasa con él?
- clavo su vista en mí.
-Pues desde hace como tres semanas, se comporta diferente - mi voz apenas si fue audible - ya no me obedece, cuando le llamo la atención se pone a llorar, y sobre todo Andrómeda me dijo que en las noches se la pasa sollozando.
Dio otro sorbo a su té, mientras yo observaba el plato de Teddy, en verdad me preocupaba, no podía entender porque la actitud del pequeño, y eso que la última semana me la había pasado reflexionando sobre lo que podía estarle pasando.
-¿Sabe lo de tu embarazo? - su voz fue tranquila.
-Me escucho cuando se lo dije a Andrómeda - ante aquello, recordé otra cosa - de hecho, ese día, dijo que no quería regresar.
-Es muy simple - sonrió débilmente, arrugue la nariz, pues seguía sin entender - está celoso.
-¿Celoso? - eleve una ceja - ¿Por qué habría de estarlo?
-Para él, después de Andrómeda, tú eres lo más cercano a madre que tiene - explico - y bueno es lógico que sienta que ese bebé, le venga a quitar tu atención.
Ahora comprendía su actitud, e hizo que me diera un vuelco al corazón, pues no creía que ese pequeño me viera como su madre, pero en cierta forma me emocionó, y si era eso de los celos, tendría que hablar con él. La señora Weasley se despidió, diciendo que tenía que buscar ir a recoger a Victorie, la hija de Bill y Fleur.
En cuanto se fue camine hacia la recamara, toque esperando que Teddy me diera permiso de entrar, pero solo recibí un gruñido de su parte.
-Vamos, Ted - dije suavemente recargándome en la puerta- necesitamos hablar.
-No quielo - se escuchaba molesto.
-Cariño - abrí la puerta, y lo encontré sentado en una esquina - ¿quisieras decirme que pasa?
-Tu no me quieles - tenía problema con la pronunciación de la "r".
-¿Por qué dices eso? - me senté a su lado.
-Polque ahola, vas a tenel, a tu plopio bebé - me espeto.
-Esté bebé, no te va a quitar el cariño, que ya siento por ti - le acaricie el cabello - porque te quiero mucho, mucho, muchisisisisisismo - ante aquello sonrió - y eso no va a cambiar por un bebé, porque tú siempre vas a ser mi Teddy.
-Y tú siemple vas a sel mi Lizzie - se abrazo a mí, ocasionando que sonriera.
-Aun debes comer - susurre, mientras lo separaba de mí para ponernos de pie.
Me sonrió un tanto culpable, pero camino hacia la cocina, en donde calenté la comida, que había dejado en el plato, esta vez comió sin poner ningún pretexto, cosa que agradecía. En cuanto termino se puso a ver la televisión, mientras yo recogía la cocina, y bueno no tenía caso que preparará la cena, pues Harry estaba en una misión.
-Llegué - ante la voz de mi marido, sonreí, pues había llegado tres días antes de lo que me había dicho.
-Pensé que llegabas hasta el viernes - repuse, se notaba agotado, pero una sonrisa estaba en su rostro.
-Terminamos antes,
- camino hacia mí, y me beso la mejilla - y no podía esperar un segundo más para verte.
-No flente a mí - se quejo Teddy, mientras se cubría los ojos.
-Puedes ir a la recamara - dijo con una sonrisa Harry - y así darme un momento a solas, con la señora Potter.
Observe como Ted caminaba hacia la habitación, en cuanto la puerta se cerró, los labios de Harry fue lo que sentí, la verdad después de una semana, ya añoraba sus besos, sus abrazos, su presencia, su olor, todo de él había extrañado.
-Se me han hecho eternos los días - tome su rostro y bese cada parte de él - y más escuchando a Hermione, quejarse de que Ron, había tomado esta misión, para alejarse de ella.
-Ya conoces a Ron - me sonrió - dijo, que Hermione estaba como loca con todo eso de la boda, y que necesitaba tener un poco de espacio - lo supuse - y por cierto, si llega a hablar Hermione yo aun no estoy aquí.
-¿Por qué? - arrugue la nariz confundida.
-Pues porque, Ron y el resto de los chicos, se fueron a celebrar el éxito de la misión - fue su respuesta.
-¿Y tú porque no fuiste? - aunque de haber sabido que había llegado antes, y se había ido con sus amigos, seguramente me lo habría cobrado.
-Porque lo único que quería era verte, - me beso castamente - no solo para ti los días fueron eternos, estuve a punto de renunciar a la hora que nos fuimos.
-Señor Potter - lo mire seriamente - usted, es un exagerado.
-No me siento completo, si no veo tu sonrisa en la mañana - me acaricio la mejilla - y si antes de dormir, no me das mi beso de las buenas noches.
-Molly vino - susurre, sin apartar mi vista de él - me dijo, que antes de irte, le habías hablado sobre mis síntomas.
-¿Fuiste al médico?
- me miró con preocupación.
-En realidad fui a San Mungo, - tome la mano que estaba en mi mejilla - y bueno, me dijeron que tenía dos meses de Embarazo - coloque su mano sobre mi vientre.
-¿Enserio? - sus ojos se abrieron sorprendidos.
-Sí - le sonreí abiertamente - vamos a ser papás, Harry.
Y antes de lo pensado, me beso con más fuerza que al principio, en verdad me estaba transmitiendo lo feliz que estaba, en cuanto se separo, sus ojos brillaban bastante.
-Debemos comprar una casa - comenzó a decir emocionado - una, en donde puedas hacer tus pociones, sin que tengas que andar saliendo - eleve una ceja - y puedas crear cada que quieras, y en donde pueda crecer nuestro hijo o nuestros hijos, lo que nos depare la vida.
No dije nada solo lo observe con una sonrisa, me encantaba verlo tan emocionado, y más que comenzará a hacer planes sobre lo que íbamos a hacer, enserio me alegraba.
Y como siempre, había cumplido, compró una casa, en el Valle de Godric, muy cerca de donde había sido la casa de sus padres, tenía tres habitaciones y un estudio, en la parte de arriba, en la planta baja estaba la cocina, el comedor, la sala y un pequeño salón y en lo que debería ser el sótano, había instalado todo lo necesario para que yo pudiera trabajar.
Y entraba muy poca luz, pero mando a colocar lámparas enormes, para que no hubiera problema con la iluminación. Y era el lugar en donde pasaba más tiempo, claro cuidando de que Teddy no tirará algo que llegará hacer explosión o se fuera a caer de las escaleras.
Aunque ahora con el embarazo de ocho meses, Andromeda había decidido que lo mejor, era dejarme descansar y dejo de llevar a Teddy, después de que cumplí e sexto mes, y eso en verdad no me gustaba, porque me sentía sola en la casa.
Pero ahora si tenía visitas más seguidas de Hermione, de Luna o de Neville, aunque debó decir que tanto Rebecca como Cassandra venían a visitarme a diario, claro que a diferentes horas, porque mi madre muggle no sabía nada sobre que en realidad no era su hija, no quise romperles la ilusión, después de todo ellos habían dado tanto por mí, y los quería demasiado para lastimarlos.
-No se le agrega pelo de unicornio - debí de haber puesto el marco del cuadro de Snape en otro lugar, pero como pasaba más tiempo en el sótano, creí que sería bueno.
Aunque de todas formas, él podía estar por toda la casa, excepto en la recamara, en donde tanto Harry como yo nos habíamos rehusado a colocar un cuadro.
-Lo sé - respondí, dejando el pelo de unicornio - pero sería mucho mejor, que me dejarás trabajar a mí, papá.
-Solo trato de que, no explote tu casa - me espeto.
No respondí, pues si lo hacía él encontraría otra cosa que decirme, y sería la batalla de nunca acabar, me deje caer en la silla, pues con el abultado vientre que tenía, no podía estar de pie ni cinco minutos, me dolía la espalda, las piernas, mis pies se hinchaban.
El embarazo era bonito del tercer al sexto mes, después de eso era bastante cansado, no decía que no amará al bebé que crecía dentro de mí, pero cada vez se movía más y no me dejaba un momento en paz, era como un pez, pero yo no era una pecera muy grande y siempre estaba sintiendo que me faltaba el aire, o me dolía la parte que golpeará.
Además de estar hiendo al baño, cada dos minutos, tampoco era muy agradable, pero todo se podía soportar, al imaginar su pequeño rostro y tenerlo entre mis brazos, todo valía la pena.
-Lyss - al escuchar la voz de Harry, me levante de la silla y subí las escaleras.
-¿Qué pasa? - pregunte al llegar a la sal, y ver que bajaba las escaleras - ¿Qué haces aquí tan temprano?
-Hay una misión - no me sorprendió, pues al ser auror tenía que viajar a menudo.
-¿Cuánto durará? - pose mis manos, en mi vientre.
-Un mes - susurro.
-¿Un mes? - repetí, lo que me faltaba de embarazo, pero debía tranquilizarme.
-He tratado de negarme, - me aseguro - pero Kingsley, dice que es necesario que vaya yo, y en…
-Harry, - lo interrumpí suavemente - vamos a estar bien, y este bebé se va a quedar aquí, hasta que tu regreses.
-¿Estás segura? - sus ojos mostraban su preocupación.
-Sí, - acaricie su mejilla - mantendré a este bebé a salvo y dentro hasta que tú regreses.
Me beso la frente, en verdad parecía que no quería irse, pero sabía que era su trabajo y debía ir, además iba a estar bien, e iba a cuidar de que el bebé también lo estuviera. Pero antes de que pudiera decir algo, apareció un Jack Russell Terrier, y supe que era el patronus de Ron y más al escuchar su voz.
-Hermione, acepto quedarse con Lizzie- fue todo lo que dijo y después despareció.
-¿Me buscaste una niñera? - lo miré fríamente.
-Solo quiero, que estés bien - me acaricio la mejilla - y sé que Hermione lo hará bien.
No dije nada pues deseaba, que Harry se fuera tranquilo al dejarme, y si tenía que quedarme con Herm estaba bien, todo para que él no se preocupará.
Teddy
Capitulo dedicado a:
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