¿El cuarteto dorado? — capítulo 17
Luna, con una nueva bandeja de comida en las manos, se dispuso a entrar a otra habitación. Esta vez la de Draco. Iba un poco azorada porque apenas lo conocía y tenía miedo de decir algo que estuviese fuera de lugar o que no le agradase.
Finalmente llegó a la puerta y dio dos ligeros golpes. Al ver que nadie le contestaba supuso que el chico que estaba en su interior dormía, de modo que entró no sin antes asomar la cabeza tímidamente por una pequeña rendija que había abierto antes. No se equivocaba, Draco dormía profundamente, tapado con las sábanas hasta poco antes de los ojos, se notaba que su madre lo había arropado antes de salir.
Luna se acercó a él y se sentó en el borde de la cama con el fin de poder despertarlo más suavemente y no sobresaltarlo. Primero le sacudió ligeramente el brazo, pero él únicamente se removió en sueños, dejando ahora la cara completamente fuera de las sábanas. Había sido una mala noche, en las que las pesadillas no habían parado de acosarlo. En todas aparecía Hermione. En unas era torturada, en otras asesinada, y en las demás aparecía de la mano de Ron.
La chica volvió a intentar despertarlo, esta vez susurrando su nombre. Draco abrió los ojos un tanto desubicado al verla allí.
-Vengo a traerte el desayuno.- ahora ya sabía toda la historia de lo que había pasado y no le tenía ningún miedo a Malfoy, aunque tampoco demostró tenerlo en el sótano de su casa, cuando no aún no sabía toda la verdad.- Lo ha hecho la señora Weasley con la ayuda de tu madre, seguro que está bueno.
-Seguro que sí.- él se incorporó un poco, sintiendo como el calor de las sábanas lo abandonaba un poco, pero estaba hambriento. Se sentía un poco débil, pero muchísimo mejor que el día anterior. Su primer pensamiento del día fue dedicado, como no, a Hermione. Luego le lanzó una sonrisa agradecida a la chica rubia que todavía no se había levantado de su lado.
-¿Cómo te sientes hoy?- le preguntó mientras ponía una mano sobre su frente, como cuando se comprueba la fiebre. Él no se resistió y dejó que hiciese lo que quisiese.
-Mucho mejor, gracias.- comenzó a sorber el zumo que había dentro del vaso.
-Harry me ha contado muchas cosas de vuestro viaje, ¿sabes? No todo el mundo tiene la valentía de hacerlo.
-Bueno, supongo que ellos tienen todo el mérito, al fin y al cabo han sido los encargados de empezar todo esto.
-Pero tú huiste de ellos, ¿no pasaste miedo?
-Un poco.- reconoció al fin.
-No debes avergonzarte de ello, todos sentimos miedo alguna vez en nuestra vida. Es algo natural tenerlo dentro, lo realmente valiente y difícil es conseguir callarlo y hacer cosas grandes, como buscar y destruir un Horrocrux. Fue toda una sorpresa que la espada no te rechazase, eso puede querer decir muchas cosas, y todas buenas.- Draco se quedó un poco sin saber qué decir, pero Luna no pareció molestarse en absoluto.
El chico comió el desayuno mientras escuchaba algunas cosas que iban diciendo la rubia sobre criaturas extrañas. La verdad es que había pasado tanto tiempo encerrada y sin poder hablar con nadie que el hecho de que ahora alguien la escuchase sin mirarla raro le parecía como ascender al cielo.
-¿Has acabado?- se interrumpió a sí misma cuando vio que Draco dejaba su bandeja sobre la mesilla de noche.
-Sí, ha estado genial.
-En ese caso me lo llevaré de vuelta a la cocina.- se levantó y lo cogió todo.- Descansa hoy, y mañana ya se verá lo que pasa.