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¿El cuarteto dorado? — capítulo 28

Harry corría solo hacia el despacho de Dumbledore, o de Snape, o de quien fuese después de la muerte de ambos directores. Necesitaba el pensadero, rápido. Sabía que recuerdo útiles estaban dentro de ese frasco, no sabía si eran importantes de cara a la inminente batalla, o de cara a su vida personal. Fuera como fuese no pensaba morir sin descubrirlo. Confiaría en la defensa de su bando y los dejaría luchar solos, aunque solo fuera por unos minutos o una hora.

Por su parte, Hermione se había reunido con los Weasley en el Gran Comedor, se estaban preparando concienzudamente. En ese momento había una pequeña tregua y no sufrían ningún ataque. Pero solo era la calma antes de la tormenta. A lo mejor, incluso antes de lo que se pudiesen esperar. Voldemort se cansaba de esperar a Harry y atacaba.

Hermione no entendía cómo podía creer Voldemort que le iban a entregar a su amigo. Cómo pensaba que se iban a rendir después de haber luchado tanto. Cómo era posible que aún no se hubiese resignado a ver que entre ellos había amor. De todos los tipos posibles, y que nada los haría cambiar de opinión. Porque el miedo que sentían no era ni una milésima parte del amor que les invadía. De los recuerdos que acechaban sus mentes. Desde que eran niños. Tampoco entendía cómo creía que los padres de familia iban a someter la vida de sus hijos a una vida oscura sin luchar. Al poder de un loco que debería haber muerto hace mucho.

El miedo y la tensión eran palpables, y sin disimular, Hermione andaba por la sala en busca de Draco. No lo había visto todavía. Y aunque hubiese roto el Horrocurx, podría perfectamente haber muerto en el intento. Su pista se perdía ahí, y no estaba dispuesta a resignarse. Si hacía falta saldría de la sala, aunque se expusiese a ataques de mortífagos, el castillo era un hervidero de gente que no tenía rumbo. Unos buscaban refugio, otros pelea, y otros simplemente corrían por no estarse quietos esperando a la muerte.

La impotencia comenzaba a apoderarse de Hermione, cuando de repente, entre montones de cabezas oscuras, vio relucir una melena rubio platino. No cabía duda de que era Draco. Sin pensárselo corrió hacia él y lo abrazó por la espalda. Al principio se sobresaltó, pero luego dedujo que solo podía ser ella, así que permitió que lo abrazara, aunque la sensación, después de lo que había pasado le incomodaba un poco. Se resignó a esperar a que se separara para poder girarse y hablar con ella. Era consciente de que los ojos azules de Ron lo observaban allá a lo lejos, y no estaba seguro de que Hermione estuviese enterada de ello.

-¿Fuiste tú?- preguntó Hermione con una sonrisa, libre por fin de la carga que había transportado hasta hacía unos segundos.

-Sí- respondió él, también tratando de dibujar una sonrisa. Pensó en contarle todo lo que había pasado, pero luego recapacitó, y se dio cuenta de que eso la pondría histérica, y no había motivo para ponerla más nerviosa de lo que podía estar ante la inminente batalla- ¿estáis todos bien?- sabía que Ron estaba allí sano y salvo, pero preguntó por él, haciendo gala de una cortesía que le costaba un poco fingir, pero que era necesaria.

-Sí, llegamos a tiempo- la expresión de Hermione se apenó un poco- pero a Severus no pudimos salvarlo- bajó la voz para añadir- pero le entregó a Harry recuerdos. No sabemos de qué se trata, pero él ha ido al despacho del director, para poder verlos en el pensadero, tal vez nos sean útiles.

-Estoy seguro de que si se los dio, es por algo- añadió simplemente. Más allá también estaba su madre, en compañía de Molly Weasley. Se la veía más tranquila ahora que lo había visto, pero había sido cauta, y al ver que se encontraba en compañía de Hermione, decidió no acercarse. Había tantas cosas que la mujer ignoraba en ese momento…

Los gemelos Weasley parecían estar haciendo de guardaespaldas para Ginny, quien se veía realmente molesta, pero no podía hacer nada por evitar que sus dos hermanos mayores la escoltasen donde fuera.

La tensión era palpable en el ambiente. Ya habían algunos heridos, y también unas cuantas bajas. Y la noche ni siquiera había comenzado…

SÍ, LO SÉ, HE TARDADO DEMASIADO... OTRA VEZ. Y LA EXCUSA E SLA DE SIEMPRE: EXÁMENES Y VIDA MUGGLE :( EN FIN, ME HE PUESTO CON EL CAP LO MÁS PRONTO QUE HE PODIDO, Y VOY AVISANDO DE QUE EL FINAL SE ACERCA POCO A POCO... MUAHAHAHAHA

HASTA PRONTO :)