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¿El cuarteto dorado? — capítulo 33

Cuando comenzó a anochecer, Draco ofreció a Luna marcharse. Decidieron hacerlo caminando, para que Draco pudiese despejarse de todo lo que llevaba en ese momento cargado a sus hombros. Luna, de forma muy extraña, respetó el silencio que sobre ellos se cernía cuando se dieron la vuelta para marcharse. No hizo ninguno de sus comentarios fuera de lugar ni se comportó de manera extraña. Por una sola vez parecía una persona de lo más normal. Insólitamente.

Caminaron entre cipreses en silencio y casi oscuridad hasta salir a las calles. Atestadas por muggles que salían a disfrutar del buen tiempo, ajenos a lo que podrían haber perdido si la guerra mágica no se hubiese decantado a su favor. Draco los miró largo rato. Algunos eran callados y tranquilos. Otros gritaban o jugaban. El Mafoy más joven suspiró, pensando en todo lo que acababa de perder.

De pronto, la mano de Luna se posó sobre su hombro y apretó intentado animarlo, aunque sabía que era prácticamente inútil, pero al menos tenía que intentarlo, sino su presencia allí era totalmente inútil. Ella le sonrió y siguió la marcha. Draco trató de esbozar una sonrisa, pero no debió salirle demasiado bien, porque Luna hizo una mueca extraña.

Continuaron caminando en silencio y mirando a su alrededor la gente que no paraba de pasar por ambos lados. De pronto, y sin que Luna se lo esperase, Draco habló con voz ronca y algo rota.

-Gracias- dijo sin más. Ella no se hubiese esperado que un Malfoy le agradeciese nada, y mucho menos de aquella forma tan casual. Se preguntó si lo haría por compromiso, porque era un momento de debilidad o porque de verdad se sentía agradecido por no haberlo dejado solo.

-Los amigos se apoyan entre ellos- respondió ella simplemente- y ahora tú eres nuestro amigo. No tienes nada que agradecer, solo esperar apoyo de nosotros, al igual que nosotros recibimos el tuyo- Luna, mientras hablaba, no lo miraba a él, sino que tenía los ojos perdidos entorno a lo que le rodeaba, taciturnamente, como si sus pensamientos y sus palabras no fuesen por el mismo camino.

-Ya, pero gracias de todos modos- insistió él, algo extrañado e incómodo por la afirmación que acababa de hacerle. No se esperaba que de pronto le fuesen a nombrar "amigo" aunque en el fondo ya lo sabía. Había apoyado a Harry, Ron y Hermione lo mejor que pudo, eso si no en un amigo, al menos sí lo convertía en persona de confianza o grata.

Continuaron caminando en silencio. El camino hasta Grimmauld Place era bastante largo andando y algo pesado, pero a Draco le sirvió de infinita ayuda para despejarse de todo el embotamiento que había sufrido su mente en el corto lapso de tiempo de aquellos días que habían transcurrido.

Cuando habían pasado varios minutos más, Luna volvió a romper el hielo.

-¿Vas a quedarte con nosotros en el 12?

-Supongo que sí- admitió con voz cansada- no quiero volver a casa, temo que mi padre esté allí y es a la última persona a la que querría ver en este mismo instante. Además, supongo que la compañía de gente me vendrá bien. Y también quiero ayudaros a lo que sea necesario. También habéis sufrido pérdidas importantes.

-Haremos piña y lo superaremos todos juntos- Luna frotó con su mano el brazo de Draco. Mientras hablaban se habían parado de nuevo en medio de la acera.

-Eso espero. Después de todo lo que ha pasado, merecemos ser felices. Espero que algún día todo vuelva a ser como antes- suspiró él.

-Sucederá, solo necesitamos tiempo para sanar. Pero al igual que todo llega, todo pasa. Saldrá el sol.

Siguieron caminando en silencio hasta que finalmente llegaron a Grimmauld Place. Ron, Hermione y George se encontraban en la cocina, recogiendo algunos platos que habían utilizado para cenar. Por una vez, no había cenado toda la familia junta. Hermione abrazó a Draco tratando de infundirle ánimos y él verdaderamente lo agradeció. Ron se despidió educadamente de él y todos subieron las escaleras a las habitaciones.

Luna le preparó leche con galletas a Draco y ella se sirvió algo de té. Se sentaron uno enfrente del otro y Luna habló:

-Sé que es difícil para ti. Pero debes olvidarla. Es un mal momento para despedirte de dos mujeres a las que tanto querías, pero así solo acabarás haciéndote daño, Draco.

-Lo sé- admitió él sin saber del todo por qué- lo sé. Pero no es fácil, por un momento pensé que estaba tan cerca… Pero supongo que es mejor así. Tendré que hacerme a la idea- se quedó un buen rato pensativo y preguntó- ¿Cómo lo has sabido?

-No soy tan idiota como todos piensan- se encogió de hombros y pegó otro sorbo a su taza de té.

-Yo no he dicho que seas idiota…

-Pero lo has pensado. Como todos. No te preocupes. Nunca me ha molestado que sea así. A veces es mucho mejor parecer tonto, las cosas son mucho más fáciles- Draco se quedó perplejo, pero prefirió no seguir preguntando nada. Notó algo extraño en Luna. En su forma de expresarse, o en su mirar, o en sus actos, pero no era la misma Luna de siempre, o al menos no era la misma Luna que él había conocido en Hogwarts. Había algo más maduro que de costumbre en ella.

-¿Necesitas algo más, Draco?- preguntó ella levantándose.

-No. Muchas gracias, estaba desmayado- Luna fregó ambos vasos con rapidez mientras Draco limpiaba lo mejor que le fue posible la mesa.

-Ya es tarde, vayamos a dormir y mañana nos encontraremos mejor- Luna se acercó a Draco- buenas noches.

En forma de despedida, Luna le dio un abrazo a Draco y se marchó. Él se quedó sin pensar nada un rato en la cocina. No pensaba nada, porque no sabía qué pensar.

Mil perdones por haber tardado tanto en actualizar. Solo queda un capítulo más y un epílogo tipo 19 años después como el de JK Rowling. Espero que os haya gustado el capítulo y el fic en general. Estoy algo nerviosa por el final, pero bueno, en algún momento tenía que llegar. Gracias por el apoyo y muchos besos.