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Historia 65232 — capítulo 10

Hermione sonreía, mientras Snape trataba de no ver a su esposa, de mala gana. Con una sonrisa como ninguna, trataba de calmar los nervios de su hija y su primera consulta médica por su hijo o hija. Ella trataba de no interactuar mucho con su padre. James tampoco.

Ese día, la cita médica era una cuestión de mujeres. Los hombres esperarían afuera mientras ellas confirmaban muchas dudas que solían acosarlas, como mujeres y que ellos, no entendían. Severus se dijo que haría todo, menos mirar a James.

No podía comprender aún; como iban a terminar siendo una familia. Resultaba algo por lo demás, bastante triste y poco práctico. Sobretodo por considerar que era el hijo del grandísimo Potter y por ende, terminaría soportándolo.

Aunque creía que ya había superado esa etapa de su vida.

Pero seguía acosándolo.

— Entonces...— comenzó James y Snape, lo observó por el rabillo del ojo. Severus no contestó, esperando que James terminara de decir lo que tenía que decir.— Buen día. ¿No es así, señor?

Asintió con la cabeza, de forma lacónica y James suspiró. ¿Por qué era tan difícil, la interacción entre ellos? Tenía que mejorar, si quería llevar una vida tranquila con su novia y su hijo. Además de que afectaría la relación con su nieto "a".

Lo mejor era comenzar de cero. Aunque parecía que Snape no sabía cómo se hacía eso. Antes de que continuara la conversación, Hermione emergía de la sala de consulta, con una expresión de sorpresa, que no le gustaba a Snape. Para nada.

— No lo vas a creer, James. Ni tú tampoco, Severus.— aclaró y Snape ladeó la cabeza con fastidio, preguntándose qué otra sorpresita le podía traer el destino. Inspiró y asintió, mientras Hermione respiraba y trataba de asimilarlo.— ¡Son trillizos!

Bien, su mundo acababa de caerse en dos pedazos. ¿Cómo tenía tanto tiempo de embarazo y no se daba cuenta?

— Kathiana no sentía ni un poco de dolor y no engordaba, siguió con su periodo normal. ¡O por dios! Es un embarazo de trillizos.

¿Por qué a él?

— ¿Por qué demonios no te conformaste con uno?— soltó Snape y James no supo qué decir. También había terminado sorprendido. ¿Trillizos? ¿Cómo iba a cuidar a tantos niños a la vez? Ni siquiera estaba preparado para uno solo de ellos. Iba a tener que trabajar más. Educarse más y cooperar más. Snape no se haría cargo de sus necesidades.

Iba a enloquecer si no pensaba en algo coherente.

Al salir Kathiana, su madre se preguntó por qué con un embarazo de tal calibre, no engordaba ni un solo gramo con las comidas o mostraba su vientre. Creía estar embarazada, pero eso era mucho peor que creer. Estaba embarazada y de tres hijos. Sin duda, iba a ser el momento más complicado que jamás pensó experimentar. Sobretodo con su hija y con Snape. Porque, estaba bien si se trataba de un conocido.

Pero estaba hablando de Snape. Él prácticamente; no se llevaba con los niños. No se le iba a dar el rol de abuelo. Y esperaba que nacieran con buen comportamiento y no niños melindrosos. Temía que Severus perdiera los estribos.

Que los perdía bastante rápido. No tenía mucha paciencia con nada ni con nadie. Creía ella que veía su propia sombra y le perdía la paciencia.

Y estaba tan blanco como el papel, mientras Kathiana estaba muda.

— No podía ser solo uno. No.

¡Hola! Encontré un pc, aunque no me he sentido muy bien. Aquí les dejo un poco más, deseándoles unas felices fiestas y que la estén pasando muy bien. Les dejo muchos besos y abrazos. Cariños y suertes de todo tipo.