Aprendiendo a amarte — capítulo 15
Para Tranquilidad de los alumnos era sábado; Hermione se acababa de levantar, no era muy tarde, pero tampoco muy temprano, se dio un baño muy relajante, se vistió muy linda, tardó un poco más de lo usual en arreglarse, pero había valido la pena porque se veía hermosa.
Bajó al gran comedor porque había quedado con los chicos para que desayunaran juntos y después hacer los deberes que tenían pendientes.
Seguramente Ginny y Harry ya se habían enterado de que Ron y ella ya eran de nuevo "amigos".
-Hola chicos, muy buenos días -saludó sonriente al estar en la mesa de Gryffindor.
-Buenos días -contestaron Harry, Ginny y Ron.
-Pero que bella te vez el día de hoy Hermione -comentó Ron mirándola de arriba a abajo con la boca abierta.
-Mmm, gracias Ron- contestó la chica algo incomoda por el comentario.
-Es verdad Herms, luces fantástica -dijo Ginny- ¿Alguna razón para haberte arreglado tan linda hoy?.
Hermione pensó inmediatamente en el rubio que le llevaba rondando la mente desde que había despertado, y volteó automáticamente a la mesa de los Slytherin, se llevó una grata sorpresa al ver que Draco la miraba totalmente atónito, y al darse cuenta de que la castaña le miraba se ruborizó y continúo desayunando con muy bien fingida indiferencia.
-En realidad no -mintió la chica con una adorable sonrisa.
Los chicos desayunaron tranquilamente, Draco y Hermione se dedicaban miradas de vez en cuando, cada uno desde su mesa, y se sonreían tímidamente.
-¡Hermione!, te haz manchado la mejilla -exclamó de pronto Ron- Espera, te ayudaré.
Y delicadamente limpió la mejilla de la castaña con su pulgar. Draco observó la escena con algo de fastidio, pues imaginó que siendo Hermione tan buena seguramente ya había perdonado a Ron.
-Mmm... pues.. gracias Ron- dijo la chica algo incomoda.
Volteó a la mesa de Slytherin y se dio cuenta de que Draco ya no la miraba en absoluto, ahora parecía repentinamente demasiado ocupado observando sus cubiertos.
-Iré a la biblioteca- confesó de pronto la castaña.
-¿Quieres que te acompañe Herms?- se ofreció amablemente Ron tomándola de la mano antes de que se fuera.
-Mmm.. Es que, deseo estar sola Ron, pero de todos modos gracias -contestó la chica muy despacio y soltándose para salir a prisa del gran comedor.
Caminó rápidamente por los pasillos dirigiendose a la biblioteca, ahí tomó un buen libro y decidió sentarse en su mesa favorita. Pasó un tiempo tratando de leer, pero era obvio que con todo lo que había ocurrido últimamente no se iba a concentrar, bajó el libro lentamente y miró a su alrededor suspirando.
De pronto sintió que alguien cubría sus ojos, pero no le costó nada averiguar quien era, pues ese olor a menta lo conocía perfectamente. Además con esas inconfundibles manos frías y suaves la castaña logró suspirar al saber quien era.
-¿Quién soy?- preguntó una masculina voz.
-Mmm... ¿Tía Julieta? -bromeó Hermione riendo.
Draco arqueó una ceja poniendo cara arrogante y ofendida, y se sentó frente a ella.
-¿Qué lees?- preguntó con fingida indiferencia.
-Nada, en realidad intentaba leer este libro de historias, pero no logro concentrarme -admitió la chica con algo de pesar.
-De seguro es por que es Weasley quien esta ocupando tu mente en este momento ¿no?, ahora que han vuelto te debe ser muy difícil concentrarte en tus asuntos -dijo Draco con resentimiento en la voz, hablando repentinamente como el "viejo Draco", lo cual desconcertó mucho a Hermione.
-No es así, que lo haya perdonado no significa que haya vuelto con él, y mucho menos que ocupe mi mente -respondió confundida la castaña.
Draco sintió una repentina sensación de alivio, y su expresión arrogante y fría desapareció.
-Aahh.. Pues muy bien.... Mmmm.... Tal vez si lo leo para ti sería más fácil concentrarte -propuso el rubio con una voz mucho más cálida y señalando en dirección al libro.
-De acuerdo- dijo tímidamente Hermione.
Draco comenzó a leerle el libro a la castaña, con su melodiosa voz era muy difícil no prestar atención, la chica estaba encantada, tanto que no quería que el libro terminara nunca. Después de un momento el Slytherin se detuvo, bajó el libro y lo colocó en la mesa.
-Hermione... esta semana tendremos que planear lo de la fiesta de Halloween... así que estaba pensando, que como mis entrenamientos son en las tardes, podríamos vernos aquí en la biblioteca al terminar las clases -sugirió el rubio.
La chica lo pensó, y la verdad esa idea le resultaba bastante agradable.
-Me parece muy buena idea -dijo Hermione- Entonces eso haremos, muchas gracias por haber leído para mi, ahora será mejor que regrese con los chicos, haremos unos deberes que tenemos pendientes -confesó poniendose de pie.
Tomó el libro para volver a dejarlo en su lugar, pero se le cayó al suelo.
-¡Que torpe soy!- exclamó sonrojándose un poco.
-No.. no lo eres, lo levantaré por ti.
-No te molestes- dijo Hermione.
Los dos chicos se agacharon para recoger el libro, pero de pronto quedaron frente a frente, se veían a los ojos, sentían la respiración del otro, se iban acercando.
(DESDE LA VISTA DE DRACO)
-¡Que torpe soy!- escuché que decía Hermione cuando el libro había resbalado de sus manos.
-No, no lo eres, lo levantaré por ti- me ofrecí tratando de ser un caballero.
Ya me estaba agachando cuando escuché que Hermione me decía:
-No te molestes.
Después todo sucedió tan rápido que no me di cuenta, estaba frente a mí, sus ojos miraban los míos, se veía tan linda esa mañana, creo que pensaba lo mismo que yo, pues los dos estábamos acercándonos lentamente, iba a besarla, estaba decidido.
"NO SEAS IDIOTA, SI LA BESAS AHORA CREERA QUE VAS MUY APRISA",pero... si no la beso ahora podría perder esta valiosa oportunidad, "SALDRA HUYENDO DE TI", no es verdad. "¡ELLA ESTA ENAMORADA DE WEASLEY!"... eso no es verdad, no puede ser verdad, no volvieron, ella ya no lo quiere más...
Discutir conmigo mismo nunca era algo bueno, me llenaba de dudas e inseguridades, pero de algo si estaba seguro... moría por besarla, me llené de rabia, pues sentí que esta vez mi lado inhumano tenía la razón, pues ella era tan angelical y buena, y yo un monstruo cruel y malvado, pero no podía rendirme sin luchar, pues ya era muy tarde, ya sentía algo por ella, y ese algo crecía cada vez que la tenía cerca de mi.
Me acerqué lo más cuidadosamente que pude, e increíblemente ella no retrocedió, coloqué mi mano muy lentamente en su nuca, y la acerqué más a mi, estábamos a punto de besarnos.
* * *
Se encontraban a solo 3 centímetros de distancia cuando un carraspeo y una muy fingida y ridícula tos hicieron que se separarán bruscamente.
-Creí que deseabas estar sola -interrumpió Ron en voz muy alta, entrando a la biblioteca y tosiendo.
-Ron, yo... es que...
-¿Quieres una menta?, creo que te has equivocado, ésta es la biblioteca, no la enfermería, y aquí se guarda silencio, no se irrumpe tosiendo como un viejo dragón enfermo -comentó Draco con mucho rencor pues Ron le había amargado el dulce momento.
-Lo que quiero es que te alejes de Hermione, y no, no me equivoqué, quien parece estar equivocado eres tú... si crees que voy a permitir que sigas cerca de Hermione -respondió encolerizado deslizando su mano dentro de la túnica muy discretamente.
(DESDE LA VISTA DE HERMIONE)
Draco había estado a punto de besarme, pero ese anhelado momento se había visto opacado por la aparición de Ron.
-Escucha Ron -dije nerviosa- voy enseguida, dile a Harry que enseguida los veo en la sala común, por favor, no tardo, ahí los veo.
El ambiente se había puesto muy tenso de repente, Ron le dirigió una mirada cargada de odio a Draco, y después me miró y susurró:
-Te desconozco... te desconozco Hermione... te has convertido en una... -Ron dejó la frase inconclusa, haciendo que yo me imaginara las peores palabras de su vocabulario.
-¡Cállate!, ¿cómo te atreves? -gritó de repente Draco, sacando su varita y apuntando con ella a Ron-, después de todo lo que la has hecho sufrir, ¡No se te ocurra decirle una sola mala palabra!.
Ron inmediatamente le apuntó a Draco con su varita y se miraron con rencor.
-Tú no me mandas, soy libre de decir cuanto se me antoje, ademas, no actúes como un Santo, Malfoy, porque si hablamos de sufrimiento tú ya le has causado bastante desde el maldito momento en que pisamos este castillo por primera vez- dijo Ron sonriendo con malicia.
El rostro de Draco se crispó, en el fondo sabía que lo que Ron había dicho era verdad. Pude ver claramente una oleada de arrepentimiento en su expresión, bajó lentamente su varita y me miró a los ojos de manera suplicante.
-¡Ya basta! -dije interponiéndome entre los dos- Por favor Ron, yo ya he perdonado a Draco, y yo te perdoné también a ti, pero si piensas seguir así, simplemente no lo soportaré -me quejé abrumada.
-¡Pero Hermione! -gruñó él.
-¡Pero NADA! -dije con un tono que jamás me imaginé usar en la biblioteca- te dije que voy enseguida, que los veo a ti y a Harry en la sala común, no causes más problemas de los que ya me has ocasionado, solo espera allá.
Me miró como si fuera la primera vez que nos mirábamos.
-Será como tu quieres... por ésta vez... -concluyó con una voz muy misteriosa que me causó escalofríos.
Y con paso muy decidido salió de la biblioteca.
Yo observé a Draco, muy lentamente me acerqué a él y lo besé en la mejilla como señal de despedida, sonreí mientras él me miraba y salí corriendo de la biblioteca, y al volver la vista atrás mientras corría, vi como él miraba repentinamente por la ventana con una mano en la mejilla.
(DESDE LA VISTA DE DRACO)
-Será como tu quieres... por ésta vez.. -dijo el idiota de Weasley dirigiendose a Hermione, con un tono de voz que no me agradó nada y que me provocaba ganas de golpearlo sin parar.
Después de que se fue de ahí Hermione me miró y se acercó muy despacio, posó su suave mano en mi mejilla izquierda y me besó en la mejilla derecha, no dijo nada, solo me miró y sonrió, luego corrió dirigiendose a la salida de la biblioteca, yo sentí un agradable calor en todo mi rostro, y mirando distraídamente por la ventana me llevé la mano a la mejilla, donde unos segundos antes ella había depositado un dulce beso.