Aprendiendo a amarte — capítulo 16
Los días iban pasando, Draco y Hermione se reunían en la biblioteca al terminar las clases, ya estaban iniciando con la planeación de la fiesta de Halloween. Todo les estaba saliendo muy bien, de vez en cuando tenían algunas discusiones en cuanto a detalles de la fiesta, pero eso se debía a que los dos tenían gustos y opiniones radicalmente diferentes.
-No Hermione, si ponemos las cortinas de ese color se verán horrendas -se quejaba Draco por quinta vez.
-¡Pues ponerlas verdes solo porque eres un Slytherin es lo que me parece horrendo! -discutió la chica mirándolo-, en cambio el naranja va de maravilla con el tema de Halloween.
-A veces eres odiosa Grrrangerrr -murmuró sin pensarlo Draco con algo de fastidio, pues a pesar del increíble cariño que había surgido entre ellos él siempre odiaría ser contradecido.
-¿Ah si?, ¡Pues tú puedes llegar a ser peor que yo!.. Malfooooy -contestó la chica cansada haciendo énfasis en su apellido,
Ya llevaban un par de horas planeando ese día y los dos estaban irritados y algo cansados.
Los dos trataron de calmarse, no querían volver a llevarse mal como antes, pues ambos ya habían aprendido a quererse a tal grado que necesitaban de la compañía del otro. Se observaron a los ojos y murmuraron al mismo tiempo:
-Lo siento...
-Lo siento Hermione... que sea como tu decidas -le costó decir al rubio, pues no estaba acostumbrado a ceder ante nadie.
-No, tu disculpame... ¿que tal un color que vaya con el tema y que nos guste a ambos? -propuso la castaña.
Se miraron y sonrieron con complicidad.
-¡Negro! -exclamaron al mismo tiempo, y al mirarse a los ojos comenzaron a reír.
-Me encanta la forma en que ríes -dijo el chico mirándola directamente a los ojos-, es un sonido muy agradable para mí -confesó.
-Gracias.. -contestó la chica sonrojándose- también me gusta como ríes, es decir... antes ni siquiera sonreías... y ahora cuando ríes... no lo sé, me gusta escuchar tu risa.
Se acercaron, seguían mirándose con anhelo, cuando de pronto Draco se levantó de su asiento y se posó frente al asiento de Hermione en cuclillas.
(DESDE LA VISTA DE DRACO)
Me puse en cuclillas frente a la silla de Hermione, y acerqué mi mano a su rostro, cómo me hacía sentir bien que ella no retrocediera ante mi tacto... como cualquier otra chica normal en Hogwarts lo hubiera hecho.
Muy cuidadosamente puse un mechón de su rebelde cabello detrás de su oreja, para tener una mejor vista de sus ojos.
Ella no se movía, solo me miraba con timidez, no podía aguantar las malditas ganas que tenía de besarla.
"NO LO HAGAS"....¡Quiero hacerlo!.
Fue lo único que le contesté a la maldita voz de mi cabeza que no me dejaba tranquilo.
Habían pasado varios días (cada uno más eterno que el otro) desde que nos habían interrumpido ese momento especial, y no había podido encontrar el momento apropiado para poder besar a esta chica que tanto había empezado a querer.
Así que me acerqué a ella no tan despacio como tenía planeado, y pegué mi frente contra la suya clavando mi mirada en sus ojos.
En ese momento escuché un carraspeo procedente de la entrada de la biblioteca, me separé despacio de ella, me puse de pie con tanto enojo que temí que fuera posible estallar. Saqué mi varita, y me giré al tiempo que gritaba:
-¡Hasta aquí llegaste Maldit....! -iba diciendo apuntando con la varita, pero después me di cuenta de quien era.
-¿BLAISE?... ¡¿Qué demonios haces aquí?! -le grité enojado y guardando la varita.
-Yo... de verdad lamento interrumpir... sólo quería preguntarte... ¿has visto al capitán de Quidditch de Slytherin?, es que ya se retrasó media hora, todos llevamos esperándolo como 1 hora en el campo por que fue él quien propuso ser puntuales -comentó arqueando una ceja y hablando con sarcasmo e ironía.
Me sentí como un imbécil, y enfoqué mi vista en el reloj de la biblioteca...
-Diablos Blaise... -me limité a decir.
-Lo siento Zabini... ha sido culpa mía, no he estado de acuerdo con muchas de las propuestas de Draco y estuvimos discutiendo -se excusó Hermione.
-Siii... emm... se nota -se carcajeó él con sarcasmo-, bueno... pues con tu permiso Granger... ¿vienes Draco? -preguntó dirigiendose a mi.
Yo resoplé de mala gana y lo fulminé con la mirada mientras él me miraba con ojos y sonrisa burlona.
-Claro.... -contesté con pesar.
Inclinó un poco la cabeza en dirección a Hermione despidiéndose de ella y salió de la biblioteca.
-Yo... ¿Nos vemos luego? -dije algo ¿nervioso?, no me gustaba... pero Hermione me hacía sentir nervioso a veces.
-Claro que si -dijo ella guardando unos pergaminos en su mochila.
-Hasta pronto -dije.
Me acerqué a ella y la besé en la frente, después me dirigí con mi elegante caminar a la salida.
Resignado caminé hasta alcanzar a Blaise y le di un puñetazo en la espalda, él solo se rió de mi.
-¿Qué cosas?, ¿No, Draco? -dijo burlándose.
-Calla ya, idiota -logré decir enojado.
-¡Te viste lento hermano! -siguió diciendo en burla.
Lo fulminé con la mirada mientras caminábamos al campo de Quidditch.
-¡Y tu te viste imbécil! -dije arrastrando las palabras.
-Ya se te hará muy pronto -dijo encogiéndose de hombros y sonriendo.
Yo suspiré.
-Eso espero -dije resignado entrando en el campo, viendo como el equipo completo de Slytherin me miraba como si fuera a lanzarles un Crucio ahí mismo.
-Estas irreconocible, pero te vez menos desdichado que nunca, así que disfrútalo Draco -dijo suavemente Blaise poniendose muy serio- No sabes cuanto te va a durar esto... no sabes como reaccionará ella si se entera alguna vez de tu secreto... disfruta mientras puedas... -me advirtió.
-Lo sé Blaise... lo sé...
(DESDE LA VISTA DE HERMIONE)
Suspiré por sexta vez mirando a la puerta de la biblioteca.... Había pasado otra vez... Había estado tan cerca de mi que mi respiración comenzó a fallar.
Zabini siempre me había parecido burlón, y no me agradaba mucho la manera en que se llevaba con Draco, pero en fin... ¿Quien era yo para opinar sobre las amistades de Draco?, de lo que si estaba muy contenta era de que Draco tuviera a un verdadero amigo, Zabini era "su Harry", y Harry era como "mi Zabini", las verdaderas amistades siempre serían bien vistas por mi; pero no dejaba de decepcionarme el hecho de que nos hubiera interrumpido.
Guardé todas mis cosas y me dirigí a la sala común de Gryffindor, donde Ginny me esperaba para planear algo mucho más importante que una fiesta de Halloween... el día de mi cumpleaños.
Al día siguiente sería mi cumpleaños.
Nunca había sido fanática de festejar mi cumpleaños, pero como mis amigos habían insistido en que al menos hiciéramos un pequeño festejo en la sala común, yo acepté.
Al ir caminando rumbo a la sala común me pregunté si sería una buena idea invitar a Draco al festejo, después de todo Ginny y Harry habían pedido permiso a McGonagall para llevarlo acabo, y para que pudieran asistir compañeros de otras casas. Ella estaba tan sumergida en su misión de lograr la convivencia entre casas que no le importó el hecho de que el festejo se celebrara en la noche. Aún así no sabía si debía invitarlo. La realidad era que los Slytherin no estaban contemplados para ser invitados, y no sabía si sería una buena idea que Draco asistiera solo, pues no se sentiría cómodo, pero a pesar de todo era mi amigo y debía hacerlo, pues ¿para qué negarlo?, sería más feliz con él cerca, quería que fuera, lo quería cerca de mi... el mayor tiempo posible.
Al llegar a la sala común Ginny me saludó con entusiasmo:
-Al fin llegas Hermione, enserio que si tardabas más hubiera ido por ti.
-Lo siento... mm... todo el asunto se alargó un poco -me disculpé.
-Por cierto... ¿Qué tal te fue? -preguntó con demasiada curiosidad.
-Bien... Draco y yo adelantamos mucho la planeación hoy, y él ... -iba a contarle a mi amiga lo cerca que había estado de besarme pero no lo creí muy prudente por ser la hermana de Ron.
-¿Y él...? -me animó ella a continuar.
-Fue bastante ingenioso... -le dije.
-Ese Malfoy... que escondido se lo tiene... por que a veces no lo demuestra -dijo rodeando los ojos como si fuera imposible que él tuviera ingenio alguno.
-Ginny... por favor, dijiste que no dirías nada malo de él -me quejé.
-Lo defiendes demasiado, ¿sabes?. Demasiado como para ser sólo tu "amigo" -me acusó entornando los ojos.
Yo no le contesté y me limité a ponerme cómoda en un sillón y a sacar el pergamino de los invitados a la fiesta.
-Mmm.. oye Ginny... ¿crees que sea buena idea invitar a Draco al festejo? -pregunté balbuceando.
-Eso depende de a qué Draco te refieras -preguntó con la cara llena de sorpresa y sarcasmo.
-Malfoy... Draco Malfoy obviamente -murmuré.
-Pues es que no tiene nada de obvio amiga -se limitó a decir arrebatándome la lista de invitados de las manos y anotando a Draco en ella. Yo solo le sonreí agradecida.
Al salir del entrenamiento de Quidditch Draco se dirigía a su habitación para poder tomar un baño, cambiarse y después bajar al gran comedor a cenar. Cuando estaba a punto de entrar al castillo sintió unos toques en la espalda, y al girarse se encontró con la castaña que llevaba ya algún tiempo rondándole la mente.
-Estee... Hola Draco... ¿Podemos hablar? -preguntó tímidamente Hermione.
-Claro que si... caminemos por los jardines -propuso el rubio muy serio.
Caminaron un poco y se sentaron al pie de un árbol muy grande.
-Yo... estee... es que... -balbuceó la chica.
-¿Qué sucede? -preguntó el rubio comenzando a preocuparse.
-Es que... quería invitarte mañana en la noche a una pequeña fiesta que va a haber en la sala común de Gryffindor, ya tenemos permiso de McGonagall, mmm... no se si quieras asistir -invitó la chica.
-Haber... ¿y que celebrarán los Gryffindor?... depende de eso iré, aunque no lo sé... -dijo Draco fingiendo arrogancia y arqueando sus perfectas cejas.
-M-i... Mi cumpleaños -confesó Hermione sonrojandose un poco.
Draco sintió que se le helaba la sangre. Se sentía culpable por que esa chica de verdad le importaba y no se había tomado la molestia de averiguar el día de su cumpleaños...
-¿Hablas enserio? -preguntó distraídamente.
-Así es... así que... te espero ahí -dijo la castaña sonriéndole.
-Mmm... iré si puedo -contestó muy formalmente el Slytherin.
-Puedes invitar a Zabini... si no quieres ir solo.
De pronto el chico se puso de pie y le tendió la mano a Hermione para ayudarla a levantarse.
-Hermione... no te prometo que vaya -comentaba el rubio desilusionando un poco a la chica-. Y disculpa que no te acompañe ésta vez hasta el retrato, es solo que cómo puedes ver después de los entrenamientos de Quidditch suelo quedar hecho un asco -confesó.
-No te preocupes, sé el camino -dijo secamente Hermione.
Ella observó de reojo a Draco, quien estaba hecho todo menos un asco. Había sudado, pero eso hacía que se viera sexy, y tenía algo de arena en su uniforme, pero aún así parecía modelo de ropa deportiva.
(DESDE LA VISTA DE DRACO)
¡DIABLOS!... Tenía que ser una broma... ¿Su cumpleaños?... ¿MAÑANA?.
Le dirigí una pequeña reverencia y le sonreí por dos segundos a esta hermosa chica que ni en sueños me dejaba tranquilo.
-Buenas noches señorita -susurré con exagerada educación.
-Nos vemos -se limitó a decirme.
Luego se acercó a mi, me besó suavemente en la mejilla y se dirigió al castillo.
Me quedé observándola hasta que la vi desaparecer al dar la vuelta en un pasillo.
¡QUE MAL!... me quejé interiormente, ojalá me hubiera avisado antes.
Corrí lo más aprisa que pude, y llegué a la lechucería, ahí saqué de mi bolsillo un pedazo de pergamino y una pluma, después escogí una lechuza de la escuela.
Con un suspiró me puse a escribir rápidamente:
Septiembre 18
Madre:
Espero que estés bien... de cualquier modo necesito tu ayuda.
Necesito faltar mañana a clases, me urge irme a casa.
Manda una carta a McGonagall diciendo que tengo que ir a casa urgentemente,
inventa lo que puedas, y dile que me recogerás en Hogsmeade.
¡Rápido mamá!, necesito salir de aquí lo antes posible.
Yo... ya sabes... te... te quiero
Draco Malfoy
Le entregué la carta a la lechuza, no sin antes cerrar el sobre y escribir el remitente.
-Vuela lo más rápido que puedas -supliqué a la lechuza.
El ave inmediatamente emprendió el vuelo...
Yo suspiré.... Hermione... su cumpleaños... "Ojalá lo hubiera sabido antes", me quedé pensando al salir de la lechucería.
Me dirigí a mi habitación para poder recoger unos cambios de ropa, y avisarle a Blaise de mi partida.
Sólo esperaba que Hermione comprendiera mi repentina partida, a mi regreso debía explicarle.