Tituladas 15.1% · 30,063 de 199,415 descubiertas
Rescatado 23.3% · 21,950 de 94,296 páginas identificadas · 21,944/22,652 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Aprendiendo a amarte · de

Aprendiendo a amarte — capítulo 18

Hermione estaba quedando increíblemente hermosa, tanto que se superaba a sí misma aquella vez del baile del torneo de los tres mago. Con la ayuda de Ginny logró recortar un viejo vestido rojo que tenía, quedó algo corto pero le quedaba perfecto. Su pelirroja amiga la maquilló muy natural, le cortó un poco el cabello y se lo alisó. Estaba lista.

-Ginny, ¿sabes si ya hay invitados abajo? -preguntó Hermione con fingido interés.

-Pues... la música comenzó a sonar hace como 25 minutos, no lo sé, pero si quieres puedo ir a ver.

-Por favor -pidió la castaña.

Mientras su amiga salió de la habitación Hermione aprovechó para mirarse al espejo por cuarta vez, le gustaba mucho como se veía. A través del espejo vio en la repisa el regalo que le había dado Blaise, caminó hacia ella y lo tomó, no sabía que era pues aún no lo había abierto, agitó la cajita tratando de adivinar que era, pero no se escuchó sonido alguno. La abrió, y había en el centro un frasquito de cristal que contenía un liquido rojo, y detrás del frasco había una pequeña nota que decía:

"Es un perfume muy especial... tendrás suerte conélsi lo usas esta noche"

La chica se sorprendió... 

"Con "él"... Blaise se refería a... ¿Draco?. Pero eso no podía ser... Draco no esta en el castillo", pensó la chica.

Se entristeció un poco pero se tranquilizó enseguida pues no quería tener mala cara cuando Ginny volviera. Abrió el frasco y se puso algo de perfume, olía delicioso.

-Hermione, ya debes bajar, los de Gryffindor ya están en la sala, hay algunos alumnos de Ravenclaw y de Hufflepuff, y hasta Zabini decidió venir, estaba solo sentado en una esquina, y como sabes que Luna no tiene prejuicios le pedí que se acercara a hablar con él, se quedaron discutiendo sobre la existencia de los nargles... jajaja, la que le espera a ese Zabini...  -comentó Ginny muy divertida.

Al bajar Hermione a la sala común, la música paró y todos le cantaron una canción de feliz cumpleaños, le aplaudieron y  después siguieron bailando al son de la nueva música.

La cumpleañera estuvo bailando en grupo, también bailó varias canciones con Harry, Neville, Seamus e incluso bailó media canción con Blaise, antes de que él se ofreciera a bailar con Luna al verla bailando sola (fingiendo tener un compañero invisible). Por obvias razones no bailó con Ron, pues no lo consideró prudente.

Todo estaba de maravilla, cuando de pronto las luces se apagaron y todos se escuchaban sorprendidos y algunos hasta gritaron. Por alguna extraña razón el hechizo de Lumos no funcionaba.

Hermione se pegó contra la pared y sintió como una mano fría tiraba de ella, estuvo a punto de gritar, pero otra mano fría le tapó la boca.

-Tranquila... no te haré daño -dijo una masculina voz a su oído, y un inconfundible olor a menta invadió a la chica. A pesar de nunca haber besado esos labios, la chica los reconoció con el primer roce que sintió de estos en su oreja.

Ella se dejó guiar fuera de la sala, y en el pasillo vio al rubio por quien había estado preocupada todo el día, el chico levantó la varita y murmuró: ¡Accio escoba!.

La escoba apareció segundos después.

-Feliz Cumpleaños -dijo el chico mirándola fijamente- te ves muy hermosa.

Hermione tenía ganas de quejarse, pero el chico la abrazó, y todo mal sentimiento desapareció, él la tomó delicadamente de la cintura y le dio vueltas por el aire sin romper el tierno abrazo.

-Lamento no haber estado aquí antes, pero... es que... tengo una sorpresa para ti -susurró Draco al oído de la chica.

La castaña no había dicho palabra alguna, se encontraba en shock por la emoción. Observó a Draco de pies a cabeza, y vio que iba vestido como si fuera a asistir a la más elegante de las fiestas. Iba vestido con un traje negro, camisa blanca con moño, muy bien peinado y con zapatos negros mocasines perfectamente lustrados. Lucía de ensueño, muy guapo. Tenía aspecto de no haber dormido en muchas horas, ojeras no muy marcadas y mirada cansada.

El rubio montó la escoba e invitó educadamente a Hermione a que lo acompañara a dar un paseo a la luz de la luna.

Ella seguía sin decir palabra alguna cuando el rubio despegó.

(DESDE LA VISTA DE DRACO)

Despegué... Y Hermione... seguía sin dirigirme la palabra, sólo esperaba que no estuviera muy molesta o desilusionada por mi culpa, y menos en su cumpleaños, y con lo encantadora que se veía.

Al elevarnos y salir volando del castillo ella deslizó sus suaves y delicadas manos por mi cintura, y recargó su cabeza en mi espalda... esa sensación hizo que todo mi cuerpo... y estoy hablando de cada parte de mi cuerpo... sintiera un repentino y muy agradable calor. Nunca una chica me había hecho sentir de esa manera.

Tenía que admitir que estaba hecho polvo... agotado y sin dormir. Pero sin duda alguna valía la pena todo eso por ver la hermosa cara de Hermione sonreír. Sólo esperaba que lo que tenía planeado le gustara.

"Que mala persona soy por lo que estoy a punto de hacer", pensé sonriendo con malicia.

Aumenté al doble la velocidad de la escoba (en parte para llegar más rápido a nuestro destino, y en parte para ver la reacción de Hermione).

Sabía que a ella no le gustaba volar, pero lo que sucedió hizo que el corazón se me atorara en la garganta y que mi respiración se cortara. Ella deslizó sus manos desde mi cintura hasta mi pecho y me abrazó con más fuerza, su dulce aroma hacía que me volviera loco, fue muy extraño pues al deleitarme con su esencia en mi mente pasaban repetidas escenas desde el momento en que la conocí hasta ese día y me surgían fantasías en las que la besaba. Que extraño era todo eso... ¿Su aroma?... eso era imposible... a menos que... ¡Blaise!... debía admitir que le debía muchas a Blaise, pero esta era una grande... tendría que agradecerle en cuanto pudiera.

---FLASHBACK---

-Draco... ¿Qué es esto? -me preguntaba Blaise desde el otro lado de la habitación mientras yo preparaba algo de ropa para ir a conseguir el regalo de Hermione.

-¿Qué cosa? -pregunté apurado sin prestar mucha atención.

-Este frasquito con líquido rojo.

-Ahh... me lo dio mi madre hace mucho, para que se lo regalara a la chica que robara mi corazón o algo así... es un perfume, que ayuda a quien lo usa a tener suerte en el amor o quien sabe que... iba a deshacerme de él, pero no he tenido tiempo -respondí.

-¿Y cómo funciona exactamente? -preguntó curioso.

-Pues.. no estoy seguro, la persona se pone el perfume y si está cerca de una persona que ella quiera mucho dicha persona le manifiesta sus sentimientos... o algo así... nunca lo comprendí muy bien, sólo se que da suerte a los enamorados o algo parecido... -respondí sin prestar atención.

-Extraño... muy... extraño -respondió con voz misteriosa.

-Lo sé... lo sé, como sea, Blaise debo irme a encontrar un regalo perfecto para Hermione.

-Que tengas suerte hermano -canturreó él burlándose un poco.

--- FIN FLASHBACK---

Si... tenía que agradecerle, a mí no se me había ocurrido. 


Se estaban acercando a una parte algo alejada del castillo pero aún dentro de los terrenos de Hogwarts, Draco redujo la velocidad y aterrizó justo enfrente de unos arboles muy altos. Uno de ellos tenía unas escaleras hechas de trozos delgados de madera pegados al tronco.

-Mmm... debemos subir, espero que no te moleste la altura -comentó el rubio.

-Estaré bien.. pero... ¿De que se trata todo esto? -preguntó Hermione con mucha curiosidad.

-Es una sorpresa... -susurró Draco.

Al subir los dos al árbol la castaña apreció que las ramas de éste eran tan gruesas que resultaba muy fácil caminar por ellas, y era una de las vistas más hermosas que ella había visto en su vida. Tenía vista al lago, al castillo y al hermoso horizonte donde la luna brillaba en todo su esplendor.

-Toma asiento -pidió el chico.

La chica obedeció y Draco se sentó junto a ella, los pies de ambos colgaban del árbol.

-Antes que nada te debo una disculpa, por haberme ausentado todo el día... en mi defensa diré que de haber sabido antes de tu cumpleaños eso no habría pasado, pues habría tenido preparada una sorpresa o un regalo con anticipación, pero ese no fue el caso... como sea lo siento -admitió el rubio con algo de torpeza.

-No tenías que hacer nada, tu compañía es... es el mejor regalo para mi -confesó Hermione sonrojandose.

El chico sin dejar de ver al horizonte puso su mano sobre la de Hermione.

-Gracias... por todo, es decir por ser siempre así justo como eres, por hacerme sonreír aunque no quiera hacerlo, por ser Hermione Granger... inteligente, hermosa, divertida, valiente, lo eres todo.

La chica no dijo nada, sólo se sonrojó aún más por las hermosas palabras que Draco le decía.

-Tengo algo para ti -dijo el rubio llevando su mano al bolsillo de su carísimo y elegante traje.

Le entregó a Hermione un estuche de terciopelo negro.

-Feliz Cumpleaños.

La castaña lo abrió y se llevó una mano a la boca al ver semejante hermosura, dentro del estuche había una fina cadena de plata con un corazón grande colgando de ella, era de rubí, y dentro de este se apreciaban pequeños brillos plateados.

-Que hermoso es -logró decir la chica con dificultad.

-Fue hecho por duendes... hoy, no sabes lo mucho que batallé para conseguir que lo hicieran, y lo mucho que se enojaron los duendes al saber que lo necesitaba para hoy mismo -sonrió Draco.

-Osea... q-ue, esto... ¿fue hecho hoy?... por... ¿por duendes? -preguntó Hermione con la boca abierta.

-Así es... y les pedí... que... que pusieran estrellas dentro del corazón -agregó.

-Pero Draco... ¿Por qué hiciste algo así?... no te hubieras molestado.

-Es que... tus ojos... cuando brillan parecen estrellas, y me pareció buena idea... ¿no te gusta?.

-Claro que si... Draco, es lo más lindo que alguien a hecho por mi -confesó Hermione conmovida y muy halagada .

-Y eso no es todo...

El chico apuntó con su varita al horizonte, a la nada. Por un momento nada pasó pero después de un minuto aparecieron fuegos artificiales de todos colores y formas, era un espectáculo digno de admirarse.

-¡Cielos Draco, que increíble! -exclamó la chica maravillada- Yo... muchas gracias, la verdad es que.. esto... esto es demasiado, no debiste... es decir, yo no lo valgo....

-¡No digas eso! -la interrumpió Draco colocando su mano en la mejilla de ella y girando su cara para que pudiera verlo a los ojos-, escúchame bien,  de todas las personas que conozco tu eres quien más lo vale, eres... eres la mejor.

La chica no dijo nada, sólo sonrió y recargó su cabeza en el hombro de Draco para seguir viendo los fuegos artificiales. Cuando terminaron Hermione sonrió y se quedo observando al rubio.

-¿Sucede algo? -preguntó el chico nervioso por la extraña mirada de la castaña.

-Es solo que... nunca imaginé que pudieras ser así... tan... tan diferente a la máscara que sueles usar con todos -murmuró.

-Hay muchas cosas que no sabes de mi -respondió él con repentina nostalgia.

-Lo que si sé, es que no eres malo... no importa lo que me hayas hecho a mi o a quien sea alguna vez, yo sólo sé que tu no eres malo -aclaró Hermione con sinceridad.

-Pues... que bueno que pienses eso... -dijo sonriendo amargamente.

Apuntó su varita a la rama que tenían arriba y de ella empezaron a llover pétalos de rosa, era una magia bellísima.

-Que bello... -dijo la castaña con un suspiro y mirando hacia arriba.

-Hermione... he discutido conmigo mismo sobre si es buena idea hacer lo que voy a hacer... pero sinceramente ya me cansé de hacerlo... ya no puedo aguantar más, he querido hacer esto desde hace algún tiempo y simplemente no resisto más la tentación...

Draco dejó de hablar y se acercó a ella despacio, con una mano la tomó de la cintura y la acercó a si mismo, y la otra mano la colocó en su mejilla. Suavemente la atrajo en dirección a él.

Cual si fueran imanes sus labios conectaron a la perfección. Draco presionó sus labios contra los de Hermione con tanta dulzura y delicadeza que la chica se sintió como en un lindo sueño. Todo temor se fue, el tiempo se detuvo, ese momento era perfecto, era anhelado y esperado por los dos, deseaban besarse con tanta desesperación pues hasta en sueños fantaseaban con ese momento tan especial.

Hermione llevó su mano al cabello de Draco y entrelazó sus dedos con los rubios cabellos del chico.

Sus labios se movían con perfecta sincronía, Draco apretó más a Hermione contra su cuerpo, y estaba maravillado porque la chica respondía a su beso con la misma intensidad.

El rubio sentía que el corazón se le salía del pecho, y a Hermione después de tan intensos latidos se le dificultaba la respiración.

La castaña saboreaba y se deleitaba con los labios frescos de Draco, y sintió el sabor a menta de esos finos labios. El rubio en cambio sentía la dulzura de los labios de la chica, era como probar una cucharada de miel con canela, pero en comparación eso sabría amargo para él.

El beso se fue haciendo lento, Draco se separó despacio de la chica y le dio otros dos besos cortos, ella se sintió la chica más feliz del mundo.

El rubio besó a la chica en la frente y luego la abrazó.

-Feliz Cumpleaños Hermione... no sabes cuanto me alegra que hayas nacido... que celebremos que cumplas un año más de vida... a pesar de todas las ocasiones en las que estuviste a punto de... de no sobrevivir... me alegra que estés aquí -confesó el chico desde el fondo de su corazón.

-Lo mejor de estar aquí... es que estoy contigo Draco... gracias... gracias por todo, ha sido uno de mis mejores cumpleaños -dijo ella devolviéndole el abrazo al rubio...

A ese rubio de quien estaba completamente enamorada. Ya no había ninguna duda... Ya no podían estar separados...