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Aprendiendo a amarte — capítulo 19

A varias semanas de lo ocurrido en el cumpleaños de la castaña, todo iba bien. Para todos menos para un obsesivo pelirrojo que observaba con odio como Draco y Hermione se sonreían con complicidad cada uno desde sus asientos en la clase de pociones.

Blaise como buen amigo, le hizo señas a Draco para que viera como los miraba Ron, pero el rubio no le dio importancia y sólo sonrió con autosuficiencia guiñándole un ojo a la chica.

---FLASHBACK---

Draco y Hermione regresaron a la sala común de los Gryffindors la noche del cumpleaños de la chica, tomados de la mano y sonriendo por todo lo que había ocurrido, al entrar todos los miraban, dejaron de bailar y estaban sorprendidos por la escena que tenían ente sus ojos.

-¡Hermione que bueno que estas bien! -dijeron al mismo tiempo Ginny y Harry.

-Cuando la luz regresó y tu no estabas... -decía Harry.

-Nos preocupaste mucho -completó Ginny.

Ron pasó por en medio de ellos hecho una fiera y tomó a la chica de los hombros.

-¡Casi nos matas de un susto! -le gritó a Hermione tirando de ella para alejarla de Draco.

-Ron... ¡Sueltame! -se quejaba la chica.

-¡LA ESTAS LASTIMANDO IDIOTA! -le gritó Draco a Ron iracundo.

-Aléjate de ella -gruño furioso Ron dirigiendose a Draco- No te le acerques, ¿Que no lo entiendes?, ella es mía, no te le acerques nunca más.

-¡ELLA NO ES UN OBJETO!... ¡Y QUIEN DEBERíA ALEJARSE DE ELLA ERES TU! -gritó Draco- Y no puedo alejarme de ella por que... por que yo... -el rubio no terminó la frase y se dio cuenta de que los presentes lo miraban con desagrado en sus caras.

Draco se esperaba esa reacción, así que se acercó a Hermione esquivando a Ron, la besó en la frente, le sonrió y se subió a un sillón cercano dirigiendose a todos los presentes de la fiesta.

-Estem... hola, yo... a la mitad de los que están aquí no los conozco, pero quiero que todos sepan que estoy muy interesado en Hermione Granger... ella me gusta, y aunque medio mundo se oponga seguiré sintiendo lo mismo por ella -sonaba nervioso, miró a Blaise y vio rastros de incredulidad y apoyo en su rostro así que decidió seguir-, se que... muchos de ustedes tal vez... tal vez me odien, o simplemente no les agrade por... por ser hijo de un Mortífago que está en Azkaban, pero quiero que sepan que no me importa, me gusta Hermione Granger y mientras ella me acepte y me quiera cerca de ella así será, si alguno de los aquí presentes se opone a lo que siento por ella -continuó diciendo,  mirando a Ron desafiante- pues lo sentiré mucho pero eso no me importará ni mucho menos me alejará de ella.

Los murmullos no se hicieron esperar, algunos de aprobación y otros no, Hermione miró a Draco a los ojos sintiéndose halagada y muy dichosa. El rubio bajó del sillón y tomó la mano de Hermione.

-Sé que haz sufrido mucho por culpa mía, pero si me das una oportunidad me dedicaré a hacerte muy feliz -propuso Draco besando su mano-, también sé que a habido estúpidos que te han lastimado mucho y decepcionado -comentaba dirigiendose exclusivamente a Ron-, pero yo voy a sanar todas tus heridas y si es necesario esperaré el tiempo que sea necesario para que podamos estar juntos.

-Draco... yo, no sé que decir... también me gustas -contestó la castaña sonrojandose-, es sólo que todo pasó tan rápido...

-Lo sé, pero... Hermione Granger... ¿Me darías una oportunidad? -preguntó ilusionado el Slytherin.

-Yo... por supuesto que si Draco -susurró la chica casi sin aliento.

Draco se apresuró hacia ella y la tomó en sus brazos dándole un amoroso abrazo.

-Si te atreves a hacerle daño... -iba diciendo Harry cuando el rubio interrumpió:

-No Potter, ya no más... ya la quiero... más que eso... la necesito -murmuró con alegría Draco sosteniendo aún a la chica entre sus pálidos brazos.

Ginny sólo sonrió ante la tierna escena y asintió cuando Hermione le preguntó si aceptaría que tuviera una relación más que amistosa con el rubio.

Draco y Hermione se giraron para observar la reacción de Ron, pero éste ya había desaparecido de la sala común.

Los chicos se observaron, Draco besó a Hermione en la frente, y ella lo abrazó tiernamente por la cintura, mientras el chico sentía una felicidad que no había sentido en muchos años.

--- FIN FLASHBACK---

Al terminar la clase de pociones Draco se apresuró a acercarse a Hermione para (como se le había hecho costumbre) acompañarla a su próxima clase, pero el profesor Snape lo interrumpió:

-Draco... es decir.. joven Malfoy, podría hablar un momento con usted, por favor -preguntó con seriedad el profesor.

-Claro que si... padri... profesor -respondió nervioso el rubio.

Ambos observaron a Hermione hasta que salió del aula y el profesor con un movimiento de varita cerró la puerta.

-¿Qué está sucediendo Draco? -preguntó Snape confundido.

-Yo... no sé de que habla... -contestó el ojigris.

-Sabes muy bien de lo que hablo... ¿Qué sucede entre tú y la señorita Granger?, a penas te reconozco Draco, desde hace poco más de un mes no dejas de mirarla en mis clases, y estoy seguro de que no sólo en mis clases, por favor Draco, sabes que puedes confiar en mi... Ya lo haz hecho antes, anda, dime... ¿Qué es lo que sucede? -quiso saber el profesor.

-Yo... creo... creo que la amo -susurró Draco.

-Draco, hijo no me hagas reír, por años he sido testigo de lo mucho que detestas a esa chica, no me vengas ahora con que crees que la amas.

-Es verdad, pero... ahora que he llegado a conocerla me he dado cuenta de que es una magnifica persona y de que siempre la juzgué mal, ella es buena, me aprecia y se preocupa por mi, pero sobretodo no me teme, no me juzga a mi por las acciones de... por las acciones de Lucius -expresó el rubio con sinceridad y algo de frialdad en su pálido y hermoso rostro.

-Ella... ¿Sabe ella lo de tu marca? -preguntó Snape con  fría curiosidad.

Al escuchar esa pregunta Draco sintió que su sangre se helaba y que su cara empalidecía muy rápidamente.

-No... no lo sabe, y no tengo intenciones de hacérselo saber ni de que se entere -respondió el chico con un tono muy agresivo y mucho más elevado del debido.

-Piensa bien lo que haces Draco, no podrás ocultárselo por mucho, ella es la alumna más inteligente de Hogwarts terminará por descubrirlo y será peor si no eres tu quien se lo dice, a parte no olvides que ella es la mejor amiga de Potter -lo previno su padrino.

-¡No puedo decírselo! -se quejó el joven con mirada suplicante.

-Tienes que hacerlo, será peor si no lo haces... Sólo piénsalo Draco... y ahora ve a tu siguiente clase, después continuamos con ésta conversación.

El chico se dirigió a la salida, pero antes de irse se giró y vio al profesor.

-Padrino... ¿Qué tal va su marca?... es decir ¿No ha habido ningún cambio en ella? -preguntó esperanzado.

-Lo siento Draco... nada... no ha tenido ningún cambio -respondió con decepción.

-Padrino... estem, yo... Si... si la madre de Potter... Lily... viviera, es decir... si usted estuviera en una situación parecida a la mía... ¿Se lo diría?...

Severus Snape vio a su alumno a los ojos... a su ahijado... a ese chico por quien siempre había mostrado afecto, y entendió, al ponerse en su lugar, que lo que él decía era cierto... al escuchar esa pregunta salir de sus labios se dio cuenta de que... la respuesta era un "no"... si Lily viviera y su situación fuera similar a la del rubio... no le confesaría nada por miedo a perderla... y eso era lo que pasaba exactamente con Draco... no quería perder a Hermione, por eso no iba a decírselo. El profesor no respondió, sólo negó con la cabeza avergonzado.

-Veo que ahora me entiende... -susurró Draco más para si mismo que para su profesor.

Muy despacio abrió la puerta y susurró:

-Hasta pronto Padrino... espero que comprenda mi situación... esto es lo más bello que me ha pasado y no pienso perderlo... no por un secreto del que ni siquiera soy culpable...

Dicho esto salió del aula dejando a un Severus Snape muy pensativo con respecto al tema.

Al salir se dio cuenta de que Hermione lo estaba esperando sentada en una banca.

-¿Esta todo bien? -preguntó la chica al ver la cara medio triste que tenía el rubio.

-Si... yo, supongo que si -respondió no muy convencido.

-¿Qué quería el profesor Snape? -preguntó curiosa la chica.

El chico no podía más... odiaba ocultarle su secreto a la castaña, pero no podía hacer nada más, no quería perderla.

Tomó de la mano a la chica y caminaron juntos a su próxima clase.

-¿Sabes?... No era nada importante... no te preocupes, ya no importa -contestó muy distraído, mientras su mirada se ensombrecía y adquiría un misterioso matiz de dolor al imaginar que pasaría si Hermione se enterara de lo que estaba grabado en su antebrazo izquierdo...