Tituladas 15.1% · 30,063 de 199,415 descubiertas
Rescatado 23.3% · 21,950 de 94,296 páginas identificadas · 21,944/22,652 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Aprendiendo a amarte · de

Aprendiendo a amarte — capítulo 20

-Entonces... ¿Qué dices Hermione?. ¿Quieres ser mi novia?... Me refiero... a ya oficial -preguntó Draco por segunda vez poniéndose algo nervioso por el repentino silencio de la Gryffindor. 

Se encontraban en los jardines traseros y el rubio le había regalado a la castaña una linda flor, y aprovechó el momento para declarársele por fin a Hermione, y hacer de la relación entre ellos algo más formal.

-¡Por supuesto que si!, ¡Creí que nunca lo preguntarías! -contestó la castaña abrazándolo con mucho cariño y besando su mejilla.

Habían estado saliendo desde el cumpleaños de la chica, y tras pasar vario tiempo juntos y conocerse aún más... el Slytherin al fin se había decidido a preguntarle a la chica directamente si aceptaba ser su novia.

-Me encantas Hermione Grangerrrr -ronroneó Draco mirándola a los ojos con una ceja alzada. 

La besó. Deleitándose con cada milímetro de sus labios, sintiéndose victorioso al probar sus deliciosos labios después de tanto tiempo, por que aunque sólo de pensarlo le daban ansias, no había besado a la chica desde su cumpleaños, no por falta de ganas, si no por que estaba esperando el momento más apropiado.

-Jaja, y tú a mi, Malfoy -contestó sonriendo la chica después del beso.

-Granger... Me enamoré de ti... No puedo creerlo... ¡Me gusta Granger! -comentó alegre el rubio.

-¡Chist!... Jajaja, te van a escuchar -respondió la chica con las mejillas colorada.

-¡ME GUSTA GRANGER! -gritó a todo pulmón sintiendo las mejillas enrojecer.

El rubio en parte mentía, pues en realidad la amaba, sólo que aún no le confesaba su amor en su totalidad.

La chica cubrió la boca del rubio con sus manos, y lo besó suavemente por unos segundos.

-Vaya... parece que debo gritar más seguido si así es cómo me recompensarás -comentó con la ceja alzada el Slytherin.

-Jajaja, debes comportarte un poco menos arrogante ¿Sabes? -recriminó ella de forma amorosa.

-¿Te disgusta mi forma de ser? -preguntó el con fingida indiferencia.

-No... de hecho, en todo el tiempo que llevo de conocerte ahora más que nunca me encanta tu forma de ser -respondió con una sonrisa, acariciando la sedosa cabellera de su novio.

-Eres hermosa...-comentó él mirándola a los ojos- Oye Hermione, después de todo lo que trabajamos juntos para el baile de Halloween... como hoy es el día... me preguntaba si estaba bien que pasara por ti a las ocho... sé que me tardé en preguntar, es sólo que sabes que he estado con muchas ocupaciones con respecto a los partidos de Quidditch... entonces, ¿Qué dices?.

-¡Vaya!, creí que nunca lo preguntarías... Sabes que diré que si... así que... ¡Si! -contestó Hermione emocionada lanzándose a los brazos de su novio.

-Entonces... te veré a las 8 en el pasillo afuera de tu sala común -confirmó el rubio dándole un fugaz beso.

Como todo un caballero ayudó a su novia a ponerse en pie, y al más puro y romántico estilo entraron al castillo tomados de la mano.


-¡GINEVRA MOLLY WEASLEY! -gritó la castaña por segunda vez- ¿Tomaste mis accesorios dorados para el cabello?.

-Lo siento amiga, no te los devolví cuando salí con Harry a Hogsmeade, aquí están -contestó la pelirroja entregándole unos hermosos broches dorados en forma de mariposa.

-Te ves hermosísima amiga -comentó Ginny casi con la boca abierta.

Hermione había decidido vestirse de hada para la fiesta, había quedado con Draco, ella sería la hada y Draco el mago (lo cual al chico no le resultaría nada difícil).

Hermione había rizado su cabello, pero a diferencia de cualquier día, sus rizos eran definidos, y caían en cascada hasta su cintura, Ginny la había ayudado a realizar un hechizo para alargar mucho el cabello por unas horas. Su lindo peinado estaba cubierto de broches mágicos en forma de mariposas, que aleteaban las alas cada pocos minutos y lucía una tiara dorada en forma de hojas.

Llevaba una falda algo corta, roja y de tela brillante, suave como la seda, que combinaba a la perfección con el top que llevaba puesto en la parte superior del cuerpo, del cual caían hileras de chaquiras que rodeaban el top, chaquiras rojas y doradas.

Se veía hermosa. Y Ginny con magia le había colocado unas alas pequeñas en la espalda, doradas, con brillos rojos y que también aleteaban cada minuto.

Calzaba unas botas sin tacón, cubiertas de hojas secas de color dorado.

Todo quedaba en perfecta armonía con la hermosa cadena de corazón que Draco le había regalado por su cumpleaños.

-También tu te vez muy linda Ginny -sonrió Hermione.

La pelirroja se había disfrazado de Vampira, lo cual la hacía lucir muy sexy por que se había vestido con un estilo gótico que le sentaba muy bien.

-Ginny... -comenzó a decir la castaña muy nerviosa- ¿De casualidad... sabes... Has hablado con...?.

-No, no Hermione, Ron se niega a hablar conmigo... -la interrumpió su amiga con mirada triste.

-Me preocupa mucho... Ginny, sé que debe estar pasándola muy mal por mi relación con Draco, pero es que debe entender que ya no lo amo, y me lastíma que estemos peleados y que no acepte la realidad, me duele que haya tomado esa actitud tan ruda y desagradable conmigo.

-Lo sé... me duele en lo que se ha convertido... es mi hermano, y lo quiero -susurró con tristeza la más joven de los Weasley.

-Perdóname Ginny, es mi culpa... -murmuró la castaña sintiendo que los ojos se le humedecían.

-No Herms... no digas eso, no es tu culpa, sabes que yo soy justa, y sé que la culpa no es tuya, eres mi amiga, sé que tuviste tus razones... -expresó con nostalgia Ginny.

-No sabes como me gustaría poder corresponderle, pero es que no puedo Ginny... 

-¡Bueno ya!, no deberíamos sacar éste tema en una noche como hoy, recuerda que te has estado esforzándote mucho junto con los demás Prefectos para hacer de ésta una buena fiesta... No te pongas así, te prometo que trataré de hablar con él de nuevo -prometió sonriendo amablemente.

-De acuerdo.

Bajaron a la sala común, dónde Harry las esperaba sentado en un sillón. Se veía muy guapo, se había puesto de acuerdo con Ginny y se había disfrazado al puro estilo del "Conde Dracula".

-Por Merlin Harry, te ves muy guapo -confesó su mejor amiga.

-Lo mismo digo Hermione -confesó el pelinegro viendola de arriba a abajo sin poder evitarlo.

Ginny carraspeó indiscretamente, y Harry la besó.

-Pero tu eres la hermosura de mis ojos -le susurró al oído.

Salieron, Harry con las dos chicas, una de cada brazo, y en el pasillo se encontraron a Draco recargado contra la pared.

-Respétala, no te atrevas a dañarla o te juro que de San Mungo no sales en lo que resta del curso -advirtió Harry amenazante al momento de dejar a Hermione con Draco.

-Potter... ahórrate tus amenazas, sabes muy bien que la quiero... ella... no le haré daño, no podría -susurró el rubio.

Harry lo miró con desconfianza, después se calmó un poco, y sacando fuerzas de quien sabe donde, logró sonreír al rubio, luego se alejó con su novia por el pasillo.

-Hermosa... -susurró Draco sin palabras al ver a su hermosa hada.

-Gracias... también tu luces muy guapo -comentó sonrojándose la chica.

El Slytherin vestía de negro, con camisa blanca y una larga capa que le quedaba muy bien.

-No... me refiero a que luces... espectacular-susurró a su oído acorralándola con mucho cuidado contra la pared.

La chica sentía que temblaba de pies a cabeza, que en cualquier minuto se iba a derretir, y sentía un escalofrío agradable recorrerle todo el cuerpo.

El chico la abrazó, y aspiró su aroma con necesidad. Ella sólo sentía que se iba a desmayar. Draco la besó con anhelo, con pasión, mucha pasión.

Hermione sentía que cada parte de su cuerpo se encendía, era la primera vez que el rubio la besaba así.

Una caricia llevaba a la otra, y las cosas estaban subiendo un poco de tono. El rubio sentía que su entrepierna cosquilleaba, y se detuvo de pronto.

-No... debemos ir a la fiesta -dijo de pronto.

La castaña suspirando lo besó suavemente y lo tomó de la mano.

-No quiero lastimarte... nunca quiero hacerlo mi hada preciosa -le susurró Draco pegado a su frente.

-Te... te quiero Draco, gracias -murmuró ella besando la nariz del rubio.

Se dirigieron a la fiesta, sin darse cuenta de que un obsesivo pelirrojo había observado con furia lo que había ocurrido.


La fiesta era un mar de diversión, todos llevaban todo tipo de disfraces muy geniales, había buena música, la comida era deliciosa y la decoración (de lo cual Draco y Hermione estaban orgullosos) era original y gustaba mucho.

Draco bailaba con Hermione, se sentían sumamente felices.

-Te traeré algo de jugo de calabaza -se ofreció el rubio cuando sentó a la chica para que descansara un poco.

En cuanto Draco se fue, un enmascarado la tomó del brazo y la forzó a seguirlo.

-¡Sueltame!, ¡Me lastimas!, ¿Quien eres? -se quejaba la chica.

Al llegar a un sitio donde nadie pudiera verlos, Ron retiró la máscara y se abalanzó sobre la chica, la besó violentamente. Ella no sabía que hacer, así que mordió el labio del chico sin corresponder en ningún momento a su beso. Con el labio sangrante el pelirrojo se lanzó directo a su cuello, besándole  el cuello con furia, la chica lloraba, y gritaba por ayuda. Se pegaba al cuerpo de ella causándole un asco inevitable. 

-¡DEPULSO! -gritó de pronto Draco interrumpiendo la violenta escena, apuntando a Ron con su varita.

Ron salió expulsado por los aires por una fuerza invisible, cayendo al suelo de espaldas.

Hermione corrió a los brazos de Draco y comenzó a llorar, con una mano él la abrazaba y con la otra apuntaba a Ron.

Blaise, que estaba acompañando a Draco, al ver que Ron quería atacar a Draco gritó:

-¡Expelliarmus!

La varita de Ron voló y cayó muchos pasos atrás de él.

El rubio tomó a Hermione por los hombros y se la entregó a Blaise, ella abrazó con muchas fuerzas al moreno mientras lloraba a ríos.

-¡DAME UNA RAZON PARA NO MATARTE, PEDAZO DE ESTUPIDO! -gritó el rubio lleno de rabia.

Ron se limpió la sangre del labio y sonrió siniestramente.

-H-A-Z-L-O -lo retó enojado.

-¡Cruc...!, ¡Avada K...! -el rubio tenía la varita tan apretada que se estaba haciendo daño, mas no se atrevía a pronunciar esos hechizos sólo por miedo a terminar en Azkaban lejos del amor de su vida.

Bajó la varita, de la cual estaban empezando a salir chispas verdes, respiró, se giró hacía Hermione y ella corrió de los brazos de Blaise a los de su novio.

-NO VALES LA PENA IDIOTA, SI TE VUELVES A ACERCAR A HERMIONE TE JURO... TE JURO POR MI VIDA QUE TE VOY A MATAR... Y NO VOY A NECESITAR VARITA PARA HACERLO, TE MATARE A GOLPES.. NO ME VA A IMPORTAR QUEDARME SIN MANOS DEL PLACER QUE VOY A SENTIR DE MATARTE A GOLPES -gritó poniendose rojo.

Tomó a su novia de la cintura y caminaron de vuelta a la fiesta, pero Ron tomó su varita y con ella apuntó al rubio.

-¡Everte Statum!-gritó el pelirrojo.

Con el hechizo Ron logró derribar al rubio cuando llegó Snape y vio lo ocurrido.

-20 puntos menos a Gryffindor -murmuró.

Ron se giró a Snape, quien con un hechizo hizo volar la varita del pelirrojo hasta sus manos.

-Joven Malfoy... ¿Qué sucede aquí? -exigió saber el profesor.

-¡Ese cerdo se propasó con Hermione!, decidí no atacarlo y cuando estábamos por irnos me atacó por la espalda -escupió el alumno con rabia.

Snape vio a Hermione, con sangre en el cuello y en los labios, llorando desesperadamente y abrazada de Draco.

-A MI DESPACHO -gritó Snape.

-Pero...

-Pero nada señor Weasley... y de una vez le digo, que si no quiere ser expulsado va a tener que cumplir todos los castigos que le ponga de aquí al final del curso -amenazó Snape.

Snape apuntó con su varita a Hermione y le limpió los restos de sangre que su ex-amigo le había provocado, después se giró hacia Ron indicándole que lo siguiera; él lo siguió de mala gana, y antes de irse, siniestramente le guiñó un ojo a la castaña.

Draco iba a correr a seguirlo y matarlo a golpes, pero la mano de su amigo lo detuvo.

-No Draco... No lo hagas hermano... -susurró.

Draco abrazó a Hermione, y le besó todo el rostro mientras muy cuidadosamente le secaba las lágrimas que unos minutos antes Ron había provocado.