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Aprendiendo a amarte — capítulo 21

Hermione ya estaba un poco más tranquila, Draco y ella habían salido a los jardines a pasear para que ella se tranquilizara.

-¿Ya estas mejor? -preguntó el rubio por sexta vez.

Hermione lo miró, se veía mucho más humano que el Draco que ella solía conocer, se acercó a él, tomó su mano y sonriendo le dijo:

-Yo... no te preocupes por mi, estoy bien... soy fuerte.

-No me pidas eso... no podré cumplirlo nunca, si algo te sucede ten por seguro que me preocuparé -contestó Draco poniendose muy serio de pronto.

-¿Estas molesto? -le preguntó la castaña en voz baja.

-Si... lo estoy... -comentó conteniendo la rabia que sentía.

-Yo... Lo siento... yo no debí...

-No trates de culparte por esto -la interrumpió el rubio con cara de sufrimiento-, está muy claro que el único culpable fui yo... no debí dejarte sola, debí estar más al pendiente de ti que nunca, con lo hermosa que te ves ésta noche no debí separar mis ojos de ti ni un segundo.

-No es culpa de nadie Draco -trató de convencerlo la chica-, y si de buscar culpables se trata, en todo caso... el único culpable es... es...

El chico vio como de pronto la castaña comenzaba a temblar, estaba aterrada aún.

-No lo digas... temo que si lo mencionas en mi presencia vaya por él y lo mate -confesó el Slytherin amenazante.

Tomó la mano de la chica y siguieron caminando hasta llegar al lago.

-Draco... -susurró Hermione rompiendo el apacible silencio- Tu... ¿No lo habrías hecho verdad?, es decir, pronunciar esos hechizos en contra de ... ¿de R-on?.

Se sentaron a la orilla del lago y el chico pensó en la respuesta que le iba a dar a la castaña.

-No lo sé... sólo sé que si no lo hice fue por que no quería que me enviaran a Azkaban lejos de ti -confesó con sinceridad.

La Gryffindor se quedó observando el lago por un rato, y sin pensar preguntó:

-¿Has matado a alguien alguna vez?.

El rubio automáticamente soltó la mano de la castaña y la miró con una expresión muy extraña, como si no pudiera creer que fuera ella quien le hubiera preguntado eso. Frunció el ceño y su mirada se ensombreció.

-NO. ¿Por qué?, ¿Me vez cara de asesino? -dijo gruñendo.

-Yo... lo siento, no quise... perdón -susurró la chica.

-No, ¡Esta bien! -siguió hablando Draco con sarcasmo- Digo... ¡Que creas que tu novio es un maldito asesino!, no te preocupes, ¡NO TE DISCULPES!.

Hermione se dio cuenta que había metido la pata, pero no era para que Draco se comportara así con ella, así que se levantó muy despacio y con paso seguro se dirigió al castillo. El rubio inmediatamente se levantó y fue tras ella.

-No quise ser tan grosero -susurró al oído de la chica abrazándola por los hombros.

La chica se giró y lo besó tiernamente en los labios.

(DESDE LA VISTA DE DRACO)

Había sido grosero con ella, con... mi novia... 

Pero es que simplemente no podía creer que me hubiera preguntado eso, no ella.

Yo nunca había matado a nadie... pero el hecho de llevar la marca tenebrosa en mi antebrazo izquierdo me hacía sentir como un asesino. Me había hecho pensar, ella no sabía nada, ¿Qué sería de mi si se enterara?.

Y ella era tan buena, que a pesar de ser un imbécil una vez más, y haber sido tan grosero, me recompensaba con un tierno beso. Simplemente magnifica, siempre tierna, adorable y buena con los demás.

-Hermione -murmuré cuando terminamos de besarnos-, sé que no soy demasiado bueno para expresarme, pero quiero que sepas que... que yo, ya sabes... te quiero.

Ella me miró a los ojos y sonrió con dulzura.

-Y yo a ti Draco, mucho -respondió tomando mi mano.


Y así juntos y tomados de la mano caminaron hasta el castillo. Al llegar se encontraron con la sorpresa de que muchos alumnos ya se habían retirado, lo cual extrañó mucho a Hermione y a Draco, pues no habían tardado tanto en el lago y no era tan tarde.

-¡Hermione! 

La chica volteó al escuchar su nombre y se encontró con Harry, quien corrió a abrazarla.

-¡Que bueno que te encuentras bien, estaba muy preocupado! -comentó con alivio en su voz.

-¿Qué está sucediendo Harry? -preguntó la castaña confundida.

-La fiesta... Hace un rato todos los profesores vinieron a anunciar que debíamos retirarnos e ir directamente a nuestras habitaciones, al parecer todo fue por ordenes de McGonagall. Nadie sabe que pasa, pero nos han dado unos cuantos minutos para irnos -respondió Harry preocupado-. Pero Hermione, quien me preocupa más eres tu, ya me enteré de lo que pasó con Ron hace un rato y... caray... no sé que decir, no puedo creer que haya sido capaz de llegar tan lejos.

-Pues créelo Potter... por que lo fue -respondió Draco encolerizado.

Harry lo vio, y al ver su verdadero enojo y preocupación por Hermione no pudo evitar sentirse un poco más tranquilo de ver que su amiga estaba al lado de el rubio, que en verdad sentía algo por ella y que la podía proteger de cualquier peligro que la asechara.

-Ya estoy mejor Harry... pero, ¿Cómo lo supiste? -preguntó la chica con curiosidad.

-Luna nos lo contó a mi y a Ginny hace un momento -respondió el Gryffindor.

-¿Luna? -preguntaron al mismo tiempo Draco y Hermione.

-Zabini se lo contó -dijo el chico observando a Draco.

La pareja siguió platicando con Harry, cuando de pronto Draco sintió comezón en su antebrazo izquierdo.

-¿Pero que...? -susurró de forma casi inaudible.

-¿Decías algo Draco? -preguntó Hermione observando su cara de sorpresa mezclada con angustia.

-Estem... no, nada, es sólo que estaba pensando que sería mejor retirarnos de una vez -comentaba nervioso el rubio-, ya sabes se hace tarde.

-¿Tarde? -murmuró Harry-, ¿Seguro que te encuentras bien Malfoy?.

El Slytherin distraídamente se rasco el antebrazo, pero pronto observó la mirada extrañada del mejor amigo de su novia y al no saber que hacer buscó al profesor Snape con la mirada.

-Yo... si, si, me siento de maravilla -respondió de prisa Draco-, Oye Potter. ¿De casualidad no has visto a Snape por aquí?.

-¿Snape? -preguntó Harry sorprendido por el repentino cambio de tema-. Ahora que lo mencionas, no. Es más, al venir todos los profesores a informarnos que debíamos retirarnos, él fue el único que no se apareció por aquí.

-Hermione tengo que irme -dijo de pronto el ojigris.

-Pero... ¿Qué pasa?, ¿Te encuentras bien, Draco? -cuestionó la chica.

-Si, si, si, no te preocupes, ve a tu sala común con Potter, nos vemos mañana -aclaró besándola en la frente y caminando a paso demasiado veloz lejos de ella y de Harry.

-Que extraño, ¿Qué le pasará? -dijo Hermione siguiendolo con la mirada hasta que lo vio desaparecer entre la gente.

-No sé, pero como ya dijiste... esto es demasiado extraño. Oye Hems, debo irme, tengo algo que hacer... Ginny está justo ahí -dijo señalando en dirección a la pelirroja que se encontraba platicando con Luna-, vayan juntas a la torre, las veré después.

Y dicho eso Harry se perdió entre los alumnos en la misma dirección por donde Draco había caminado segundos atrás.


El rubio caminaba con prisa, necesitaba encontrar a Snape, lo peor era que la marca no dejaba de provocarle una comezón insoportable, y él no podía dejar de rascarse.

Al caminar por los pasillos encontró al profesor bajando por las escaleras.

-¡Padrino!, que bueno que lo encuentro -se alivió el rubio dirigiendose a él.

-Estaba ocupado creando varios castigos para Weasley por lo ocurrido... ¿Sucede algo Draco? -preguntó el profesor con la ceja alzada.

El chico volteó a ambos lados del pasillo y al comprobar que no había nadie le respondió a Snape:

-¡Mi maldita marca no deja de provocarme una comezón insoportable!.

-¡¿QUE?! -se escandalizó Snape-. ¿Pero... porqué?, ¡Se supone que eso no debe pasarte nunca más desde la muerte de Voldemort!... ¡Déjame ver inmediatamente!.

El rubio de nuevo se aseguró de que no hubiera nadie y lentamente se subió la manga de su camisa.

Los dos Slytherin dieron un grito ahogado. La marca estaba normal, tenía apariencia de tener varios años... pero alrededor de ésta había un salpullido que se extendía desde la muñeca del rubio hasta el codo.

Estaban tan enfrascados en ese asunto que no se percataron de que Harry estaba observando la escena con horror en sus ojos, desde una esquina del pasillo. 

Asqueado observó como Draco se levantaba la manga de su camisa... pero más asqueado estaba cuando vio la marca tenebrosa en su antebrazo... "Lo sabía... siempre lo supe... nadie me creyó, pero yo siempre lo supe", pensaba para sí con nuevo odio dirigido al rubio.

-¡Que horror! -musitó Snape nuevamente.

-¡Lo sé!... Lo peor es que me empezó a molestar cuando estaba con Potter y... Hermione -confesó.

-¿Ella aún no lo sabe?.

-¡NO!... y no debe saberlo nunca... como ya le había dicho antes, no planeo que se entere -dijo amenazante.

-Yo me dirijo al despacho de McGonagall, tiene un anuncio que darme, después de eso te espero en mi despacho para discutir tu... problema -indicó Snape, y con paso decidido se fue.

Draco se miró el antebrazo y con cara de culpa cubrió la marca con la manga de su camisa.

-¿Te vas tan pronto... Malfoy? -escuchó que susurraban a su espalda.

El chico sintió que la saliva se le congelaba en la garganta cuando al girarse se encontró con Harry.

-Potter... esto... esto no es lo que parece... verás...

-¡CALLATE! -lo interrumpió gritando Harry, apuntándole de pronto con la varita-. Y pensar que creímos que estabas en nuestro bando... y pensar que ayudamos a que a ti y a tu madre no los llevaran a Azkaban... pero siempre fuiste un maldito mentiroso... ¡SIEMPRE FUISTE UN MORTIFAGO ASQUEROSO!. Como debiste burlarte de nosotros... ¿y Hermione?... ¿en verdad la quieres?... ¿O es un engaño más?...

-Potter déjame explicártelo todo...

-¡Es que no hay nada que explicar idiota! -lo interrumpió de nuevo-, es muy sencillo... te alejas de mi amiga para siempre, de ella y de nuestras vidas...

-NO ME PIDAS ESO -ahora fue Draco quien lo interrumpió- No puedo... la quiero... todo menos eso por favor.

El chico estaba aterrado, pues apenas ese día había tenido el valor de pedirle a Hermione que fueran novios... de forma oficial.

-¿Todavía tienes el descaro de pedirme un favor, MORTIFAGO DESGRACIADO?.

-¡NO SOY UN MORTIFAGO! -gritó el rubio lleno de rabia.

-Claro, claro -se burló con sarcasmo Harry-, dile eso a tu maldita marca.

Draco no sabía que hacer... Harry levantó la varita... y apuntando al rubio dijo:

-Debería... te mereces el peor de los hechizos por traidor... por cobarde...

Se acercó a él... e increíblemente bajó su varita, pero se lanzó contra el rubio y empezó a golpearlo con fuerza.

El ojigris salió disparado al suelo con Harry arriba de él golpeándolo. No quería defenderse, así que sólo dejó que el Gryffindor lo golpeara hasta cansarse.

Después de varios golpes Harry sentía dolor en los nudillos, y el rubio en su hermosa cara.

-¡NO VALES LA PENA! -gritó Harry levantándose y dejando al Slytherin tirado en el suelo- ¡Te lo advierto!... Aléjate de Hermione o le diré lo que eres...

Dicho eso se fue a su sala común.

(DESDE LA VISTA DE DRACO)

Todo mi rostro me dolía... pero me dolía más el hecho de que si me volvía a acercar a Hermione, Potter le iba a contar de mi marca. 

No podía levantarme, me dolía todo... duré tirado lo que me parecieron varios minutos, hasta que mi buen amigo Blaise apareció gritando:

-¡¿Que rayos te pasó, Draco?! 

-Potter... lo sabe... marca -logré decir adolorido.

-¿Potter se enteró que tienes la marca tenebrosa? -se sorprendió Blaise.

-Ajaamm -gruñí disgustado.

Amablemente me ayudó a levantarme y juntos nos dirigimos a la enfermería, me sentí como un desdichado.

-Draco, te ves horrible, estas sangrando por toda la cara -se quejó Blaise.

A mitad de las escaleras, nos encontramos a la profesora McGonagall acompañada de mi padrino, los dos con cara de preocupación.

-¿Se puede saber que le ocurrió al joven Malfoy, Zabini? -preguntó Snape.

-¿Que ocurrió? -preguntó McGonagall más aterrada.

-Bueno... es que él... 

-Me caí -lo interrumpí rápidamente-, me caí... de las escaleras profesora... McGonagall, y caí de... cara.

-Ya veo... -susurró la profesora.

Snape me acusó con la mirada, sabía que mentía pero no dijo nada.

-Joven Malfoy... lo estaba buscando, y la verdad hay algo que debo decirle urgentemente -confesó preocupada McGonagall.

-Minerva... creo que sería poco prudente decírselo al joven Malfoy en semejante estado -advirtió Snape.

-Es que esto no puede esperar -comentó con seriedad la directora.

-Si... si algo sucede quiero saberlo -murmuré apenas audible.

-Su madre ya fue informada... debe partir para ir con ella lo más pronto posible... Lo que sucede es que... me acaba de llegar una carta de Azkaban... su padre ha escapado esta noche... -confesó al fin, haciendo que se me helara la sangre, y que cada parte de mi ser se inundara de terror...