Aprendiendo a amarte — capítulo 23
-Entonces, joven Malfoy, por ser el suyo un caso especial, no tendrá problema alguno con ninguna materia, todos los profesores y yo hemos analizado muy bien su caso y al ver que después de su ausencia, usted ha cumplido con sus deberes y ha estado al corriente, no tiene usted de que preocuparse -concluyó McGonagall después de una larga conversación con Draco que duró toda la mañana de ese día.
-Eso quiere decir, que cuando vuelva ¿No tendré ningún problema? -preguntó el rubio.
-Pues... yo... Joven Malfoy... si usted volviera...
-¿¡A qué se refiere con "Si usted volviera"!? -quiso saber Draco interrumpiendo a McGonagall.
-Debido a la situación por la que esta pasando, no creo muy conveniente que se reintegre al alumnado -confesó la anciana profesora.
-¿¡Que!? -se alteró el rubio.
-Como escuchó, es por su propia seguridad -aseguró ella.
-¡No lo acepto!, tengo que regresar... ¿Qué pasará con mi preparación?, ¿Con el Quidditch?, ¿Con Her....?, ¡Con todo!, Profesora, esto no es justo -se quejaba nervioso el chico.
-Su preparación la seguirá recibiendo en casa, y respecto al Quidditch, tengo buenas noticias para usted.
-¡Sorpréndame! -la retó con amargura el chico.
-Después de haber tenido una larga platica con el ministro, y debido a sus increíbles habilidades en este deporte, podrá usted acudir a los entrenamientos del equipo de Slytherin, ademas... lo cierto es que el equipo sin usted como capitán, es un desastre -dijo sonriendo la directora.
-¿Habla usted enserio? -preguntó incrédulo su alumno.
-Si, han dado permiso de que usted venga aquí a diario por vía red flu. Practicará 2 horas diarias y luego debe volver a su casa, por su seguridad.
-Gracias... -es todo lo que pudo decir el chico, no cabía de la alegría.
-Por cierto, el joven Zabini me informó que debe recoger unas cosas que dejó en su cuarto.
-Emm.. si, es verdad -respondió él.
-Bueno no tarde mucho, no llame mucho la atención, recuerde que debe volver pronto a su casa -advirtió McGonagall.
-Entonces... ¿Si puedo ir? -preguntó Draco tratando de ocultar su emoción.
Como toda respuesta, la profesora extendió el brazo indicándole al rubio la salida.
Con pasos decididos y largos, el hermoso ojigris se apresuró a ejecutar el plan que tenía en mente desde la noche anterior.
(DESDE LA VISTA DE HERMIONE)
-¡Aléjate Ron! -grité harta de escucharlo.
-Hermione... ya te pedí perdón muchas veces, ¿Crees que alguna vez podrás perdonarme? -repitió por tercera vez colmando mi paciencia.
-¡No lo sé!, te propasaste conmigo, y atacaste a ... -me interrumpí a mi misma pues pronunciar su nombre me dañaba-, ¡No importa!, sabes muy bien lo que hiciste Ron, ¡Dame más tiempo!, no es tan fácil, ahora por favor... Sólo... Sólo déjame tranquila.
Me alejé de él lo más rápido posible. Me había abordado en un pasillo, como siempre desde lo ocurrido en... aquella noche.
Al ir caminando no pude evitar pensar en esa maravillosa noche... en ese maravilloso día, y ahora lo que me abordó... fue la tristeza.
En los pasillos... todos me miraban y susurraban cosas sobre mi, como lo habían estado haciendo en los últimos dos meses y medio.
Había aprendido a aislarme, pues prefería estar sola y no amargarle el tiempo a los demás.
-Hola Hermione -me dijo una voz cantarina y soñadora.
-Hola Luna -contesté automáticamente.
-Disculpa si interrumpo tus pensamientos tristes, pero... ¿Has visto a Blaise?, lo he estado buscando por todos lados y no lo encuentro, es más difícil de encontrar que unos Torposoplos sin mis lentes especiales.
-No Luna, no lo he visto, lo siento -contesté con un suspiro.
-No importa, el vendrá a mi.
-¿Cómo sabes eso? -pregunté curiosa.
-Porque siempre encuentro lo que busco... -respondió con sencillez.
Estaba a punto de alejarse, cuando susurró misteriosamente:
-Además... Recuerda que las cosas que perdemos siempre acaban viniendo a nosotros... Tal vez no de la manera en que nos gustaría... Pero siempre vuelven...
En ese momento deseé que ese famoso dicho de Luna se hiciera realidad, me di la vuelta para sonreírle un poco, pero ya se había ido. Traté de alcanzarla, pero dio vuelta en la esquina de un pasillo y yo seguí caminando sin rumbo.
-¿Draco? -susurraron mis labios al ver a una cabellera rubia perdiéndose entre un grupo de alumnos que bajaban las escaleras.
Corrí, después de tanto tiempo de movimientos pasivos y automáticos... simplemente corrí.
Bajé las escaleras... no lo encontré, seguí buscándolo... nada.
-Disculpa -dije desesperada a un alumno de Slytherin de cuarto año- ¿No has visto pasar por aquí a Draco Malfoy?.
-Mm... ¿Granger, verdad? -se limitó a decir con voz arrogante.
-Si, soy yo -contesté rápidamente e irritada- ¿Lo has visto?.
-No, claro que no, ¿Cómo iba a verlo?, lleva dos meses sin asistir a Hogwarts porque su padre es un prófugo de Azkaban -respondió torciendo sus pobladas cejas.
Le lancé una mirada fulminante y lo esquivé lo más rápido que pude.
Volteé de un lado a otro sin tener suerte... ¿Sería un truco más que me jugaba mi mente?.
Suspiré conteniendo una lágrima y me di la media vuelta para irme de ahí.
-¿Hermione Granger? -susurró un niño de Slytherin como de primero o segundo año.
-Si. ¿Se te ofrece algo? -pregunté medio aturdida.
-Toma -murmuró dándome un pergamino doblado por la mitad- Un muchacho me dijo que te diera esto.
Tomé la nota y en ella se leía:
Hermione
Te espero al lado del lago en 15 minutos, necesitamos hablar.
No estaba firmada.
-Disculpa, ¿Quién te dio esto para mi? -pregunté con urgencia.
-Un chico de mi casa, grande, no sé de qué año era, pero ya era mayor -contestó con inocencia.
-¿Cómo era él? -quise saber con desesperación.
-Era alto, emm... creo que bien parecido, no lo vi por mucho tiempo porque me asustó un poco -dijo el pequeño.
A pesar de que la nota decía 15 minutos, no me importó... corrí al lago, tenía una corazonada de que vería a Draco... lo presentía a pesar de que en mi interior una parte mi pensaba que estaba loca por completo...
(DESDE LA VISTA DE DRACO)
-Entonces... ¿Estas seguro de que funcionará por una hora? -pregunté a mi fiel amigo Blaise cuando estaba colocando un par de cabellos suyos en una taza con poción multijugos.
-Pues... De cuarenta y cinco minutos a una hora.
-Genial... no sé el tiempo exacto -me quejé... nervioso.
Había corrido desde la oficina de McGonagall hasta la sala común de Slytherin, me urgía ver a Hermione.
-No te preocupes, todo saldrá bien -me aconsejó.
-Bueno... a tu salud -dije elevando la taza.
El sabor a Blaise era un poco más agradable que los sabores que había tenido que probar de otras personas a lo largo de mi vida.
Al terminarme la última gota de esa espesa poción, comencé a sentir la extraña sensación del cambio.
Tras lo que me parecieron horas de espera vi mis manos idénticas a las de Blaise.
-¿Qué tal? -pregunté con la ceja fruncida.
-¡Que locura! -exclamó Blaise mirándome de arriba a abajo.
-¿Qué tanto me vez?, Sólo soy igual que tu...
-Como si esto pasara a diario -comentó con sarcasmo.
-Bueno, entonces... repasemos el plan -dije ignorando su comentario-, Veo a Hermione, estoy con ella un rato, regreso aquí para cambiarme, y me voy... Es bastante sencillo, ¿Qué podría salir mal?.
-La mayoría de las veces, cuando alguien dice eso algo sale mal, Draco -siguió Blaise con su sarcasmo.
Ser él si que era una sensación rarísima.
-Bueno, ya no puedo esperar más -dije.
Caminé a la salida de la habitación cuando el se puso frente a mi para impedirme el paso.
-¿¡Y ahora qué!? -me quejé impaciente, moría por ver a mi Hermione.
-Recuerda que eres yo... ¡No debes besarla!, abrazarla, acariciarla ni nada parecido... debes tratar de caminar, actuar y hablar como yo, no debes levantar sospechas -me advirtió con exceso de seriedad.
Me ardía no poder ni siquiera tocar a MI Hermione, la amaba y lo cierto era que tenerla tan cerca sin poder tocarla era una tortura.
-Si no queda de otra... -gruñí apretando los dientes.
Salí del cuarto tratando de imitar los pasos y la actitud de Blaise -lo que admito que no resultaba difícil, pero me sentía torpe haciéndolo-.
Iba subiendo las escaleras cuando Lunática apareció y se le ocurrió correr y abrazarme.
Yo no supe como reaccionar, ni si Blaise permitiría este tipo de acercamientos por parte de la chica... Después de todo estaba fingiendo ser él y tenía que hacerlo lo mejor posible.
Me quedé rígido, sin decir ni una palabra por miedo a arruinar el plan.
-Te estaba buscando, Blaise -dijo con su soñadora y a veces irritante voz.
Mi mente estaba en blanco... ¿Qué diría Blaise?.
-Estem... ¿Ah sí? -pregunté tratando de sonar casual.
-Si, así es -respondió mirándome mucho a los ojos-. Iba a preguntarte... ¿Hasta cuando dejarás de evadir a Hermione?, la pobre esta destrozada por Draco, al menos dile donde esta...
¿Destrozada?... ya me lo imaginaba, pero es que yo mismo me había encargado de hacer que Blaise no dijera nada sobre mi a nadie, y menos a Hermione, por su propio bien.
-No... no puedo decirlo -contesté imitando los modos de Blaise.
-Ajam... lo imaginé... Y dime... ¿Porqué actúas tan extraño?... ¿Acaso los Torposoplos se te han metido a la cabeza?, pareces confundido -dijo con ese tono de voz tan característico de ella.
-¿Torpo...?, No... ¡para nada!, estoy bien -me corregí rápidamente pues imagine que de seguro Blaise estaba muy familiarizado con ese tipo de palabras de las que yo no tenía ni idea de lo que significaban.
-Sólo digo que... actúas extraño -comentó mirándome demasiado a los ojos.
¡Mira quien habla!, pensé con ironía.
-No es así, quien esta actuando extraña eres tú, Lunatic... Luna -volví a corregirme de inmediato-. Emm... Ahora si me permites, debo irme, tengo cosas que hacer.
Me alejé sólo unos pasos cuando ella se acercó de nuevo a mi y me sonrió, pasó su dedo indice por el puente de mi nariz.... idéntica a la de Blaise, y yo me estremecí ante su contacto con los ojos abiertos como platos...
¿¡Permitiría Blaise esto!?, pensé casi con la boca abierta.
Al ver mi reacción ladeó su cabeza al más puro estilo infantil, y parpadeó varias veces muy pensativa.
-Disculpa... ¿Podrías decirme quien eres, por favor? -preguntó como si hablara de cual era el clima de ese día, haciendo que se me congelara la saliva en la garganta.
-¿De que hablas? -dije extrañado tratando de sonar al cien por ciento como mi amigo.
-Sólo quería saber... Si podrías decirme quien eres, y donde esta Blaise, por favor -al ver que no contestaba prosiguió-. El no actúa tan extraño como lo acabas de hace tu... No correspondiste a mi abrazo... su mirada es mucho más cálida que la tuya, él no me llamaría "Lunática", y sé lo mucho que le encanta que acaricie el puente de su nariz... Tanto que hasta cierra los ojos y sonríe cada vez que lo hago... Podrás lucir idéntico a él, pero tú no eres Blaise... -terminó de decirme con una mirada tranquila... pero segura.