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Aprendiendo a amarte — capítulo 24

-Yo... No sé de que estas hablando, Luna -comentó Draco tratando de sonar tranquilo.

La rubia estaba observándolo de pies a cabeza... Sus ojos veían a Blaise, pero su corazón veía a un completo extraño, lo sentía, quien estaba frente a ella no era el chico que ella deseaba ver.

-Tranquilo -susurraron sus rosados e infantiles labios-, no voy a hacerte ningún daño, ni te voy a delatar, sólo quiero que me digas, ¿Dónde está Blaise? -terminó de decir con voz cantarina.

Draco estaba muy preocupado, no sabía que hacer, le urgía ver a su castaña y no sabía por cuanto tiempo iba a seguir haciendo efecto la poción, así que simplemente contestó:

-Mira Luna... No tengo tiempo para esto, él está en su habitación, pero no saldrá de ahí hasta que yo me esfume de aquí -respondió velozmente.

-Entonces apresurate -contestó ella sonriendo-, o si no llegarás tarde a tu destino, fue un gusto verte... Ya sabes, después de tanto tiempo -terminó de decir misteriosamente mientras le guiñaba un ojo y se alejaba con saltos muy infantiles por el pasillo.

A Draco esa chica siempre le había parecido atolondrada, distraída e increíblemente loca. No cabía duda de que la había juzgado demasiado pronto, pues era muy intuitiva, inteligente y por más raro que pareciera... Sabía exactamente de lo que hablaba. Con sólo unos minutos lo había reconocido, debía conocer muy bien a Blaise... Pero, ¿Por qué?... ¿Que había entre ellos?. Su amigo no le había comentado nada aún, después tendría que averiguarlo.

Lo que más le importaba era ver a su castaña inmediatamente.

Se apresuró, esquivó a medio colegio y al estar a punto de salir del castillo recordó que Blaise le había advertido que tenía prohibido besar a la castaña, abrazarla o mostrarse cariñoso o anhelante con ella. 

Eso lo desanimó un poco pero supo que era lo mejor.

Se fue acercando cada vez más a su destino, hasta que... La vio.

A sus ojos era como ver a un ángel.

La veía... Se veía tan hermosa junto al lago. Los rayos de luz se reflejaban en su rostro, y eso a su parecer la hacía lucir como una Diosa.

Iba sin maquillaje, su pelo sujetado en una coleta, tenía los ojos algo rojos y sus labios resecos. Incluso había bajado de peso... Se notaba pensativa y algo impaciente.

Estaba de perfil, sentada a la orilla del lago, Draco sabía que no tenía mucho tiempo, así que se acercó.

-Hola, Hermione -habló Draco imitando a un Blaise muy formal.

-No... ¿Bl-Blaise? -tartamudeó ella con la voz quebrada, y repentinamente rompió en llanto.

Draco sabía que no debía, pero se puso de rodillas junto a ella y la abrazó.

-¿Qué sucede? -preguntó preocupado. No tenía ni idea de porqué la chica había reaccionado así.

-¡Oh, Blaise!... Soy tan tonta, creí que... que a quien vería aquí, sería a Draco -respondió hecha un mar de lágrimas.

Draco se quedó helado... ¿Porqué la chica creía eso?.

-Y... ¿Qué... te hizo pensar eso -preguntó nervioso.

La tenía tan cerca... Olía su dulce aroma... y no podía gritarle que él era Draco... que la amaba y que estaba ahí por ella.

-Es que... Vas a creer que estoy loca, pero... Hoy me pareció verlo correr por las escaleras y las mazmorras... Y luego me entregaron un nota de que viniera al lago, y nosotros siempre nos reuníamos aquí... Y ¿Sabes?, no he venido aquí desde que... desde.... ¡Oh Blaise!... Es que ya no soporto estar así -respondió la chica entre sollozos.

El rubio -Ahora en el cuerpo de su moreno amigo- se sentía como un idiota, debió tener más cuidado... Y que insensible se sentía, ¿Cómo se le había ocurrido citarla junto al lago?

-Lo siento, no debí citarte aquí -dijo el Slytherin mirándola a los ojos con ganas de llorar también.

La chica estaba extrañada... por un segundo le pareció haber percibido algo de la esencia de Draco en la mirada de Blaise.

-No es tu culpa... Yo, vine aquí esperando saber de Draco... Fue mi culpa, por ilusa, por inocente y estúpida -murmuró con desencanto.

Draco no podía evitar sentirse a morir al escucharla así.

-No... No digas eso, yo... he venido a darte noticias de él -dijo para evitar que Hermione se pusiera más triste. Aunque sabía muy bien que no debía hacerlo, se suponía que no debía decirle nada, pero es que tenía que comunicarle algo sobre él mismo para que la chica no se pusiera peor.

-Es... ¿¡Es enserio!?, ¿Después de tanto tiempo? -preguntó Hermione limpiándose las lágrimas con desesperación.

-Emm... si, es verdad -afirmó Draco pensando en qué iba a decirle sobre él mismo.

-¡Que alegría Blaise! -dijo la chica sonriendo, aún con vestigios de lágrimas en sus mejillas.

-Bueno... pues... -titubeó Draco al no saber que decir.

-¿Qué sucede?, ¿Cómo está él?... ¿Has hablado de mi con él?... ¡Por favor, Blaise!, ¡Dime todo lo que sepas!, ¡Esta espera está matándome! -exigía la castaña con impaciencia.

-Pu-pu-Pues... Pues hablé con él, me dijo que ha recibido cada una de tus cartas... Pero que no ha podido responderlas, que es lo mejor. Como te has estado imaginando, él se encuentra en su casa... en la mansión, el ministerio ha decidido que es lo mejor para él y para su madre... Ya sabes, porque su padre sigue suelto, y hace poco fue visto en un pueblo cercano a donde vive Draco, y ahora está armado...

-¡QUE HORROR! -gritó la chica cubriéndose la boca con sus manos.

-Si, él está muy preocupado por su madre -susurró con tristeza.

-Pero, su padre no les haría daño, ¿O si? -se cuestionó la chica.

-Lo cierto es que: Azkaban lo desquició -murmuró Draco-Blaise con la voz algo quebrada.

-Sólo... sólo espero que él este bien -comentó Hermione con un nudo en la garganta.

-Lo está, pero... te extraña...

-¿Te lo dijo? -preguntó Hermione con ilusión.

-Si, y no sólo eso... Me dijo que te dijera... Que aunque nunca te lo ha dicho con todas sus letras... Que te ama -comentaba Draco con un nudo en la garganta mientras la castaña lagrimeaba en silencio-. Que no existe nadie como tu, que ni por un segundo ha dejado de pensar en ti en todo este tiempo. Que cada minuto lejos de ti le hiela el alma... Jamás podrá amar a nadie que no seas tú... Muere por besarte, aunque en estos momentos le resulte imposible -murmuraba observando sus labios disimuladamente y con anhelo-. Se le desgarra el corazón cada vez que respira y tu no estas... También me dijo que se cae en pedazos cuando ve los rastros de lágrimas en las cartas que le envías. Que si no te contesta es por tu bien, porque te ama demasiado como para involucrarte... Que... Que lo verás pronto -comentaba con la voz temblorosa-, que no te preocupes... Que él te siente cerca a pesar de la distancia. Está igual de consumido que tú. No vive si no estas cerca... Que si no muere es sólo porque espera la ocasión en la que pueda verte... Y besarte también. Me dijo que aunque espera volver a verte... Y seguirte amando a cada segundo, lo mejor para tu alma pura es que no se corrompa con su cercanía... Que a pesar que lo que pasa no es su culpa, que no te quiere lastimar involucrándote... Simple y sencillamente que te ama... Y que espera poder decírtelo en persona alguna vez...

Al terminar de hablar... El chico comenzó a ver nublado debido a las muchas lágrimas que luchaba por contener.

Hermione no tenía palabras, y simplemente derramaba lágrimas de manera automática.

-Lo extraño tanto... lo amo -susurró.

Draco puso su mano en el hombro de la chica como señal de apoyo, estaba apunto de abrazarla, pero... Notó cómo la piel morena de Blaise se iba convirtiendo poco a poco en su piel pálida. La poción estaba dejando de hacer efecto.

-Debo irme -dijo de pronto poniéndose de pie.

-Pero... Blaise, yo... 

-Tengo cosas que hacer -interrumpió el chico, y antes de que la chica pudiera decir algo más se encaminó al castillo.

-¡Gracias! -gritó ella llorando desde el lago.

El Slytherin sólo corrió, tenía miedo de transformarse en él de nuevo, a la vista de todos. Iba llorando, y sentía el corazón atorado en la garganta...


-No comprendo Ginny -decía Harry preocupado, sentado en un sillón en la sala común.

-¿El qué, Corazón? -preguntó la novia del chico, acurrucada a su lado.

-No te encontraba hace un momento, y revisé el mapa del merodeador... Y... Apareció el nombre de Draco Malfoy caminando de los jardines a las mazmorras -dijo confundido.

-Pero... Eso no puede ser Harry, debió ser un error -comentó Ginny extrañada.

-No, Ginny. El mapa nunca se equivoca -negaba Harry entornando los ojos-. Y eso no es lo peor, ese punto con su nombre estaba muy cerca del nombre de Hermione, que casualmente se encontraba en el lago después de todo este tiempo sin haber ido por allá ni una sola vez.

-Eso si que es extraño -respondió Ginny.

Después de varios minutos de conversación, Harry y Ginny empezaron un pequeño debate sobre qué era lo mejor para la castaña.

-Creo que... Es tiempo de que se lo digas todo, Harry. De que le digas de lo que te enteraste aquella noche de la fiesta -susurró Ginny poniéndose muy seria.

-¿Te refieres al enorme y asqueroso defecto de Malfoy?, no sé si deba decírselo -murmuró él.

-¡Harry!, ¡Date cuenta de que ella no puede estar sufriendo más de lo que ya está sufriendo ahora!, ella... Aunque yo no quiera ni tu tampoco... Tiene derecho a saberlo -exclamó la pelirroja alterada y con preocupación.

Escucharon un ruido que provenía de la entrada a la sala, y los dos voltearon con rapidez.

-¿Enorme y asqueroso defecto de Draco?... Ginny tiene razón, Harry... Si hay algo mal con Draco tengo derecho a saberlo... -murmuró la castaña un poco enojada, entrando a la sala común con los ojos hinchados de tanto llorar.

-Hermione... Yo...

-¡Tu nada!, ¡Eres mi mejor amigo y todo este tiempo me has visto sufrir y te has quedado callado! -exclamó con dolor la castaña.

-No es así... ¡Deacuerdo, te lo diré!... ¡Pero quiero que sepas que si lo oculté tanto tiempo fue por tu bien! -le advirtió Harry con seriedad.

-¡Dímelo! -exigió ella.

Estaba enojada... Quería saber lo que su amigo estaba ocultando con tanta fiereza... Lo que llevaba ocultándole tanto tiempo sobre Draco... Sobre SU Draco. Se acercó a su amigo, se posó frente a él... Y vio cómo se martirizaba buscando la mejor forma de decirle toda la verdad...

-¡Sólo dímelo! -exclamó la chica.

-Primero dime tú... ¿Qué hacía Draco Malfoy aquí? -preguntó algo irritado.

-¿De qué rayos estás hablado Harry? -preguntó confundida la chica.

-Lo he visto en el mapa, dos veces. En las mazmorras, y caminando del lago hasta las mazmorras de nuevo... Y en la segunda ocasión vi su nombre frente al tuyo -explico con algo de preocupación y disgusto.

La castaña no podía creer lo que escuchaba... Se dejó caer en el sillón con las manos en el rostro.

-Era Blaise... -respondió en un susurro desgarrador.

-¿Era Blaise? -preguntaron incrédulos Harry y Ginny a la vez.

-¡DRACO... ERA BLAISE! -gritó la chica a todo pulmón-. ¡Y AHORA QUIERO QUE ME CUENTES TODA LA VERDAD, PORQUE ESTOY CANSADA DE SENTIRME ENGAÑADA POR LAS PERSONAS QUE QUIERO! -terminó de decir con rabia Hermione, mientras miraba a Harry a los ojos, esperando que le pudiera ... decir la verdad...