Aprendiendo a amarte — capítulo 3
Al salir del despacho Ron y Hermione se dirigían a la sala común de Gryffindor tomados de la mano, cuando Malfoy se acercó con Parkinson atrás.
-Granger, debemos hablar sobre la decisión de McGonagall- dijo Draco.
-Draquito querido, te espero en la sala común- dijo Pansy.
-No te molestes, mejor vete a dormir, y si puedes quédate así todo el año- comentó él cruelmente, y arrastrando las palabras.
Al decir esto, Pansy se fue corriendo entre sollozos.
-mmm.. dime Malfoy, ¿que es lo que quieres?- dijo Hermione algo confundida por lo que acababa observar.
-Si no te molesta quisiera hablar sin Weasley aquí- contestó mirando incómodamente a Ron como si tuviera algún tipo de enfermedad contagiosa.
-Eso quisieras, pero no será así, ella es mi novia y la espero, debes estar loco si crees que dejaría sola a Hermione contigo- dijo Ron desafiante.
-Mira sabandija Weasley la misma McGonagall a dicho que Granger se tenia que poner de acuerdo conmigo, así que durante estas semanas de preparación de la fiesta no estaré dispuesto a lidiar con tus celos enfermizos, aparte, ¿Que crees tu que le quiera hacer yo a Granger?- comentó irritado y con tono burlón.
-Y no te parece que tienes bastante tiempo para eso, la misma McGonagall también fue la que dijo que los preparativos empezarían la semana que viene ¿porque precisamente ahora que es de noche quieres hablar con ella?, yo mejor creo que...- Pero fue interrumpido.
-Ron, aprecio que te preocupes por mi, pero yo se cuidarme sola, no me hará nada, y si lo intenta sabes que no se lo permitiré- dijo mientras soltaba su mano y se ponía al lado de Malfoy.
-De acuerdo, te espero en la sala común- dijo con un tono de voz enojado mientras caminaba torpemente por el pasillo.
Cuando Ron se hubo alejado...
-Si que es posesivo ese Weasley, yo que tú, la pensaba dos veces antes de seguir atada a alguien así, a esa comadreja- dijo el rubio soltando una carcajada que no se molesto en disimular.
-Mira quién habla, Huróncito- contestó Hermione sarcásticamente -El que le dice a su novia que se quede dormida todo el año, la rechaza y se comporta como un patán con ella-
-Deberías tratar de informarte mejor antes de hacer un comentario tan estúpido como ese querida impura... Pansy y yo ya no somos nada- le dijo secamente mirándola con desprecio.
-Pues vaya.. no lo sabia, ¿pasó algo malo? ¿Se dio cuenta ya de que eres venenoso? Serpiente- comentó ella con enojo.
-Granger!! Como si fueras de las personas a las que les contaría sobre mi vida, inmunda- dijo mientras la miraba a los ojos con mirada arrogante.
-Bueno.. ¿que es lo que quieres?, ¿solo me hablaste para insultarme?- le preguntó Hermione fastidiada.
-Jajaja por favor, ni que fueras tan importante, a demás eso lo puedo hacer cuando yo lo quiera- dijo arrogantemente el chico.
-¡Bueno, pues no tengo toda la noche!- exclamó furiosa ella.
-Granger como tengo que entrenar Quidditch y debido a que soy el capitán no dispongo de demasiado tiempo para organizar lo de la fiesta, así que mañana que tenga los horarios te comunicaré cuando esté libre para poder planearla sin que esto intervenga con mis entrenamientos u otras actividades- comentó de una manera seria.
-De acuerdo, y aunque los preparativos comiencen en una semana me vendría bien saber cuando tendrás horas libres, así estaré preparada-
-Te daré una copia de mis horarios sangr...Granger así será mas sencillo- dijo él.
-Bien, ahora si eso era todo, yo debo irme ya- dijo mientras se alejaba hacia las escaleras
-Ron debe preguntarse porque estoy tardando tanto y no quisiera que.... aahhhhhhh!- gritó derrepente la chica... había tropezado con un escalón retrocediendo el poco camino de escalones que había recorrido, estaba tendida en el suelo mientras se doblaba adolorida y sujetaba su tobillo.
Draco sintió un impulso inmediato de ir a ayudarla, corrió a donde ella estaba, sin saber porque sintió una gran preocupación, esa chica nunca fue mucho de su agrado, pero sin embargo verla allí herida hizo que el temiera por su bienestar.
-Granger, que torpe eres ¿te encuentras bien?- expresó algo preocupado, pero tratando de no demostrarlo demasiado.
-Auch!..pues.. bueno, si tu definición de bien es verme tirada en las escaleras casi llorando por el dolor que me esta provocando mi tobillo en este momento, si, estoy de maravilla- dijo con un tono cargado de sarcasmo.
No podía ser, aún herida no podía dejar de ser tan odiosa, fue lo que pensó Draco al verla allí, después se agacho a su lado.
-Torpe, eres odiosa Granger...examinaré el tobillo- fue lo que dijo.
-¿Ahora eres Médico?- dijo la castaña mientras trataba de sentarse.
-¿Te refieres a esos muggles que cortan a la gente y la atraviesan con todo tipo de objetos cortantes?, ... No, pero mi abuela era sanadora, y sé un poco de estas cosas- concluyó él.
-No sabía que una serpiente pudiera aprender a ser sanador- se intentó burlar Hermione tratando de ocultar una mueca de dolor.
Draco hizo caso omiso a su último comentario y en ese momento tomó el pie de Hermione con delicadeza, retiro su zapato, lo cual hizo que ella hiciera una mueca de dolor, después retiro la calceta que se había roto a causa de la caída.. Tenia un piecito!, muy pequeño, limpio, suave y con las uñas pintadas de un tono rosa pastel...
Tomó el tobillo y lo apretó un poco, luego la miró a los ojos y le preguntó:
-¿Duele cuando hago esto?-preguntó.
-Pues, a decir verdad no mucho- contestó un poco aliviada.
-¿Y esto?- preguntó él colocando su dedo gordo sobre su tobillo y aplicando un poco de fuerza.
-¡Auch!, Eso si dolió bastante- se sinceró ella con cara de angustia, viendo un poco de sangre recorrer su delicado pie, se había raspado con los escalones cuando caía.
-Ya está, Iremos con Madame Pomfrey, no se ve nada bien, probablemente sea una fractura Granger, intenta levantarte haber si puedes- dijo.
Y en un fallido intento por ponerse de pie, volvió a quedar justo en el suelo.
-Es inútil- confesó abatida.
-Ya se que eres inútil jajaja... deacuerdo, entonces yo te ayudaré- dijo Malfoy burlonamente.
Le tendió la mano, ella la tomó sorprendida por el gesto de querer ayudarla, y con su pie sano fue apoyandose hasta quedar de pie frente a el.
Era la primera vez que sujetaba la mano de Malfoy, en realidad, era la primera vez que lo tenía tan cerca, miró sus ojos grises, eran hermosos, con algo de rencor, pero demostraban seguridad, pensó Hermione, y su mano era tan fría...
El la había jalado hacia si mismo con tanta fuerza que quedaron a pocos centímetros de distancia, y es que no se imaginaba lo ligera que era.
'Pero si tiene una piel tan suave' pensaron al mismo tiempo, aún seguían sujetados de la manos.
-Vamos a la enfermería- dijo mientras se colocaba el brazo de ella al rededor de su cuello, para que así ella caminara apoyandose en el, su mano era tan cálida pensó mientras ella se recargaba en él.
-Gracias, pero prefiero ir a mi dormitorio, a decir verdad ya me siento mejor- mintió ella algo asustada porque se encontraba sola de noche con la persona que había considerado como enemigo por tantos años- y recordé que anote un hechizo en un pergamino para desaparecer este tipo de dolores-
-¿Dolores?, ¿Y si no es solo un dolor?, ¿Y si te has fracturado el tobillo Granger?- preguntó el chico -mira, yo se que crees que lo sabes todo porque eres la sabelotodo de Hogwarts, ratoncita de biblioteca, pero quizá esto deba arreglarlo Madame Pomfrey- dijo.
-¡¡Yo no creo saberlo todo!! y de todos modos, no quiero ir a la enfermería, seguro en la mañana estaré mejor, aparte la señora Pomfrey de seguro esta dormida- contestó ella.
-Si insistes... eres una necia y una terca, de todos modos te acompañaré, no puedes ir sola, y considerando cuantas escaleras debes de subir, te facilitaré el viaje Granger- dicho esto, la elevó con facilidad y la cargo en sus brazos como a un bebé.
-¡¡Que te sucede!!!- gritó sorprendida, su enemigo acababa de tomarla en sus brazos.
-Admite que me necesitas Granger- expresó el con arrogancia y burla en su voz.
-¡¡Bajame en este instante!!... preferiría arrastrarme- se quejó asustada al ver como Malfoy se dirigía a subir las escaleras con ella en brazos.
-Creía que eras más lista, si haces eso te tomara toda la noche subir Granger- dijo el con tono burlón colocando el zapato y calceta sobre ella.
La tenía en sus brazos, ella se sorprendió de la facilidad con que el subía las escaleras con ella en brazos, era como si cargara un pergamino, sin duda su perfecta condición le era de mucha ayuda, y al estar en sus brazos no pudo evitar sentir sus musculosos brazos, tantos años de jugar Quidditch habían dejado huella en él, en ese instante un delicioso y reconfortante aroma a menta inundó sus fosas nasales, el perfume de Draco era tan exquisito que no pudo evitar dar un pequeño suspiro.
Era tan... apuesto...pensó... sintiendo un escalofrío al entender que era de Malfoy de quien pensaba eso.
-Bueno ya bájame- pidió ella al estar frente al retrato de la señora Gorda.
-Mejor te dejo en algún sillón de tu sala común, Weasley el comadrejo dijo que te esperaría allí ¿no es así?- dijo riendo.
-No te expreses así de el- contestó, y dirigiéndose a la señora Gorda dijo -La fortuna de la snitch.
-Puedes entrar- dijo la señora Gorda abriendo el retrato -Sin embargo, veo que tú amiguito pertenece a Slytherin, por lo que no me parece correcto que este aquí, y menos a estas horas-
-Si no lo había notado, Dama Gorda, Granger esta herida, solo pasaré a dejarla en algún sillón de la sala común, para así poderme retirarme de una buena vez, que tampoco a mí me agrada la idea de permanecer aquí- expresó el rubio con aires de superioridad, que todavía sostenía a la chica en sus brazos.
-De acuerdo, entren- concluyó la Señora Gorda no muy convencida -Pero no debes demorar en salir.
Sin imaginar lo que estaba ocurriendo adentro y lo que esto provocaría, entraron por el hueco del retrato Draco Malfoy, con Hermione Granger en brazos.