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Aprendiendo a amarte — capítulo 4

Draco tenía en sus brazos a una Gryffindor, no podía creerlo, a una chica que no era de Sangre Pura, aunque, viendola bien, era bastante bonita, sin duda se había hecho un cambio de imagen, despedía un delicioso aroma dulce, Granger no estaba nada mal, era ligera como una pluma, su pelo era muy suave, rizado y castaño, su piel era cálida y muy suave, no concebía la idea de que se conformara con estar con un perdedor como Weasley, siendo que podría haber conseguido a alguien mucho mejor, la observó de reojo mientras iban avanzando a la sala común, tenía unos ojos hermosos, sin duda nunca se había detenido a mirarla detalladamente, o en el menor de los casos a hecharle un rápido vistazo.

-Bien, hemos llegado Granger, espero que hayas disfrutado el viaje,¿donde te pongo?- dijo el rubio en voz baja soltando una risita burlona.

No hubo respuesta.

-Vamos, no tengo toda la noche, solo tienes que elegir un sillón, ¿Que tan difícil es eso?- continúo diciendo de manera burlona y ruda.

Nada.

-Se que soy irresistible y te encantó viajar aquí en mis brazos Granger, pero elige un maldito sillón de una buena vez- comentó el rubio arrogante.

Pero el estaba tan concentrado diciendo burlas y mirando a Hermione en sus brazos que no se había dado cuenta de lo que estaba ocurriendo en la sala común, siguió la mirada de ella, y lo que encontró le produjo una mezcla de asco, confusión y fastidio.

-Puedo explicarlo, por favor, yo.. este.. enserio si me das un minuto yo te lo explicare todo Hermione, cariño no vayas a pensar mal- se excusaba Ronald Weasley.

Al otro lado de la sala, tirados en el piso, junto a la chimenea estaban Ron Weasley y Lavander Brown. Ella recostada descaradamente en el piso, con un short que no dejaba nada a la imaginación y su blusa de tirantes se encontraba en la mano derecha de Ron, solo un diminuto top le cubría la parte de arriba del cuerpo en donde Ron tenía apoyada su mano izquierda; él estaba sin camisa arrodillado arriba de ella, solo en pantalón allí en el suelo con cara de estúpido.

Rápidamente se puso de pie soltando la blusa de Lavander y se puso su camisa velozmente.

-No... no puedo creerlo... NO HAY NADA QUE EXPLICAR, TU Y YO TERMINAMOS- gritó Hermione destrozada y roja del coraje, dejando caer lágrimas sobre sus mejillas, aún desde los brazos de Draco, quien se sorprendió al ver como un perdedor como Weasley conseguía que una chica como Granger llorara por el.

-Pero, yo no he hecho nada malo, debes creerme, esto no significa nada- discutió de manera estúpida.

-Buenas noches RoRo!, después continuamos con lo que quedó pendiente- dijo Lavander subiendo las escaleras a toda velocidad hacia el dormitorio de chicas mientras se iba colocando su blusa lo cual provocó en Draco una mueca de asco.

Hermione al escuchar su comentario rompió en llanto acurrucandose en los brazos de Malfoy.

'Está llorando tanto, se ve tan herida, y todo por esa comadreja' pensaba Malfoy atónito, ni siquiera le importo que su camisa quedara mojada o arrugada el nunca había visto así a Hermione.

-Yo no he hecho nada, déjame que te explique, te suplico que...... ¡espera!.. que hace este idiota cargandote en brazos- dijo al ver como Hermione ocultaba su rostro pegándolo al pecho de Malfoy para que Ron no viera como lloraba -Suelta a mi novia maldito Hurón ¡¡aprovechado!!!- gritó cambiando bruscamente de tema y acercándose a ellos.

-¡¡Yo no soy tu novia Ronald Weasley!!!- gritó Hermione mientras gruesas lagrimas cubrían sus mejillas.

-A MI NO ME VUELVAS A INSULTAR MALDITA SABANDIJA, QUE PUEDE SER LO ULTIMO QUE HAGAS EN TU MISERABLE VIDA!!- gritó Malfoy con la cara llena de odio, mientras Hermione se estremecía en sus brazos al ver como amenazaba a Ron.

-Si que tienes mal gusto comadreja, de Granger pues, diría que es ella la que tiene mal gusto por haber aceptado estar contigo, pero hay que estar ciego para tener algo con esa chica Brown, vas en retroceso sabandija, me produces ¡ASCO! Weasley- se burló Draco mientras lo miraba de arriba a abajo con cara de asco.

-Maldito Hurón, no te atrevas a...- iba diciendo Ron cuando Hermione lo interrumpió:

-Malfoy, yo... tú... ¿me llevarías a la enfermería? por favor, he cambiado de opinión- dijo Hermione aún sollozando y acurrucandose en su pecho.

No podía creer lo que acababa de hacer, Hermione acababa de pedirle a un Malfoy, que la ayudara, no podía caer mas bajo, pensaba ella.

El se sonrojó levemente... daba gracias de que fuera de noche y nadie pudiera notarlo, no sabía como reaccionar, ya que nunca le habían pedido algo de manera tan amable antes, pero al ver a esa sangre suc.... a Granger llorando, en sus brazos, sintió un escalofrío recorrerle todo el cuerpo. 

-Emm... pues yo.. es decir..ya qué... de todos modos no tengo nada más interesante que hacer- dijo él tratando de mostrar indiferencia.

-¿ENFERMERIA? Hermione yo puedo llevarte, ¿que te ha ocurrido? ¿qué te hizo este idiota?, por favor deja que sea yo quien te lleve- suplicó Ron.

-El único idiota en esta habitación eres tu Ronald Weasley, y no quiero que me toques, ME DAS ASCO, no te quiero cerca de mí- dijo con rencor ella mientras lloraba aún más.

Draco se sentía fuera de lugar ahí, no sabía que hacer, normalmente se burlaría, pero ver a Hermione herida y llorando al haber encontrado a Weasley en la sala común con otra chica, no le causaba mucha gracia que digamos, mejor dicho le hacía sentir náuseas.

-Tengo una mejor idea Granger- dijo mientras la colocaba cuidadosamente en el sillón mas cercano que había -Iré con la Señora Pomfrey y le diré lo que ha ocurrido, haber si me da algo para curarte, y yo te lo traeré, ya deja de llorar Granger, es decir, ni que éste intento de comadreja valiera tanto la pena- sugirió impresionado por sus propias palabras.

(Pensamiento de Draco)

'QUE TE SUCEDE?, acabas de hablarle amablemente a esa Granger!, tantos años de insultos y rivalidad no se olvidan tan fácilmente.. aunque bueno, nadie debería llorar por un perdedor como Weasley, ademas yo me propuse cambiar, no quiero acabar como Lucius.'

(Fin del pensamiento)

-¿Qué rayos esta sucediendo aquí?- cuestionó una voz masculina muy conocida por todos.