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Once upon a december — capítulo 3

La cena había sido fabulosa, siempre pasarla en familia era lo mejor y más si tenías la posibilidad de pasarla al lado de los Weasley. Al menos había logrado distraerse de su problema.

Scorpius había estado muy silencioso desde su regreso y no podía culparlo. Suspiró con pesar tenía que ser sincera con él, pero quizás era mejor esperar a mañana, hoy era navidad y ella ya le había hecho pasar un mal rato con su actitud.

Se dirigió a su closet en busca de una pijama, en la mañana no había tenido la oportunidad de revisarlo a conciencia, pero ahora se había encontrado con cada sorpresa que la había dejando con la boca abierta en una perfecta "o".

Su prima se había referido a un conjunto de lencería sexy, pero no solo había eso en ese cajón, tenía con juntos de baby dolls que la habían hecho sonrojarse hasta las raíces. Por supuesto los había refundido en el fondo detrás de todo. «¡Por los fundadores! ¿Qué me pasó por la cabeza cuando compre eso? No… ni siquiera quiero pensar en eso. Merlín ¿Cómo pude usarlos?.»

Cerró los ojos al darse cuenta que era tan tonto cuestionarse eso, después de todo ya se había dado cuenta que tenía una relación en toda la extensión de la palabra con el rubio, y que hacían más que compartir la cama, muestra de ello era que habían amanecido desnudos. Era lógico que ella tuviera ese tipo de ropa, para esas noches divertidas o aquellas en las que quería seducirlo.

─ Esto es demasiado para mi salud mental ─ se llevó las manos al rostro, tratando de tomarse un minuto y alejar todas aquellas imágenes impúdicas que cruzaron por su mente, asqueándola. ¡Merlín! Hace unas horas aún lo detestaba y ni siquiera pensaba en el como hombre, vamos no porque descubriera que llevaban una relación quería decir que iba a desarrollar sentimientos de un minuto a otro por él y tenía que ser precisamente él, quizás esto tenía que ver con el Karma.

Si se había dejado besar por él, pero eso no quería decir nada, más que el hombre no besaba tan mal. Las cosas iban cada vez de mal en peor.

Finalmente encontró un camisón decente junto con su bata, aliviada de haber encontrado algo decoroso entre tantas cosas pecaminosas, se cambió con movimientos mecánicos. Su mente estaba echa un nudo y uno que no podía terminar de desatar.

Caminó hacia el tocador, pensando en Scorpius, el cual se había quedado en su despacho revisando unos pergaminos, aunque ella más bien creía que era que trataba de comprender lo que le estaba sucediendo a su novia y porque actuaba tan indiferente con él.

Después de un largo rato, terminó de cepillar su cabello, observando por el reflejo del espejo la cama vacía.

Se metió bajo las mantas, tratando de conciliar el sueño antes de que él volviera, la idea de compartir la cama con él la tenía hecha un manojo de nervios.

Pasado un rato lo escuchó entrar, moverse en la habitación y finalmente recostarse en la cama. Todo iba muy bien… hasta que sintió como los brazos de él rodeaban su cintura pegándola a su cuerpo, cada fibra de su ser se tensó.

Malfoy depositó un suave beso en su cuello - Dulces sueños, pelirroja - susurró a pesar de que sabía que ella ya se encontraba dormida.

Lily mordió su labio conteniendo un escalofrío, después de unos segundos en los que él no hizo nada más, pudo volver a respirar, no sabía en que momento había dejado de hacerlo, lentamente fue relajándose entre los fuertes brazos del chico, al menos esa noche no ocurría nada.

Después de un rato, escuchó la respiración acompasada de Scorpius cerca de su oído.

«Al menos no ronca. Debo admitir que me agrada un poco, no es tan malo como creí. Y al parecer es un buen novio… aunque no termino de entender cómo termine con él, ¿qué pasó Jagger?.»

Se obligó a dejar de pensar en eso al sentir una horrible punzada señal de que comenzaría a dolerle la cabeza, lo mejor sería dormir; mañana le esperaba un día difícil. Trató de conciliar el sueño pero parecía que Morfeo se negaba a llevarla a su mundo, ligeramente exasperada e irritada se separó de él cuidadosa de no despertarlo, tomó su bata y se dirigió a la cocina quizás un vaso de leche le ayudaría.

Después de conseguir su vaso, caminó hacia la sala donde las luces del árbol de navidad relucían entre la oscuridad.

─ Esta navidad he deseado muchas cosas, pero en toda la vida no había necesitado tanto como hoy que mi deseo se cumpla. No puedo seguir viviendo con Scorpius y mucho menos si no recuerdo nuestra relación.

─ ¿Qué quieres decir con que no recuerdas nuestra relación? ─ la voz de Malfoy resonó por toda la habitación. La pelirroja cerró sus ojos afligida, no se suponía que debía enterarse de esa forma tan cruda.

Ella ladeó su rostro enfrentándolo, notando la frialdad en sus pupilas plateadas. Tomó aliento con fuerza, tratando de encontrar el valor y las palabras para confesarle que no recordaba su relación.

─ Lily.

─ E-esta mañana cuando desperté, pensé que me encontraba en la navidad de 2026, que presentaría esa noche a mi novio Jagger ─ notó como él se tensaba, y el desconcierto bañaba su rostro ─. Yo… no recuerdo estos dos años que he estado contigo.

Un incomodo silenció cubrió el lugar, las miradas viajaban del uno a otro. Lily trató de controlarse, lo último que le faltaba era soltarse a llorar frente a Malfoy, de pronto sintió como unos brazos la rodeaban protectoramente.

─ No llores, debiste decírmelo.

─ ¿M-me crees? ─ alzó sus ojos acuosos, mirándolo con esperanza.

─ No hay razón para que no lo haga, nunca me has mentido ─ limpió con sus dedos las gotas cristalinas. La tomó de la mano guiándola al sillón cercano ─. Necesito que me digas si soy lo único que no recuerdas.

Malfoy, era sanador y nunca había escuchado hablar de algo parecido. Lily no había sufrido ningún accidente que provocara la perdida parcial de su memoria.

Potter se acurrucó en el sofá acercándose las rodillas al mentón ─ No recuerdo nada - soltó con suplicio.

Scorpius la miró consternado, sintiendo como su corazón se iba al fondo de su estómago y un vacio iba creciendo en su pecho, pero no era momento para pensar en él, su novia realmente la estaba pasando mal y lo necesitaba.

─ No sé qué te ocurre, pero encontrare la forma de solucionarlo ─ prometió con un deje desesperación, besando su frente.

─ Eso puede llevar mucho tiempo y no es justo para ti, quizás yo no…

Cabeceó negando, mientras las yemas de sus dedos acariciaban sus labios, impidiéndole seguir, con aquello que sería más que doloroso.

─ No lo digas, vas a recordar. No sé cuanto tiempo nos lleve lograr que lo hagas, pero si es necesario te volveré a conquistar.

Lily sintió un vuelco en su corazón, cuando sus miradas se encontraron, sólo vio paciencia y una leve sonrisa llena de tristeza. Él tomó su mano y se la besó.

─ ¿Me contaras cómo es nuestra relación? - preguntó después de unos minutos.

─ Haré algo mejor que eso, te dejare que veas mis recuerdos en un pensadero.

─ ¿De verdad harías eso? ─ preguntó asombrada.

─ Eso y todo lo necesario. Solo confía en mi ─ pidió entrelazando sus manos ─, por ahora es mejor que vayamos a dormir ─ la cara de Lily se tornó tan roja como su melena ─. Tranquila, no te voy a obligar a compartir la cama conmigo ─ pausó notando como el alivio bañaba su rostro ─ pero si tú lo prefieres… ─ pronunció seductor, notando como el rubor se intensificaba haciendo relucir las pecas de su nariz.

─ No, es decir...

─ Esta bien ─ minimizó aunque echaría de menos sentirla a su lado. Un latigazo de dolor atravesó su corazón, trató de ocultarlo pero sabía que ese sutil dolor lo acompañaría durante mucho tiempo, de ahora en adelante.

Caminaron por el pasillo hacia los dormitorios en silencio, Lily se sentía más tranquila ahora que él estaba enterado de todo, además de que agradecía infinitamente que le hubiese creído, no cualquiera lo hubiese hecho, ella sonaba como una loca.

No era tonta para no darse cuenta que aunque él fingiera estar bien, lo había lastimado solo bastaba con ver el atisbo de tristeza en sus pupilas plateadas que lo delataban aunque su mascara de frialdad era muy buena.

Lo que seguiría no iba ser fácil para ella, pero mucho menos para él. No sabía si él aguantaría estar a su lado durante todo ese proceso, o decidiría irse con otra, mujeres no le faltarían.

El solo pensar que podía quedarse sola, la asustó. Tragó en seco y su corazón tembló, afortunadamente su lío mental se cortó cuando Scorpius se detuvo frente a su cuarto.

─ Será mejor que tu te quedes aquí, en el que era nuestro cuarto. Te sentirás más cómoda.

La pelirroja enarcó sus cejas afligida - Pero ¿y tu?

─ Créeme hay muchos cuartos en la casa, cuando compramos este lugar, tu habías pensado en algo más económico y pequeño - sus labios dejaron atrás su sonrisa de comercial para transformarse en una mueca melancólica - pero finalmente te convencí de que en esta casa estaríamos mejor, ya que tendríamos cuartos suficientes para recibir vistas y…

─ ¿Y…? ─ lo instó a seguir, al verlo dudar.

─ Y cuando tuviéramos hijos ─ concluyó incomodo, notando como las mejillas de Lily se volvían de un tono que desafiaba al de la sangre misma.

Lunita abrió y cerró su boca, pero ningún sonido salió de ella. Realmente no sabía qué decir después de eso, pasaron unos segundos en el que el silencio reinó entre ellos, hasta que ella finalmente lo rompió parcialmente recuperada, aunque su expresión seguía siendo de pánico.

─ Eh… ¿estábamos planeando tener… hijos pronto?

El rubio se pasó la mano por su melena desordenándola hasta llegar a su nuca, cambió de posición incomodó.

─ No tan pronto, lo habíamos hablado y lo haríamos en un futuro…lejano - agregó para tranquilizarla.

─ Oh.

Malfoy curvó sus labios al verla abochornada, le recordaba tanto a los inicios de su relación.

─ Yo dormiré en este cuarto, por si necesitas algo ─ señaló la puerta de enfrente.

Lily asintió, tomó la perilla de su puerta ─ Buenas noches Scorpius ─ estaba por entrar a su habitación cuando él la detuvo, tomándola de la mano. Depositó un beso en la coronilla de su cabeza.

─ Buenas noches Lils.

ººº

Scorpius se encontraba en el sofá de la sala con una copa de whiskey en su mano, había ido ahí después de que Lily había entrado a su cuarto. Necesitaba con urgencia beber algo fuerte después de enterarse que su novia, a la que le había propuesto matrimonio no lo recordaba.

Se llevó la copa sus labios bebiéndola de un sorbo, sintiendo como pasaba por su garganta calentándola. Estaba por tomarse otra pero tampoco era su intención ponerse ebrio, no ahogaría su pena en alcohol, debía enfrentar las cosas con sus cinco sentidos.

─ ¿Qué es lo que le pasó? ¿Cómo lo soluciono? No creo que se trate de una enfermedad mágica ─ dejó que su cabeza cayera hacia atrás sobre el respaldo del sillón, cerró los ojos pensando en mil posibilidades ─. Quizás debamos decírselo a sus padres.

─ Los preocuparíamos, pero quizás puedan ayudarnos a resolverlo, aunque es una decisión que solo Lily puede tomar.

Resignado a que esa noche no iba a solucionar nada, se fue a la cama con el corazón desecho y sin posibilidad de tener a Lily durmiendo a su lado en buen tiempo, echaría de menos su calor, sus besos, sus caricias… pero al menos seguía con él y se aseguraría de que eso no cambiara.

ºººº

Un nuevo día había llegado, la luz se colaba por la rendija de la cortina, interrumpiendo el sueño de Lily al dar exactamente en su rostro, se removió tratando de seguir en brazos de Morfeo pero entonces todo lo que había pasado el día anterior llegó con claridad a su mente, dándole un golpe de realidad, terminando de borrar todo rastro se sueño.

Deslizó sus parpados acostumbrándose a la luz, se sentó aprisa esperando que las cosas hubiesen vuelto a la normalidad, pero con decepción vio que aún se encontraba en la habitación que antes compartiera con Malfoy, gruñó insatisfecha, se dejó caer en la cama pataleando descargando un poco de la impotencia, el coraje y la decepción que sentía.

Después de unos minutos, tuvo aceptar que nada ganaría haciendo eso, ni quedándose en cama.

«Me pregunto ¿cuándo es que toda esta pesadilla terminara? ¿Cuándo volveré a mi tiempo o terminare de recuperar mi memoria? Me siento ajena a mi vida, sola… a pesar de que se que mi familia esta aquí.»

Caminó por el cuarto, notando que el closet estaba abierto. Se acercó curiosa notando un gran espacio.

─ Sacó su ropa, pero ¿en qué momento? ─ parpadeó confundida, ahora el mundo perfecto que ella del futuro había creado con Scorpius se estaba desmoronando, ahora en lugar de estar comprometiéndose, vivían una ruptura qué no tenía fecha limite.

Separó su mirada, sintiéndose terriblemente mal. No solo su vida había cambiado, ahora había hecho que la vida de él diera todo un vuelco. El sentimiento de culpabilidad le removió las tripas.

─ Merlín ¿acaso es esta una prueba?

Acongojada y preocupada ahora más que antes, se refundió en el cuarto de baño.

ºº*º

Lily se miró por última vez en el espejo antes de salir del cuarto, instintivamente sus pupilas se dirigieron a la puerta de enfrente, no sabía si tocar o no aunque en el fondo esperaba que el chico ya estuviera despierto.

Después de su tercer intento parada delante de la puerta y con su puño levantado a nada de tocar la madera y no hacerlo, se resignó. Exhaló negando con su cabeza, se alejó del lugar dirigiéndose a la cocina, después de todo su apetito seguía siendo el mismo, el de todo Weasley.

─ Buenos días.

La pelirroja se giró de inmediato, buscando a su interlocutor, topándose con Malfoy, vestido con una camisa negra y un pantalón a juego, así como un abrigo que llevaba abierto, alzó su mirada encontrándose con las pupilas plateadas y aquella exquisita sonrisa torcida.

─ Te estaba esperando para que desayunáramos juntos ─ mencionó caminando hacia ella con pasos elegantes ─ llegue a pensar que se te habían pegado las cobijas y tendría que sacarte de ahí con medidas drásticas.

La pequeña Potter se ruborizó, apenada ─ No, claro que no.

─ ¿Pasamos al comedor?

─ Si ─ pasó a su lado con rapidez, ese chico tenía una habilidad para hacerla sonrojar y para desatar los nervios en la base de su estómago.

Se sentaron en la mesa que tenía más de diez sillas, en verdad era un comedor amplio. Varios platos con pequeñas porciones de comida ya se encontraban servidos, junto con el clásico jugo de calabaza y dos tazas de café.

─ Más tarde debo ir a St. Mungo a revisar algunos pacientes…

─ Entiendo, supongo que ya tiene tiempo que te graduaste como sanador.

─ Si, estoy en el cuarto piso, en daños provocados por hechizos.

Las pupilas de Lily se dilataron por la sorpresa ─ Pensé que estudiabas para sanador por hobby y que al final te dedicarías a administrar las empresas de tu familia.

Scorpius bebió un sorbo de su café, mirándola con una sonrisa de lado. Hablar con ella en ese estado, le causaba una oleada de recuerdos, ellos ya habían tenido esa platica en el pasado, ante sus ojos parecía que la escena se repetía.

─ Jamás me vi detrás de un escritorio entre pergaminos, estados financieros… además no hubiese estudiado algo que no iba a ejercer.

La pelirroja le sonrió complacida, antes de llevarse a la boca su tostada. «No creí que pensará de esa forma, creía que era más banal y superficial….»

─ Disfruto de sanar a las personas que llegan con heridas por accidentes con embrujos irreversibles, maleficios, encantamientos mal realizados.

─ Y… bueno ¿sigo estudiando para sanadora? ─ preguntó dudosa, quizás había optado por salirse de la carrera e irse a la de arte mágico.

─ Claro ¿por qué lo dudas? Nunca he conocido a nadie que ame tanto curar a las personas como tú, eres tan dedicada en tus estudios, que siempre bromeaba contigo, te decía que si seguías leyendo tantos libros por la noche se te quemarían las pestañas ─ Lily notó que aunque mantenía una ligera sonrisa, sus pupilas estaban cubiertas por un casi invisible manto de tristeza. Su estómago se encogió porque sabía que ella era la causante ─. Solías experimentar con distintos ingredientes para crear nuevas pociones curativas hasta que un día una te salió mal y terminaste en St. Mungo, ese día realmente me preocupe por ti... pero eres tan testaruda que continuaste haciéndolo, aunque te obligue a prometerme que no lo harías más.

Luna frunció su ceño ante la alusión de "testaruda".

Además tienes manos de ángel, tienes un don natural, curas a los niños con tal delicadeza y naturalidad, que has dejado con la boca abierta a más de un sanador experimentado…

Lily no podía evitar sentir un poco de simpatía hacía él, aún no terminaba de asimilar el hecho de que él estuviese enamorado de ella, pero ni sus palabras, ni sus acciones lograban que ella dejara de lado a su amor, el metamorfago Jagger.

«Lo extraño, a pesar de que se que llevo dos años de relación con Malfoy, mi corazón se niega a aceptarlo. »

─ ¿Estas bien? ─ preguntó al notar su silencio y su mirada perdida.

─ Si ─ le sonrió tomando un poco más de su jugo, solo para aparentar, había perdido el apetito y no creía recobrarlo en un buen rato. Jugó con la servilleta que reposaba sobre sus piernas, se mordió su labio inferior, mirándolo con fijeza.

─ Lily ¿qué es lo que me quieres preguntar? - indagó mirándola perspicaz, conocía bien sus gestos. Se limpió su servilleta dejándola sobre la mesa, enarcó su ceja expectante, inconscientemente estuvo a punto de tamborilear sus dedos sobre la mesa pero se detuvo al darse cuenta, eso solo lograría ponerla más nerviosa.

La pequeña pelirroja se sobresaltó al escuchar su voz. «¿Cómo sabe qué quiero preguntarle algo? Ni siquiera esta usando Legilimancia. Comienza a asustarme.»*

─ Eh… bueno… ¿nuestra relación se dio por qué ambos estábamos en la Academia? ─ sintió como la sangre se acumulaba en sus mejillas, cerró los ojos avergonzada después de que notara cierto brillo pícaro en las pupilas plateadas.

─ No exactamente, pero si influyó.

La pequeña Potter regresó su vista a él, enarcando sus cejas confundida e inconforme con la respuesta, en realidad no le había dicho nada.

Una sonrisa torcida se apoderó de los labios Scorpius al percibir un flechazo de aturdimiento en aquellos ojos castaños que tantas veces habían logrado volverlo loco. Le encantaba molestarla porque realizaba un mohín de enojo que era adorable.

─ Hablaremos de eso a su tiempo - prometió tomando su mano y besando sus nudillos.

Lily le arrebató su mano acentuando su disconformidad, le lanzó una mirada furiosa mientras se cruzaba de brazos.

Él soltó una risa sedosa, logrando que la molestia de ella creciera. Finalmente lo golpeó en el hombro.

─ Perdón, pero es que luces encantadora cuando te enojas.

Lily entrecerró sus ojos sin poder creer lo cínico que podía ser. Primero se burlaba de ella y después la halagaba.

─ Lo digo en serio, me encantas cuando de enojas te hacer ver tan sexy ─ su voz estaba cargada de una suave malicia, seductora y provocativa.

La pelirroja sintió que los vellos de su nuca se erizaban, la mirada intensa que le dedicó le produjo un escalofrío. Instintivamente apartó sus ojos, tratando de recuperarse. Malfoy curvó la comisura izquierda de su boca, complacido por la reacción de su novia.

─ ¿Por qué no me lo cuentas? ─ cuestionó después de unos segundos.

─ No es que no quiera contártelo, pero no quiero que te satures de información y te presiones para recordar cada cosa que te cuente, eso no ayudaría a que te recuperaras. Debemos tomarlo con calma, por ahora me gustaría que te hicieras un chequeo general en St. Mungo.

Lily se relajó al comprender las razones, tenía que aceptar que él estaba tratando de ayudarla de verdad.

─ Esta bien ─ aceptó soltando un suspiró pesaroso.

Scorpius tomó su mentón, logrando que sus miradas se conectaran. ─ Hey no te pongas triste, vamos a solucionarlo. Se que es difícil pero tienes que mantener una actitud positiva.

La pelirroja asintió en silencio con simple cabeceo.

─ He pensado en que deberíamos informárselo a tu familia…

─ No, por favor… ─ interrumpió apresurada ─ no quiero preocuparlos, esperemos un poco para decírselo al menos hasta que sepamos lo que me sucede.

Malfoy la miró con seriedad, pero finalmente cedió a su petición.

─ Será como tu quieras.

ºººº

Continuará…

  • Legilimancia:

Es una rama de la magia que no se enseña normalmente en Hogwarts (por lo menos, no para los TIMOs) es la habilidad de extraer emociones y memorias de la mente de otra persona. Aunque la palabra se traduce literalmente como "lector de mentes", se considera una pobre interpretación del arte. Alguien que practica la Legilimancia se llama Legilimente.

Fuente: Eldiccionario . org

Agradecemos a todos los que leen la historia, ojala se animen a dejar un review. Gracias a los que nos tienen en  favoritos, todo es por ustedes.

(´¸.·´¯`»- - The darkness princess & Lady Muerte