Once upon a december — capítulo 4
Disclaimer: Desde las profundidades siniestras de nuestra mente, hemos creado esta historia uniendo a las familias Potter-Malfoy, desafiando los estándares de la sociedad mágica, claro, los personajes le pertenecen a JK Rowling.
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UNA VEZ EN DICIEMBRE
By
The Darkness Princess & Lady Muerte
Para ustedes que están en el cielo.
Siempre vivirán en nuestros corazones.
D.B.M.
oOoOoOoOo
Un triste diagnóstico…
En cuanto entraron en el edificio Lily supo que Malfoy se había vuelto alguien importante en el lugar, varios sanadores los saludaron brindándole buenos deseos por las fechas. Discretamente él le daba algunos detalles de las personas que se suponía debía conocer, pero no recordaba.
«Esto va a ser más difícil de lo que pensé, no reconozco a la mitad de las personas, me siento fuera de lugar… perdida ¿Cuándo es que dejare de sentirme así?»
Scorpius entrelazó sus manos, dándole un suave apretón recordándole que estaba con ella, había notado su estado de perturbación, parecía una niña que había perdido a su madre en medio de Hogsmeade.
Lily trató de sonreírle pero solo consiguió una mueca que estaba muy lejos de ser una autentica sonrisa. En otro momento hubiera separado de inmediato su mano de la de él, para después restregarla contra su ropa, tratando de quitar el virus que ese pudiera tener, aunque normalmente jamás hubiese dejado que él la tocara, pero no cabía duda de que la vida daba muchas vueltas, y ahora ese al que en otros tiempos no soportaba, criticaba y estaba cerca de odiar, era él que le estaba brindando su apoyo.
«Esto me enseña que no debo juzgar a las personas sin conocerlas, quizás después de todo si tiene que ver lo que me sucede con el Karma.»
Lily se mordió el labio inferior inconscientemente, dándole vueltas al asunto. Scorpius separó la vista del indicador de los pisos, para colocarla en su novia, percibiendo su gesto, deseó poder inclinarse y arrebatarle su labio para ser él quién lo mordiera y succionara, arrancándole gemidos de placer.
Se obligó a desviar su vista, cerró los ojos e inhaló profundamente. No era el momento para estar pensando en eso. Afortunadamente las puertas se abrieron.
─ Te mostrare dónde esta mi consultorio.
No habían dado más de cinco pasos cuando Lily se había percatado de las miradas de varias enfermeras. «Lo están desnudando con la mirada ¡Pervertidas! Ni siquiera respetan que estoy con él… ¡Zorras! Me pregunto ¿si no se habrá metido con alguna o con todas?»
Entrecerró sus ojos mirándolo de soslayo, deseaba soltarle la mano y aventársela, pero con eso solo les daría a esas tipas una razón para mostrar más su dentadura con esas sonrisitas. Además este era su lugar de trabajo y no era momento para tener esa conversación, por otra parte a ella qué más le daba, al final no estaba interesada en él.
─ Es aquí.
Lily observó el nombre de su noviecito escrito con letras relucientes en la puerta, mientras él la abría dejando ver su interior.
─ Adelante beautiful lady.
La pelirroja rodó sus ojos al escuchar su epíteto, deshaciéndose de su agarre, entró en el lugar, no era ni muy grande ni muy pequeño, tenía una excelente vista hacia la estación de trenes del centro de Londres*, que le robó el aliento. Desearía haber llevado su cámara para inmortalizar esa imagen.
─ Es uno de los mejores ubicados.
─ ¿Cómo lo conseguiste? Porque supongo que no fue un golpe de suerte y descartó años de trabajo.
─ Digamos que… hubo un negocio de por medio.
Lunita lo miró perspicaz, odiaba cuando él se ponía misterioso. Aunque para ella no era un secreto que Lucius Malfoy ─casi el mismísimo demonio según algunos comentarios que había escuchado en el Colegio y en su familia. Con el tiempo se habían enterado de su historia familiar, donde había salido a relucir que habían formado parte de los seguidores del mago oscuro que su padre había derrotado─, solía hacer donaciones al hospital.
Dejó el ventanal y caminó por la habitación, realmente era muy sobria. Sin duda reflejaba la personalidad del ex Slytherin. Llegó a su escritorio topándose con que la única foto que daba vida al mueble, era una de ella donde estaba guiñándole un ojo y mandándole un beso.
Un sonido en la puerta interrumpió el tren de pensamientos de Lily, alzó su vista topándose con una enfermera, al menos esta no parecía querer lanzarse a los brazos de su novio, quizás se debía a que ya era algo mayor.
─Sanador Malfoy, aquí están los informes sobre sus pacientes ─ pasó dejándolos sobre el escritorio ─ es un gusto tenerte por aquí querida.
Lily le sonrió en respuesta, definitivamente le caía bien.
─ ¿Le puede llamar al sanador Olsen? ─ la mujer asintió, saliendo del lugar.
─ Es agradable.
─ Es la única enfermera del piso que te cae bien Lily.
─ Será porque las otras son… ─ se mordió la punta de la lengua para no llamarlas por lo que creía que eran ─ muy evidentes. ¿Te enredaste con alguna de ellas?
Scorpius sonrió de lado, avanzó hacia ella, arrinconándola en el escritorio donde él colocó sus brazos, simulando una jaula.
─ ¿Qué haces? ─ puso sus manos en los hombros del rubio, tratando de apartarlo ─ aléjate o te juro que no respondo.
─ ¿Te importaría que yo me hubiese metido con alguna de ellas? ─ preguntó dejando que su nariz acariciara la mejilla pecosa.
─ Claro que si, eso quería decir que me estabas engañando y aún así pensabas pedirme matrimonio ─ su expresión de enojo se acentuó más, aunque la voz seductora y la caricia del chico habían logrado ponerle la piel de gallina.
─ Celosa ─ soltó una risa divertida, logrando que la pelirroja frunciera más su entrecejo.
─ Malfoy ¿esto es serio? ─apretó sus labios, enfadada y desaprobadora.
─ Para tu tranquilidad soy… ─ susurró calentando con su aliento el lóbulo de su oído ─ solo tuyo.
«O para mi desgracia.»
Luna se estremeció aún en contra de su voluntad, era claro que él conocía las zonas que alteraban sus sentidos. De repente un carraspeó los hizo voltear hacia la puerta, más Scorpius se mantuvo en la misma posición.
─ ¿Interrumpo? ─ preguntó con cargado sarcasmo.
─ Si ─ repuso Malfoy, mirando al tipo con odio.
─ No ─ aclaró Lily con el rostro coloreado, un tanto por su enojo y otro poco por las acciones del oxigenado, por su culpa los habían encontrado en esa situación comprometedora. Se zafó de la prisión de su novio y colocó su atención en el chico que se encontraba en la puerta, al parecer estaba en medio de un duelo de miradas con Malfoy.
«Y ahora ¿qué ocurre aquí?»
Casi se podía decir que el ambiente se había vuelto tenso y que de ser posible de los ojos de ambos chicos salían chispas, era claro que existía una enemistad.
─ Lily ─ pronunció con tono alegre el chico, acercándose a abrazarla con suma familiaridad que la desconcertó totalmente, miró a su novio en busca de ayuda.
Scorpius miraba a la pareja con la mandíbula tensa y los puños crispados pero no le quedó de otra más que aguantarse.
─ Eh… ya puedes soltarme ─ pronunció la chica dándole una palmadita en su hombro.
─ Estas hermosa ─ halagó el sanador.
La pelirroja lo miró una sonrisa algo forzada.
─ Gracias.
Scorpius con fastidió y tragándose las ganas de estampar al tipo contra la pared, se acercó separando a la pareja, pasando su brazo por la cintura de la chica de forma posesiva. Lily le lanzó una mirada confundida pero no lo apartó.
─ Olsen, te mande llamar porque necesito que le realices un chequeo general a mi novia─ resaltó la última palabra, por si no le había quedado claro. Aunque sabía que ese no se daba por vencido, desde que había conocido a Lily no dejaba de cortejarla y para su desgracia la pelirroja se llevaba muy bien con el tipo y eso había hecho que la relación laboral se tensara.
El sanador miró de arriba abajo a la chica.
─ ¿Te sientes mal?
Lily cabeceó varias veces negando. Logrando que el semblante de Olsen se bañara de seriedad.
─ ¿Estas embarazada?
Los ojos de Lily extendieron el doble de su tamaño, mientras una sombra rosada pintaba sus mejillas restándole un poco de palidez a su rostro, haciéndola ver adorable.
─ ¡No!
Olsen desvió su vista hacia Malfoy, con su espléndida sonrisa torcida y una chispa picara en sus ojos plateados. Lily volteó a ver a Scorpius, entrecerrando sus ojos al ver su expresión, discretamente lo pisó con su tacón y esperaba que le hubiese dolido.
Scorpius desdibujó su expresión al sentir el pisotón, pero por estar enfrente de ese Ryan se tuvo que aguantar el dolor, tensando su mandíbula.
─ Lamentablemente no lo esta. Aunque necesitamos que la revises, debido a que presenta un cuadro de perdida parcial de la memoria.
Ryan rápidamente recuperó su buen humor, aunque sus pupilas tenían un atisbo de preocupación.
─ ¿Tuviste algún accidente?
─ No lo sé, pero no me duele nada ─ respondió con la vista fija en el rubio. «¿Por qué él no me va a atender?»
─ Entiendo, te espero en mi consultorio.
En cuanto el pelinegro salió, Lily se giró para enfrentar a su novio, cruzando los brazos debajo de su pecho.
─ Pensé que serías tú el que haría el chequeo.
La pelirrojalo vio esbozar una sonrisa arrebatadora que la aturdió momentáneamente, pero no lo suficiente para hacer que olvidara lo que estaban hablando y menos si tenía que ver con su problema.
─ ¿Te gustaría que lo hubiese hecho?─ indagó acercándose peligrosamente a ella, con aquella mirada profunda que lograba incomodarla.
─ No se trata de eso ─ se movió de lugar tratando de poner distancia ─ no recuerdo a ese chico y es claro que no te agrada, entonces no entiendo ¿por qué se lo pediste a él?
─ Tienes razón no me agrada, pero ha trabajado con varios pacientes que han sido afectados por hechizos de memoria como el *Obliviate─ su semblante se ensombreció y su cuerpo se tensó ─, quiero la mejor atención para ti y si no puedo dártela, tengo que buscar quién si.
La postura de Lily se relajó, al escucharlo y ver la expresión preocupada y sus manos en forma de puños, delatando su impotencia. Entendió las cosas, debía dejar de cuestionar cada acto del chico, él estaba de su lado aunque aún le costara creerlo, pero es que eran años de antipatía, su mente aún no lograba procesar, habían sido demasiadas cosas para dos días.
Se llevó las manos a la cara, lamentándose internamente. Esto era para volver loco a cualquiera.
─ Lily ─ le retiró las manos del rostro, se notaba que estaba tratando de contener las lágrimas, sus pestañas revoloteaban con la acción. Scorpius sabía que necesitaba ganarse nuevamente su confianza y lo que menos necesitaba ella eran palabras si no hechos─, en cuanto Olsen me entregue los resultados, si él no puede ayudarte encontrare al mago que pueda.
─ ¿Y si no tiene que ver con algún hechizo, maleficio, encantamiento…?─ parpadeó unas suaves lagrimas brotaban de sus ojos, haciendo su visión borrosa.
─ Aún así… encontraremos una cura ─ trató de sonar convincente, pero a él también lo atormentaba esa posibilidad ─. Te acompañare hasta el consultorio de Olsen ─ limpió sus mejillas con sus pulgares.
Lily respiró hondo tratando de controlar el sentimiento.
─ No, tú tienes pacientes que atender.
─ ¿Segura qué estarás bien?
─ Si, solo dime dónde queda.
Scorpius le dio las instrucciones, le dio una pequeña introducción de cómo era su relación con Ryan, pero no dejó de insistir en querer acompañarla hasta el último momento.
─ ¿Y dices qué me llevó bien con él?
─ Demasiado…─ no trató de ocultar su desagrado.
─ ¿Celoso? ─ ahora era su turno de molestarlo. Enarcó su ceja divertida al ver como él ponía los ojos en blanco y torcía su gesto.
─ No es competencia para mi, por algo eras mi chica y no la de él.
Lily dejó que una sonrisa flotara en sus labios, sus ojos adquirieron un chisporroteo de buen humor.
«Nunca pensé que fuera tan celoso. Siempre parecía tan despreocupado, tan pagado de si pasando de chica en chica…quizás esto si sea la dimensión desconocida después de todo.»
º*º
Horas más tarde Lily se encontraba en el salón de té en el quinto piso del lugar, su vista estaba clavada en la taza que tenía enfrente, pero su mente no dejaba de darle vueltas a las palabras de Ryan.
«Lily… no te voy a mentir, nunca había tenido un caso como el tuyo y francamente no creo que haya sido causado por ningún hechizo, ni mucho menos un encantamiento, o al menos no uno conocido.»
Una lágrima cayó en la taza causando ondas en el líquido que ahora se encontraba frío. Olsen realmente no le había dado muchas esperanzas de recuperar su pasado. Su pecho se contrajo por la angustia, su cabeza estaba a punto de explotarle de tanto pensar en lo mismo, de tratar de encontrarle explicación.
«Desearía poder estar en brazos de mi madre en este momento, pero no quiero preocuparlos─ la imagen de sus padres se fue difuminando en su mente para dar paso a la de su novio, ex novio… Jagger─, ¿qué nos pasó? ¿Por qué no puedes estar tu a mi lado en este momento?»
Una flor de cristal apareció frente a sus ojos, parpadeó confundida siguiendo la mano que la sostenía, topándose con Malfoy.
─ Ni una lágrima más Lily ─ con uno de sus dedos hizo que levantara su mentón. Tenía tantas ganas de tomarla entre sus brazos, borrar cada una de sus lágrimas, besarla hasta el cansancio, llevarla a su casa y hacerle el amor. Pero por ahora nada de eso era posible.
─ Ryan dijo…
─ Se lo que dijo, pero no nos daremos por vencidos.
La pelirroja de verdad quería creerle pero no estaba siendo nada fácil. Tomó la flor aún con gotas salinas rodando por sus mejillas.
─ Es linda, gracias.
─ Vamos, salgamos de aquí…
ºº*
La pareja se encontraba caminando por un parque, afortunadamente no estaba nevando lo cual hacia que fuera un poco más agradable caminar entre el blanco paisaje.
─ ¿Crees qué haya otras opciones?
Scorpius tomó una bocanada de aire antes de hablar ─ Si, Olsen me sugirió llevar tu caso con un medi-mago especializado, pero tenemos que esperar porque Rutherford está de vacaciones.
Lily suspiró en silencio, no entendía por qué le estaba pasando eso precisamente a ella. Veía tan lejana la posibilidad de curarse que creía que no iba a recuperar su memoria. Eran tantas emociones contrastantes las que sentía.
─ Vamos a comer algo ─ comentó Scorpius sacándola del torbellino en el que estaba cayendo ─ ¿a dónde te gustaría ir?
Lily se tomó un respiró, tratando de alejar por un momento sus problemas. Reconocía el lugar, solía ir con sus amigas y unos metros más adelante encontrarían algo que comer.
─ Ven, caminemos un poco más.
Scorpius sabía lo mal que su chica la estaba pasando y que estaba haciendo un esfuerzo para no deprimirse más. Pero él encontraría la cura así fuese la ultima cosa que hiciera. La siguió deduciendo a dónde se dirigían, una vez más tuvo la sensación deja vu.
─ ¿Quieres comer hot dogs?
─ Si, ¿no te gustan?
─ No prefieres un restaurante, conozco uno cerca que es de los mejores…
─ Vamos, por una vez que comas en la calle no te vas a morir, deja de ser tan estirado ─ acotó tomándolo del brazo y jalándolo hacia el carrito ─ ¿me vas a decir que nunca has comido uno? Estoy segura que con Albus lo has hecho.
─ Esta bien, pero si me enfermo tendrás la culpa.
Lily entornó sus ojos. ─ Eres sanador.
─ Por eso lo digo ─ la única vez que había ido a comer con ella a ese lugar, había pasado el resto del día en el baño y no por falta de medicina, lo que sucedía era que en cuanto tomaba la poción la devolvía.
─ Yo también lo soy y te digo que no nos pasara nada ─ interpeló sacándole la lengua ─me da dos con todo, por favor.
Malfoy no pudo evitar esbozar una sonrisa, aunque sabía que quizás después se arrepentiría de complacerla.
─ Espero que no me salgas ahora con que comer con la mano no es elegante─ tomó su hot dog y se lo llevó a la boca dándole una gran mordida, hasta ese momento no se había percatado de cuanta hambre tenía, sin duda le había hecho falta desayunar bien.
Scorpius enarcó su ceja, a pesar de llevar dos años juntos aún le sorprendía el apetito de su novia. A veces solía comer más que él, afortunadamente gozaba de un buen metabolismo.
Cuando le entregaron su hot dog lo tomó con desconfianza, mirándolo con duda.
─ No están envenenados ¿eh?
Scorpius frunció su ceño incrédulo, pero ante la insistencia de su novia le dio la primera mordida. Lily sonrió complacida.
─ ¿Verdad qué están ricos? Espera te quedó un poco de mostaza ─ se acercó y con su dedo limpió la manchita de la comisura de los labios del rubio, para después llevársela a la boca. Lo había hecho sin pensarlo y en cuanto se dio cuenta ya era muy tarde, sus mejillas se colorearon.
«¡Por Cirse! Coqueteé con él ¿qué rayos me pasó?»
Malfoy se sorprendió al verla actuar con tanta familiaridad, era como si estuviese conviviendo con la Lily de siempre, quizás no lo había olvidado del todo.
ºº*
Lily prácticamente lo había obligado a comer y ahora se encontraba tocando una puerta, en otro momento se hubiese muerto de la risa, pero ahora estaba realmente apenada. Él se lo había advertido y ella no le había hecho caso.
Scorpius terminó de enjugarse la boca, tomó la toalla y le abrió la puerta a su novia.
─ Estoy bien.
La pelirroja lo miró pesarosa, notando que su palidez estaba rayando en un color cadavérico. Después de todo él no le había mentido, debía haberle hecho caso.
─ Lo siento ─ le entregó un nuevo frasco con la poción ─, pero no sabía que eras tan delicado del estómago o no lo recordaba ─ se encorvó ligeramente ─. Bueno, cuando estabas en la casa nunca te enfermaste.
─ Eso es porque tu mamá sabe lo que hace.
─ Esto ya había pasado ¿cierto?
─ Si.
─ Y entonces ¿por qué no me lo dijiste? ─ inquirió recobrando su postura, mirándolo con reproche.
Malfoy se recargó en el marco de la puerta, respirando profundamente. Mientras una de sus manos descansaba en su abdomen.
─ Porque era la primera vez que sonreías desde que salimos de St. Mungo, además a ti te gusta comer ahí. Estabas pasándola bien.
Lily cerró sus ojos y se llevó una mano a su frente. *«Lo hizo solo por complacerme.»*Frente a ella estaba otra muestra del amor que él le tenía.
─ No lo vuelvas a hacer, por favor.
─ ¿Preocupada?
Lily lo miró con severidad, ese no era momento para sus jueguitos.
─ Claro que si.
─ Eso quiere decir que no te soy tan indiferente ─ sus labios se curvaron.
─ ¡Merlín! ─ entornó sus ojos sin poder creerlo ─. Tomate la poción.
Scorpius la vio alejarse por el pasillo, resopló ruidosamente y miró el frasco entre sus manos. Le esperaba una larga noche.
ºººº
Continuará…
*****El hospital San Mungo está situado cerca de una estación de trenes en el centro de Londres, en una calle llena de tiendas. Por lo que cuenta Alastor Moody, se puede interpretar que es muy reciente la ubicación del Hospital.
*Obliviate:
Hechizo desmemorizante usado muy frecuentemente por el Ministerio de la Magia en los muggles para borrar su memoria o reciente recuerdo de algún suceso mágico. También es usado entre magos, pero depende del oponente, puede ser roto y recuperar la memoria.
Fuente: eldiccionario . org
Hola sentimos la demora, pero ahora si la Universidad nos tiene locas, sin tiempo para nada. En fin aquí está el nuevo capítulo esperamos que sea de su agrado, hay un poco de todo.