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Once upon a december — capítulo 5

Disclaimer: Desde las profundidades siniestras de nuestra mente, hemos creado esta historia uniendo a las familias Potter-Malfoy, desafiando los estándares de la sociedad mágica, claro, los personajes le pertenecen a JK Rowling.

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UNA VEZ EN DICIEMBRE

By

The Darkness Princess & Lady Muerte

Para ustedes que están en el cielo.

Siempre vivirán en nuestros corazones.

D.B.M.

oOoOoOoOo

Entre recuerdos y realidad…

Lily alzó su puño y tocó nuevamente la puerta de su novio. Estaba preocupada porque ya era más de media mañana y él seguía metido en la cama.

Al no obtener respuesta, se vio en la penosa necesidad de invadir su privacidad, dio vuelta a la perilla e ingresó al cuarto que estaba envuelto en penumbras, sacó su varita y le apuntó a las cortinas logrando que se corrieran, permitiendo que la luz bañara la habitación y en especial la cama donde yacía el rubio enredado en las mantas.

Se aproximó con pasos dudosos, pero al ver que él seguía en el mundo de lo sueños, se acercó con más confianza. De seguro llevaba pocas horas durmiendo, después de la infección estomacal que había cogido.

Su cabello platinado caía desordenado por las almohadas, la piel de su torso resaltaba entre las mantas oscuras. Instintivamente se obligó a desviar su vista de esa parte del cuerpo del chico, posándola en un lugar más seguro, su rostro. Desde que le había dicho que no lo recordaba no le había vuelto a ver una expresión tan serena como la que tenía en ese momento, lo hacía ver tan arrebatador.

Tenía la apariencia de un ángel caído, de un príncipe de cuentos muggles, de una escultura de Bernini*. Scorpius era el sueño vuelto realidad de muchas brujas…

«Menos para mi o es solo que no lo recuerdo.»

Soltó suavemente el aire que habían retenido sus pulmones, ese no era momento para ponerse triste.

— Hey despierta — en cuanto sus dedos tocaron la piel caliente del hombro del rubio, sintió una descarga eléctrica que por un segundo se le hizo tan familiar, pero en el lapso de un latido se convirtió en algo desconcertarte, apartó sus dedos de inmediato.

El rubio despertó lentamente, parpadeó acostumbrándose a la luz.

— ¿Lily? ¿Qué pasa? — preguntó con voz adormilada — ¿Qué hora es?

La pelirroja aún incapaz de darle una explicación a lo que había sucedido, se obligó a reaccionar. No quería preocuparlo y menos en su condición.

— Casi las doce — Scorpius escondió el rostro en la almohada, no tenía nada de ganas de levantarse —. Solo quería saber ¿si te piensas pasar el día en cama y si necesitas otra poción?

— No y no.

— Le pediré a Zaggy que te prepare algo ligero para que desayunes — anunció caminando hacia la puerta, antes de salir se giró buscando su mirada —. Me alegra que ya estés mejor.

ºº*

Lily bajaba las escaleras sumida en sus pensamientos, había sido tan extraño lo que le había pasado, estaba por girar hacia la cocina.

— Hola hermanita - saludó su hermano, sorprendiéndola ligeramente.

— ¡Merlín Albus! — se llevó una mano al pecho tratando de calmar su agitado corazón — ¿Por qué te apareces así, sin avisar?

— No sé por qué haces tanto escándalo, siempre entro así. Si te asustaste es porque así de sucia tienes la conciencia. Lily entornó sus ojos, mirándolo con reprobación. Aunque sabía que de nada le serviría molestarse.

— ¿Dónde esta Scorp?

— Esta arriba, pero…

— ¿No me digas que no esta disponible? — preguntó mirándola con una sonrisa que la hizo enfurecer.

— ¡Albus! — gruñó ligeramente abochornada por lo que su hermano había insinuado.

— Tranquila, no sería la primera vez ¿o acaso ya olvidaste la vez que lo encontré en tu cuarto y…?

— Albus — le impidió seguir Scorpius.

La pelirroja aún tenía la boca entreabierta por las palabras de su hermano, cada vez más se sorprendía de las cosas que había hecho en el pasado con el rubio.

— Pero que carita, hasta pareciera que estas enfermo — expresó el pelinegro al ver a su amigo.

— Es porque estuvo enfermo — interrumpió, de repente la visita de su hermano no estaba siendo nada agradable.

— Tu hermana me llevó a comer hot dogs - explicó con una mueca, notando la molestia grabada en el rostro de su novia.

Albus dejó salir una risotada, que solo logró ponerla de peor humor.

— Lily ¿intentas deshacerte de él? No pensé que tan mal anduviera su relación, una cosa es que no quieras casarte con él y otra que lo quieras matar — agregó entre risas.

Lunita miró con pesar a Scorpius, desde que había perdido la memoria solo le había causado sufrimiento.

— Iré a ver lo de tu desayuno.

— Lily… — trató de detenerla pero fue inútil.

— ¿Mal comentario?

Scorpius lo fulminó con su mirada.

— ¿Quieres decirme qué esta pasando? — cuestionó ya serio, más al ver las caras que habían puesto.

— Nada — soltó Scorpius, sentándose en el sillón que tenía vista hacia la puerta, no quería que Lily se incomodara por algún otro comentario.

— No soy idiota, así que escúpelo — presionó, mirándolo perspicaz.

Malfoy se pasó la mano por las hebras de su cabello, sopesando la idea de confesarle lo que estaba pasando.

— Aquí no, me cambio y nos vamos.

El pelinegro asintió observando como su amigo se retiraba. Algo grueso estaba pasándole, pocas veces lo había visto así.

ºº*

Lily había decidido preparar el desayuno de su novio, era lo menos que podía hacer después de todos los problemas que le estaba causando. Se tomó su tiempo para dejar que los chicos platicaran a gusto.

Cuando ya no quedó más que preparar, avanzó hacía la sala para avisarle que pasara al comedor.

— ¿Y Scorpius?

— Fue a cambiarse — informó Albus cuando la vio aparecer en la sala —. ¿Esta todo bien entre ustedes?

— Claro — mintió sonriéndole falsamente.

Albus caminó lentamente hacía ella, tomándose el tiempo para analizarla.

— Si esta todo bien, ¿por qué no quieres casarte con él?

La pregunta tomó por sorpresa a la pelirroja, abrió y cerró sus labios buscando qué decirle, pero para su desgracia su mente había escogido el peor momento para bloquearse.

« ¿Qué le digo? ¿Qué digo? ¡Merlín ilumíname!».

— Lily…

— Albus, no me gusta que andes pregonando que no me quiero casar con él. Sabes que si quiero, es solo que lo anunciaremos un poco después de lo que teníamos pensado — pronunció la mentira con una soltura que incluso la sorprendió.

Su hermano se quedó callado y no por falta de palabras, esperaba encontrar algún gesto que le indicara que su hermanita le estaba mintiendo, pero no necesitó buscar mucho, frente a él estaba la prueba de que algo andaba mal.

— ¿Por qué no estas usando el anillo?

Lily instintivamente miró su mano, su dedo anular lucía desnudo sin ninguna joya. Su corazón comenzó a golpear con fuerza contra su pecho, no iba a poder seguir sosteniendo su mentira. A buena ahora a su hermano le había entrado su faceta de investigador por no decir de metiche.

Tragó saliva con dificultad, alzó su mirada temerosa, no había más le diría la verdad.

— Eso es porque lo dejó en el lavabo — y justo a tiempo como el buen caballero andante que era, había llegado Scorpius a salvarla. Tomó con suavidad su mano deslizando el anillo en su dedo, haciéndole recordar la primera vez que lo había hecho.

Lily lo miró agradecida, no sabía cómo es que él hacia para parecer el héroe del cuento y ella la damisela en apuros que necesita ser rescatada. Odiaba reconocer que había estado equivocada en el pasado, con cada día que pasaba se daba cuenta porque ella del futuro había decidido tener una relación con él.

— ¿Convencido? — inquirió la menor de los Potter, sintiéndose más segura ahora que el rubio estaba a su lado. Caminó hacia su hermano pellizcando sus cachetes.

— Lily — tomó sus manos y las alejó de su rostro — no sé cómo es que la soportas — embromó mirando a su amigo.

Scorpius curvó sus labios, mirando significativamente a la chica.

— Te lo diría pero eres su hermano.

Albus torció su gesto ante las insinuaciones de su amigo.

— No quiero saberlo, vámonos — depositó un beso en la frente de su hermana, para después revolverle el cabello con su mano —. Nos vemos enana.

— Albus — refunfuñó, arreglándose los mechones desordenados.

— Te veo después — sabía que no podía despedirse de ella tan frío o eso reavivaría las sospechas de su amigo, esperaba que ella no lo tomara a mal. Sin darle tiempo a reaccionar, unió sus labios en un beso que dejó a Lily totalmente anonadada.

Ni siquiera escuchó la ultima frase que le había dedicado, simplemente se quedó a mitad de la sala con lo pies clavados a la alfombra, parecía más un maniquí que un ser humano. La sangre se le concentró en el rostro, por un momento se sintió mareada.

— ¡Por Cirse! — chilló sin poder creer lo débil que era.

Y justo cuando iba a seguir con su drama, el sonido del timbre resonó por la casa. Segundos después de que el elfo abriera, apareció su prima sonriéndole.

— Hola ¿Lista para ir de compras?

— ¿Compras?

— Si, hace días me pediste que te acompañara a comprar el vestido para la cena de año nuevo en la casa de los abuelos de Scorpius.

Lily abrió sus ojos desmesuradamente, lo último que le faltaba para sentir que el peso del mundo había caído sobre sus hombros.

«¿Cena? ¿Por qué ese rubio oxigenado no me dijo nada? Arggg lo voy a matar cuando vuelva.»

— ¿Te sientes bien? ¿Estas muy roja?

— S-si, me das un minuto — corrió hacia su cuarto, tomó una almohada y gritó sobre ella. Ligeramente más calmada, tomó su bolso y volvió al lado de su prima.

ºº*

En otra parte del mundo mágico…

— Scorpius escúpelo — instó su amigo, bebiendo un tragó de su bebida.

— No es nada, tengo un caso difícil en St. Mungo…

— Has tenido casos difíciles y no te he visto con esa cara larga. Tiene qué ver con Lily ¿no?

Scorpius exhaló pesaroso. Albus era después de todo su mejor amigo y él necesitaba sacar eso que le estaba presionando el pecho, que lo estaba atormentando, recordándole que de alguna forma había perdido a la mujer que amaba. Con Lily debía mostrarse fuerte y seguro para poder ayudarla, pero con su amigo podía sacar a flote sus temores.

Después de todo Lily era su hermana y él merecía saberlo, para cuando ya había tomado la decisión de decírselo, la preocupación ya se había aglomerado en su garganta, impidiéndole hablar.

— Si.

— Mmm ¿tienen problemas?

— No la clase de problema que tú crees — pausó alzó su mirada de su plato, clavándola en su amigo — Lily sufrió una perdida parcial de la memoria.

El rostro de Potter fue perdiendo su animosidad, su boca se secó completamente al ver la angustia grabada en las pupilas de su amigo y entonces supo que no estaba bromeando.

— ¿Qué? ¿Cómo fue? ¿Desde cuándo?...

— Desde el día de navidad, ella no recuerda haber sufrido ningún accidente y físicamente se encuentra bien.

Albus acentuó su expresión de confusión, enarcó sus cejas, inquieto. Su mente trabajaba a gran velocidad tratando de comprender lo que su amigo le estaba diciendo.

— ¿Qué es lo que no recuerda? — barbotó con su voz afectada por la preocupación.

— Perdió la memoria de los dos últimos años.

Scorpius percibió los sutiles signos de tensión en el rostro de su amigo,

— ¿Fue por eso que no te contestó cuando le pediste que se casaran? — ahora todo comenzaba a tener sentido. Miró con pesar a su amigo, debía ser muy difícil para él, ahora comprendía todo.

— Ella no quiere que tu familia se entere, así que cuento con tu discreción.

— Pero ¿por qué? Quizás podamos ayudarla. ¿Por qué hay cura…? — al ver como su amigo se encorvaba y desviaba su mirada, sintió una horrible punzaba atravesar su interior. Su frente se llenó de arrugas, enmudeció para después tragar grueso, imaginándose lo peor ante el silencio de Malfoy — ¿La hay?

— No lo sé — respondió con sinceridad, su voz estaba inundada de una angustia silenciosa —. Ayer la lleve a St. Mungo… y Olsen me dijo que no es consecuencia de unObliviate. Llevare su caso con un especialista y espero que él pueda resolverlo.

— ¿Y ustedes…? — no sabía ni siquiera cómo preguntárselo.

— No la estoy obligando a nada, por lo pronto tome las distancias necesarias. Estamos durmiendo en cuartos separados, solo fingimos seguir juntos para mantener las apariencias — se pasó la mano por su cara, tratando de recuperarse.

— ¿No recuerda nada de su relación?

— No, ella se quedo en víspera de navidad de hace dos años, por lo cual sigue enamorada de ese Zeagler.

Albus notó el trabajo que le costó pronunciar aquello, parecía que el solo decirlo le estaba rompiendo el corazón. Su expresión lo decía todo, su mandíbula estaba tensa logrando que las facciones de su rostro se marcaran con dureza.

— ¿Zeagler? — interpeló ácido — ¿Por qué no le has contado lo que pasó?

— Pensé que se recuperaría, realmente no quiero decírselo.

ºº*

En el callejón Diagon…

— ¡Merlín Lily! Es hermoso… — comentó halagando su anillo — ¿Por qué no me habías dicho que ya te lo había dado?

— No tuve oportunidad.

Rose abrazó por cuarta vez a su prima, desde que había visto la joya en su dedo. No había dejado de hacerle preguntas, que apenas había podido responder entre balbuceos y monosílabos.

— ¿Cuándo lo anunciarán?

— Eh… esperaremos un poco.

— Entiendo, espera que la familia lo sepa — comentó realizando una mueca —. Aunque habrá quien no lo tome tan bien, pero la mayoría estará feliz por ti.

Lily tenía una cara de susto que no podía con ella, de solo imaginar la escena. Al menos contaba con el apoyo de su padre.

— Ahí esta la tienda — se apresuró a entrar esperaba que Rose dejara el tema por la paz, aunque pensándolo bien, no quería preocuparse por algo que quizás no pasaría, sino recuperaba su memoria dudaba que su relación con Malfoy siguiera.

Comenzaron a ver vestidos de distintos estilos, colores y escotes, que llegó el momento en que sintió que el mundo le daba vueltas y para colmó los cometarios de la mujer que las atendía la tenían harta. Estaba a punto de pedirle que se callara.

— Pruébate estos y vemos cuál te queda mejor - sugirió la castaña, acompañándola al vestidor.

La pelirroja por fin sola, se tomó un respiró. Se desvistió lentamente sintiendo un poco de frío al quedarse en paños menores, uno a uno fue probándose los vestidos, pero ninguno la convencía.

— Lily pero este te queda fabuloso.

— ¿Tú crees? — se miró una vez más en el espejo, giró un poco para apreciarlo mejor — Me probare otro — se internó nuevamente en el vestidor, con la voz de su prima acompañándola como música de elevador.

— Estoy segura que Scorpius no podrá quitarte la vista de encima, además es acorde al evento, tiene un escote discreto…

Lily había dejado de escuchar a su prima después de su primer comentario. Recordó lo intensa que podía ser la mirada de Malfoy, y como en ocasiones lograba enchinarle la piel. Un extraño escalofrío la recorrió al pensar en lo qué sentía cada vez que él la besaba. ¡Merlín! sus besos eran tan buenos como el chocolate mismo y eso era mucho decir, porque ella era totalmente adicta al sabor del cacao.

«¡Por Morgana! Ni siquiera los besos de Jagger me llevaron a hacer esa comparación, pero la sensación de besar a Scorpius es casi igual al momento en que el chocolate se deshace en mi boca, es casi… casi orgásmico. Y al final cuando he terminado mi barrita de chocolate, la sensación de satisfacción es como la que él me deja con sus besos, y lo peor es que como el chocolate, nunca puedes detenerte en solo uno, deseas más.»

Se humedeció sus labios aún inmersa en el recuerdo de aquellos labios, dejándose llevar cerró sus ojos, reviviendo las sensaciones que habían desatado aquellos ósculos. Esa debía haber sido sin dudar una de las razones por las que había decidido tener una relación con él.

Se mordió su labio inferior, dejándose llevar por lo peligrosos pensamientos que la llevaban a imaginar un sinfín de cosas que antes ni siquiera hubiese concebido pensar, y que sin duda le habrían causado repulsión.

— Lily, apúrate, quiero ver ese vestido hoy.

La voz de su prima logró sacarla del letargo en el había caído. Abrió los ojos de golpe, horrizándose con lo que había estado pensando. No ella no era así, esto no podía ser verdad.

« ¡Ay no! ¿Qué estaba haciendo? Es Malfoy del que estoy hablando, si reconozco que se ha portado bien y que me equivoque al juzgarlo en el pasado, pero no… yo no me puedo sentir atraída por él y menos por unos cuantos besos.»

Ni siquiera puso cuidado en como se sacó el vestido, solo sabía que necesitaba aire con urgencia.

— Tienes razón es el correcto — le comentó a su prima al salir del cuartillo.

— ¿Segura? — preguntó mirándola interrogante — ¿Estas bien? — no le había pasado inadvertido el estado de alteración en el que había salido del vestidor.

— Si, solo un poco de claustrofobia. Sabes que no me gustan los lugares reducidos y encerrados — lo que había dicho eran patrañas y lo sabía. Lo que le había pasado no tenía nada que ver con esa clase de miedo pero si con otro que podía llegar a ser más peligroso. El miedo a sentir o en caso volver a sentir.

— Entonces ¿se lo lleva? — preguntó la bruja que los atendía.

— Si — buscó en su bolsa, los galones que necesitaba para pagar, pero se dio cuenta que ni siquiera sabía cuánto dinero era por el vestido —. ¿Cuánto vale?

— ¡No se preocupe! Lo cargare a la cuenta de siempre: la del señor Malfoy ¿no?

¡Oh era cierto! Ella aún no trabaja, por lo cual no percibía sueldo. Scorpius debía estar pagándole todos sus gastos. Entrecerró sus ojos, en ese momento hasta eso le molestaba, puesto que ella siempre le había gustado ser independiente y había soñado con pagarse sus propias cosas en cuánto saliera de la casa de sus padres.

No le quedó más que asentir, haciéndolo con un simple cabeceo que le costó doblegar su orgullo.

— Se lo mandaremos a su casa. Gracias por su compra.

Después de salir de la tienda, no se sentía ni un poquito mejor. Su mente estaba echa una maraña de contradicciones.

— ¿Te sientes mejor? — indagó Rose, después de caminar unos pasos.

— Si, solo necesitaba un poco de aire — era la segunda vez que mentía en ese día y lo peor era que lo hacia con las personas que jamás pensó hacerlo: su familia.

— Se que esto de ir a la casa de los Malfoy te estresa, pero seguro te ira mejor que la primera vez… además ya no entrarás como una novia más, sino como la prometida.

— Él nunca había llevado a una novia — interpeló apresurada, calló al percatarse de que no sabía lo que estaba diciendo. Asustada con su respuesta, apretó sus labios; una vez más había actuado impulsivamente.

« ¿Por qué dije eso? Ni siquiera lo pensé… solo lo dije. Me salió tan natural ¿Qué me está pasando?».

— Ya lo sé, solo fue un decir, pero el hecho de que no presentara a ninguna como su novia, no quiere decir que no llevó a otras chicas — explicó lógica —. Aunque eso no importa, ahora tú eres casi la señora Malfoy.

Lily aún no se terminaba de reponer de lo anterior, cuando su prima le salía con eso. Frunció su ceño ante el título de "señora Malfoy".

— Vamos ahora a buscar la ropa interior para ese vestido, aunque es tan pegado que dudo que puedas llevar algo debajo — comentó tomándola del brazo, obligándola a andar —, el beneficio de eso, sería que podrías segur la fiesta en la alcoba de Scorpius y no le tomaría tanto tiempo quitarte...

— ¿Perdón? — cada que su prima pronunciaba algo así, la descolocaba totalmente. No sabía si era porque en el colegio su prima siempre se había comportado, o quizás era que habían crecido y después de todo era su confidente, quizás por eso la confianza de decirle esas cosas.

ºº*

Horas más tarde Scorpius llegaba a casa, había pasado casi todo el día con su amigo hablando del asunto entre otras cosas; pero el haberse desahogado con Albus lo había ayudado a no sentir que cargaba el mundo sobre sus hombros sólo, ahora contaba con su apoyo. Agradecía que hubiese accedido a quedarse callado, pero sabía que llegado el momento si las cosas no mejoraban su familia debía enterarse.

Avanzó por la casa que estaba sumida entre sombras y un silencio sepulcral, lo cual le extraño pues Lily no le había dicho nada sobre salir. Se dirigió a su cuarto, tocó suavemente escuchando la voz de su novia proveniente del interior.

— Hola.

La pelirroja bajó el libro que estaba leyendo, para poner su atención en el rubio.

— ¿Cómo te fue? ¿Albus ya no te hizo más preguntas?

— No, sigue creyendo que todo esta bien entre nosotros — mintió recargándose en el tocador —, siento lo del beso — no quería que ella pensara que se estaba aprovechando, aunque eso no quitaba que esa había sido la oportunidad perfecta, para volver a saborear sus labios como había estado deseando hacerlo.

— No… — negó con su cabeza varias veces — estuvo bien… es decir, no quiero que se enteren aún — se apresuró a aclarar antes de que mal interpretara su comentario.

Scorpius notó como el rostro de su novia se volvía del color de su cabello, además era imposible no notar la forma en que jugueteaba con sus dedos. Dejó que una sonrisa bonachona se extendiera por sus labios, porque sabía que la causa de esas reacciones era él.

— No te preocupes no lo sabrán hasta que tu lo desees.

La menor de los Potter asintió aliviada, quitándose esa preocupación de encima podía enfocarse en algo que había sido casi como un gancho a su hígado. Se levantó de la cama con un ágil movimiento, cuando al fin estuvo frente a él colocó sus manos en su cintura, mirándolo con reproche.

— ¿Qué pasa? — cuestionó ligeramente descolocado por su cambio repentino de actitud.

— Se puede saber ¿por qué no me habías dicho que iríamos a cenar en año nuevo a Malfoy Manor?

— ¿Cómo te enteraste?

— Después de que te fuiste con Albus, llegó Rose para acompañarme a comprar el vestido que usaría ese día.

— Con todo lo que esta pasando en lo que menos estaba pensando era en que teníamos que ir con mi familia.

El enojo de Lily se fue desvaneciendo después de las palabras de su novio. Relajó su postura y su mirada se tornó comprensiva.

— Si pudiera me negaría a ir, pero no es tan sencillo. Soy hijo único y…

— No, lo último que quiero es que dejes de ver a tu familia por mi, por lo que me esta pasando — mencionó pesarosa —, iremos como estaba planeado, aunque no te voy a mentir, me siento un poco intimidada… se que no es la primera vez que conviviré con tu familia, pero para mi es como si lo fuera.

— Recuerda que no estás sola, yo estaré contigo la mayoría del tiempo, sabrás manejar la situación.

Luna suspiró largamente, no estaba muy convencida de ello, aún la preocupación seguía dentro ella en forma de un agujero en su estómago. Se abrazó a si misma, mientras afirmaba con su cabeza.

— Lily te agradezco que quieras acompañarme.

— No tienes porqué, de cualquier forma lo hubiese hecho sino hubiera perdido la memoria — comentó recomponiendo su gesto con un pequeña sonrisa —. Aunque tenemos que ponernos de acuerdo sobre lo que diremos del compromiso y eso.

— Lo sé, pero antes quiero darte algo.

La pelirroja enarcó sus cejas interrogante, lo vio buscar dentro de su chaqueta para después sacar una caja plana que colocó sobre sus manos. Miró el paquete y después a él, no pudo evitar sentir un revuelo en su corazón, la última vez que él le había obsequiado algo las cosas no habían salido nada bien.

— ¿Qué es? — preguntó ligeramente temerosa.

— Solo ábrela.

Lily tomó una bocanada aire, sus ojos se dilataron al ver el contenido, era una caja de sus chocolates preferidos y justamente él se la daba. A su mente volvió la analogía que había hecho entre rubio y el cacao esa misma tarde. Esto era muy mala broma del destino.

— ¿Qué pasa?

—Ah… no, nada — se apresuró a contestar, se llevó la caja al pecho para después sonreírle con las mejillas sonrosadas —. Gracias.

ºº*

Después de ponerse de acuerdo en lo que les dirían sobre su compromiso y como enfrentarían la situación, habían decidió bajar a cenar pues el estómago de Lily había hecho de las suyas evidenciando su hambre.

Scorpius se encontraba haciéndole una breve reseña de sus vistas a Malfoy Manor y como era su relación con sus suegros, mientras ella cenaba escuchándolo atentamente, aunque por momentos dejaba de comer, para interrogarlo o pedirle que le contara con salto y seña tal o cual situación.

— Ya veras que no tendrás problemas para convivir con ellos.

Lily suspiró afligida, Scorpius le brindó una sonrisa comprensiva, alzó su mano y acarició con suavidad su mejilla, en un primer momento ella se alejó pero finalmente aceptó la caricia, había un aire familiar en ese simple gesto lo podía sentir pero no podía recordarlo.

— Scorpius… ¿puedes empezar a enseñarme recuerdos de nuestra relación? — pidió ansiosa, arrugando la servilleta que yacía sobre sus piernas.

— ¿Segura?

— Si, se que no quieres que me presione, pero ya no aguanto más estar así — en el registro de su voz se notaba su zozobra —, por favor.

— Esta bien — se incorporó ofreciéndole su mano para ayudarla.

La pelirroja no estaba acostumbrada a tanta cortesía de parte de un chico, era extraño, nuevo y no es que Jagger fuese un patán, simplemente que no solía ser tan caballeroso. Tomó su mano sintiendo un cosquilleo atravesar su piel, en cuanto se levantó de la silla, cortó su contacto.

Caminaron hacia el Estudio, en cuanto entraron la chimenea se encendió iluminando el lugar. Hyperion se acercó a un mueble de madera en el extremo de la habitación, tomó las perillas y abrió las puertas, revelando una vasija de piedra poco profunda con marcas extrañas talladas alrededor de su borde.

Lunita miró el pensadero con cierta aprehensión, que no pasó desapercibida para su novio.

— ¿Aún quieres hacerlo? — cuestionó con seriedad —, podemos esperar si no estas preparada.

— Si.

Scorpius sacó su varita de la chaqueta que llevaba puesta, no había necesitado más que unos segundos para saber cuál era la memoria que le mostraría. Apoyó la punta en los rubios mechones de su sien, una hebra brillante salió de su cabeza.

Él añadió a la vasija aquel pensamiento bajo la ansiosa mirada de la pelirroja, sentía que el corazón le explotaría en el pecho, sus manos estaban sudorosas y ligeramente temblorosas demostrando así su estado nervioso y no era para menos pues hasta ahora era lo más cerca que estaría de los años que había perdido.

— Es hora…

— ¿Qué me enseñarás? — quería saber a lo que enfrentaría.

— Observa y lo sabrás.

El recuerdo se arremolinó y brilló tenuemente, ni líquido ni gas. La pequeña Potter se acercó temerosa, respiró hondo y se inclinó hacia delante acompañada de Scorpius, sintió que sus pies dejaban el suelo alfombrado del Estudio.

Cerró sus ojos al sentir la sensación de caída, en cuando sus pies tocaron de nuevo el suelo abrió sus ojos, parpadeando copiosamente. Se encontraban en su cuarto, en la casa donde había pasado su infancia y parte de su adolescencia, ladeó su rostro para ver a Scorpius, no entendía que hacían ahí. ¿Acaso iba a mostrarle algún recuerdo en el que ellos se estaban portando mal en su habitación?

«¡Merlín! ¿Por qué tuvo que escoger ese recuerdo?— pensó agobiada — ¡Lo que dijo Albus es verdad!».

Sus pensamientos se cortaron cuando la puerta de su cuarto se abrió, se vio a si misma entrar con lágrimas en los ojos y correr a refugiarse a su cama, donde tomó su cojín de estrella e hundió su rostro llorando desconsoladamente. Por la ropa abrigada que llevaba, quería decir que era época navideña, buscó el calendario en la pared, notando que se trataba de la víspera de navidad de hacia dos años.

« ¿Por qué estoy llorando? No entiendo nada… se supone que me encontraría con Jagger, para llevarlo a la casa de mis abuelos.»

De repente un suave toquido llamó su atención, pero al parecer ella del pasado no se había percatado. La puerta se abrió lentamente dejando ver la figura de un Scorpius más joven.

Los ojos de Lily se abrieron al doble al verlo ingresar, instintivamente frunció su ceño.

Esas vacaciones él se encontraba en su casa, pasando la temporada como lo hacía desde su tercer año en Hogwarts, pero en todos esos años él jamás había entrado a su habitación puesto que ella nunca lo había invitado a pasar y se debía a que no eran amigos, vamos su relación era de mera cortesía y se debía a que estaban en su casa, porque en el Colegio dejaba ver la atiparía que sentía por él cada que tenía oportunidad.

En su cabeza reinaba una confusión total, ya ni siquiera estaba pensando, estaba totalmente bloqueada por lo que estaba viendo.

— Lily… — pronunció suavemente el rubio del recuerdo, logrando atraer la atención de ambas pelirrojas.

— ¿Q-qué haces aquí? — inquirió con voz entrecortada y el rostro bañado en lágrimas.

— Te vi llegar… — pausó — es evidente que no estás bien, se que no soy tu persona favorita en el mundo, pero...

— Solo lárgate Malfoy.

— No me voy a ir — tomó del tocador un pañuelo desechable, se acercó para dárselo pero la pelirroja lo rechazó dándole una manotazo —, ¿qué no entiendes? ¡Sal de mi habitación!

Scorpius se armó de paciencia, se sentó en la cama al lado dela pelirroja.

— Lily pronto tus padres estarán de vuelta, para irnos a la Madriguera y dudo que quieras que te vean así.

— ¿Qué diablos te pasa? ¿Por qué estás haciendo esto? — las lágrimas aún surcaban las mejillas pecosas.

— Porque no me gusta verte así, te prefiero siendo una fierecilla.

— ¿Fierecilla? Pero ¿qué…?

— Escucha… me importas más de lo que crees.

La pequeña Potter se pasmó por unos segundos. — ¿Qué? — se comenzó a reír sin ganas, pero al ver la seriedad en el gesto del rubio calló —. No… ¿me estas tomando el pelo? Si es una de tus bro…

— Me gustas… — pronunció con voz aterciopelada.

Lily abrió sus ojos desmesuradamente, su boca estaba entre abierta, sin poder creer del todo lo que había escuchado.

— Es la verdad — la seguridad con la que hablaba no daba pie a pensar que estuviese bromeando o mintiendo —, se que no es el mejor momento para decírtelo, pero debía hacerlo. Se que estás saliendo con Zeagler y realmente no me importa, porque si él es capaz de hacerte llorar de esta forma, no te merece.

— ¡Cállate!… tú no sabes nada…

— Tal vez, pero si tu fueras mi novia…

Lily se incorporó totalmente furiosa, alzó su mano y señaló con rudeza la puerta.

— Lárgate, no me interesa. Yo amoa Jagger y jamás… escúchalo bien, jamás, saldría contigo. Ve y dile a otra tus estupideces.

— No voy a desistir — advirtió levantándose con un movimiento elegantemente.

— No me importa - rabió con el rostro colorado.

— Créeme Lily sabré ganarme tu corazón, así me lleve el tiempo que sea. No tengo ninguna prisa.

— ¡Largo!

— Esta bien me iré — cogió la mano de la chica y depositó el pañuelo —, piénsalo un hombre que te hace llorar, no merece tu amor — caminó hacia la puerta, se detuvo para mirarla una última vez —. No llores más, la sonrisa le queda mejor en tus labios.

Con esa última frase salió de su habitación. Lily notó que se elevaba en el aire, su cuarto se desvaneció. Por un instante la oscuridad fue total, y luego sintió como si diera una voltereta a cámara lenta y se posara de pronto sobre sus pies.

Se tambaleó ligeramente, su respiración se volvió forzada. Sintió los brazos de Scorpius serpentear alrededor de su cintura para posarse en su espalda, brindándole un poco de estabilidad que tanto necesitaba. Su cabeza le daba vueltas, sentía como si le hubiesen robado el cerebro.

— ¿Estas bien? — él la observó con ojos preocupados.

Lily dejó que su rostro se descansara sobre el pecho de él. Se mantuvo en silencio por un largo intervalo, tratando de poner en orden su mente. Poco después se alejó lo suficiente para levantar su mirada, podía leer en su cara que estaba realmente angustiado.

— Creo que el jamás salió sobrando — bromeó tratando de aligerar el ambiente —. Nunca digas de esa agua no vas a beber porque en esa de vas a ahogar ¿no? Muchas veces mi tía Hermione me lo dijo, nunca le haye mucho sentido hasta ahora.

— Te dije que te conquistaría — repuso con una sonrisa característica de su familia.

— ¿Me dirás por qué estaba llorando?

— Lily ya tuviste demasiado por hoy.

— Tenía que ver con Jagger ¿él esta bien, verdad?

La pregunta de Lily fue como un latigazo para Scorpius, el ver como ella seguía enamorada de ese, le dolía profundamente. Se obligó a hacer a un lado nuevamente su sentir, para concentrarse en su novia.

— Si — afirmó seco, desviando su vista. Se separó de ella para cerrar el armario que contenía el pensadero. Necesitaba hacer algo o terminaría explotando y lo que menos quería es que Lily, lo viera en ese estado; ella no necesitaba más preocupaciones.

Lily ajena al dolor del rubio, luchaba con sus propios fantasmas. Aunque no podía negarse a sí misma, que en cuanto los brazos del rubio se alejaron; la sensación de vacío se acrecentó en su interior.

— Es mejor que vayamos a descansar.

Caminaron en silencio hasta sus respectivas habitaciones. La pelirroja miró a su novio, había notado su cambio de actitud en cuanto salieron del Estudio; se había vuelto frío y distante. Aunque quería creer que ella no tenía la culpa, sabía que en buena parte si lo era, aunque no por gusto.

— Scorpius, yo…

— Esta bien Lily — la interrumpió adivinando sus intenciones.

— No, no lo esta y lo sabes.

— No me subestimes, estaré bien — dijo fúnebre.

La pelirroja se acercó a él abrazándolo. Ligeramente sorprendido respondió, dejó que sus manos descansaran en estrecha cintura, mientras hundía su rostro en la cascada roja, respirando con suavidad su aroma.

ºº*º

Continuará…

*Contiene algunos Spoilers de HP4.

*Gian Lorenzo Bernini. (Nápoles, 1598-Roma, 1680) Escultor, arquitecto y pintor italiano.

ºº*º

Hola, discúlpenos por la tardanza, pero ya saben andábamos cortas de tiempo con la Uni y demás complicaciones de la vida. Esperamos que aún alguien quiera leer la historia xD.

El nuevo capítulo es un poco de transición, aunque al final aparece un recuerdo del inicio de su relación, por otra parte al parecer Lily no ha olvidado todo, aún hay ciertas cosas escondidas en su subconsciente y al parecer salen en los momentos en lo que ella menos se lo espera.

Próximamente aparecerá la familia Malfoy, ¿qué le esperara a Lily en esa fiesta? ¿De verdad la trataran bien?

Y por ultimo un spoiler más, pronto aparecerá alguien que no viene para ayudar a la pareja, si no a separarla muajajaja.

Agradecemos a todos los que leen la historia, ojala se animen a dejar un comentario. Gracias a los que nos tienen en favoritos, todo es por ustedes.

(´¸.·´¯`»- - The darkness princess & Lady Muerte