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Un bebé detiene la guerra — capítulo 18
Severus permaneció tranquilo, mientras Hermione verificaba su estado de embarazo. Estarlo o no, era lo que tenía que verificar. Mirándose en el espejo y esperando que la prueba cambiara de color. Que la prueba le dijera algo que en otro momento la habría hecho muy feliz. Quizá y hasta con otro hombre. No. Estaba con él. Con Severus Snape, no con otro hombre. Quizá hasta podía ser feliz con él, bajo otra circunstancia. Pero él ya no podía esperar por ella. ¿Y bien? ¿Estás embarazada? Está cambiando de color, aún. No es algo definido. No es púrpura aún. Es algo parecido al lila. Severus se quedó sentado al pie de la cama, mientras Hermione continuaba dentro del baño. El baño de la habitación más limpio y bien cuidado, que jamás había visto. No proviniendo de Snape. Pero no estaba en ese momento, para pensar en eso. No. Está cambiando. dijo con la garganta seca y la mirada fija sobre su color. Se levantó de la cama y esperó, detrás de la puerta. La ansiedad comenzaba a convertirse en su peor pesadilla. Estoy embarazada. dijo, mientras abría la puerta y lo confrontaba. Severus se quedó en la misma posición. Abrumado. Realmente tendría un hijo con una mujer. Y ella, era Hermione Granger. Por más requisito que terminase siendo, estaba abrumado con el simple hecho de ser padre. De tener un hijo. De su misma sangre. Obviamente. Claro. Su sangre. ¿Qué hacía ella, mientras? Eso pensaba Hermione. ¿Corría y lo abrazaba? Le explicaba lo feliz que se sentía de ser madre y tener un hijo ¿con él? Pensó en todas esas cosas, pero no dejaba de mirar la prueba. El color de la prueba. Su primer hijo, su primera experiencia sexual, era de su profesor de pociones. Gracioso final para un camino de vida, bastante largo. Y Severus pensaba lo mismo. Felicidades. se atrevió a decir y Hermione se mordió el labio. Iba a ser mamá. Apartando los motivos, se sentía ausente. Iba a ser mamá....no dejaba de repetírselo. Gracias, eso supongo. Y ahora... Ahora, tomaremos las previsiones. A dónde irá y por cuánto tiempo. ¿A dónde "irá"? ¿Se iba sola? ¿A qué...? Yo mismo le confesaré al señor tenebroso, que tendremos un hijo. Que fui yo quien se atrevió a tener un hijo con un auror. Pero eso no tiene sentido. Usted también lo es. Supongo que alguien tan inteligente como él, deduce algo así. Pues bien, creo que hasta los momentos, solo Dumbledore sabe algo así. Él me juramentó como auror, a detrimento de los demás. Nunca le creyeron, por eso siempre tengo algunos beneficios. Y siempre estaba en todas esas misiones, cuando ustedes creían que me había duplicado o algo por el estilo. No estaba solo por ser su mano derecha. Más bien estaba, por ser auror. Siempre los odió. Nunca fue así. Mucho menos te odiaba. Podría odiar a Potter por un sin fin de motivos, pero, no precisamente a ti. ¿Y por qué surgía ella en el tema? Su odio hacia Harry, es inapropiado. Además, ¿qué culpa tenía él de lo que su padre le hacía pasar? Su madre. Ella... Guardó silencio, cuando quiso confesarle quién había sido aquella mujer que más había amado. Un "puff" se escuchó en el salón y Snape, sustrajo su varita con tal rapidez, que sobresaltó a Hermione. Severus bajó las escaleras y el librero se movió con un toque. Estaba en desventaja. Su cuerpo estaba expuesto, mientras el librero se apartaba y le daba tiempo de apuntar. Aunque no tuvo necesidad. Harry Potter había aparecido en su casa, sin saber cómo la conocía y parecía traer noticias. Hermione había comenzado su descenso. Lentamente. ¿Estás embarazada ya, Hermione? dijo de forma tan brusca, que Hermione solo parpadeó y miró a Snape. Sorprendida. ¿Dónde estaba su amigo? ¿Harry? Yo pues...sí. Estoy embarazada. Acabamos de descubrirlo. ¿Harry...yo? Nos quedaremos a vigilar durante la noche y nos turnaremos por la mañana. Luna, Ginny, Ron y yo por supuesto. Severus inspiró. Estaba bien, era paciente. Pero si Hermione lloraba una vez más, ya no tendría paciencia con el niño que vivió. Potter, ella te está hablando. Las horas de cambio, serán: seis en punto de la mañana y seis en punto de la tarde. Potter, no debo recordarte qué podría hacer....si... Pero Hermione no había dicho nada más. Harry dejó de hablar y bajó la mirada. Te doy asco ¿no es cierto? Te da asco saber que tendremos un hijo. ¿Verdad? De eso se trata. Ron, tú. Incluso Ginny. Harry no contestó, pero Snape estaba preparado para actuar. Decir: seremos una pareja feliz, porque nos amamos...no era su estilo. Pero podía informárselo de una forma cruel y ruda. Además, si él quería jugar con sus sentimientos, estaba seguro de que un poco de su propia medicina, no le iba a hacer mal. No me das asco. escuchó ella, que Harry susurraba. Casi para sí mismo Solo me preocupa la forma sencilla en la que aceptas todo esto. En la que te relacionas con él dijo mientras lo señalaba y no sufres ni te acongojas. Primero, Harry, "él" tiene su nombre. Dos: no lo acepto de forma "fácil". Allí era cuando Severus escucharía las palabras: "Aprendí a amarlo, por obligación". "Todo esto es solo parte de una "misión" y luego, volveré a ser la misma de siempre". "Esto morirá, tan pronto como ha aparecido". Estás aquí, teniendo relaciones con este hombre y ¡ni siquiera preguntas por qué te escogió! Sé por qué me escogió y pues te diré algo interesante. Yo habría hecho lo mismo. Pero eso no tiene que interesarte. Y si te atreves a cuestionar lo que hago una vez más, con esas palabras, entonces lo que conoces como "Hermione Granger" va a dejar de existir. Nuestra amistad, nuestra vida "juntos". Llámalo como quieras. Jamás me he dirigido a ti de esa forma, ni he dudado de tus planes, por más arriesgados que sean. ¿Por qué cuestionas ahora, mi aporte a la causa? ¿Es que solo tú tienes el derecho de salvar vidas? Entonces sé mujer y has esto que ahora hago. Podrías agradecérmelo ¿no es así? Apoyarme. Jamás había visto a Hermione, tan enfadada. Y a su parecer, lo defendía de lo que Harry estaba intentando decir. Que era un hombre sin alma. Una persona detestable, que no merecía a una mujer como ella. En cierta forma, cierto. No merecía a ninguna. Hermione se veía pálida, enferma. Se llevó una mano a la cabeza, cubriéndose el rostro con ella. Severus había colocado sus manos sobre sus hombros y Harry parecía sorprendido con su actitud. Ya basta. Necesita descansar. Ve a dormir un poco. Hermione no se quejó. Camino hasta perderse de vista, a través del librero. Dejaba un silencio incómodo. Te mataría, pero no quiero oír la quejumbrosa voz de Dumbledore. Solo haz tu trabajo, Potter, y aléjate de ella. ¿Quién era para darle órdenes? No la necesito. No me interesa. No...sigas. O verás lo que es un hechizo. En tu rostro. Se perdió de vista tras el librero, que se cerró mientras lo miraba por última vez. Al subir las escaleras, pudo predecir lo que pasaría. Y estaba pasando. Lloraba. Intranquila, en la cama. Se sentó a su lado. Él podía fingir su vida sin ellos. Podía fingir que no le importaba. Pero sabía que ella no podía hacer nada de eso. Y allí, en cuanto se sentó, sintió su cabeza sobre su hombro. Permaneció tranquilo. Harry es un tonto. ¡Cómo lo...odio! Severus negó con la cabeza y ella se apartó para mirarlo. Sostuvo su rostro con ambas manos y le sonrió de forma irónica. No. No lo odias. Solamente te enfada su reacción. Te confunde. De la misma forma que ocurre conmigo. No lo odio. Solamente, tenemos diferencias. Lo único que odio, es ver sufrir a una mujer y la forma en que el señor tenebroso, suele conseguirlo. Hermione respiró con fuerza, mientras Severus limpiaba sus lágrimas con sus dedos. Descansa. De Potter, me encargo yo. ¿Y de Voldemort? Ustedes saben cómo es Voldy. Él dice una cosa y luego, cuando todo sale mal, se echa para atrás. Ya veremos cómo reacciona ante Snape. Saludos y besos.