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Historia 67888 — capítulo 13
De nuevo, antes de poder burlarse de James por sus celos infantiles sintieron un nuevo tirón y al darse cuanta tuvieron que correr para ponerse a salvo.
--¿Estamos en…?—empezó Remus.
--¡Es Harry! ¡Estamos en un partido!—grito James radiante.
James casi se desmaya del orgullo al oír como ovacionaban a su hijo; Lily miraba extasiada a Harry que surcaba el campo como un jugador profesional, Sirius estaba encantado con el efecto que causaba su ahijado, casi podía recordar como toda la afición gritaba su nombre cuando él y James jugaban; Remus, que nunca había sido aficionado al Quidditch se sentía muy feliz al ver que su sobrino volaba igual de bien que James. Estaban lo suficientemente cerca para escuchar las indicaciones de Madame Hooch antes de iniciar el partido.
—Cuando toque el silbato —dijo la señora Hooch—: tres..., dos..., uno...
Animados por el bramido de la multitud que les apoyaba, los catorce jugadores se elevaron hacia el cielo plomizo.
--¡Vamos Harry!—grito James sin poder contenerse.
--¡Ese maldito mocoso!—soltó Sirius enfadado.
Y es que en ese momento Malfoy llego al lado de Harry que se había posicionado lo más arriba de los demás jugadores.
--¡Qué velocidad!—exclamo Remus al ver a Malfoy salir a toda velocidad.
--Cállate Lunático—le dijo James antipáticamente.
--Lo siento—Remus se sonrojo.
--No es tu culpa Remus—tercio Lily que miraba a Harry—es de…
--¡HARRY!—gritaron los cuatro asustados.
Una pesada bludger pasó rozando su cabello despeinado y estuvo a punto de derribarlo. Vieron con alivio que uno de los gemelos Weasley se acercaba a Harry con el bate.
--¡Ya decía yo que esos chicos tan geniales tenían que ser golpeadores!—exclamo Sirius con una sonrisa arrogante.
--¡Cállate y mira Canuto!—James estaba tan emocionado como nervioso.
--Pero ¿Qué rayos…?
Los cuatro chicos se sorprendieron mucho cuando George Weasley golpeo con todas sus fuerzas una bludger que estaba destinada a un Slytherin pero que en medio del aire cambio de dirección, su nuevo destino: Harry Potter.
--¡¿¡Qué demonios está pasando!?!—Lily seguía mirando ansiosa a Harry.
Harry descendió rápidamente para evitarla, y George logró golpearla fuerte contra Malfoy. Una vez más, la bludger viró bruscamente como si fuera un bumerán y se encaminó como una bala hacia la cabeza de Harry.
--¡Esto no está bien!—grito James asustado--¡Alguien está manipulando esa bludger!
--¿Quejicus?—sugirió Sirius.
--¡No, no es él!—Remus miraba hacia el palco de los profesores donde estaba Snape, que miraba el partido con cara de aburrimiento.
Harry aumentó la velocidad y salió zumbando hacia el otro extremo del campo.
--¿Es que nadie se ha dado cuenta?—pregunto Lily enojada--¡Este maldito juego!
--No es el juego Lils, es la bludger—explico James—estoy seguro que alguien la está hechizando.
--Tenemos que hacer algo antes de que le pase algo a Harry—dijo Sirius preocupado--¡Busquen!
Hacían intervalos para mirar como seguía Harry con la bludger y para buscar con la mirada al posible causante de la persecución, pero nada, todos miraban emocionados el partido y si se sumaba el hecho que había cientos de personas y que ellos no tenían una vista perfecta precisamente era más difícil. La bludger seguía persiguiendo a Harry por todo el campo pero Fred Weasley aguardaba en el otro extremo. Harry se agachó para que Fred golpeara la bludger con todas sus fuerzas.
--¡Vaya!—dijo Sirius aliviado.
— ¡Ya está! —gritó Fred contento, pero se equivocaba: como si fuera atraída magnéticamente por Harry, la bludger volvió a perseguirlo y Harry se vio obligado a alejarse a toda velocidad.
--¡Hay que hacer algo!—dijo James decidido.
--Sí, pero ¿Qué?
--¡Hay que destruir la bludger!—aporto Sirius.
--¿Y si le damos a Harry o a los gemelos?—inquirió Lily ansiosa.
--Anotación para Slytherin—dijo el comentarista con voz apagada—eso deja el marcador de 60 a 0, favor las serpientes…lo siento profesora.
--¡No puede ser peor!—se lamentó Remus cuando comenzó a llover.
--¡Joder con esas malditas escobas!—salto Sirius hecho una fiera--¡Son más rápidos!
Estaba claro que la superioridad de las escobas de Slytherin daba sus resultados, y mientras tanto, la bludger loca hacía todo lo que podía para derribar a Harry. Lily daba brinquitos cada dos por tres, la bludger estaba decidida a quitar a su hijo del camino, pero gracias a los gemelos Weasley que iban a cada lado de Harry la bludger aún no le hacía gran daño.
--¡Así no puede atrapar la snitch!—se quejó James.
--¡Están parando el juego!—comento Remus.
Uno de los gemelos le hacía señas al capitán, Wood, para que pidiera tiempo fuera a Madame Hooch que hizo sonar su silbato; George, Fred y Harry descendieron aun tratando de desviar la bludger. James, Lily, Remus y Sirius se acercaron al equipo.
— ¿Qué ocurre? —preguntó Wood, cuando el equipo de Gryffindor se reunió, mientras la afición de Slytherin los abucheaba—. Nos están haciendo papilla. Fred, George, ¿dónde estabais cuando la bludger le impidió marcar a Angelina?
—Estábamos ocho metros por encima de ella, Oliver, para evitar que la otra bludger matara a Harry —dijo George enfadado—. Alguien la ha manipulado..., no dejará en paz a Harry, no ha ido detrás de nadie más en todo el tiempo. Los de Slytherin deben de haberle hecho algo.
--¡Eso, eso!—dijo Sirius—Esas malditas serpientes, en cuanto me entere quien fue…
--Ya tendrás tiempo para vengarte—le espeto la pelirroja sorprendiendo a todos.
--Creo que somos una mala influencia para ti—dijo Remus sonriendo.
--¿Qué queréis que haga? Tratan de matar a mi hijo—miro a su esposo y a Sirius que sonreían—Debe ser una de sus mejores bromas.
--Tus deseos son órdenes—dijeron los dos chicos con idénticas sonrisas malévolas.
—Pero las bludger han permanecido guardadas en el despacho de la señora Hooch desde nuestro último entrenamiento, y aquel día no les pasaba nada... —dijo Wood, perplejo.
--¿Entonces?—James miro a sus amigos con un signo de interrogación—alguien que esté aquí debe estar hechizándola.
--Eso es un hecho—los otros tres buscaban con la mirada, pero no obtuvieron ningún resultado.
La señora Hooch iba hacia ellos. Detrás de ella, Harry veía al equipo de Slytherin que lo señalaban y se burlaban.
—Escuchad —les dijo Harry mientras ella se acercaba—, con vosotros dos volando todo el rato a mi lado, la única posibilidad que tengo de atrapar la snitch es que se me meta por la manga. Volved a proteger al resto del equipo y dejadme que me las arregle solo con esa bludger loca.
--¡Lo va a matar!—los tres chicos miraron a Lily que se estaba poniendo blanca.
—No seas tonto —dijo Fred—, te partirá en dos.
--No hay otra manera…--empezó James mirando al capitán que se debatía entre proteger a Harry y ganar el partido.
--¡Maldito Quidditch!—soltó Lily enfadada.
Wood tan pronto miraba a Harry como a los Weasley
—Oliver, esto es una locura —dijo Alicia Spinnet enfadada—, no puedes dejar que Harry se las apañe solo con la bludger. Esto hay que investigarlo.
--Estoy de acuerdo—dijo Remus—esto está muy raro.
— ¡Si paramos ahora, perderemos el partido! —argumentó Harry—. ¡Y no vamos a perder frente a Slytherin sólo por una bludger loca! ¡Venga, Oliver, diles que dejen que me las apañe yo solo!
--¡Hijo de James Potter tenía que ser!—grito Lily más enojada--¿Cómo es posible que quiera arriesgarse solo para ganar un estúpido partido?
--Es que no solo es un simple partido—explico Sirius con las manos en los bolsillos—es contra las serpientes, todos los odiamos…--pero se calló de golpe cuando Lily lo fulmino con la mirada—quiero decir, Harry está loco—mal movimiento—este, no, hum; creo que…
--Déjalo así Canuto—James le dio un beso a Lily para que se relajara.
—Esto es culpa tuya —dijo George a Wood, enfadado—. « ¡Atrapa la snitch o muere en el intento!» ¡Qué idiotez decir eso!
--¿QUÉ?—grito Lily colérica--¿QUÉ LE DIJO QUÉ?—Remus y Sirius dieron un saltito hacia atrás, miro a James con los ojos saliéndose de las orbitas, dejo que su dedo índice le diera con todo a su esposo--¡TU TIENES LA CULPA! ¡TÚ Y SOLO TÚ!
--Pero ¿Por qué?—dijo James sorprendido.
--¡Este maldito juego del demonio! ¡En cuento volvamos ni creas que Harry va a jugar!
--¡Lily!
--Nada, y de una vez te digo que si algo le pasa a mi hijo tú te las veras conmigo.
Remus y Sirius rieron por lo bajo al ver los pucheros que hizo James. Llegó la señora Hooch.
— ¿Listos para seguir? —preguntó a Wood.
Wood contempló la expresión absolutamente segura del rostro de Harry.
--Va a hacerlo—murmuro Sirius—va a dejarlo apañárselas solo…
--Quiero vivir—dijo James temiendo que Lily lo descuartizara.
—Bien —dijo—. Fred y George, ya lo habéis oído..., dejad que se enfrente él solo a la bludger.
--¡Con un demonio!—dijo Lily mirando antipáticamente a Wood--¡Este niño! ¡Claro como a él no lo quiere matar nadie!
--Cálmate Lily—intervino Remus con una sonrisa—si vemos que Harry no puede solo estamos nosotros para apoyarlo. Deja que James vea el partido, es la primera vez que ve a Harry jugando, tú también deberías estar orgullosa, es muy valiente—la pelirroja lo miraba, aun no la convencía; James y Sirius cruzaban los dedos—no me sorprende; teniéndote a ti como madre…
--Bien—dijo ella.
--Gracias Lunático—James solo movió los labios, le sonrió con ganas a su amigo. Miro a su esposa que veía a Harry ansiosa—todo va a salir bien, además te amo.
--Yo también James, yo también—contesto Lily—pero eso no quita que te daré tus buenos golpes si algo le pasa a Harry…
--Ya pelirroja—la corto Sirius mirando a Harry.
La lluvia volvió a arreciar. Al toque de silbato de la señora Hooch, Harry dio una patada en el suelo que lo propulsó por los aires, y enseguida oyó tras él el zumbido de la bludger. Harry ascendió más y más. Mientras, Lily miraba angustiada a su hijo; tenía la varita bien aferrada y por su cabeza pasaban hechizos que podrían ayudarle a quitar esa maldita bludger del juego. James y Sirius estaban entre emocionados y preocupados, estaban tan encantados de la actitud de Harry, eso solo demostraba que era un gran apasionado del Quidditch y eso los enorgullecía pero por otro lado estaban temerosos de lo que le pudiera pasar a Harry y más aún; de lo que le pudiera hacer Lily a James. Remus seguía buscando con la mirada a alguien que estuviera hechizando la bludger pero no obtenía mejores resultados. Harry giraba, daba vueltas, se trasladaba en espiral, en zigzag, describiendo tirabuzones, ante todas estas piruetas, James no pudo contenerse y gritaba loco de emoción y alegría.
--¡Estos imbéciles!—exclamo Sirius enojado--¿De qué demonios se ríen?—todo el estadio estallaba en risas por lo gracioso que se veía Harry en su intento de esquivar la bludger--¡No es gracioso!
--¡HARRY!—grito Lily cuando la bludger le pasó rozando la cabeza de nuevo.
--¿Qué no ven que esa maldita pelota quiere matarlo?—pregunto Remus molesto cuando todos volvieron a reír por una táctica bastante ridícula por parte de Harry.
--¡Malfoy!—James miraba como el rubio iba junto a su hijo.
--¡DONDE NO HAGAS ALGO YA, TE MATO JAMES POTTER!—estallo la pelirroja cuando la bludger estuvo a punto de tirar a Harry de la escoba.
--Ya voy…--el chico trato de apuntar a la bludger--¡HA VISTO LA SNITCH!
--¡Vamos Harry!—gritaron Sirius y Remus, Lily los miro mordazmente. Remus continuo con una sonrisa—si atrapa la snitch es la única forma de acabar con todo esto; solo así estará a salvo.
--¡CON UN DEMONIO!—solo un segundo Lily se había calmado y la gota que colmó su vaso fuecuando la bludger golpeo el codo de Harry, saco su varita y trato de lanzarle un hechizo a la pelota; pero se movía demasiado rápido--¡AYUDENME!
Los chicos no querían ser asesinados por Lily sacaron sus varitas y haciendo esfuerzos sobrehumanos trataban de lanzarle hechizos a la bludger.
--¡VA A DARLE EN LA CABEZA!—la pelirroja se tapó la cara para no ver--¡TE VOY A MATAR JAMES!
--¡Mira Lily!
Harry que casi se cae de la escoba cuando la bludger le dio en el codo, monto de nuevo, se le veía débil pero en su cara se veía la decisión de seguir en el partido. James sintiéndose culpable se sintió el padre más feliz sobre la fas de la tierra, ese niño, sin duda era un digno hijo suyo. Harry salió disparado hacia Malfoy pero para la sorpresa del rubio el chico no lo ataco sino que paso a su lado con el brazo bien estirado…
--¡SE VA A CAER! ¡HAS ALGO! ¡HAGAN ALGO! *¡ARESTO MOMENTUM!—*Lily detuvo un poco la caída de su hijo que para acrecentar más su enojo estaba sonriendo anchamente y con el brazo roto sujetaba la snitch.
La multitud estallo en gritos y aplausos.
--¡HA GANADO!—grito James haciendo un baile tonto, pero se quedó como hielo ante la mirada de su esposa.
--¡Anímate pelirroja!—le dijo Sirius con su mejor sonrisa pero mejor se quedó callado.
--¿Qué esperan?—los urgió Lily caminando hacia donde estaba aterrizando Harry--¡Caminen!
Los tres chicos obedecieron, no era bueno alterar más a Lily.
—Ajá —dijo Harry sin fuerzas—, hemos ganado.
Y se desmayó.
--¡Harry!
Se acercaron al chico que yacía en el suelo inconsciente pero con una gran sonrisa.
--*¡Ennervate!—*dijo James apuntando a su hijo antes de que alguien llegara.
--Harry…--murmuro Lily evitando salir de la capa y abrazar a su pequeño que volvía en sí.
--¿Estará bien cierto?—pregunto Sirius preocupado pero con una gran sonrisa.
Una pequeña multitud se fue acercando a ellos, por lo que tuvieron que quedarse en la parte de atrás. Lily aun apretaba los labios para no comenzar a gritarle a James y quitarle esa estúpida sonrisa, y tal vez haría lo mismo con Sirius. Remus por otra parte, tenía una expresión seria. La expresión de James cambio radicalmente cuando Lockhart llego corriendo y abriéndose paso para llegar a Harry.
--¡Déjenme pasar!—decía mostrando toda su dentadura--¡Soy el cinco veces ganador a la sonrisa más encantadora!
--No voy a dejar que toque a mi hijo—mascullo James.
--Deja ya tus celos infantiles—tercio Remus.
--Cornamenta tiene razón—intervino Sirius—este es un imbécil…
--¡No veo!—se quejó Lily, se alzaba de puntitas pero no veía nada más que cabezas y gracias a Merlín no oía a su marido.
— ¡Oh, no, usted no! —gimió Harry.
--¡Ja! Hasta mi hijo sabe cómo es.
—No sabe lo que dice —explicó Lockhart en voz alta a la expectante multitud de
Gryffindor que se agolpaba alrededor—. Que nadie se preocupe: voy a inmovilizarle el brazo.
— ¡No! —dijo Harry—, me gusta como está, gracias.
--¿Dónde está McGonagall cuando uno lo necesita?—se quejó Sirius.
--Debemos llevarlo a la enfermería—susurro la pelirroja con ansiedad.
--¿Cómo?—inquirió Remus— ¿Y si…?
Pero Remus fue interrumpido por el click de una cámara cercana…
—No quiero que hagas fotos, Colin —dijo alzando la voz.
--¡Este niño no entiende!—dijo Sirius con los brazos en jarras.
—Vuelve a tenderte, Harry —dijo Lockhart, tranquilizador—. No es más que un sencillo hechizo que he empleado incontables veces.
--¡Que lo lleve a la enfermería!—James estaba enojado—lo siento Lils pero es que este imbécil lo único que va a conseguir es empeorarlo todo.
— ¿Por qué no me envían a la enfermería? —masculló Harry.
—Así debería hacerse, profesor —dijo Wood, lleno de barro y sin poder evitar sonreír aunque su buscador estuviera herido—. Fabulosa jugada, Harry, realmente espectacular, la mejor que hayas hecho nunca, yo diría.
--Voy a matarlo—dijo Lily entre dientes.
Los chicos vieron como Fred y George Weasley forcejeando para meter la bludger loca en una caja. Todavía se resistía.
--¡Tenemos que inspeccionarla!—dijo Remus—estoy seguro que alguien lo hizo a propósito.
—Apartaos —dijo Lockhart, arremangándose su túnica verde jade.
--¡NO!—grito James, cogió de la mano a Lily y se acercó a donde estaba su hijo.
—No... ¡no! —dijo Harry débilmente, pero Lockhart estaba revoleando su varita, y un instante después la apuntó hacia el brazo de Harry.
--¿Qué le ha hecho este remedo de mago?—se escandalizo James cuando el brazo de su hijo le colgaba, parecía que no tenía soporte, que no tenía huesos.
--¡Por Merlín!—dijo Lily llevándose las manos a la boca.
--¡Te lo dije!—Sirius y Remus llegaron a su lado.
--¡Este imbécil le ha desaparecido los huesos!—estallo James--¡Es el idiota más grande de este mundo!
— ¡Ah! —dijo Lockhart—. Sí, bueno, algunas veces ocurre esto. Pero el caso es que los huesos ya no están rotos. Eso es lo que importa. Así que, Harry, ahora debes ir a la enfermería. Ah, señor Weasley, señorita Granger, ¿pueden ayudarle? La señora Pomfrey podrá..., esto..., arreglarlo un poco.
--Tarado—dijo Lily enfadada mientras veía como Harry casi se desmaya cuando vio su brazo sin huesos. Los tres chicos la miraron sorprendidos—venga, que ha dejado a mi hijo peor de lo que estaba.
--Sera mejor que estemos con él—dijo James, los cuatro caminaban detrás de Harry, Ron y Hermione—no le gustara nada el crecehuesos.
Caminaron en silencio detrás de los chicos que intentaban no mirar mucho el brazo de Harry, James estaba que echaba chispas por la ineptitud de Lockhart, Sirius estaba igual que su mejor amigo, Lily se mordía el labio preocupada; hasta su enojo hacia su marido había desaparecido y Remus no podía creerse que Dumbledore contratara a alguien tan estúpido para que fuera profesor, si tan solo no tuviera su problema peludo estaría encantado siendo profesor…
Al llegar a la enfermería a Madame Pomfrey no le hizo gracias aquello.
— ¡Tendríais que haber venido enseguida aquí! —dijo hecha una furia y levantando el triste y mustio despojo de lo que, media hora antes, había sido un brazo en perfecto estado—. Puedo recomponer los huesos en un segundo..., pero hacerlos crecer de nuevo...
--Todo por ese estúpido—zanjo James.
—Pero podrá, ¿no? —dijo Harry, desesperado.
—Desde luego que podré, pero será doloroso —dijo en tono grave la señora Pomfrey, dando un pijama a Harry—. Tendrás que pasar aquí la noche.
--Lo único bueno es que podremos estar con él—tercio Lily con una débil sonrisa, James la beso—aún estoy molesta contigo.
--Pero si yo no hice nada—se defendió el chico.
--Precisamente por eso.
Hermione aguardó al otro lado de la cortina que rodeaba la cama de Harry mientras Ron lo ayudaba a vestirse. Les llevó un buen rato embutir en la manga el brazo sin huesos, que parecía de goma.
--¿Aún lo defiendes pelirroja?—pregunto Sirius burlonamente--¡Ha dejado a mi ahijado sin huesos!
--A cualquiera le puede fallar un hechizo—dijo Lily logrando que los tres chicos pusieran los ojos en blanco.
— ¿Te atreves ahora a defender a Lockhart, Hermione? —le dijo Ron a través de la cortina mientras hacía pasar los dedos inanimados de Harry por el puño de la manga— Si Harry hubiera querido que lo deshuesaran, lo habría pedido.
--Creo Sirius—empezó Lily con una sonrisa—que si es pariente tuyo.
—Cualquiera puede cometer un error —dijo Hermione—. Y ya no duele, ¿verdad, Harry?
--Y ¿sabes lo que yo creo pelirroja?—pregunto Sirius arrogantemente—que Hermione es como tu doble.
--Pues claro, es tan brillante como yo, y tú eres un envidioso—aseguró Lily que le enseño la lengua y alcanzo a darle un buen pellizco.
—No —respondió Harry—, ni duele ni sirve para nada —Al echarse en la cama, el brazo se balanceó sin gobierno.
--Pobre—dijo Remus viendo el brazo con desagrado.
--¡Solo deja que lo agarre!—estallo James--¡Una broma! ¡Eso! ¡Canuto, Lunático!
--En eso estoy—empezó Sirius acariciándose la barbilla—espera solo un segundo…
La señora Pomfrey llevaba una botella grande en cuya etiqueta ponía «Crecehuesos».
—Vas a pasar una mala noche —dijo ella, vertiendo un líquido humeante en un vaso y entregándoselo—. Hacer que los huesos vuelvan a crecer es bastante desagradable.
--¡Y que lo diga!—dijeron los tres Merodeadores recordando la sensación de tomar aquella poción y todo debido al Quidditch y estar con un licántropo.
Lily sujetaba con fuerza la mano de James para no correr a lado de Harry que hacia muecas por la poción, le resultaba bastante difícil estar allí y no poder hacer nada. Sin dejar de criticar los deportes peligrosos y a los profesores ineptos, la señora Pomfrey se retiró, dejando que Ron y Hermione ayudaran a Harry a beber un poco de agua.
--Sabía que Madame Pomfrey estaría de acuerdo conmigo—afirmo James con una sonrisa.
--¡Ya lo tengo Cornamenta!—salto Sirius con un brillo malicioso en los ojos. Pero fue interrumpido por el pelirrojo.
— ¡Pero hemos ganado! —dijo Ron, sonriendo tímidamente—. Todo gracias a tu jugada. ¡Y la cara que ha puesto Malfoy... Parecía que te quería matar!
--¡Eso lo valió todo!—Sirius que estaba cerca de Lily se alejó temiendo ser pellizcado o algo peor--¡Es un digno jugador de Quidditch!
—Me gustaría saber cómo trucó la bludger —dijo Hermione intrigada.
--A mí también—tercio Remus pensativo.
—Podemos añadir ésta a la lista de preguntas que le haremos después de tomar la poción multijugos —dijo Harry acomodándose en las almohadas—. Espero que sepa mejor que esta bazofia...
--¿Han logrado hacer la poción?—dijeron los cuatro sorprendidísimos.
--¿Cómo consiguieron el libro?—inquirió Lily.
--Lockhart—dijeron los tres chicos a la vez.
--¿De dónde sacaron los ingredientes?—volvió a preguntar Lily.
--Robaron—sentenciaron los tres con una sonrisa.
--¿Quién la está preparando?—la pelirroja recordaba haberla hecho en su séptimo año, estaba casi perfecta.
--Hermione—los chicos miraban a Harry con una sonrisa orgullosa.
--¿Cómo lo saben?—la chica los inspeccionaba--¿Qué digo? ¡Merlín! ¡Si son los más revoltosos! Harry se las va a ver conmigo…
--Técnicamente pelirroja—dijo Sirius arrogantemente—no puedes hacerle nada—Lily lo miro confundida—en todo caso tú tienes la culpa.
--¿Por qué yo?—se escandalizo ella.
--¡Por casarte con un Merodeador!—dijo como si fuera algo obvio, James y Remus rieron por lo bajo--¡No puedes casarte con uno de nosotros y pretender que su hijo sea un alumno ejemplar!
Lily apretó los labios, derrotada y esbozo una sonrisa que hizo que Sirius se enorgulleciera; nunca pocas veces lograba ganarle en alguna discusión y cuando lo lograba se sentía la octava maravilla del mundo.
— ¿Con cosas de gente de Slytherin dentro? Estás de broma —observó Ron.
--Son dignos Gryffindor—comento Remus.
--Claro—se mofo James—valientes, mira que tomarse algo con esencia de Slytherin…--hizo una vaga imitación de vomitar.
En aquel momento, se abrió de golpe la puerta de la enfermería. Sucios y empapados, entraron para ver a Harry los demás jugadores del equipo de Gryffindor. James y Sirius sonrieron con ganas, Remus tuvo que esconder su sonrisa de la mirada severa de Lily.
—Un vuelo increíble, Harry —le dijo George—. Acabo de ver a Marcus Flint gritando a Malfoy algo parecido a que tenía la snitch encima de la cabeza y no se daba cuenta. Malfoy no parecía muy contento.
--¡Que te den!—dijeron los tres contentos. Lily los miro con cara de pocos amigos—Lo siento.
Habían llevado pasteles, dulces y botellas de zumo de calabaza; se situaron alrededor de la cama de Harry, y ya estaban preparando lo que prometía ser una fiesta estupenda, Sirius ya podía saborear todo aquella comida cuando se acercó la señora Pomfrey gritando:
— ¡Este chico necesita descansar, tiene que recomponer treinta y tres huesos!
¡Fuera! ¡FUERA!
--¡Vaya!—dijo Lily estirando los brazos al aire--¡Alguien que me entiende!
Los tres negaron con la cabeza ante la testarudez de Lily. Y los chicos dejaron solo a Harry, sin nadie que lo distrajera de los horribles dolores de su brazo inerte. Los chicos se acercaron para saludar a la enfermera mientras que Lily se hizo un hechizo desilusionador para quedarse junto a Harry.
--¡Hola!—dijeron los tres a la vez.
Madame Pomfrey se sobresaltó pues los chicos le llegaron por atrás; estaban en su pequeño despacho. Al volverse les sonrió con ganas.
--Me preguntaba cuando volverían—los abrazo—Supongo que Lily esta con Harry.
--Así es.
--Pues creo que saben que no pasara una muy buena noche. Saben mejor que nadie los inconvenientes del crecehuesos—los miro con reproche—todo pudo evitarse si lo hubieran traído a tiempo. Ese Lockhart, maestro de…--se calló sonrojándose.
--No se reprima—le dijo Sirius con una gran sonrisa.
--¿Verdad que es un idiota?—pregunto James con complicidad y regalándole la más encantadora de sus sonrisas.
--La verdad James, yo…no, no debería hablar mal de nadie—los tres chicos, incluso Remus le sonrieron—pero no se puede negar lo que es obvio.
--¡La han corrompido!—exclamo Lily quitándose el hechizo, estaba justo al lado de Remus. Los miro negativamente y luego abrazo a Madame Pomfrey que sonrió--¡No debería juntarse con ellos!
--¿Y tú por qué si?—ataco Madame Pomfrey con una gran sonrisa. Sirius le guiño el ojo y James le dijo un gracias silencioso. Remus sonrió.
--Pues…--balbuceo poniéndose del color de su pelo, miro a James que le beso la mejilla--¡Soy caso perdido! ¡James tiene la culpa!
Los tres chicos y la enfermera estallaron en silenciosas carcajadas viendo a Lily en aprietos.
--¿Estará bien?—pregunto Lily tratando de cambiar de tema.
--Claro que lo estará—aseguro Madame Pomfrey--¡Es igual a James! ¡Casi la mitad de los partidos del año se la pasa aquí!
--Me lo imagino—la chica miraba acusadoramente a su esposo.
--Madame Pomfrey no le mas motivos para odiarme por favor—pidió James fingiendo tenerle miedo a su pelirroja; aunque Sirius y Remus sabían que en el fondo si lo tenía.
Estaban charlando animadamente cuando la puerta del despacho de la enfermera se abrió con un golpe sordo. Los chicos se sobresaltaron y se volvieron para ver quien había entrado.
--¿POTTER, BLACK, LUPIN, EVANS?—grito la profesora McGonagall desmayándose en la puerta. Y ese grito les recordó su época en Hogwarts, tantas veces la habían visto colérica.
--¡Por Morgana!—exclamo James corriendo a levantar a la profesora.
--Me agrada causar ese efecto—comento Sirius mientras ayudaba a su amigo.
--Creo que ha llegado el momento de decirle todo—dijo Lily con una sonrisa.
Recostaron a la profesora en la cama de Madame Pomfrey, luego de pesar cual sería la mejor forma de explicarle las cosas, Lily, James y Sirius se escondieron bajo la capa y Remus y Madame Pomfrey se quedaron a esperar que reaccionara con un simple hechizo.
--¡Ennervate!
La profesora McGonagall despertó tosiendo y abrió mucho los ojos al ver a Remus.
--¿Lupin?—pregunto dudosa.
--Si, hum, soy yo—dijo torpemente--¡Hola profesora!
--¿Por qué sigue diciéndole profesora?—quiso saber Sirius que seguía invisible--¡Se llama Minerva!
--Cállate Sirius—le espeto Lily.
--Pero ¿Qué, que pasa? ¿Por qué parece que acabara de salir de Hogwarts?—la profesora cada vez se veía más alarmada--¿Por qué parece que tiene dieciocho años? ¡Debería tener 32!
--Pues…--empezó Remus suspirando—es que si tengo 18—la profesora pareció volver a desmayarse, Poppy lo animo a que siguiera hablando—Lilyinventounhechizoparaviajareneltiempo, venimosde1978,hemosviajadoeneltiempoparaaveriguartodoparaderrotaraVoldemort—termino casi sin aliento.
Espero la reacción de la profesora para que Sirius, Lily y James pudieran salir.
--¿Qué?—fue lo primero que dijo McGonagall—No le he entendido.
--Lilyinventounhechizoelcualnospermitemovernosneletiempo,estamosaquiparasabercomo derrotaraVoldemortyevitarmuchasmuertesycosasterribles.
--¡Me cagas Lunático!—exclamo Sirius saliendo debajo de la capa.
--¡Black!—grito McGonagall poniéndose de pie y apuntándolo con la varita.
--¡McGonagall!—la imito perfectamente.
--¡No me hables así jovencito!—le advirtió aun apuntándolo.
--Y usted no vuelva a llamarme por mi apellido—le dijo Sirius arrogantemente—y por favor deje de apuntarme, yo no traicione a Lily y a James.
--¡Si cómo no!—grito ella, no parecía la misma profesora--¡No puedo creerlo! ¡A Lily y a James! ¡Los mejores estudiantes que he tenido! ¡Las mejores personas! ¡La chica más dulce y el chico más audaz y valiente!
--Gracias profesora—dijo James saliendo de la capa con una sonrisa—me siento halagado.
--¿Potter?—la profesora se quedó blanca--¿Cómo…?—sin pensárselo se puso delante de James y siguió apuntando con su varita a Sirius que se comía una rana de chocolate--¡¿¡Como osas estar en la misma habitación!?!
--Cálmese Minerva—pidió Madame Pomfrey poniéndose entre un despreocupado Sirius y una furia McGonagall—baje esa varita.
--Pero ¿Qué dices Poppy?—se escandalizo la profesora--¿Cómo puedes defender a este asesino?—Remus inclino la cabeza pero a Sirius ni siquiera le importo, seguía comiendo chocolate y sonriéndole a James que estaba detrás de la profesora sonriendo satisfecho--¿Cómo puedes defender a este traidor?
--¿Qué?—aulló Sirius enojado--¿Cuál traidor? Podre ser todo…
--Exacto—intervino Lily quitándose la capa y haciendo que McGonagall se tambaleara un poco—podrá serlo todo, desde una mujeriego, un arrogante, un pesado, un burlón, un PC pero…
--No me ayudes pelirroja—mascullo Sirius sonriendo.
—Pero por favor dejen de gritar, Harry está durmiendo—pidió Remus.
--¡Harry!—grito McGonagall y se puso entre Sirius y la puerta--¡No sé cómo has escapado de Azkaban pero no vas a dañar al chico!
--¡Ya basta!—grito Sirius que comenzaba a desesperarse--¡Va a escucharme!—la profesora miro a Poppy en busca de ayuda, la enfermera asintió y ella dejo de apuntar a Sirius—Bien—suspiro—la pelirroja aquí presente—Lily sonrió amigablemente a la profesora que la miro con cariño—invento un estupendo hechizo para viajar en el tiempo.
--No me extraña—interrumpió McGonagall apretando la mano de Lily afectuosamente—con lo buena alumna que eras, no me sorprende en lo más mínimo.
--Deje los cumplidos para después—tercio Sirius, McGonagall lo miro molesta—venga, déjeme explicarle las cosas para que deje de pensar cosas que no son—la profesora asintió con una seca cabezada— ¿Dónde estaba?
--En el hechizo Canuto—le dijo James.
--Ah sí, gracias Cornamenta—se volvió a la profesora—como le dijo Lunático torpemente—el aludido le dio un zape—vale, vale todos contra mí—los chicos lo miraron antipáticamente—Pero ¿Qué les pasa? ¡Amargados!
--¡Ash ya!—grito Lily fastidiada y divertida--¡Me enojas Sirius!—suspiro profundamente—como dijo Remus venimos de 1978 por lo tanto tenemos 18. Fuimos a 1982, estuvimos en la casa del Valle de Godric—se le hizo un nudo en la garganta, James la abrazo para darle ánimos—sabemos que Voldemort nos mató y que creen que Sirius nos traiciono pero no es cierto.
--¿Cómo está eso?—pregunto la profesora—¡Él era su Guardián de los Secretos!
--¡No, no y no! ¡Dale conmigo!—Sirius miraba rencorosamente a la profesora--¡Yo no era! ¡Era Peter!
--¿QUÉ?—grito McGonagall.
--Cuando Dumbledore nos ordenó escondernos—continuo James—le pedimos a Sirius que fuera nuestro Guardián, el director sabía que había un espía en la Orden—miro a Remus con vergüenza—y Sirius creyó que era Remus por eso pusimos a Peter y le hicimos creer a todos que era él para estar más seguros—bufo—el caso es que Sirius es inocente. Y Peter fue el que mato a los muggles y está prófugo.
La profesora miro al suelo pensando. Se quedaron en silencio esperando que ella dijera algo, pero nada, solo miraba al suelo. De repente para sorprender a todos se acercó a Sirius y lo abrazo.
--¡Vaya!—exclamo él dándole palmaditas en la espalda—Es más de lo que me imagine.
--Perdón—dijo ella para dejarlos más sorprendidos—me dolió mucho enterarme que tres de ustedes estaban muertos, uno en la cárcel y otro fuera del país.
--¿Estoy fuera?—pregunto Remus.
--Oh si, tiene como un año que te fuiste y no sé dónde estás—dijo con un deje de preocupación.
--¿Con que audaz y valiente eh?—se burló James llamando la atención de McGonagall—yo también la extrañe—y la abrazo dejándola anonadada pero le devolvió el abrazo.
--¿Y yo que?—se quejó Lily.
--Querida—la profesora la abrazo con cariño, se acercó a Remus y también lo abrazo—Los he echado mucho de menos, incluso a ti Black.
--¡Y dale con Black!—soltó Sirius ante la insistencia de la profesora en llamarlo por su apellido--¡Sirius! ¡Dígame Sirius! Fueron suficientes los siete años que me aguante que me dijera así, pero ni una vez más.
--Está bien—acepto Minerva con una sonrisa que nunca le habían visto—Sirius, supongo que han visto el partido de Harry.
--¡Vuela sensacional!—grito James emocionado, Lily lo amenazo con la mirada—Digo, estuvimos muy preocupados por él. ¡Esa maldita bludger!
--Se me había olvidado—dijo Remus—Profesora tenemos que revisar esa pelota, alguien la hechizo para que solo persiguiera a Harry.
--Pensé que eran imaginaciones mías—murmuro McGonagall—Bien, iré de una vez, iré por la bludger; ustedes quédense aquí—camino hacia la puerta, se volvió—Díganme como es que saben todo eso. ¿Quién les conto la verdad?
--Sirius—dijo Remus—fuimos a verlo a Azkaban y le dimos Veritaserum.
--Era solo para corroborar—dijo ruborizándose—Ahora vuelvo.
Los chicos se miraron con una gran sonrisa, Lily estaba feliz. Sabía que a los chicos les importaba mucho que McGonagall les creyera y estuviera al tanto, aunque no lo aceptaran abiertamente (al menos Sirius) la querían mucho, vaya, la veían en cierta forma como a una segunda madre; una madre que les encantaba molestar y hacer rabiar. La pelirroja negó con la cabeza.
--¿Vamos a las cocinas?—propuso Sirius.
--Vamos—dijeron Remus y James sonriendo.
--¿Vas pelirroja?—pregunto Sirius con un pie en la puerta.
--Oh no, yo me quedo aquí con Harry—dijo con una sonrisa encantadora que hizo que su esposo se quedara embobado unos segundos—pero tráiganme algo de comer por favor.
--Tus deseos son ordenes—le dijo James lanzándole un beso.
--¡Ridículos!—se escuchó a Sirius y luego un quejido. James le había dado un golpe.
--¡Es tan dulce!—dijo Madame Pomfrey cuando los chicos salieron--¡Tanto tiempo que estuvo pidiéndote una cita! En algún momento creí que no lo lograría—confeso con una sonrisa.
--Le voy a decir algo—la enfermera se acercó al instante ante el tono de intriga nada propio de Lily—estuve enamorada de él desde que se fracturo el cráneo por jugar Quidditch.
--¿En serio?—Madame Pomfrey la miro pícaramente—Si no mal recuerdo eso sucedió cuando estaban en cuarto—Lily se sonrojo--¡Merlín! ¡Estas enamorada desde los catorce años! Y dime ¿Por qué lo rechazaste tanto tiempo?
--Pues porque era un arrogante de lo peor—explico ella—me daba coraje conmigo misma por quererlo a pesar de todas las cosas que hacía. Por eso espere hasta que fue lo suficientemente maduro para dejar de hechizar a la gente por diversión.
--Querida él no los hechizaba por diversión—Poppy negaba con la cabeza y sonreía.
--Entonces ¿Por qué?
--James lo hacía…
--Ahhhhh
Ese grito hizo que las dos mujeres se sobresaltaran.
--Iré yo—dijo Lily y son esperar que Madame Pomfrey dijera algo, se hizo un hechizo desilusionador y salió del despacho de la enfermera.
Lo que vio la pelirroja hizo que se quedara sin habla.
— ¡Fuera! —gritó Harry, y luego, al reconocer al intruso, exclamó—: ¡Dobby!
--¡El elfo!—exclamo la pelirroja y se acercó para oír mejor.
Los ojos del tamaño de pelotas de tenis del elfo doméstico miraban desorbitados a Harry a través de la oscuridad. Una sola lágrima le bajaba por la nariz larga y afilada. Lily no pudo evitar sentir pena por la pobre criatura.
—Harry Potter ha vuelto al colegio —susurró triste—. Dobby avisó y avisó a Harry Potter. ¡Ah, señor!, ¿por qué no hizo caso a Dobby? ¿Por qué no volvió a casa Harry Potter cuando perdió el tren?
--¿Fue él?—Lily parecía no darse cuenta que estaba sola y que nadie iba a contestarle.
Harry se incorporó con gran esfuerzo y tiró al suelo la esponja de Dobby.
— ¿Qué hace aquí? —dijo—. ¿Y cómo sabe que perdí el tren? —A Dobby le tembló un labio, y a Harry lo acometió una repentina sospecha—. ¡Fue usted! —dijo despacio—. ¡Usted impidió que la barrera nos dejara pasar!
--¿Por qué?—volvió a decir Lily.
—Sí, señor, claro —dijo Dobby, moviendo vigorosamente la cabeza de arriba abajo y agitando las orejas—. Dobby se ocultó y vigiló a Harry y selló la verja, y Dobby tuvo que quemarse después las manos con la plancha. —Enseñó a Harry diez largos dedos vendados. Lily sofoco un gritito—. Pero a Dobby no le importó, señor, porque pensaba que Harry Potter estaba a salvo, ¡pero no se le ocurrió que Harry Potter pudiera llegar al colegio por otro medio!
La pelirroja cada vez estaba más intrigada con este personaje y más su afán de proteger a Harry a cualquier precio. Dobby se balanceaba hacia delante y hacia atrás, agitando su fea cabeza.
— ¡Dobby se llevó semejante disgusto cuando se enteró de que Harry Potter estaba en Hogwarts, que se le quemó la cena de su señor! Dobby nunca había recibido tales azotes, señor...
--¿Azotes?—se escandalizo Lily.
Harry se desplomó de nuevo sobre las almohadas.
—Casi consigue que nos expulsen a Ron y a mí —dijo Harry con dureza—. Lo mejor es que se vaya antes de que mis huesos vuelvan a crecer, Dobby, o podría estrangularle.
--Harry—murmuro la chica enfadada. Parecía no importarle hablar sola.
Dobby sonrió levemente.
—Dobby está acostumbrado a las amenazas, señor. Dobby las recibe en casa cinco veces al día.
--¿Qué?
--Están acostumbrados, tranquila—susurro James a su oído, la sujeto por la cintura—soy yo.
--¿Por qué?
--Te dije que son una especie de esclavos—explico James en voz tan baja y tan cerca de su oreja que tuvo escalofríos por todo el cuerpo—algunos magos los tratan decentemente pero a otros no les va tan bien.
--Pobres.
Se sonó la nariz con una esquina del sucio almohadón que llevaba puesto; su aspecto era tan patético que Harry sintió que se le pasaba el enojo, aunque no quería.
— ¿Por qué lleva puesto eso, Dobby? —le preguntó con curiosidad.
--¡Harry!—exclamo la chica como si quisiera reprenderlo.
— ¿Esto, señor? —preguntó Dobby, pellizcándose el almohadón—. Es un símbolo de la esclavitud del elfo doméstico, señor. A Dobby sólo podrán liberarlo sus dueños un día si le dan alguna prenda. La familia tiene mucho cuidado de no pasarle a Dobby ni siquiera un calcetín, porque entonces podría dejar la casa para siempre. —Dobby se secó los ojos saltones y dijo de repente—: ¡Harry Potter debe volver a casa! Dobby creía que su bludger bastaría para hacerle...
Y fue entonces cuando a Lily se le borro toda la lástima que sentía por aquel elfo doméstico.
--¿SU BLUDGER?—grito pero gracias a que James la silencio con un beso no se escuchó su furia.
— ¿Su bludger? —dijo Harry, volviendo a enfurecerse—. ¿Qué quiere decir con «su bludger»? ¿Usted es el culpable de que esa bola intentara matarme?
--¡Voy a matarlo!—dijo Lily apretando los puños.
— ¡No, matarle no, señor, nunca! —dijo Dobby, asustado—. ¡Dobby quiere salvarle la vida a Harry Potter! ¡Mejor ser enviado de vuelta a casa, gravemente herido, que permanecer aquí, señor! ¡Dobby sólo quería ocasionar a Harry Potter el daño suficiente para que lo enviaran a casa!
--¿Solo eso?—ahora fue James el que ya no pudo evitar enojarse con la criatura.
—Ah, ¿eso es todo? —dijo Harry irritado—. Me imagino que no querrá decirme por qué quería enviarme de vuelta a casa hecho pedazos.
--Espero que tenga una muy buena excusa—dijo Lily entre dientes.
— ¡Ah, sí Harry Potter supiera...! —gimió Dobby, mientras le caían más lágrimas en el viejo almohadón—. ¡Si supiera lo que significa para nosotros, los parias, los esclavizados, la escoria del mundo mágico...! Dobby recuerda cómo era todo cuando El-que- no-debe-nombrarse estaba en la cima del poder, señor. ¡A nosotros los elfos domésticos se nos trataba como a alimañas, señor! Desde luego, así es como aún tratan a Dobby, señor —admitió, secándose el rostro en el almohadón. Lily se relajó un poco, quería seguir enojada pero no podía, le daba mucha lastima—. Pero, señor, en lo principal la vida ha mejorado para los de mi especie desde que usted derrotó al Que-no-debe-ser-nombrado. Harry Potter sobrevivió, y cayó el poder del Señor Tenebroso, surgiendo un nuevo amanecer, señor, y Harry Potter brilló como un faro de esperanza para los que creíamos que nunca terminarían los días oscuros, señor.
--¿Cómo le hace?—inquirió James ceñudo--¡No puedo seguir molesto con él!
--Y ahora, en Hogwarts, van a ocurrir cosas terribles, tal vez están ocurriendo ya, y Dobby no puede consentir que Harry Potter permanezca aquí ahora que la historia va a repetirse, ahora que la Cámara de los Secretos ha vuelto a abrirse...
Lily y James se miraron con los ojos bien abiertos. Las palabras de Dobby eran procesadas lentamente en sus cabezas.
--¿La historia vuelve a repetirse?—dijo James--¿Es que ya han abierto la Cámara alguna vez?
--¿Cuándo?—Lily estaba angustiada.
Dobby se quedó inmóvil, aterrorizado, y luego cogió la jarra de agua de la mesilla de Harry y se dio con ella en la cabeza, cayendo al suelo. Un segundo después reapareció trepando por la cama, bizqueando y murmurando:
—Dobby malo, Dobby muy malo...
--¿Qué le pasa?—la chica no soportaba ver a Dobby golpearse.
— ¿Así que es cierto que hay una Cámara de los Secretos? —murmuró Harry—Y... ¿dice que se había abierto en anteriores ocasiones? ¡Hable, Dobby! —Sujetó la huesuda muñeca del elfo a tiempo de impedir que volviera a coger la jarra del agua—Además, yo no soy de familia muggle. ¿Por qué va a suponer la cámara un peligro para mí?
--¡Lily!—James la rodeo con los brazos pues la chica se había puesto blanca.
—Ah, señor, no me haga más preguntas, no pregunte más al pobre Dobby—tartamudeó el elfo. Los ojos le brillaban en la oscuridad—. Se están planeando acontecimientos terribles en este lugar, pero Harry Potter no debe encontrarse aquí cuando se lleven a cabo. Váyase a casa, Harry Potter. Váyase, porque no debe verse involucrado, es demasiado peligroso...
--¿De qué demonios habla?—James quería hacer hablar al pequeño elfo pero teniendo en cuenta que se suponía que estaba muerto, no ayudaba mucho…
— ¿Quién es, Dobby? —le preguntó Harry, manteniéndolo firmemente sujeto por la muñeca para impedirle que volviera a golpearse con la jarra del agua—. ¿Quién la ha abierto? ¿Quién la abrió la última vez?
--Habla, habla—decía Lily una y otra vez.
— ¡Dobby no puede hablar, señor, no puede, Dobby no debe hablar! —chilló el elfo—. ¡Váyase a casa, Harry Potter, váyase a casa!
— ¡No me voy a ir a ningún lado! —dijo Harry con dureza—. ¡Mi mejor amiga es de familia muggle, y su vida está en peligro si es verdad que la cámara ha sido abierta!
--Hermione—dijeron los dos al mismo tiempo preocupados.
— ¡Harry Potter arriesga su propia vida por sus amigos! —gimió Dobby, en una especie de éxtasis de tristeza—. ¡Es tan noble, tan valiente...! Pero tiene que salvarse, tiene que hacerlo, Harry Potter no puede...
--¡Con un demonio!—grito James frustrado, nunca había sido muy paciente con los elfos y menos cuando se ponían así.
Dobby se quedó inmóvil de repente, y temblaron sus orejas de murciélago. Harry también lo oyó: eran pasos que se acercaban por el corredor. Lily y James miraron hacia la puerta; tal vez era Sirius o Remus.
— ¡Dobby tiene que irse! —musitó el elfo, aterrorizado.
Se oyó un fuerte ruido, y el puño de Harry se cerró en el aire. Se echó de nuevo en la cama, con los ojos fijos en la puerta de la enfermería, mientras los pasos se acercaban. Dumbledore entró en el dormitorio, vestido con un camisón largo de lana y un gorro de dormir. Acarreaba un extremo de lo que parecía una estatua. La profesora McGonagall apareció un segundo después, sosteniendo los pies. Entre uno y otra, dejaron la estatua sobre una cama. Lily y James se acercaron hacia la cama donde estaba Dumbledore.
—Traiga a la señora Pomfrey —susurró Dumbledore, y la profesora McGonagall desapareció a toda prisa pasando junto a los pies de la cama de Harry. Harry estaba inmóvil, haciéndose el dormido. Oyó voces apremiantes, y la profesora McGonagall volvió a aparecer, seguida por la señora Pomfrey, que se estaba poniendo un jersey sobre el camisón de dormir. Harry la oyó tomar aire bruscamente.
— ¿Qué ha ocurrido? —preguntó la señora Pomfrey a Dumbledore en un susurro, inclinándose sobre la estatua.
--Espere—McGonagall apunto hacia la cama de Harry y cerro las cortinas.
--¿Chicos?—Dumbledore miraba hacia donde estaban James y Lily que se deshicieron de los hechizos desilusionadores—Buenas noches—miro hacia atrás de él--¿Sirius? ¿Remus?
--Aquí estamos—los chicos se quitaron la capa.
--¿Qué paso?—volvió a preguntar Madame Pomfrey.
—Otra agresión —explicó Dumbledore—. Minerva lo ha encontrado en las escaleras.
--¿Iba por la bludger cierto?—inquirió Remus.
--Así es—Dumbledore los miro—queríamos saber que le había pasado a la bludger porque persiguió a Harry todo el partido.
--Ya sabemos quién fue—tercio James, todos lo miraron—fue el elfo, fue Dobby; quería encargarse de que no estuviera aquí…
Y rápidamente le explicaron al director todo acerca sobre Dobby y sus intentos por alejar a Harry de Hogwarts, McGonagall y Poppy se sorprendieron y Dumbledore los miraba inescrutable.
--…y dijo que la cámara va a volver a abrirse—James hablaba con tono de intriga—otra vez.
--¿Es que ya la abrieron?—pregunto Sirius curioso.
Dumbledore lo ignoro y se acercó a la estatua.
—Tenía a su lado un racimo de uvas —dijo la profesora McGonagall tratando de sacar del apuro al director—Suponemos que intentaba llegar hasta aquí para visitar a Potter.
A los cuatro chicos les dio un vuelco el corazón cuando miraron más detenidamente a la estatua, James tuvo que sujetar a Lily que le temblaron las rodillas por la impresión. Remus aparto la vista y hasta Sirius se mareo un poco, no era nada alentador ver a Colin Creevey como una estatua de cera. Sintieron un poco de remordimiento al recordar lo que habían pensado del chico cuando los siguió al entrenamiento de Quidditch.
— ¿Petrificado? —susurró la señora Pomfrey.
--¿P-petrificado?—balbuceo Lily que mejor se sentó.
--¿Otra petrificación?—se extrañó Remus.
—Sí —dijo la profesora McGonagall—. Pero me estremezco al pensar... Si Albus no hubiera bajado por chocolate caliente, quién sabe lo que podría haber...
Los siete miraban a Colin. Dumbledore se inclinó y desprendió la cámara de fotos de las manos rígidas de Colin.
— ¿Cree que pudo sacar una foto a su atacante? —le preguntó la profesora McGonagall con expectación.
Dumbledore no respondió. Abrió la cámara.
— ¡Por favor! —exclamó la señora Pomfrey.
Un chorro de vapor salió de la cámara. Todos se taparon la nariz cuando les llegó el olor agrio del plástico quemado.
—Derretido —dijo asombrada la señora Pomfrey—. Todo derretido...
— ¿Qué significa esto, Dumbledore? —preguntó apremiante Sirius.
—Significa —contestó Dumbledore— que es verdad que han abierto de nuevo la Cámara de los Secretos.
--¿De nuevo?—inquirió James.
Pero otra vez el anciano director no le hizo caso, los cuatro chicos se miraron pero no dijeron nada.
La señora Pomfrey se llevó una mano a la boca. La profesora McGonagall miró a Dumbledore fijamente. Lily no podía quitarle el ojo a Colin, se sentía tan mal, tan impotente…
—Pero, Albus..., ¿quién...?
—La cuestión no es quién —dijo Dumbledore, mirando a Colin—; la cuestión es cómo.
--¡Demonios!—exclamo Sirius—Debemos movernos para averiguar más.
--Espera—dijo James, miro a la pelirroja—Lily, debes comer, llevas horas sin hacerlo. Te hará mal, venga, te hemos traído tu comida favorita.
--No tengo hambre—contesto sin apartar la mirada de Colin.
--Evans—la profesora McGonagall la llamo como solía hacerlo en el colegio. James la miro esbozando una sonrisa. Pero Lily no le hizo caso—Evans ¿me oye?
--Minerva—tercio Dumbledore—se han casado. Creo que te hará caso si la llamas por su nombre de casada.
--Señora Potter—la profesora no pudo evitar sonreír cuando Lily la miro—hágale caso a su esposo y coma algo.
--No se lo puedes negar a la profesora, pelirroja—la urgió Sirius con una sonrisa.
--Por favor Lily—dijo Remus sonriendo.
--Bien.
La chica comió despacio y echándole ojeadas a Colin. Todos pensaban lo mismo: ¿Cómo es que habían abierto la Cámara de los Secretos otra vez?
--En marcha—dijo Lily poniéndose de pie.
--¿Ya?—dijeron los tres.
--Tenemos que averiguar—miro a Dumbledore—de todas formas ya le hemos dicho lo de Dobby, está al tanto de todo, en cuanto podamos le haremos una visita.
--Me alegro verlos—dijo la profesora sonriendo.
--Y a nosotros—tercio Sirius con una gran sonrisa--¿Ya no me cree un traidor?
--Por supuesto que no—contesto un poco ofendida.
--Nos vemos—mascullo James tomando la mano de Lily.
Remus y Sirius se pusieron a su lado, estaban a punto de decir el hechizo cuando la profesora McGonagall se acercó y abrazo a James y Lily.
--No los felicite por casarse—explico ante la mirada de todos.
--Gracias—dijeron al mismo tiempo sonrojándose.
--¡Hey el regalo!—intervino Sirius divertido--¡Esperaremos el regalo!
Pero antes de que la profesora comenzara a reñirlo el hechizo hizo efecto de nuevo y los jalo, esta vez cayeron más estrepitosamente. Se pararon de un salto y se hicieron invisibles.
--¿Otra vez en la sala común?—pregunto Sirius con voz monótona.
--Y mira la razón—Remus señalaba hacia una esquina, la esquina que ellos ocupaban siempre cuando iban a Hogwarts.
--¡Lyra!—grito Sirius emocionado.
La pequeña Black estaba sentada desgarbadamente, traía puesta ropa de muggle, pero sobre ella estaba la capa y la bufanda del colegio. Miraba la nieve que caía afuera, tenía la vista perdida hasta que un niño se le acerco y cambio totalmente la expresión.
--¡H-hola L-lyra!—saludo el niño tímidamente. Sirius gruño lo cual hizo que los otros tres sonrieran.
--¡Hola Henry!—contesto con una sonrisa sorprendentemente parecida a la de Sirius--¿Vas a quedarte en las vacaciones?
--S-si—el niño parecía muy nervioso--¿Y-y t-tu?
--Si—lo dijo con un deje de tristeza.
--¿No te agrada la idea?—el tal Henry parecía más relajado.
--Pues sí pero…
--¿Pero?
--Es solo que mi madre se ira con su nuevo novio.
Lily, Remus y James miraron a Sirius que se quedó blanco.
--¿Y él no te cae bien?
--No—dijo sin rodeos. Sus ojos grises llenos de vida se inundaron de tristeza—él no me agrada ni tantito para mi mamá. Preferiría a mi padre.
Los cuatro se paralizaron.
--¿Y dónde está tu papá?
--No lo sé—la voz le tembló, Henry le tomo la mano y se la apretó con cariño.
--¿Qué le pasa?—se escandalizo Sirius tratando de no quitar la mano de aquel niño "atrevido"
--Mi madre nunca me dice nada de él—explico Lyra sin que Henry se lo pidiera. La niña parecía ausente—solo sé que era mago de sangre pura y que era Gryffindor—lo último lo dijo orgullosa y con una sonrisa tan torcida como la de Sirius.
--Sirius—murmuro Lily cuando al chico le resbalaba una lagrima, pero sonreía. James y Remus sonrieron más anchamente al ver a su amigo así.
--¡Podríamos buscarlo!—salto Henry tratando de animar a Lyra--¡En la biblioteca!
--¿Tú crees que este allí?—inquirió Lyra despertando su curiosidad Merodeadora.
--¡Pues claro!—Henry sonreía con ganas--¿Sabes algo más?
--Hum…--la niña se acarició la barbilla pensando--¡Ya sé!
--¿Qué?
--Todos dicen que no me parezco a mamá—los chicos sonrieron, eso era verdad—por eso debo parecerme a él ¿no crees?
--Si lo creo—Henry miraba a Lyra de una forma que no le gustaba mucho a Sirius.
--Hay otra cosa—mascullo Lyra un poco apagada. Henry asintió para que continuara—Snape.
--¿Qué pinta Quejicus aquí?—escupió Sirius.
--Si nos dejas oír lo averiguaremos—tercio Remus.
--¿Qué pasa con él?—quiso saber Henry.
--No sé si te acuerdas que en la primera clase que tuvimos con él me hizo un comentario.
--¿Qué le dijo?—estallo Sirius.
--Cállate Canuto—exigió James.
--No la verdad no recuerdo—admitió Henry—trato de no hacerlo, es el peor profesor.
--¡Y que lo digas!—dijeron los tres Merodeadores.
--Pues me miro—explico Lyra—y dijo algo sobre un tal Black.
--¿QUÉ?—gritaron los cuatro.
--¿Black?—repitió Henry.
--Si, algo de Black, dijo algo como: vaya una descendiente de ese traidor.
--¡Hijo de puta!—exclamo Sirius hecho una furia.
--¿Traidor?—se extrañó Henry, Lyra agacho la cabeza triste—Pues mira viniendo de Snape puede esperarse cualquier cosa, eso no significa que tu padre sea malo—la niña sonrió un poco—venga que tenemos mucho que investigar.
--Espera, iré por un pergamino ¿vale?
--Vale
Lyra subió corriendo al dormitorio de las chicas. Sirius apretaba la mandíbula fuertemente, Remus maldecía a Snape por lo bajo y James pensaba en posibles bromas hacia su archienemigo. No se dieron cuenta que la puerta se abrió y aparecieron Harry, Ron y Hermione con las cabezas juntas.
--Miren—dijo Lily llamando su atención. Los chicos miraron a los niños y se acercaron para oír mejor.
—Lo que tenemos que hacer —dijo animadamente Hermione— es distraerle con algo. Entonces uno de nosotros podrá entrar en el despacho de Snape y coger lo que necesitamos. —Harry y Ron la miraron nerviosos—. Creo que es mejor que me encargue yo misma del robo —continué Hermione, como si tal cosa—. A vosotros dos os expulsarían si os pillaran en otra, mientras que yo tengo el expediente limpio. Así que no tenéis más que originar un tumulto lo suficientemente importante para mantener ocupado a Snape unos cinco minutos.
--¿Oí bien?—los chicos no salían de su asombro ante lo que dijo Hermione cuando se volvieron y vieron a Lyra con un brillo en los ojos. Harry, Ron y Hermione se quedaron blancos--¿Necesitan armar tumulto para distraer a Snape?
--Este…--Harry miraba a sus amigos en busca de ayuda.
--Venga quiero ayudaros—dijo Lyra fanfarronamente—no quiero saber para qué quieren distraerlo pero me debe varias. ¿Por favor?
--De acuerdo—acepto Hermione—te necesitamos el jueves en nuestra clase doble de Pociones. Necesitamos cinco minutos.
--Tendrán mas—aseguro Lyra traviesa—bueno os dejo. Portaros mal y me invitáis.
La niña salió de la sala común con Henry, Harry y Ron sonrieron como bobos.
--Hey que yo creo que a Harry le gusta tu hija Canuto—se burló Remus.
--Cállate—lo corto Sirius, Lily lo miro enojada—no es nada contra mi ahijado pero Lyra solo tiene once años…
--La edad que tú tenías cuando diste tu primer beso—comento James divertido.
--¿Tu, tú crees que ya?—Sirius abrió mucho los ojos.
Los tres estallaron en carcajadas. Pero de nuevo el hechizo hizo de las suyas y aparecieron en un lugar diferente.
Vale, por fa no me odien por actualizar hasta hoy. Pero como le dije a magia_potter he estado muy metida en mi vida muggleJ la foto de generación me tiene loca!!!!!!!!!! y luego la tristeza le gano a mi conciencia y no me llegaba la inspiraciónL perdon! Espero que les guste muchísimo y que lo disfruten mucho, mucho!
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Gracias a todos los que comentaron el capi pasado**J y por favorcito sigan haciéndolo ¿sipi?
Bueno y pues solo me queda recomendar dos fics: uno se llama "No Olvides que Te quiero. Por qué Yo Nunca Lo Hago" ya esta terminado y trata sobre un amor de Remus, de verdad esta super buenísimo, me ha encantado y he llorado, léanlo cuando puedan**J y el otro se llama "El Mapa del Merodeador" también ya esta terminado y es sobre como los chicos mas guapos de este planeta y parte del extranjero hahaha crearon el mapa, de verdad esta muy bueno.
Bueno pues, gracias y actualizare cuanto antes!
Besos con sabor a Merodeador (el termino no es mio, pero me gusto xD)