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Historia 67888 — capítulo 17

— ¡Murieron en un accidente de coche, sucio embustero, y te dejaron para que fueras una carga para tus decentes y trabajadores tíos! —gritó tía Marge, inflándose de ira—. Eres un niño insolente, desagradecido y...

--¡HASTA AQUÍ PODIAMOS LLEGAR!—grito James sacando su varita.

Pero algo lo detuvo. Y es que antes de que James gritara Marge se cortó en seco. Por un momento fue como si le faltasen las palabras. Se hinchaba con una ira indescriptible... Pero la hinchazón no se detenía. Su gran cara encarnada comenzó a aumentar de tamaño. Se le agrandaron los pequeños ojos y la boca se le estiró tanto que no podía hablar. Al cabo de un instante, saltaron varios botones de su chaqueta de mezclilla y golpearon en las paredes... Se inflaba como un globo monstruoso. El estómago se expandió y reventó la cintura de la falda de mezclilla. Los dedos se le pusieron como morcillas...

--Jajajajaja—estallaron en carcajadas los tres Merodeadores, los tres se tiraron al suelo a revolcarse de la risa, los tres casi se hacen pipi, los tres estaban poniéndose morados por no poder respirar. Trataban de detenerse pero no podían dejar de reír.

— ¡MARGE! —gritaron a la vez tío Vernon y tía Petunia, cuando el cuerpo de tía Marge comenzó a elevarse de la silla hacia el techo. Estaba completamente redonda, como un inmenso globo con ojos de cerdito. Ascendía emitiendo leves ruidos como de estallidos. Ripper entró en la habitación ladrando sin parar.

— ¡NOOOOOOO!

--Jajajajaja—seguían riéndose como locos, y no es que fuera para menos pero lo que hacía que Lily no se les uniera en risas era que el pobre Harry tuviera que aguantar a esas personas, ese tipo de comentarios porque ellos estuvieran muertos. Eso, en vez de causarle gracia a Lily le causaba sentimientos encontrados, una lágrima corrió por su hermosa cara.

Tío Vernon cogió a Marge por un pie y trató de bajarla, pero faltó poco para que se elevara también con ella. Un instante después, Ripper dio un salto y hundió los colmillos en la pierna de tío Vernon. Los Merodeadores no se habían reído tanto en toda su vida, ni siquiera cuando James le bajo los pantalones a Snape, o cuando Sirius dejo caer los desechos del baño en las cabezas de los Slytherin o cuando Remus dejara encerrados a los Slytherin en el baño de Myrtle la Llorona. James se estaba llorando de la risa, Sirius y Remus se sobaban las costillas. Nada ni nadie podía hacer que dejaran de reír solo hasta que Harry salió corriendo sin que lo pudieran detener.

--¡Demonios!—exclamo Lily que sabía lo que venía a continuación, si era igual que James estaba a punto de escaparse.

--¿Qué le sucede?—se extrañó Sirius cuando Harry se dirigió al armario debajo de la alacena y abrió la puerta de una patada.

--Se va—mascullo Remus viendo como su sobrino arrastraba el baúl hasta la puerta de la casa, los cuatro se miraron preocupados, Harry subió corriendo las escaleras y cuando bajo hecho una furia traía consigo una funda de almohada y la jaula de Hedwig que estaba vacía.

--¿Qué hacemos?—pregunto James.

--Hay que asegurarnos de que llegue sano y salvo a la casa de los Weasley—aporto Sirius—sé que Molly lo recibirá encantado.

--¿Tú crees?—la pelirroja no estaba muy segura, después de todo no era obligación de Molly aceptar a su hijo sin más.

— ¡VEN AQUÍ! —Bramó Vernon—. ¡REGRESA Y ARREGLA LO QUE HAS HECHO!

--Se está pasando—murmuro James apuntando a Vernon.

--No lo hagas—pidió Lily—podrían creer que Harry ha hecho magia fuera de la…

Pero una rabia imprudente se había apoderado de Harry. Abrió el baúl de una patada, sacó la varita y apuntó con ella a tío Vernon.

--Oh oh—Sirius miraba alternadamente a su ahijado y al gordo, sabía que cualquier paso en falso de Dursley y tendrían problemas.

--¡No debe hacer más magia!—chillo Lily asustada.

--Tiene tu prudencia—intervino Remus mirando a la castaña con amabilidad—no lo hará por una simple razón; no quiere que lo expulsen y tener que vivir aquí toda la vida.

--Es lo lógico—dijeron James y Sirius a la vez.

—Tía Marge se lo merecía —dijo Harry jadeando—. Se merecía lo que le ha pasado. No te acerques.

Tentó a sus espaldas buscando el tirador de la puerta.

—Me voy —añadió—. Ya he tenido bastante.

--Vámonos—dijo Sirius entusiasta.

Momentos después arrastraba el pesado baúl, con la jaula de Hedwig debajo del brazo, por la oscura y silenciosa calle. Aunque no fuera solo, ninguno de los cuatro podía aparecérsele, se aguantaron las ganas de ayudarle con todo su equipaje, pobre; realmente se sintieron tristes por ver todo lo que tenía que pasar el chico.

--Yo me pregunto—susurro James mirando a Remus--¿Dónde demonios estas cuando uno te necesita?

--¿Qué?—pregunto el licántropo.

--Lo que quiere decir James—tercio Sirius—Es ¿Dónde demonios estas ahora? ¿Por qué Harry no sabe de ti? ¿Por qué lo abandonaste?

James y Sirius miraban a su amigo acusadoramente, incluso Lily no pudo evitar sentir algo de reproche hacía Remus. El hombre lobo se encogió de hombros y miro al suelo apenado.

--Yo sé porque—afirmo Lily, los tres chicos la miraron—seguramente sigues con tus pensamientos tontos de que eres peligroso y por eso no te has acercado a Harry. Te entiendo pero aun así me duele que no estés con él.

--Lily, yo…--Remus quiso justificarse pero su amiga estaba en lo cierto.

--Bien hecho pelirroja—le susurro Sirius al oído para que Remus no los escuchara—ya va siendo hora de que deje de comportarse como un imbécil.

--No sé si haya sido lo mejor—confeso la pelirroja.

Se quedaron en silencio mientras seguían a Harry calle tras calle, se preguntaban a donde quería llegar, pero al mismo tiempo se preguntaban cómo rayos ayudarle. Se detuvieron en la calle Magnolia a causa del cansancio que sentía Harry que se dejó caer en la acera, podían escuchar el latido de su loco corazón.

--Puedo jurar que aún está molesto—comento James, se sentía bastante mal de ver por todo lo que tenía que pasar Harry--¿Cómo lo ayudamos para que llegue a casa de los Weasley?

--Para empezar—mascullo Remus--¿Sabemos dónde viven?—los tres miraron a Sirius.

--Sé que lo sé todo pero…

--¡El autobús noctambulo!—exclamo James de repente.

--¿Qué?

--Si, si, el autobús noctambulo hay que llamarlo para que lleve a Harry a…

--¡Al Caldero Chorreante!—soltó Lily sonriendo.

--¿Sera la mejor idea?—inquirió Sirius.

--¿Qué hace?—quiso saber Remus mirando a Harry.

El niño buscaba algo en el baúl, algo hizo que se incorporara y mirara alrededor.

--¿Hablamos muy fuerte?—dijo James casi sin pronunciar.

--No, no somos nosotros—afirmo Lily mirando en todas direcciones.

--Aquí no hay nadie—sentencio Sirius y al parecer Harry también creyó eso porque siguió buscando en su baúl.

Pero casi un segundo después se incorporó de nuevo con la varita bien en alto. Y no fue el único los cuatro chicos no vieron nada pero sentían como si alguien los estuviera viendo, era como si los vigilaran, prestaron máxima atención a los arbustos que había frente a ellos, si algo se movía podrían saber si era un gato.

--Lumus—susurro Harry.

--¡Que no haga más magia!—exigió Lily.

--¡Ay Lily!—se sorprendieron de que el que hablara fuera Remus—Harry esta en medio de la calle, es de noche, tal vez haya alguien que lo esté acechando y tú no quieres que se defienda con lo único que tiene.

--¡Así se habla Lunático!—le felicito Sirius. Lily se avergonzó de sí misma.

Harry mantuvo la varita en alto, por encima de la cabeza, y las paredes del nº 2, recubiertas de guijarros, brillaron de repente. La puerta del garaje se iluminó y Harry vio allí, nítidamente, la silueta descomunal de algo que tenía ojos grandes y brillantes.

--¿Qué es eso?—James se estaba acercando un poco, solo un poco…

--Creo que…

Se echó hacia atrás. Tropezó con el baúl. Alargó el brazo para impedir la caída, la varita salió despedida de la mano y él aterrizó junto al bordillo de la acera. James también se hizo para atrás pero luego no entendió porque lo había hecho, Remus y Sirius mantenían la varita en alto todavía.

--¿Qué era?—le pregunto Lily a su marido.

--No estoy seguro pero…

Sonó un estruendo y Harry y los cuatro chicos se taparon los ojos con las manos, para protegerlos de una repentina luz cegadora...

--¡No veo!—se quejó Sirius palpando en todas direcciones--¡Me han dejado ciego!

--¡Abre los ojos animal!—le grito James riendo.

--Oh, qué cosas—dijo Sirius riendo--¡A buena hora llega el maldito cacharro!

Era un autobús de dos plantas, pintado de rojo vivo, que había salido de la nada. En el parabrisas llevaba la siguiente inscripción con letras doradas: AUTOBÚS NOCTÁMBULO

--Qué bueno—comento Lily un tanto aliviada, todo era mejor que quedarse allí a la intemperie--¿Caldero Chorreante?

--Yo diría—observo James dándole un besito.

El cobrador, de uniforme rojo salto del autobús y dijo en voz alta sin mirar a nadie:

—Bienvenido al autobús noctámbulo, transporte de emergencia para el brujo abandonado a su suerte. Alargue la varita, suba a bordo y lo llevaremos a donde quiera. Me llamo Stan Shunpike. Estaré a su disposición esta no...

El cobrador se interrumpió. Acababa de ver a Harry que seguía sentado en el suelo. Harry cogió de nuevo la varita y se levantó de un brinco.

--¿Este seráel hijo del antiguo cobrador?—inquirió Sirius acariciando su barbilla.

--Se parecen—comento Remus mirando con más detenimiento al chico—Sobre todo por el…

--Acné—completaron Sirius y James.

--Que modales—se quejó Lily negando con la cabeza.

— ¿Qué hacías ahí? —dijo Stan, abandonando los buenos modales.

--Jugando—ironizo James.

—Me caí —contestó Harry.

— ¿Para qué? —preguntó Stan con risa burlona.

--¿Lo defiendes aun pelirroja?—pregunto Sirius sonriendo maliciosamente.

--Oh cállate—le reprendió sonrojándose.

—No me caí a propósito —contestó Harry enfadado.

Se había hecho un agujero en la rodillera de los vaqueros y le sangraba la mano con que había amortiguado la caída.

--¡Está sangrando!—se escandalizo Lily.

--¡Estará bien!—Sirius la imito, luego vio a James que negó con la cabeza—Digo, estará bien, es solo un raspón…

Se volvió para mirar en el callejón, entre el garaje y la valla. Los faros delanteros del autobús noctámbulo lo iluminaban y era evidente que estaba vacío.

— ¿Qué miras? —preguntó Stan.

--Cierto—dijeron Lily, Remus y Sirius a la vez mirando a James--¿Qué viste?

—Había algo grande y negro —explicó Harry, señalando dubitativo—. Como un perro enorme...

--¿Un perro?—volvieron a decir al mismo tiempo.

--Pues creo que si—acepto James encogiéndose de hombros.

--¿Sirius?—se aventuró Remus.

--¿Y cómo?—inquirió Sirius—Se supone que estoy en Azkaban, además Harry no se hubiera asustado, ya conoce mi forma animaga.

--Pues se parecía a ti.

--Préstame tus gafas—pidió Sirius.

--¿Para qué?

--Préstamelas—James se quitó las gafas y se las entrego, Sirius se las puso--¡Vaya! ¡Con razón! ¡Estas ciego!—y estallo en una carcajada.

--Idiota—murmuro James poniéndose de nuevo sus gafas—Allá ustedes si no me creen, yo sé lo que vi.

--Lo que tú digas—dijeron Remus y Sirius a la vez.

--¿Tu si me crees verdad mi amor?

--Este…--la pelirroja miro en otra dirección--¡Por que se le queda viendo así a mi hijo!

James gruño ante las risitas de sus dos amigos.

— ¿Qué es lo que tienes en la frente? —preguntó Stan.

—Nada —contestó Harry, tapándose la cicatriz con el pelo.

— ¿Cómo te llamas? —insistió Stan.

—Neville Longbottom —respondió Harry—. Así que... así que este autobús... —dijo con rapidez, esperando desviar la atención de Stan.

--¿Neville Longbottom?—se extrañaron los tres chicos.

--No quiere que lo empiece a hostigar—explico Lily—mi hijo no es como otros—miro a Sirius y James—que les encanta llamar la atención.

--¿Estas insinuando algo?—quiso saber Sirius.

--No, para nada…

— ¿Has dicho que va a donde yo quiera?—pregunto Harry.

—Sí —dijo Stan con orgullo—. A donde quieras, siempre y cuando haya un camino por tierra. No podemos ir por debajo del agua. Nos has dado el alto, ¿verdad? —dijo, volviendo a ponerse suspicaz—. Sacaste la varita y... ¿verdad?

--¿Cómo que el alto?—inquirió Lily pero nadie le contesto.

—Sí —respondió Harry con prontitud—. Escucha, ¿cuánto costaría ir a Londres?

--A penas caigo en la cuenta—James se dio un golpecito en la cabeza y comenzó a revolver en sus bolsillos.

--¿Qué cosa?

--Dinero—contesto sin más--¿Creen que tenga a la mano?

--Espero—dijo Lily tronándose los dedos.

—Once sickles —dijo Stan—. Pero por trece te damos además una taza de chocolate y por quince una bolsa de agua caliente y un cepillo de dientes del color que elijas.

--¿Para qué querría una bolsa de agua caliente?—Remus negó con la cabeza.

--Son bobos—explico Sirius riendo.

Para su alivio Harry rebuscó otra vez en el baúl, sacó el monedero y entregó a Stan unas monedas de plata. Entre los dos cogieron el baúl, con la jaula de Hedwig encima, y lo subieron al autobús.

--¡Qué recuerdos!—exclamo Sirius dejándose caer en una cama.

--¿Por qué lo dices?—quiso saber Lily.

--¿Nunca te he contado mi patoaventura cuando me salí de la "Noble y Ancestral… ¡Casa del Demonio!"?—al principio lo dijo en tono solmene y termino con uno de burla, Lily negó con la cabeza, James y Remus también se sentaron, ya habían oído la historia varias veces pero les encantaba volver a oírla. Mientras Harry miraba todo lo que había en el lugar.

—La tuya es ésta —susurró Stan, metiendo el baúl de Harry bajo la cama que estaba justo al lado d donde estaban Lily y James abrazados.

—Éste es nuestro conductor; Ernie Prang. Éste es Neville Longbottom, Ernie.

--¿Aun esta Ernie?—James se alzó un poco para mirar al conductor--¡Tiene más años que mis padres!

—Vámonos, Ernie —dijo Stan, sentándose en su asiento, al lado del conductor.

--Bueno como te iba contando mi estimada pelirroja—empezó Sirius, los tres le prestaron atención—aún recuerdo como si fuera ayer…

--¡Ya vas a empezar con tus payasadas!—le acuso Remus poniendo los ojos en blanco.

--Es mi estilo—se defendió el moreno, Lily reía—Bien ¿En qué iba antes de que aquí el lobito me interrumpiera?

--En que aún lo recuerdas como si hubiera sido ayer—le recordó Lily con un tono meloso arrancando risitas por parte de James y Remus.

--Bien pelirroja, como te decía. Aún recuerdo como si hubiera sido ayer—sus ojos se llenaron de un brillo extraño—Aun puedo oír los encantadores gritos de mi encantadora madre—James puso los ojos en blanco sonriendo—Aun puedo oír ¡SIRIUS ERES UNA DESHONRA! ¡ERES LA OVEJA NEGRA DE LA FAMILIA, CON TU MANIA DE LOS SANGRE SUCIA!—reían por como imitaba las voz de la vieja Walburga Black—No sé cómo me mordía la lengua para no gritarle cosas…--Lily lo miro severa—dejémoslo en que yo soy todo un caballero.

--Cof, cof, cof—tosieron James y Remus.

--Entonces—fulmino con la mirada a sus amigos que reían—un día amaneció mas loca de lo normal. Estaba desayunando tranquilamente sin molestar a nadie cuando la muy…--otra mirada de Lily—la desquiciada me dijo que ya me había arreglado en matrimonio con…

--¿Con quién?—le urgió la pelirroja.

--Adivina—le encantaba tener a la chica así pues pocas veces disfrutaba tenerla en suspenso.

--¡No tengo la menor idea! Dime.

--¡Adivina pelirroja! No quieras todo peladito y en la boca… ¡Auch! Le diré a Hollie que estas magullando su mercancía, quiero ver que a ella le hagas algo.

--Deja de quejarte nenita—le reto Lily sonriendo, James la beso con orgullo—Dime de una buena vez con quien ibas a casarte antes de que una horda de pellizcos te dejen todo el cuerpo morado y cuando digo TODO es TODO.

--Que violenta—murmuro Sirius apartándose de ella. Remus soltó una carcajada al igual que James.

--¿Qué dijiste?—inquirió Lily lista para pellizcarlo de nuevo.

--Nada, nada—sonrió y se inspiró de nuevo en su historia—quería casarme con…

--Redoble de tambores—intervino James pero su esposa lo fulmino con la mirada--¡Dile antes de que me deje morado!

--Con mi loca, desquiciada y enferma prima Bellatrix—confeso Sirius con una expresión de burla que se convirtió en una de asco.

--¡¿¡Qué!?!

--Lo sé—Sirius le apretó la mano a Lily--¡Imagínate! ¡Todo este muñeco para la loca esa!

El comentario y la cara de indignación de Sirius hicieron que Remus, Lily y James rieran a carcajadas.

--¿Y por eso te fuiste?—pregunto Lily cuando dejo de reír.

--¿Te parce poco?—se escandalizo Sirius.

--Claro que no tonto—Sirius gruño—Fue muy valiente de tu parte.

Y esta vez el chico no bromeo ni alardeo del cumplido que recibió, solo se sonrojo.

— ¡Ese hombre! —dijo Harry atrayendo la atención de sus padres, su padrino y su tío—. ¡Salió en el telediario de los muggles!

--¿Quién?—prestaron más atención.

—Es Sirius Black —asintió—. Por supuesto que ha salido en el telediario muggle, Neville. ¿Dónde has estado este tiempo?

--¡¿¡QUÉ!?!—Sirius se puso de pie--¡¿¡QUE, QUÉ!?!

--¿Y ahora qué hiciste?—pregunto Lily elevando las manos al cielo.

—Deberías leer más el periódico, Neville.

Harry acercó la página a la vela y leyó en voz alta:

BLACK SIGUE SUELTO

--¿Sigue suelto?—dijo James abriendo mucho los ojos--¿Es que te escapaste Canuto?

El Ministerio de Magia confirmó ayer que Sirius Black, tal vez el más malvado recluso que haya albergado la fortaleza de Azkaban, aún no ha sido capturado.

--¿El más malvado?—murmuro Remus.

«Estamos haciendo todo lo que está en nuestra mano para volver a apresarlo, y rogamos a la comunidad mágica que mantenga la calma», ha declarado esta misma mañana el ministro de Magia Cornelius Fudge. Fudge ha sido criticado por miembros de la Federación

Internacional de Brujos por haber informado del problema al Primer

Ministro muggle. «No he tenido más remedio que hacerlo», ha replicado Fudge, visiblemente enojado. «Black está loco, y supone un serio peligro para cualquiera que se tropiece con él, ya sea mago o muggle.

--¿Loco?

--Bueno eso no es ninguna novedad.

--¡Hey!

He obtenido del Primer Ministro la promesa de que no revelará a nadie la verdadera identidad de Black. Y seamos realistas, ¿quién lo creería si lo hiciera?»

Mientras que a los muggles se les ha dicho que Black va armado con un revólver (una especie de varita de metal que los muggles utilizan para matarse entre ellos), la comunidad mágica vive con miedo de que se repita la matanza que se produjo hace doce años, cuando

Black mató a trece personas con un solo hechizo.

--¡Y dale! No es ningún asesino—afirmo James.

--Gracias compañero.

--Un loco, un egocéntrico, un engreído si—tercio Lily con aire pensativo.

--Graci… ¡No me ayudes pelirroja!

--¡Te escapaste de Azkaban!—exclamo Remus--¡Nadie lo había podido hacer!

--Ya, pero yo soy Sirius Black—contesto fanfarronamente, no era posible que continuara con sus chistecitos.

—Da miedo mirarlo, ¿verdad? —dijo Stan.

Y fue cuando se fijaron más en la fotografía del periódico; la cara de Sirius estaba más demacrada que la vez que lo vieron en Azkaban, sus ojos estaban más ensombrecidos que nunca, en pocas palabras se veía jodidisimo. James y Remus se impresionaron mucho, Lily sofoco un gritito y abrazo a Sirius que solo sonreía.

--Pues creo que me da un aire vampiresco ¿No creen?

--No seas imbécil—le dijo James dándole palmadas en la espalda.

--Defecto de fábrica—contesto Sirius riendo.

--Eres un grandísimo bobo—sentencio Lily apretándole la mano.

--Lo sé, me lo has repetido hasta el cansancio pelirroja.

--Típico de ti—sentencio Remus con una sonrisa

— ¿Mató a trece personas —preguntó Harry, devolviéndole a Stan la página— con un hechizo?

--Me pregunto qué hechizo utilizo Peter—confeso James con amargura--¿Magia negra?

--Tal vez—dijeron sus dos amigos a la vez.

—Sí —respondió Stan—. Delante de testigos y a plena luz del día. Causó conmoción, ¿no es verdad, Ernie?

--Yo siempre causo conmoción—se mofo Sirius.

--¡Madura!—exclamo Lily con una sonrisa de lado.

—Sí —confirmó Ernie sombríamente.

Para ver mejor a Harry, Stan se volvió en el asiento, con las manos en el respaldo.

—Black era un gran partidario de Quien Tú Sabes —dijo.

— ¿Quién? ¿Voldemort? —dijo Harry sin pensar.

Stan palideció hasta los granos. Ernie dio un giro tan brusco con el volante que tuvo que quitarse del camino una granja entera para esquivar el autobús.

--¡No me digas que le da miedo!—se burló James.

--¡Por favor!—dijo Remus negando con la cabeza.

— ¿Te has vuelto loco? —gritó Stan—. ¿Por qué has mencionado su nombre?

--Porque así se llama, da—dijo Sirius.

--No entiendo porque tanto miedo—comento la pelirroja.

—Lo siento —dijo Harry con prontitud—. Lo siento, se... se me olvidó.

--¡No tiene por qué disculparse!—soltó Remus.

— ¡Que se te olvidó! —exclamó Stan con voz exánime—. ¡Caramba, el corazón me late a cien por hora!

—Entonces... entonces, ¿Black era seguidor de Quien Tú Sabes? —soltó Harry como disculpa.

--Oh oh—dijo Remus.

--¿Qué?

--Esto no va por buen camino, imagínense que Harry se entere que según por culpa de Sirius ustedes murieron, conociéndolo querrá ir a buscarlo.

--¿Y eso es malo?—quiso saber James—Sirius no le haría daño.

--No, Sirius no, pero Harry sí.

--Ya haremos algo—informo Lily.

—Sí —confirmó Stan, frotándose todavía el pecho—. Sí, exactamente. Muy próximo a Quien Tú Sabes, según dicen... De cualquier manera, cuando el pequeño Harry Potter acabó con Quien Tú Sabes (Harry volvió a aplastarse el pelo contra la cicatriz), todos los seguidores de Quien Tú Sabes fueron descubiertos, ¿verdad, Ernie? Casi todos sabían que la historia había terminado una vez vencido Quien Tú Sabes, y se volvieron muy prudentes. Pero no Sirius Black. Según he oído, pensaba ser el lugarteniente de Quien Tú Sabes cuando llegara al poder. El caso es que arrinconaron a Black en una calle llena de muggles, Black sacó la varita y de esa manera hizo saltar por los aires la mitad de la calle. Pilló a un mago y a doce muggles que pasaban por allí. Horrible, ¿no? ¿Y sabes lo que hizo Black entonces? —prosiguió Stan con un susurro teatral.

--¡Menudo cuanto chino!—exclamo James indignado.

--Deja que agarre a la maldita rata…--dijo Remus apretando las manos.

— ¿Qué hizo? —preguntó Harry.

—Reírse —explicó Stan—. Se quedó allí riéndose. Y cuando llegaron los refuerzos del Ministerio de Magia, dejó que se lo llevaran como si tal cosa, sin parar de reír a mandíbula batiente. Porque está loco, ¿verdad, Ernie? ¿Verdad que está loco?

--¿Reírte?—pregunto James burlonamente--¿Fue lo mejor que se te ocurrió?

--Hablas como si ya lo hubiera hecho—dijo Sirius rodando los ojos—aun no sé nada.

--¡No le digan loco!—defendió Lily—Eso ya todos lo sabemos.

--Otra vez sacas a relucir tu encantador lado Merodeador, pelirroja—ironizo Sirius—eres una mala influencia para ella Cornamenta.

--¿Solo yo?—quiso saber James riendo.

—Si no lo estaba cuando lo llevaron a Azkaban, lo estará ahora —dijo Ernie con voz pausada—. Yo me maldeciría a mí mismo si tuviera que pisar ese lugar, pero después de lo que hizo le estuvo bien empleado.

--Es horrendo—murmuro Lily compadeciéndose más del otro Sirius.

—Les dio mucho trabajo encubrirlo todo, ¿verdad, Ernie? —dijo Stan—. Toda la calle destruida y todos aquellos muggles muertos. ¿Cuál fue la versión oficial, Ernie?

--¡Esa rata!—dijeron Remus y James enfadados.

—Una explosión de gas —gruñó Ernie.

—Y ahora está libre —dijo Stan volviendo a examinar la cara demacrada de Black, en la fotografía del periódico—. Es la primera vez que alguien se fuga de Azkaban, ¿verdad, Ernie? No entiendo cómo lo ha hecho. Da miedo, ¿no? No creo que los guardias de Azkaban se lo pusieran fácil, ¿verdad, Ernie?

--Lo he dicho—miraron a Sirius—soy yo, soy genial, soy…

Pero una mano de Lily le tapó la boca para que dejara de decir tantas tonterías juntas.

Ernie se estremeció de repente.

—Sé buen chico y cambia de conversación. Los guardias de Azkaban me ponen los pelos de punta.

--¿Y a quién no?

--¡Pero les dije!—exclamo James victorioso.

--¿De qué hablas?

--Les dije que había visto a Sirius, no estoy ciego.

--Lo que no entiendo es porque no se acercó a Harry—dijo Lily—ya se han visto antes.

--Sí, eso está raro—acepto James—ya nos daremos una idea, yo quiero buscar al otro Sirius.

--¡Estoy prófugo!—grito Sirius ¿Orgulloso?--¿Dónde vas a buscarme?

--Como te conozco muy bien Canuto, sé que iras a Hogwarts—sentencio Remus.

--Coincido contigo—afirmo Lily.

Pero el hechizo los obligo a caer en un lugar completamente diferente. Se pusieron de pie de un salto, estaban en el expreso de Hogwarts, y ahí estaban Harry, Ron y Hermione.

--Tengo hambre—comento Sirius.

--Pon atención—le reprendió Lily.

— ¿Quién será? —susurró Ron en el momento en que se sentaban y cerraban la puerta, eligiendo los asientos más alejados de la ventana.

--¿Quién será quién?—pregunto James poniendo más atención al hombre que estaba sentado junto a la ventana.

El extraño llevaba una túnica de mago muy raída y remendada. Parecía enfermo y exhausto. Aunque joven, su pelo castaño claro estaba veteado de gris. Lily fue la única que lo reconoció, se tapó la boca con las manos.

—Es el profesor R. J. Lupin —susurró Hermione de inmediato.

--¡¿¡QUIÉN!?!

--¡Remus!—exclamo Lily acercándose al hombre que dormía.

--¡¿¡PROFESOR!?! ¡¿¡REMUS, PROFESOR!?! JAJAJAJA—Sirius y James estallaron en silenciosas carcajadas, se partían de la risa, se dejaron hacer en los asientos. Remus por su parte abría mucho los ojos, se veía sumamente viejo y acabado su otro yo.

--¿P-profesor?—balbuceo sin creérselo.

— ¿Cómo lo sabes?—pregunto Ron mirando a Hermione.

—Lo pone en su maleta —respondió Hermione señalando el portaequipajes que había encima del hombre dormido, donde había una maleta pequeña y vieja atada con una gran cantidad de nudos. El nombre, «Profesor R. J. Lupin», aparecía en una de las esquinas, en letras medio desprendidas.

--¡¿¡P-PROFESOR…!?! JAJAJAJA—decían una y otra vez para luego seguir partiéndose de la risa--¡¿¡R-REMUS DE P-PROFESOR!?! JAJAJAJAJAJA.

--¡Por fin ven tu potencial Rem!—soltó Lily contenta, pero Remus estaba muy pálido y solo le sonrió un poco.

--¡JAJAJAJAJA!—Sirius y James no paraban de reírse por la noticia y por la cara del licántropo.

—Me pregunto qué enseñará —dijo Ron frunciendo el entrecejo y mirando el pálido perfil del profesor Lupin.

—Está claro —susurró Hermione—. Sólo hay una vacante, ¿no es así? Defensa Contra las Artes Oscuras.

Lily fulmino con la mirada a los dos chicos y apretó con cariño la mano de Remus que seguía sin creerse que en un futuro fuera profesor.

--No les hagas caso, son unos…

Pero no terminaron de oír lo que dijo Lily porque…

— ¡Silencio! —dijo de repente una voz ronca.

Ahora estaban a oscuras, estaban en el mismo compartimento, solo que a oscuras. Al parecer ni James ni Sirius se habían dado cuenta que el hechizo los había movido otra vez, pero no de la forma acostumbrada, solo sintieron un tirón en la espalda.

--¡Cállense!—les ordeno Lily a los dos chicos que poco a poco fueron recobrando la compostura.

--¿Qué paso?—quiso saber James arreglándose la playera.

--El hechizo nos movió.

--No he sentido nada—afirmo Sirius.

Se oyó un chisporroteo y una luz parpadeante iluminó el compartimento. El profesor Lupin parecía tener en la mano un puñado de llamas que le iluminaban la cansada cara gris. Pero sus ojos se mostraban cautelosos.

--¡Ya despertó el bello durmiente profesor!—se burló James.

--Compórtate, que algo está pasando—le reprendió Lily.

—No os mováis —dijo Lupin con la misma voz ronca, y se puso de pie, despacio, con el puñado de llamas enfrente de él. La puerta se abrió lentamente antes de que Lupin pudiera alcanzarla.

--¿Qué demonios…?

--D-dementor—susurro Lily.

De pie, en el umbral, iluminado por las llamas que tenía Lupin en la mano, había una figura cubierta con capa y que llegaba hasta el techo. Tenía la cara completamente oculta por una capucha. De la capa surgía una mano gris, viscosa y con pústulas. Como algo que estuviera muerto y se hubiera corrompido bajo el agua…

--¿Qué hacen? No deben estar aquí—dijo James aferrando su varita.

Y entonces aspiró larga, lenta, ruidosamente, como si quisiera succionar algo más que aire. Un frío intenso se extendió por encima de todos. Harry fue consciente del aire que retenía en el pecho. El frío penetró más allá de su piel, le penetró en el pecho, en el corazón...

Pero no era al único al que el dementor afectaba, James estaba experimentado lo mismo que su hijo, estaban siendo atacados por un dementor.

Y entonces, a lo lejos, oyeron unos aterrorizados gritos de súplica. Querían ayudar a quien fuera. James Potter sabía de quien era esa voz, la reconocía perfectamente, se imaginaba la escena; le partía el alma oír aquellos gritos. Intentó mover los brazos, pero no pudo. Una niebla espesa y blanca lo rodeaba, y también estaba dentro de él...

--¡James! ¡James! ¿Estás bien?

Sirius le estaba dando palmadas en la cara cuando abrió los ojos.

--¿Qué?—se incorporó de golpe, las miradas preocupadas de sus dos amigos y su esposa estaba en él--¡Lily! ¡Merlín! ¿Estás bien?

--Yo sí, pero tú te has desmayado—la chica puso una mano en su frente.

--El dementor debió atacarte—observo Remus sacando algo de su mochila—Ten cómetela.

Era una rana de chocolate.

--Pero ¿Por qué los ataco justo a Harry y James?—quiso saber Sirius aun preocupado.

--No lo sé—acepto Lily.

James había decidido no enterar a Lily de lo que había escuchado, pobre Harry; porque sin duda esos eran recuerdos suyos.

— ¡Harry! ¡Harry! ¿Estás bien?

Alguien le daba palmadas en la cara. Los cuatro chicos pusieron atención a su hijo.

— ¿Qué?

Harry abrió los ojos. Sobre él había algunas luces y el suelo temblaba... El expreso de Hogwarts se ponía en marcha y la luz había vuelto. Ron y Hermione estaban arrodillados a su lado, y por encima de ellos vio a Neville y al profesor Lupin, mirándolo.Ron y Hermione lo ayudaron a levantarse y a sentarse en el asiento. Lily apretaba las manos conteniéndose para salir a abrazar a su hijo mientras que los chicos respiraban aliviados.

— ¿Te encuentras bien? —preguntó Ron, asustado.

—Sí —dijo Harry, mirando rápidamente hacia la puerta. El ser encapuchado había desaparecido—. ¿Qué ha sucedido? ¿Dónde está ese... ese ser? ¿Quién gritaba?

—No gritaba nadie —respondió Ron, aún más asustado.

--¿Alguien gritaba Cornamenta?—quiso saber Sirius, James le dirigió una mirada que él entendió perfectamente.

Ginny y Neville lo miraron, muy pálidos.

—Pero he oído gritos...

--Tú también lo oíste—Lily miraba a su marido, no era una pregunta.

Todos se sobresaltaron al oír un chasquido. El profesor Lupin partía en trozos una tableta de chocolate.

—Toma —le dijo a Harry, entregándole un trozo especialmente grande—Cómetelo. Te ayudará.

--Entra en acción nuestro profe—otra vez Sirius se encargaba de aligerar la tensión.

--Idiota—mascullo Remus riendo.

--No sé porque me sorprende que traiga chocolate—comento James riendo.

--Deja en paz a nuestro profe chocolatín—Sirius se tapó la boca para soltar una carcajada.

Harry cogió el chocolate, pero no se lo comió.

— ¿Qué era ese ser? —le preguntó a Lupin.

—Un dementor —respondió Lupin, repartiendo el chocolate entre los demás—. Era uno de los dementores de Azkaban.

Todos lo miraron. El profesor Lupin arrugó el envoltorio vacío de la tableta de chocolate y se lo guardó en el bolsillo.

—Coméoslo —insistió—. Os vendrá bien. Disculpadme, tengo que hablar con el maquinista...

--Ay si—se burló James—como ya eres toda una figura autoritaria vas a hablar con el maquinista.

--Que te digo que no lo molestes—le siguió el juego Sirius—que ahora puede castigarnos.

--Envidiosos—ataco Lily riendo.

Los chicos le explicaron a Harry lo que había sucedido mientras se desmayaba, externaban lo que cada uno sintió, y ese sentimiento de no volver a sentirse felices lo compartían con Lily, Sirius y Remus.

El profesor Lupin regresó. Se detuvo al entrar; miró alrededor y dijo con una breve sonrisa:

—No he envenenado el chocolate, ¿sabéis?

--Cuidado Cornamenta—le previno Sirius—que tal vez le ha metido coca o marihuana al chocolate de tu hijo.

--¡Pero que ocurrencias!—exclamo Lily mirando como James y Sirius reían.

--Tienes razón mi amor—tercio James mirando a Remus—Es un profesor, no puede hacer tales barbaridades.

--¿Cuándo dejaran de burlarse?—quiso saber Remus.

--Nunca—contestaron divertidos.

--Si pues yo seré profesor pero es mejor que ser prófugo—ataco Remus riendo por la expresión de Sirius.

--Golpe bajo—murmuro James divertido.

--Es la guerra Lunático—sentencio Sirius con una sonrisa malévola.

—Llegaremos a Hogwarts en diez minutos —dijo el profesor Lupin—. ¿Te encuentras bien, Harry?

--¿Cómo sabes su nombre?—inquirió Lily.

--Sera acaso porque es idéntico que Cornamenta—aventuro Sirius con un deje de sarcasmo. Lily hizo una mueca.

—Sí —dijo, Harry un poco confuso.

--Qué bien—dijeron los cuatro chicos alegres.

A los pocos minutos llegaron a Hogsmeade, les alegro mucho ver a Hagrid con su habitual sonrisa amable, subieron en el mismo carruaje que Harry y sus amigos. Todo iba perfectamente hasta que se toparon con Malfoy y sus compinches en la entrada del colegio.

— ¿Te has desmayado, Potter? ¿Es verdad lo que dice Longbottom? ¿Realmente te desmayaste?

--Y a él que—soltó Sirius enfadado.

Malfoy le dio con el codo a Hermione al pasar por su lado, y salió al paso de Harry, que subía al castillo por la escalinata de piedra. Sus ojos claros y su cara alegre brillaban de malicia.

--Pero que chico tan desagradable—afirmo Lily.

— ¡Lárgate, Malfoy! —dijo Ron con las mandíbulas apretadas.

--Estos Malfoy—murmuro James con desdén.

— ¿Tú también te desmayaste, Weasley? —preguntó Malfoy, levantando la voz—. ¿También te asustó a ti el viejo dementor; Weasley?

— ¿Hay algún problema? —preguntó una voz amable. El profesor Lupin acababa de bajarse de la diligencia que iba detrás de la de ellos.

--¡Eso, eso, eso!—exclamo Sirius radiante--¡Castíguelo profesor Lupin!

--¿Te he dicho que eres genial Lunático?—pregunto James sonriendo.

--No, pero es bueno oírlo—aclaro Remus divertido.

Malfoy dirigió una mirada insolente al profesor Lupin, y vio los remiendos de su ropa y su maleta desvencijada. Con cierto sarcasmo en la voz, dijo:

—Oh, no, eh... profesor...

--¡Vamos, castígalo!—pidió Sirius.

Entonces Malfoy dirigió a Crabbe y Goyle una sonrisita, y subieron los tres hacia el castillo. Remus rio satisfecho mientras caminaban detrás de los chicos. Estaban a punto de meterse al Gran Comedor cuando alguien los intercepto.

--¿Ahora que hicieron?—pregunto Lily.

— ¡Potter, Granger, quiero hablar con vosotros!—dijo la profesora McGonagall.

—No tenéis que poner esa cara de asustados, sólo quiero hablar con vosotros en mi despacho —les dijo—. Ve con los demás, Weasley.

--Conociéndola, uno ya no sabe que pensar—afirmo James.

Sirius asintió sonriendo mientras que Lily y Remus rodaban los ojos, siguieron a la profesora hasta su despacho. Dijo de pronto:

—El profesor Lupin ha enviado una lechuza comunicando que te sentiste indispuesto en el tren, Potter.

--¡Pero que chismocito nos salió el profe Lunático!—exclamo Sirius.

--Remus solo lo hizo por consideración a Harry—espeto Lily.

Antes de que Harry pudiera responder; se oyó llamar suavemente a la puerta, y la señora Pomfrey, la enfermera, entró con paso raudo. Harry se sonrojó.

—Estoy bien —dijo—, no necesito nada...

--Siempre tan modesto—mascullo Lily con ternura.

—Ah, eres tú —dijo la señora Pomfrey, sin escuchar lo que decían e inclinándose para mirarlo de cerca—. Supongo que has estado otra vez metiéndote en algo peligroso.

--¡Qué bien lo conoce!—dijo James orgulloso, pero Lily lo miro con cara de pocos amigos—Quiero decir… ¡Nos ofende!

—Ha sido un dementor; Poppy ——dijo la profesora McGonagall.

Cambiaron una mirada sombría y la señora Pomfrey chascó la lengua con reprobación.

—Poner dementores en un colegio —murmuró echando para atrás la silla de Harry y apoyando una mano en su frente—. No será el primero que se desmaya. Sí, está empapado en sudor. Son seres terribles, y el efecto que tienen en la gente que ya de por sí es delicada...

--¡Mi hijo no es delicado!—dijeron Lily y James a la vez.

--Por supuesto que no—sentencio Sirius—es travieso, curioso, hiperactivo, imprudente, rompe reglas…

--Sirius—le reto la pelirroja a lo que él solo le hizo ojitos.

— ¡Yo no soy delicado! —repuso Harry, ofendido.

—Por supuesto que no —admitió distraídamente la señora Pomfrey, tomándole el pulso.

— ¿Qué le prescribe? —preguntó resueltamente la profesora McGonagall— ¿Guardar cama? ¿Debería pasar esta noche en la enfermería?

--¡Que linda Minnie!—dijo Sirius limpiándose una lagrima imaginaria--¡Que linda, me impresiona!

--¿Si verdad?—al parecer Lily no se dio cuenta de la burla pero a ella también le alegraba que McGonagall se preocupara así por Harry.

—¡Estoy bien! —repuso Harry, poniéndose en pie de un brinco.

—Bueno. Al menos tendría que tomar chocolate —dijo la señora Pomfrey, que intentaba examinar los ojos de Harry.

—Ya he tomado un poco. El profesor Lupin me lo dio. Nos dio a todos.

--¡El profe chocolatín!—dijeron James y Sirius riendo. Remus se encogió de hombros, mientras menos casi hiciera a sus comentarios más rápido dejarían de hacerlos.

—¿Sí? —dijo con aprobación la señora Pomfrey—. ¡Así que por fin tenemos un profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras que conoce los remedios!

--¡Ay aja!—se burlaron los dos chicos.

--Siempre dije que eras excelente en DCAO—afirmo la pelirroja ruborizando a Remus.

— ¿Estás seguro de que te sientes bien, Potter? —preguntó la profesora McGonagall.

—Sí —dijo Harry.

--¡Ya lo dijo un millón ochocientas mil veces!—tercio Sirius.

—Muy bien. Haz el favor de esperar fuera mientras hablo un momento con la señorita Granger sobre su horario. Luego podremos bajar al banquete todos juntos.

--¡Excelente, tengo hambre!—dijeron los tres Merodeadores a la vez.

Solo esperaron unos segundos porque la profesora y la castaña salieron casi enseguida. Llegaron al Gran Comedor cuando la Selección ya se había llevado a cabo, Harry y Hermione corrieron a sentarse con Ron. Escucharon poco atentos el discurso de Snape.

--Ya quiero ver la cara de Quejicus cuando vea que Remus le ha ganado el puesto—aseguro Sirius con maldad.

--Estará bueno—corroboro James.

—Por hablar de algo más alegre —continuó Dumbledore—, este año estoy encantado de dar la bienvenida a nuestro colegio a dos nuevos profesores. En primer lugar, el profesor Lupin, que amablemente ha accedido a enseñar Defensa Contra las Artes Oscuras.

--¡Bravo!—grito Lily aplaudiendo con ganas y para sorpresa de ella y de Remus, James y Sirius gritaban y vitoreaban alegres. Eso hizo que Remus se sintiera extrañamente bien.

Hubo algún aplauso aislado y carente de entusiasmo. Sólo los que habían estado con él en el tren aplaudieron con ganas, Harry entre ellos. El profesor Lupin parecía un adán en medio de los demás profesores, que iban vestidos con sus mejores togas.

— ¡Mira a Snape! —le susurró Ron a Harry en el oído.

--¡La cara de Quejicus!

--¡Te odia compañero!

Y es que Snape miraba a Remus con una expresión de profundo odio rencor. Lily negó con la cabeza.

—En cuanto al otro último nombramiento —prosiguió Dumbledore cuando se apagó el tibio aplauso para el profesor Lupin—, siento deciros que el profesor Kettleburn, nuestro profesor de Cuidado de Criaturas Mágicas, se retiró al final del pasado curso para poder aprovechar en la intimidad los miembros que le quedan. Sin embargo, estoy encantado de anunciar que su lugar lo ocupará nada menos que Rubeus Hagrid, que ha accedido a compaginar estas clases con sus obligaciones de guardabosques.

--¡Genial!—exclamaron los cuatro chicos aplaudiendo y vitoreando al hombretón con ganas.

Pero antes de que Sirius, James o Remus robaran algo de comida el hechizo los llevo a un lugar donde pensaron que jamás volverían.


Otro capi eeeee espero que les guste. Muchas gracias a todos por leer, tenerla en favoritos y comentar, les prometí actualizar hoy y lo cumplí y es que mañana estaré pegadota a la tele, porque me levanto como a las doce jijijiji desayunare, me bañare y veré Harry Potter y la Piedra Filosofal, le he visto millones de veces pero no me canso y luego toda la tarde veré el final de mi novela, TERESA ahhh que mala mujerts jajaja y la entrega de los premios Oscar, quiero ver si gana la peli de las Reliquias de la Muerte xD

Bueno como ya los aburrí los dejo, a un favor: he subido el primer capi de una historia original, no tiene nada que ver con Harry Potter**J me halagarían si se pasan a leerla y me dicen que les parece ¿zaz? se llama El Amor Llega, No Se Busca...

¡Comenten mucho este capi xD!

Un beso con sabor a Merodeador